José María Figaredo Diputado de VOX en el Congreso manifestó que durante años, algunos partidos se han esforzado en construir un relato donde el cierre de las centrales nucleares en España era responsabilidad exclusiva de la izquierda. Pero, como en tantas otras cosas, los hechos desmienten la narrativa. Y es hora de recordarlos.
La central nuclear de Zorita, en Guadalajara, fue la primera en cerrar. ¿Año? 2002. ¿Gobierno? Del Partido Popular. La central de Santa María de Garoña, en Burgos, cerró en 2013. ¿Gobierno? Del Partido Popular.
Dos cierres, dos oportunidades de defender el suministro energético estable y soberano… y dos fracasos firmados por el PP.
Este es el verdadero problema del Partido Popular: escribe con una mano lo que borra con la otra. En sus discursos defienden la energía nuclear, pero en sus gobiernos la abandonan, la castigan y la entorpecen. Prometen moderación y acaban aplicando las políticas de la izquierda.
Pero esto no se queda en el pasado. Vayamos a lo que ocurre hoy mismo.
Uno de los principales obstáculos que enfrentan las centrales nucleares en funcionamiento es el castigo fiscal. Además de los impuestos nacionales —ya de por sí elevados—, algunas comunidades autónomas han creado impuestos adicionales para exprimir aún más la producción nuclear.
¿Saben qué comunidad aplica uno de esos impuestos autonómicos? Extremadura.
VOX presentó en el Parlamento de Extremadura una iniciativa para eliminar este impuesto injusto sobre la generación nuclear. ¿Qué hizo el Partido Popular?
Vetar la tramitación. Rechazarla sin debatir. Darle la espalda a la industria nuclear, a los trabajadores y al interés nacional.
Esta es la realidad: el PP habla de energía, pero vota contra ella. Y luego se extrañan de que la factura de la luz se dispare, de que España dependa del gas extranjero, y de que los españoles sufran apagones o alertas de racionamiento.
Desde VOX lo decimos sin complejos:
- La energía nuclear es segura, estable y necesaria.
- Hay que reabrir el debate nacional, eliminar los impuestos ideológicos y garantizar que España produzca su propia energía sin depender de nadie.
Porque un país sin energía propia es un país sin soberanía.
Y nosotros, no hemos venido aquí a rendirnos, ni a esconder la verdad.


