El eurodiputado y activista político Alvise Pérez confirmó que su formación, Se Acabó La Fiesta (SALF), se presentará a las elecciones autonómicas de Aragón, en medio de una fuerte polémica por no haber comunicado previamente esa decisión a otros partidos de la oposición. Pérez aclaró que él no será candidato, pero defendió la estrategia como una decisión política deliberada.
En un mensaje difundido públicamente, Pérez respondió a las acusaciones de “ocultar” la candidatura del partido, señalando que algunos sectores de la izquierda se sienten perjudicados porque contaban con que SALF no concurriría y así facilitar posibles acuerdos o repartos electorales.
“No se rindan antes de empezar”
En un tono provocador y confrontativo, Pérez cuestionó a quienes lo acusan de falta de transparencia y afirmó que la oposición tradicional está acostumbrada a manejar las reglas electorales en su propio beneficio. Según explicó, había propuesto un frente común transitorio contra el Gobierno de Pedro Sánchez para evitar errores de fragmentación similares a los cometidos por la oposición venezolana frente al chavismo.
Sin embargo, aseguró que esa propuesta recibió “vacío, desprecio y silencio”, incluso después de que su formación decidiera no presentarse en Extremadura con el objetivo de no dividir el voto opositor.
Aragón como escenario de confrontación
Ante esa falta de respuesta, Pérez anunció que SALF competirá en Aragón, comunidad que considera clave para alterar el equilibrio político nacional. La estrategia, según explicó, es “usar las propias reglas del sistema contra la partitocracia”, romper los cálculos electorales tradicionales y forzar un escenario de mayor tensión política que acelere un cambio de ciclo.
“Se acabó la fiesta”, afirmó, insistiendo en que su movimiento no busca acuerdos tácticos sino romper el tablero y cuestionar el funcionamiento del sistema de partidos.
Voto útil y discurso antisistema
En su intervención, Pérez defendió una redefinición del concepto de voto útil, que —según su visión— no pasa por el reparto estratégico entre partidos tradicionales, sino por llevar ante la justicia a quienes considera responsables de corrupción y abuso de poder.
El mensaje se inscribe en un discurso abiertamente antisistema, crítico tanto con la izquierda como con la derecha institucional, y orientado a movilizar a votantes desencantados con la política tradicional.
Conclusión
Aunque Alvise Pérez no será candidato, la entrada de Se Acabó La Fiesta en las elecciones aragonesas introduce un factor de incertidumbre en un escenario ya fragmentado. Su estrategia apunta menos a la gestión autonómica y más a impactar en la política nacional, tensionando el sistema desde una lógica de confrontación directa con la llamada “partitocracia”.
La jugada, polémica y calculada, reabre el debate sobre los límites de las reglas electorales, la fragmentación del voto y el papel de los movimientos antisistema en el actual ciclo político español.


