Desde su entrada en las instituciones hace tres legislaturas, VOX ha defendido de forma firme y sin ambigüedades la soberanía nacional frente a los acuerdos de libre comercio y políticas globalistas que erosionan el tejido productivo español y europeo, especialmente en el sector agrario.
Contrario a la caricatura interesada que algunos han difundido, VOX no está en contra del comercio internacional, sino de aquellos acuerdos que sustituyen la producción nacional por importaciones desleales, benefician a grandes corporaciones transnacionales y destruyen empleo y tejido económico local.
Según Ricardo Chamorro, portavoz de VOX en la Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación, no puede haber soberanía política sin soberanía alimentaria ni una Europa fuerte que renuncie a proteger a quienes producen. «Lo hemos defendido desde el primer momento, incluso antes de que este asunto fuese un debate público mayoritario», afirma Chamorro.
Una advertencia que se ha confirmado
Chamorro recuerda que VOX advirtió hace siete años sobre los riesgos del acuerdo UE‑Mercosur, cuando otros partidos lo consideraban un trámite menor. Hoy, esos riesgos están confirmados: el pacto representa una amenaza directa para la soberanía alimentaria, la competitividad del sector agrario y la base productiva española.
Durante estas tres legislaturas, los diputados de VOX que sostuvieron esta postura fueron objeto de críticas personales y descalificaciones, no solo desde la izquierda sino también desde el Partido Popular, que ha apoyado acuerdos y grandes agendas internacionales —como la Agenda 2030 y el Acuerdo de París— que han impactado negativamente en productores españoles y europeos.
Consecuencias económicas y sociales
Los datos económicos respaldan la crítica de VOX: en apenas una década, Europa ha pasado de representar aproximadamente el 25 % del PIB mundial a cerca del 15 %. Chamorro sostiene que esto no es una fatalidad, sino el resultado de decisiones políticas que:
- han impulsado deslocalización y apertura comercial asimétrica,
- han renunciado a proteger la producción propia,
- han impuesto hiperregulación interna que afecta a agricultores y ganaderos.
Al mismo tiempo, otros bloques como China han reforzado su potencia industrial y control de recursos y alimentos sin las ataduras ideológicas de la UE.
Acuerdos globales y competencia desleal
Además de Mercosur, otros tratados con países de África (Marruecos, Egipto, Sudáfrica) han generado competencia desleal que perjudica sectores estratégicos en España. En particular, el caso del hortofrutícola —como el tomate— es paradigmático: se exige más a los productores nacionales que a los importados cuando estos no se someten a las mismas regulaciones sanitarias y medioambientales.
En el caso de Mercosur, el pacto abre amplios mercados en Hispanoamérica a grandes multinacionales europeas mientras permite que productos latinoamericanos presionen los precios a la baja y arruinen a sectores agrarios en España, Francia o Italia.
Una respuesta política coherente
Frente a este consenso que VOX califica de suicida, la moción de censura impulsada por Jorge Buxadé en el Parlamento Europeo no es un gesto simbólico, sino la consecuencia lógica de una postura coherente y persistente frente a un modelo que ha demostrado ser perjudicial para Europa y España.
Chamorro concluye que tres décadas de bipartidismo han empobrecido a España, destruyendo tejido productivo, asfixiando a pequeños empresarios y subordinando los intereses nacionales a agendas globalistas ajenas al bienestar de los ciudadanos.
Para VOX, la ruina no es una hipótesis: es una realidad que debe detenerse con políticas que prioricen la soberanía, la producción nacional y la protección de los trabajadores y empresas europeas.


