El president de la Generalitat, Carlos Mazón, ha asegurado en Les Corts que en la respuesta a las riadas que asolaron la provincia de Valencia el pasado 29 de octubre “hubo cosas que no se hicieron bien” por lo que “hacemos autocrítica” pero no “para descargar la responsabilidad sobre otros”, sino para “entender qué es lo que no ha funcionado, detectar los fallos y disponer las medidas y los medios para que no se vuelva a repetir”.
“Acepto las críticas que han surgido y no las interpreto como ataques, sino como voces de una ciudadanía que exigía la mejor respuesta de todas las administraciones antes, durante y después de la emergencia. Una respuesta que no fue todo lo eficaz que se necesitaba y por la que, hay que pedir disculpas y que yo, en nombre de la Generalitat lo hago”, ha apuntado.
El president no ha negado fallos porque, a su juicio, “ni es posible hacerlo ni sería útil porque implicaría que ni hemos aprendido nada ni estamos dispuestos a aprender por temor al desgaste político o, peor aún, para aprovecharse de él”.
En este sentido, el jefe del Consell ha indicado que la riada del 29 de octubre “sobrepasó todas las previsiones y superó los sistemas de prevención, alerta y respuesta que, desde la Pantanà de Tous de 1982, se habían establecido y aplicado”. Así, ha manifestado “que es legítimo preguntarse si, en general, el sistema respondió como creíamos que debía responder” a lo que ha asegurado “que no lo hizo”.
Por esa razón, ha proclamado que “necesitamos saber por qué nuestra experiencia previa en este tipo de situaciones y los protocolos afinados y mejorados durante un cuarto de siglo” que habían funcionado hasta el pasado 29 de octubre, “no fueron suficientes para evitar o paliar los terribles daños que hemos sufrido.
Para ello, Mazón ha propuesto la creación de una comisión de investigación tanto en Les Corts Valencianes, como en las Cortes Generales, con el fin de analizar “la respuesta a la peor tragedia de nuestra historia reciente”.
No obstante, el máximo representante del Ejecutivo valenciano ha asegurado que se van a revisar ya “todos nuestros protocolos de actuación, con mejores medidas de prevención, alerta y respuesta a las Emergencias”. Además, ha añadido que “evaluaremos los recursos de infraestructuras y comunicación al tiempo que crearemos un sistema que permita actuar de manera inmediata ante cualquier crisis”.
Durante su intervención, el president ha detallado la secuencia de avisos y alertas que se iniciaron, por parte del Centro de Coordinación de Emergencias (CEE) de la Generalitat desde el domingo, 27 de octubre, al martes, 29 de octubre, así como la cronología de la información de la que se dispuso para dar respuesta a la catástrofe natural.
Mazón ha explicado que desde el mismo domingo 27 de octubre hasta el martes de la tragedia, el CEE lanzó, en 59 horas, un total de 24 avisos a la población con información sobre la situación y recomendaciones a través de notas enviadas a los medios de comunicación, redes sociales y su página web, así como a toda la red de ayuntamientos y agencias, “tal y como se había hecho siempre”, ha aseverado.
Al respecto, el president ha explicado que en los últimos diez años se ha declarado en 36 ocasiones la alerta roja ante la previsión de lluvias torrenciales “sin que ninguna de ellas derivase en brutales riadas como la que se abatió en el curso alto del Barranco del Poyo”.
Ya el 29 de octubre, ante la alerta de AEMET de fenómenos adversos de nivel naranja o rojo en la provincia de Valencia, el CEE realizó una incorporación progresiva de refuerzos en el 112 hasta alcanzar el máximo de 42 puestos operativos, lo que representa un incremento del 80% del personal de Emergencias respecto a un día normal.
De hecho, a las 7:45 horas, el CEE estableció la situación 1 por lluvias en la Ribera Alta, nivel rojo en el litoral sur de Valencia y amplió el nivel naranja en el litoral norte y el interior de la provincia. Todo ello, se comunicó a los ayuntamientos y a otras agencias y organismos como los consorcios de Bomberos según marca el Plan de Emergencias a través de correos electrónicos y mensajes SMS a los responsables designados en ese plan.
En este punto, el president ha recordado que la previsión de AEMET establecía una probabilidad de lluvia de un máximo del 70% con un máximo de precipitación de 180 litros por metro cuadrado en 12 horas.
Mazón ha detallado que a las 9:30 horas se celebró una reunión en la Delegación del Gobierno con presencia de responsables de Protección Civil, la Red de Carreteras del Estado, Adif, Renfe, la UME, AEMET y la Confederación Hidrográfica del Júcar a la que “ningún responsable de la Generalitat fue invitado” y en la que no se decidió ninguna decisión respecto al corte de carreteras o vías férreas “a pesar de que ya se habían producido incidencias en la A-7 y en el tren Buñol-Cheste”.
