La inminente apertura del nuevo Hospital Universitario de Melilla (HUME) está generando una profunda preocupación entre los profesionales sanitarios debido al evidente estado de improvisación con el que se está llevando a cabo el traslado y puesta en marcha del centro. VOX se hace eco de las denuncias de los trabajadores y responsables de distintos servicios, el hospital no cumple en estos momentos con las condiciones mínimas de organización, seguridad ni preparación necesarias para garantizar una atención sanitaria adecuada.
La vicepresidente de VOX Melilla, Sendy Nanwani Ramchand, denuncia que ”La formación impartida al personal sobre el uso del nuevo equipamiento se ha limitado aproximadamente a una hora, tiempo claramente insuficiente para manejar con seguridad monitores, respiradores, bombas de infusión y otros dispositivos críticos de nueva implantación. Esta situación compromete directamente la calidad asistencial y aumenta el riesgo para los pacientes”.
A ello se suma la ausencia de una estructura organizativa definida en numerosos servicios. Los profesionales denuncian la falta de información sobre puestos de trabajo, criterios de asignación, turnos y protocolos internos. Por otro lado, gran parte del material sanitario y mobiliario continúa embalado en cajas, sin montar ni colocar, dificultando gravemente el inicio normal de la actividad asistencial.
La limpieza previa a la apertura también resulta claramente insuficiente. Aunque el personal de limpieza está realizando un esfuerzo notable, el hecho de que el edificio continúe en condiciones propias de una obra genera acumulación de polvo y suciedad impropia de un centro sanitario a tan solo una semana del traslado.
Pese a todas estas carencias, ya se han comenzado a citar pacientes para intervenciones quirúrgicas en el mes de noviembre, incluyendo procedimientos que requieren tecnología avanzada. Un ejemplo significativo es el robot quirúrgico Da Vinci, que supuso una inversión aproximada de 2,5 millones de euros y que, sin embargo, no puede ponerse en funcionamiento por falta de pago del mantenimiento, valorado en unos 500.000 euros.
Los problemas estructurales también se acumulan: la ubicación del servicio de lavandería provoca vibraciones que interfieren con Radiología, obligando a mantener la lavandería en el antiguo hospital mientras se corrige el diseño. Las recientes lluvias han producido goteras y filtraciones en el área de Esterilización, afectando maquinaria que incluso llegó a emitir humo al encenderse, poniendo en riesgo al personal y comprometiendo la esterilidad del material. El aparcamiento del personal presenta igualmente goteras y zonas intransitables.
Otro servicio crítico, Diálisis, continúa pendiente de las pruebas del agua, cuya validación es imprescindible para el traslado. Los profesionales del área alertan además de la ausencia de personal de apoyo en caso de complicación con algún paciente: “¿Hacia qué lado corremos si no hay nadie que acuda en nuestra ayuda?”, trasladan con preocupación.
En conjunto, la falta de planificación, organización y recursos humanos está comprometiendo gravemente la seguridad de pacientes y profesionales, así como el correcto funcionamiento del nuevo hospital. Los trabajadores insisten en que la apertura no debe precipitarse hasta garantizar que el centro reúne las condiciones necesarias para ofrecer una atención sanitaria segura y de calidad.


