(Por: Álvaro de Lamadrid para OPI Santa Cruz) – Con los Milei, si tus referencias y antecedentes laborales no son lo peor de la política y narcotraficantes, no llegás a Ministro de Justicia. Por el contrario, tus referencias, vínculos, padrinos y las motivaciones oficiales de tu nombramiento, ya dicen cómo vas a llevar el ministerio y cuáles serán tus prioridades, objetivos y propósitos.
La moralina de los Milei se contradice con la realidad que le escupen a la cara a los argentinos, por un lado, en el gobierno se autoelogian como los campeones morales del país, cuando no paran de reclutar impresentables.
El tiempo de “La moral como política de Estado” anunciado por los Milei no significa por principio tener problemas con los corruptos y que estos no puedan formar parte del gobierno; sino que lo que se combate y quiere desterrar es a todo aquel que no se somete y arrastra a sus mentiras, engaños, liviandades, banalidades y frivolidades.
– Publicidad –
Los Milei están quebrando el país, necesitan plata venga de donde venga, para solventar sus aventuras trasnochadas y enfrentar las próximas elecciones. Están dispuestos a todo, no les importa el país, así lo quiebren con tal de sostener todo su relato: cortoplacismo, mercantilismo y populismo al palo.
La farsa de denunciar la corrupción desde otra orilla corrupta
Hay un hilo conductor y un cordón umbilical de los Milei con el kirchnerismo, que denunciamos desde antes de su llegada al poder y en la justicia a 19 dias de que asumieran. Explicamos, en soledad, que, en los cuatro años del gobierno de Alberto Fernández, hubo un plan de impunidad para que todas las causas contra Cristina Kirchner fenecieran y quedaran extinguidas. Ese plan quedo inconcluso y los Milei lo prolongaron.
El plan de encubrimiento e impunidad que denunciamos en la justicia, en el juzgado del Juez Federal Ramos, no era una hipótesis o una subjetividad, era explicar en la justicia y exigir que se investigue toda la corrupción de los últimos 4 años de gobierno kirchnerista, porque este gobierno no lo iba a hacer.
No era solo denunciar el incumplimiento de lo los deberes de funcionario público y el abuso de autoridad de quienes encubrirían estos delitos, sino individualizarlos y pedir su investigación judicial (plan platita de Massa, SIRA, negociados con las vacunas en pandemia y el dólar diferencial, desfalco al Banco Central, corrupción con los seguros y las viviendas públicas).
Por eso Milei mando todas las señales de que iba a trabajar por la impunidad. Sus señales más importantes fueron inequívocas.
- Anunció al asumir de espaldas al Congreso la Tabula Rasa con el pasado. Una política oficial de olvido y fair play con los corruptos.
- Anunció la Tasa Kicillof, enviando el mensaje a Carlos Zannini, que su intención era asociarse en su ardid y pagar sin chistar, rápido y sin hacer olas el megafraude diseñado en YPF.
- Mantener en el Estado a casi 2000 funcionarios kirchneristas, muchos de ellos al frente de cajas millonarias.
- No denunciar ni querellar a ningún funcionario kirchneristas y dejar caer las causas, trabajar a favor de evitar condenas y fomentar las prescripciones, caducidades y archivos.
- Nombrar a Rodolfo Barra como Procurador del Tesoro, para sostener el ardid Zannini en YPF y liquidar la demanda civil contra Cristina Kirchner en la causa de vialidad.
- Y anunciar, al hoy renunciante Ministro de Justicia, Mariano Cuneo Libarona, como el primer ministro confirmado del gabinete.
En el lugar donde más se necesitaba transparencia y ejemplaridad lo más opaco y decadente.
El Ministerio de Justicia, después del saqueo kirchnesrita, debía tener un Ministro que asegure darle entrada a una realidad suprimida por la impunidad. Un cargo que debía ser ocupado por quien estuviera libre de sospechas con el pasado.
Pero los Milei, en un indubitado desprecio por la transparencia, nombraron a Mariano Cuneo Libarona al asumir. Curioso cargo para alguien que hizo toda su carrera evitando que la justicia alcanzara a políticos corruptos, narcotraficantes, personas vinculadas a terroristas y empresarios coimeros y corruptos.
Deja el cargo, un Ministro de Justicia que llevó adelante la fantochada institucional más grave de nuestra democracia, como fue dirigir el pliego del bochornoso intento de nombramiento del Juez Ariel Lijo para la Corte. Fuimos los únicos que planteamos la recusación del Ministro en la vía administrativa y luego en la justicia Contencioso Administrativa, denunciando el escándalo de la recolección de avales del Juez Lijo, tarea encomendada a un “trapito de tribunales”.
Un ministro que defendió tangencialmente en todos los medios y en la justicia, a través de sus clientes, la teoría del lawfare de Cristina Kirchner, militando la idea, además, de que habiendo estudiado todos los expedientes de las causas que le achacaban corrupción, no había encontrado ninguna prueba o evidencia para sostener su culpabilidad. Muy parecido a las declaraciones del Presidente Milei en la campaña que hacia malabares para no hablar de la corrupción del Kirchnerismo y decía que “eso lo tenía que resolver la justicia”.
Se va un ministro de Justicia que avaló también “el Nisman se suicidó del Kirchnerismo” y que tiene una historia judicial nefasta vinculada a ejercicios de encubrimiento del atentado iraní a la sede de la AMIA. Encubrimiento del menemismo que el kirchnerismo continuó pese a una impostura inicial llena de cinismo,
Ese mismo cinismo, que Milei llevó al Everest, cuando se la pasó acusando, con razón, al kirchnerismo de encubrir el atentado de la AMIA, ayudando a los iraníes a escapar de la justicia a través del “Memorandun” de impunidad, con Cuneo Libarona sentado allí como su Ministro, a quien sigue elogiando. Todo dicho, titanes en el ring, fulbito para la tribuna y moralina berreta.
El nuevo Ministro de Justicia de Chiqui Tapia, Toviggino y Massa y el Viceministro, del clan Báez
La continuidad de la política “pro impunidad, fair play con los corruptos y encubrimiento” continua y goza de buena salud. Cada día hay más gobierno de los Menem a través de Karina Milei, Juan Bautista Mahiques, el nuevo Ministro de Justicia, es un íntimo amigo de la camporista Pilar Ramirez, hombre cercano a Chichi Tapia y Toviggino, a quienes más allá del cacareo conveniente, como hacen con Cristina Kirchner, apañan en lo subterráneo. Es que la causa ANDIS complican al gobierno y a la AFA, y el libragate acecha al gobierno.

Pero hay más, el Viceministro, es el ex abogado del clan Báez, Santiago Viola, que disfruta de lo robado en Santa Cruz.
Estos personajes tendrán a cargo en nombramiento de más de 250 jueces federales, fiscales y defensores oficiales en todo el país. Todo hace meses en ingentes negociaciones con los K, no importa lo que te digan o cuenten.
Hay que tener cuidado. ¡Ojo!!, que si no apoyas pueden volver los K, te dicen los Milei y los Menem. (Agencia OPI Santa Cruz)