La eurodiputada de VOX Mireia Borrás ha alertado sobre los riesgos del euro digital y ha advertido de que el debate “no va de tecnología”, sino de privacidad, libertad y control sobre el dinero de los ciudadanos. Borrás, miembro del Parlamento Europeo por VOX, ha centrado su denuncia en las consecuencias que podría tener esta nueva infraestructura monetaria impulsada desde las instituciones europeas.
En un mensaje difundido en redes sociales, la eurodiputada ha explicado que el euro digital está promovido por la Comisión Europea, gestionado por el Banco Central Europeo y tramitado en el Parlamento Europeo. La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios adoptó su posición sobre el expediente por 43 votos a favor, 14 en contra y 1 abstención, con el eurodiputado español del Partido Popular Fernando Navarrete Rojas como ponente.
Borrás ha subrayado que el calendario ya está en marcha. Según el Banco Central Europeo, si la regulación se aprueba en 2026, el proyecto prevé un piloto de 12 meses a partir de la segunda mitad de 2027 y una posible primera emisión del euro digital durante 2029.
La representante de VOX ha comparado las promesas de voluntariedad, comodidad y privacidad con lo ocurrido durante el pasaporte COVID, recordando que entonces también se presentó como una medida temporal y acabó utilizándose para condicionar la vida cotidiana de los ciudadanos. “Una vez que la infraestructura de control existe, ya pueden hacer con ella lo que quieran”, ha advertido.
Borrás ha defendido que los españoles ya disponen de Bizum, tarjetas y transferencias instantáneas, por lo que ha cuestionado la necesidad de crear una nueva herramienta monetaria dependiente del BCE. A su juicio, el verdadero debate es quién controla el dinero de los ciudadanos y qué capacidad podrían tener los gobiernos en el futuro para condicionar pagos, movimientos o decisiones económicas.
VOX ya votó en contra del informe sobre el euro digital y exigió la retirada del proyecto, al considerar que abre la puerta a un sistema de vigilancia financiera incompatible con la defensa del efectivo, la privacidad y la libertad individual. El partido también ha denunciado que el proyecto no fue votado por los ciudadanos en las urnas y que avanza en Bruselas mediante comisiones y negociaciones alejadas del control democrático.
“¿Creéis realmente que ningún Gobierno va a utilizarlo algún día en vuestra contra?”, ha preguntado Borrás, insistiendo en que la defensa del dinero en efectivo y de la privacidad financiera debe ser una prioridad ante cualquier intento de imponer nuevas formas de control digital.


