La procuradora por Valladolid denuncia en las Cortes autonómicas la falta de cohesión territorial, el agotamiento del modelo autonómico y las políticas ligadas a la Agenda 2030, y reivindica la apuesta de VOX por la prosperidad y la soberanía productiva.
La procuradora de VOX por Valladolid en las Cortes de Castilla y León, Fátima Pinacho, ha arremetido contra el Partido Popular por lo que calificó como “38 años de planes, estrategias y programas que no han servido absolutamente para nada”, responsabilizando al PP y al PSOE del estancamiento económico y de las debilidades estructurales que sufre la Comunidad.
Pinacho afirmó que Castilla y León “no avanza y está estancada”, una situación que, a su juicio, tiene culpables claros. “Los datos son objetivos y están ahí, y el reconocimiento de ese estancamiento tiene responsables: ustedes”, señaló, dirigiéndose a los grupos mayoritarios. En este sentido, denunció que las políticas impulsadas desde Bruselas por populares y socialistas han conducido a un modelo “dependiente y subvencionado”, sostenido por una senda de gasto disparada y amenazado por sanciones por déficit y deuda.
La procuradora de VOX subrayó que la acumulación de planes y estrategias reflejada en la moción debatida evidencia “la falta de cohesión territorial y las grandes desigualdades entre provincias”, así como “el estrepitoso fracaso del modelo autonómico”, que —según defendió— ha generado ciudadanos de primera y de segunda incluso dentro de la propia Comunidad.
Pinacho reprochó al PP y al PSOE no aplicar políticas que permitan a los ciudadanos formar una familia, acceder a una vivienda, emprender un negocio o permanecer en sus pueblos, y los acusó de priorizar el mantenimiento de sindicatos, patronales subvencionadas y el entramado ideológico de la Agenda 2030 en Castilla y León.
Frente a este modelo, destacó que VOX ha logrado que el Parlamento Europeo reconozca que el Pacto Verde “asfixia a las pymes” y apruebe el informe Frías para impulsar una Europa productiva. “Quienes defendemos la soberanía, la libertad económica y la protección del tejido productivo teníamos razón”, afirmó, concluyendo con un llamamiento a “elegir prosperidad frente al dogmatismo” como única vía para salvar Castilla y León.


