El expresidente argentino Mauricio Macri compartió un extenso y contundente mensaje enviado por un ciudadano venezolano en el exilio, que sintetiza —con cifras y testimonios— la dimensión humana de la tragedia que vive Venezuela. En su intervención, Macri cuestionó los análisis “de salón” y las críticas formuladas desde países democráticos, y subrayó que para los venezolanos el debate no es ideológico ni académico, sino una cuestión de supervivencia.
“No celebramos la guerra, celebramos la posibilidad de que termine la pesadilla”
Macri leyó una carta que, según explicó, recibió ese mismo día y decidió hacer pública para poner en contexto la desesperación real de quienes padecen el régimen chavista. El texto interpela a quienes, desde la comodidad de democracias consolidadas, condenan cualquier acción internacional sin ofrecer alternativas viables.
El autor anónimo enumera intentos fallidos: elecciones robadas, diálogos prolongados sin resultados, mediaciones estériles, sanciones y denuncias internacionales sin impacto. Mientras tanto —sostiene—, el régimen encarceló, torturó y se armó, y el país se vació.
Cifras de una tragedia sin precedentes
La carta citada por Macri aporta datos que, afirma, no admiten relativizaciones:
- 36.800 víctimas de tortura
- 10.000 ejecuciones extrajudiciales
- 18.305 presos políticos
- Más de 8 millones de venezolanos forzados al exilio
- 90% de la población en situación de pobreza
“Esto no es un debate ideológico, es una tragedia humana”, remarca el texto.
Soberanía, petróleo y la vida real
El mensaje también aborda la crítica recurrente sobre los intereses económicos. “Dicen que vienen por el petróleo. Spoiler: ya se lo estaban robando”, señala, aludiendo a la presencia de actores extranjeros mientras PDVSA se destruía y el pueblo seguía empobrecido. Para el autor, la riqueza nacional no es riqueza si solo beneficia a un tirano.
El reproche a los “falsos moralistas”
Macri fue categórico al cuestionar a quienes guardaron silencio durante años de colapso social y ahora invocan la soberanía. “Cuando gritamos solos, nadie escuchó. Ahora que aparece una esperanza, todos opinan”, leyó. El mensaje concluye con una demanda simple y profundamente humana: vivir sin miedo, trabajar sin huir, votar sin fraude, volver a casa.
Conclusión
Al compartir la carta, Macri sostuvo que el testimonio “reúne todo lo que está en juego” y pidió escuchar a las víctimas antes de dictar cátedra. “Para los venezolanos —remarcó— esto no va de geopolítica; va de sobrevivir”.
“Entre ‘soberanía con tortura’ e ‘intervención con esperanza’, preferimos la segunda mil veces.”