Santiago Abascal ha comparecido este martes ante los medios de comunicación en Bruselas, junto a eurodiputados de VOX y aliados internacionales, tras hacer un alto en la campaña aragonesa. El presidente de la formación política ha explicado que su presencia en la capital europea responde a la preocupación por la situación de España y, en particular, por el estado de la libertad de expresión, una cuestión que ha querido compartir con aliados europeos e internacionales.
En este sentido, Abascal ha denunciado que España padece “un gobierno mafioso y corrupto” y ha afirmado que “la corrupción mata”, asegurando que los accidentes ferroviarios ocurridos en España están estrechamente ligados a la corrupción producida en el entorno de las empresas ferroviarias y del Ministerio de Transportes. Para ello, ha recordado que el anterior ministro de Transportes se encuentra en prisión y ha sostenido que la degradación de los servicios públicos y de las infraestructuras está íntimamente relacionada con estos procesos de corrupción.
Asimismo, Abascal ha calificado la actual situación “de agónica” para España y para Europa, derivada de la promoción de lo que ha definido como una “invasión migratoria”, impulsada a través de regularizaciones masivas por parte del Gobierno.
Por otra parte, el líder de VOX ha denunciado que desde el entorno gubernamental se habla de sustitución poblacional, alteración del censo electoral, concesión del derecho a voto a los inmigrantes y procesos de nacionalización inmediata, en un contexto de colapso institucional, dificultades de acceso a la vivienda e inseguridad en las calles.
Abascal ha criticado también el intento del presidente del Gobierno de censurar y atacar la libertad de expresión, utilizando el concepto de “huella de odio” para silenciar cualquier protesta frente a la inmigración masiva. De hecho, ha explicado que este es el motivo de su presencia en Bruselas, para participar en un acto en defensa de la libertad de expresión, y ha señalado que estas maniobras buscan tapar el debate sobre la corrupción que rodea al Ejecutivo y sobre las víctimas de los accidentes ferroviarios, generando además un efecto llamada que afecta al conjunto de los países europeos.