El ascenso meteórico de Alvise Pérez en las elecciones europeas de 2024 demostró que, en España, un proyecto nacido en redes sociales puede movilizar cientos de miles de votos. Pero también evidenció sus límites. Alvise llegó antes, sorprendió al sistema, irrumpió con fuerza, pero no consiguió transformar ese impulso digital en poder real dentro del país.
Su resultado —más de 800.000 votos y tres eurodiputados— fue un hito inesperado. Sin embargo, la ventaja electoral de esa entrada fulgurante se diluyó rápidamente. Su discurso, muy efectivo para una campaña corta, no logró consolidarse después. La denuncia en su contra, los conflictos internos con los dos eurodiputados de su lista y la falta de estructura política hicieron que su fuerza se apagara con la misma velocidad con la que surgió.
Ese precedente no ha pasado desapercibido para Iván Espinosa de los Monteros, que observó con atención cómo un proyecto sin partido, sin implantación territorial y sin trayectoria institucional fue capaz de seducir a una masa de votantes huérfanos de referentes.
Espinosa entendió el mensaje: se puede, pero no basta con las redes.
La diferencia clave: Espinosa sí tiene trayectoria y una estructura en construcción
A diferencia de Alvise, cuyo movimiento se agotó apenas ganó visibilidad institucional, Espinosa llega con una ventaja decisiva: experiencia parlamentaria, credibilidad política y una hoja de servicio reconocida tras años como diputado y portavoz de VOX en el Congreso.
Su apuesta actual, a través de Fundación Atenea, marca una estrategia más sólida, estructurada y profesional:
- no carga con responsabilidades de gobierno,
- no está limitado por la disciplina parlamentaria,
- y puede fijar agenda sin condicionantes partidistas.
Atenea es su laboratorio, su altavoz y su plataforma de captación, construida para evitar exactamente el error que hundió a Alvise: tener votos, pero no tener un proyecto político que los sostenga.
El objetivo político: ser el apoyo que necesita Feijóo para gobernar
Mientras Alvise buscó golpear al sistema desde fuera, Espinosa apunta a influir desde dentro. Su lectura es clara: el PP necesita escaños adicionales para una investidura viable, y con VOX la negociación es cada vez más difícil.
Ahí es donde Espinosa estudia irrumpir:
- con un espacio propio entre PP y VOX,
- captando voto liberal, desencantado o exvotante de VOX,
- y ofreciendo a Feijóo la suma necesaria para formar gobierno.
La ecuación es simple:
si su proyecto consigue los diputados suficientes para desbloquear la investidura, Espinosa podría exigir —y obtener— ministerios y cargos clave en un Gobierno del Partido Popular.
Un acuerdo que Alvise jamás estuvo en condiciones de plantear.
Un plan más ambicioso y más preparado que el de Alvise
La lección es evidente:
- Alvise demostró que existe un electorado enorme buscando alternativas.
- Pero también demostró que sin estructura, sin trayectoria y sin cohesión interna ese impulso se evapora rápidamente.
Espinosa pretende repetir lo primero y evitar lo segundo.
Con una agenda propia sobre el deterioro institucional, la economía y la regeneración democrática, y con Atenea como maquinaria intelectual, está construyendo un proyecto capaz de:
- ocupar espacio,
- sostener discurso,
- atraer voto,
- negociar investiduras
- y aspirar a cuotas de poder reales.
Lo que Alvise encendió, Espinosa quiere convertirlo en poder político efectivo.