Asimismo, ha recordado que, al término de la reunión, la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, aseguró que la alerta roja por lluvias “y cito textualmente, es hasta las seis de la tarde” y que la misma previsión horaria difundió el jefe de Climatología de la AEMET en la Comunitat Valenciana, José Ángel Núñez, en la televisión pública valenciana a las 11:50 horas. Tal y como ha dicho el president “idéntica información” que él advirtió en un acto público aquella mañana.
El jefe del Consell ha asegurado que mantuvo su agenda “plenamente consciente de cómo estaba la situación y sabiendo que la consellera de Justicia e Interior ya se había desplazado a algunas de las zonas afectadas por la crecida del Magro” y que “todos los recursos estaban en prealerta y los avisos se habían enviado” que el CECOPI estaba convocado y que la gestión de la posible Emergencia “se estaba desarrollando como en otras ocasiones anteriores”, por lo que se desplazó al Centro de Emergencias de L’Eliana cuando fue advertido que la situación de la presa de Forata sobre el río Magro “se agravaba”.
El president ha defendido que el 29 de octubre “nos enfrentamos a dos eventos hidrológicos independientes desde el punto de vista geográfico”. El primero, la “crecida en el río Magro y el llenado de la presa de Forata” y el segundo “el descomunal aumento del caudal del Barranco del Poyo, que fue el causante de los peores estragos en la zona cero”.
Al respecto, Carlos Mazón ha explicado que del primero de ellos se dispuso “de información completa, exacta y puntual” que permitió tomar decisiones mientras que del segundo fue “fragmentada, inexacta y tardía”.
Sobre la crecida del Magro y el llenado de la presa de Forata, en Yátova, el president ha asegurado que todas las administraciones actuaron conforme a los protocolos y de manera coordinada. En este escenario, según el president, la CHJ sí avisó al CECOPI, alrededor de las 19:15 horas, de que la presa de Forata podía colapsar.
Tal y como ha dicho el president “este es el motivo, y no otro por lo que el CECOPI consideró la posibilidad de utilizar el sistema ES-ALERT de aviso masivo a la población”. Una herramienta que nunca se había utilizado con anterioridad”.
Dada la gravedad de la situación “y ante la llamada, a las 20:00 horas” del secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, que desde Colombia asegura que no puede garantizar que la presa de Forata vaya a resistir, el CECOPI “decide enviar el mensaje masivo a través del ES-ALERT que llega a las 20:11 horas”, lo cual “fue una decisión acertada de todo el CECOPI, pero sobre todo es el ejemplo de que sí funcionó la coordinación de administraciones”.
Respecto, al segundo escenario, el Barranco del Poyo, el jefe del Consell ha explicado que la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) avisó a las 11:06, por correo electrónico, al Centro de Coordinación de Emergencias (CCE) de la Generalitat de que el caudal de esta rambla llevaba un caudal de 264 metros cúbicos por segundo indicando, textualmente, “que la crecida está produciéndose muy rápida”. Por ello, el CCE activó la alerta hidrológica a las 12:20 horas y advirtió por los medios habituales a los ayuntamientos ribereños de esta rambla de que constituyeran sus respectivos CECOPAL (Centros de Coordinación de Emergencias Locales) para que tomaran las medidas de prevención oportunas.
El president ha detallado que, con posterioridad, la CHJ envió tres correos electrónicos consecutivos (a las 13:42, 15:04 y 16:13 horas) indicando que el caudal del Barranco iba descendiendo a los 120 m3/s, 55 m3/s y 28,7 m3/s. El correo de las 16:13 es el último que informa al CECOPI –en el que participa de forma telemática el presidente de la CHJ, Miguel Ángel Polo– de la situación en el Barranco del Poyo.
Mazón ha asegurado que de la situación de esta rambla “el CECOPI ya no recibirá esa tarde más información por parte de la CHJ hasta las 18:43 horas” cuando se envía otro correo que informa que el caudal es de 1.686 m3/s “cuatro veces el caudal del Ebro” y “dos horas después del último correo relativo al Barranco del Poyo” cuando en Paiporta, sobre las 18:30 horas, el barranco ya se había desbordado y la Policía Local “recorría las calles avisando por megafonía a la población” para que refugiara en sus domicilios. “Un correo entre los 130 que envía la CHJ ese día y que se suman a otros 84 mails que se reciben” y ha añadido que, “lo más llamativo de todo es que la CHJ, que está presente en el CECOPI, no dice nada”.
De hecho, el president ha asegurado que “no consta en el CEE que la CHJ enviara ninguna comunicación más por correo electrónico, o por otra vía, sobre el Barranco del Poyo”. Tal y como ha dicho Mazón “en ningún momento a lo largo de la noche se informó al Centro de Emergencias que el caudal había ascendido hasta los 2.282 metros cúbicos por segundo, dato que tampoco consta en la web de la CHJ “cuya última medición es de las 20:00 horas”.


