El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha advertido este martes ante el Círculo de Empresarios Vascos de que “no hay ninguna diferencia ideológica que permita estirar un ciclo político de corrupción generalizada” y ha defendido la necesidad de abrir una nueva etapa centrada en la estabilidad, la prosperidad y los problemas reales de los ciudadanos.
Feijóo ha señalado que ninguna empresa, “ni siquiera una comunidad de vecinos”, resistiría una forma de gobernar como la que, a su juicio, tiene España en estos momentos. Por ello, ha reivindicado la necesidad de volver a hablar de los asuntos que marcarán el futuro de las próximas décadas, como la vivienda, el control de fronteras, la sanidad pública o la economía.
El presidente del PP ha considerado que el clima de corrupción que vive España está generando una situación de “enorme gravedad” para la sociedad, las familias y las empresas.
“Quien de verdad crea en un proyecto compartido de prosperidad no puede conformarse con sostener un proyecto político como este. Yo vengo a hablarle del proyecto compartido, que es España, dentro de la realidad territorial”, ha afirmado.
Feijóo también ha alertado del “enorme coste reputacional” que, según ha indicado, supone para España la situación del Gobierno en el contexto internacional, especialmente ante los países que integran la OTAN. Ha subrayado que España no puede permitirse que su imagen exterior quede dañada por los problemas judiciales y políticos que rodean al Ejecutivo.
Una estrategia de competitividad industrial para España
Durante su intervención, Feijóo ha anunciado que concurrirá a las próximas elecciones con una estrategia de competitividad industrial orientada a impulsar el empleo de calidad, la inversión, la innovación y el desarrollo tecnológico.
“España necesita volver a tener una política económica al servicio de la competitividad, una política fiscal que incentive la inversión, la investigación y el desarrollo tecnológico”, ha destacado.
El presidente del Partido Popular ha defendido una agenda económica basada en cinco grandes ejes. El primero es la fiscalidad, con la revisión de las subidas de impuestos y un paquete ambicioso de beneficios fiscales a la innovación.
El segundo eje pasa por ofrecer más seguridad jurídica y menos burocracia, eliminando las barreras que fragmentan el mercado y dificultan la actividad empresarial.
En tercer lugar, Feijóo ha planteado una política energética basada en la tecnología y no en la ideología. En este ámbito, ha apostado por invertir en la red, revertir el apagón nuclear, reducir los costes de la “operación reforzada” tras el apagón y mantener un compromiso inequívoco con la industria electrointensiva.
El cuarto eje se centra en los recursos humanos, con una apuesta por el talento, la lucha contra el absentismo y el refuerzo de la Formación Profesional dual, así como la implantación de grados y másteres en ámbitos como la inteligencia artificial, la robótica y la biotecnología.
El quinto eje es un proyecto nacional capaz de aprovechar todas las capacidades del país. Para Feijóo, la estabilidad política y la seguridad jurídica son condiciones imprescindibles para que España avance. “La fortaleza del Gobierno es la fortaleza del país”, ha subrayado.
Cumplimiento de la Constitución, estabilidad y economía abierta
Feijóo ha defendido que España necesita volver a construir grandes mayorías políticas en torno a los valores que hicieron posible su progreso: el cumplimiento de la ley, el europeísmo, la estabilidad institucional y una economía abierta.
Asimismo, ha dejado claro su respeto por el cumplimiento íntegro de la Constitución, incluida la Disposición Adicional Primera y el Estatuto de Guernika.
“Aquellos que dicen que quieren mucho a España, pero no están dispuestos a defender el Estado de las autonomías, ni los estatutos de las comunidades autónomas, ni las foralidades de esta comunidad junto con Navarra, no la quieren mucho”, ha afirmado.
El Partido Popular defiende un proyecto nacional compartido, basado en la estabilidad, la seguridad jurídica, la competitividad económica, el respeto institucional y la capacidad de España para aprovechar todo su talento territorial, industrial y empresarial.


