Gabriel Rufián ha irrumpido de lleno en la precampaña del 29-N tras reaccionar con dureza a la muerte de Maricarmen, la mujer de 87 años que había sido desahuciada de su vivienda en Madrid.
El portavoz de ERC publicó un mensaje tan breve como contundente: “Qué hijos de puta”. No señaló de forma explícita a una persona concreta, pero la frase se convirtió rápidamente en uno de los mensajes políticos más comentados de la jornada y volvió a colocar a Rufián en el centro del debate nacional.
La reacción llega en un momento especialmente sensible. La vivienda se ha convertido en uno de los grandes ejes de la precampaña y el caso de Maricarmen ha intensificado todavía más la presión política sobre desahucios, alquileres y acceso a una vivienda digna.
Rufián vuelve al centro del tablero
El mensaje de Rufián tiene además una lectura electoral.
ERC se encuentra definiendo su estrategia para el 29-N y el portavoz republicano vuelve a ganar protagonismo nacional justo cuando su partido prepara las listas y busca aumentar su visibilidad fuera de Cataluña.
Su reacción ha conseguido exactamente eso: colocar su nombre entre los protagonistas políticos del día.
Pero la verdadera noticia va más allá de una frase viral.
La muerte de Maricarmen ha vuelto a demostrar que la vivienda puede convertirse en uno de los asuntos con mayor capacidad de movilización social y electoral del 29-N.
Y Rufián ha decidido entrar en esa batalla con uno de sus mensajes más duros de los últimos meses.


