El presidente del grupo municipal de VOX en el Ayuntamiento de Barcelona, Gonzalo de Oro, ha alzado la voz de los barceloneses hartos de la deriva de la ciudad, ofreciendo una valoración demoledora y sin paliativos del rumbo tomado por el Gobierno municipal durante la Cuestión de Confianza celebrada en el Pleno.
De Oro ha sido categórico: el consistorio está inmerso en «debates teóricos y absurdos ajenos a la vida real«, mientras los vecinos claman por soluciones inmediatas ante el abandono institucional en lo verdaderamente esencial: la seguridad, la vivienda, la excelencia de los servicios públicos y la estabilidad económica de quienes levantan la ciudad.
De Oro ha señalado la Seguridad como el principal foco de alarma y la constatación del fracaso de las políticas progresistas. «Numerosos barrios han perdido la sensación de tranquilidad«, obligando a miles de barceloneses a «evitar determinadas zonas o franjas horarias» para no ser víctimas de la delincuencia. La ciudad se mantiene en «posiciones preocupantes» en los datos de criminalidad, un hecho que el consistorio «intenta minimizar con excusas ideológicas«.
El presidente del grupo municipal de VOX en el Ayuntamiento de Barcelona ha denunciado la inacción del gobierno de la ciudad ante la proliferación de asentamientos irregulares, que son un foco de insalubridad e inseguridad y representan una agresión directa a la convivencia de los barrios.
Gonzalo de Oro ha dado voz a los agentes de la policía, que se declaran «desbordados» y denuncian tener un «margen de actuación cada vez más limitado» por las políticas buenistas y de manga ancha del Gobierno municipal.
VOX también ha querido poner el foco en la nefasta gestión de los servicios sociales, que «operan al límite«, y en las barreras inaceptables que encuentran los barceloneses de bien para acceder a unos recursos que, en muchos casos, acaban siendo desviados para inmigrantes ilegales.
La cifra de personas empadronadas en inmuebles municipales no habilitados como vivienda es una «muestra evidente del colapso de la gestión actual» y del desorden administrativo. Gonzalo de Oro se ha mostrado muy crítico con la ausencia de medidas reales para facilitar el acceso a la vivienda a la juventud española y trabajadora, mientras el Ayuntamiento malgasta recursos en «iniciativas poco útiles» que solo satisfacen las cuotas ideológicas.
De Oro ha alertado de que Barcelona «avanza hacia un modelo incierto» bajo la dictadura de los consensos ‘progres’ que pretenden destruir el modelo de convivencia de siempre. VOX defiende con firmeza el valor del bilingüismo histórico de la ciudad, advirtiendo que las políticas excluyentes del separatismo y la izquierda están «erosionando un equilibrio que ha funcionado durante décadas».
VOX tiene un modelo alternativo claro: centrado en «reforzar el apoyo a quienes sostienen la ciudad con su trabajo, su esfuerzo y su cumplimiento de la ley. Somos un partido de extrema necesidad en Barcelona”.


