María Ruiz Solás – Diputada Nacional de VOX manifestó que en muchas ocasiones, desde esta tribuna, hemos denunciado la falta de financiación para la investigación médica. Es profundamente lamentable que todavía, en pleno siglo XXI, quienes trabajan para avanzar en la cura de enfermedades tan graves sigan teniendo que mendigar recursos. Porque eso es lo que ocurre: nuestros investigadores, de los mejores del mundo, se ven obligados a depender de la voluntad política del momento, cuando deberían contar con un respaldo firme, constante y generoso del Estado.
Pero España no solo tiene a esos profesionales magníficos. También tiene algo que es aún más extraordinario: personas anónimas, enfermos y familiares, que padecen en carne propia el dolor de la enfermedad y que, a pesar de ello, son capaces de ponerse al servicio de los demás. Personas que transforman su sufrimiento en esperanza para otros. Eso es generosidad, es humanidad, y es algo que debemos reivindicar con orgullo.
Nosotras, las mujeres y los hombres de VOX, creemos que la política debe servir para proteger la vida, toda vida, desde su concepción natural hasta su final, sin excepción. Y nos duele profundamente que en este país se haya aprobado antes una ley de eutanasia que una verdadera ley de cuidados paliativos. Porque una sociedad decente no empuja a sus ciudadanos al abismo, sino que los acompaña, los cuida, y los abraza hasta el final.
Por eso defendemos que los recursos del Estado deben ir donde verdaderamente importan: en atender a quienes más lo necesitan. En salvar vidas, en mejorar la calidad de vida de nuestros enfermos, en apoyar a sus familias, que son quienes cargan con las consecuencias emocionales, laborales, económicas y personales de una situación que jamás pidieron, pero que enfrentan con valentía.
Desde VOX seguiremos reclamando lo que es justo: una política con principios, donde la vida y la dignidad humana estén siempre por delante de cualquier cálculo ideológico. Porque cuando el paciente y su familia están en el centro de las decisiones políticas, todo cambia. Y eso es lo que vinimos a hacer.
Gracias a quienes, desde asociaciones, desde la ciencia o desde el corazón, hacéis lo que el Estado aún no ha sabido hacer: estar presentes.


