El diputado del Partido Popular en la Asamblea de Madrid, Ignacio Catalá, ha afirmado que la falta de Presupuestos Generales del Estado es la prueba “absoluta e incuestionable” de que el Partido Socialista no tiene un proyecto para España, y ha acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de “secuestrar la democracia” al incumplir sus obligaciones constitucionales.
Durante su intervención, Catalá ha recordado que el presupuesto es “la expresión cifrada, sistemática y conjunta del plan de la Hacienda Pública para el próximo año”, es decir, “el plan económico de un Gobierno para el lugar en el que gobierna”. Por ello, ha señalado que el hecho de que este debate no pueda celebrarse en las Cortes Generales evidencia que el Ejecutivo socialista carece de un rumbo claro para el país.
“Estamos en diciembre y las Cortes están cerradas a cal y canto”, ha denunciado, asegurando que el único proyecto del PSOE es “mantener a Pedro Sánchez en el Gobierno”. En este sentido, ha criticado que, tras perder el respaldo social y parlamentario, el Ejecutivo haya optado por “encerrarse en la Administración General del Estado, tirar la llave y retrasar al máximo la convocatoria de elecciones generales”.
Ignacio Catalá ha reconocido que el Gobierno se ampara en la legitimidad que otorga el artículo 99 de la Constitución, pero ha advertido de que, bajo esa cobertura, “ha incumplido el resto de la Constitución”. “Democracia no es solo votar cada cuatro años”, ha subrayado, “democracia es presentar presupuestos, aprobar leyes y someterse al control de los parlamentos”.
El diputado del PP ha reprochado además la incoherencia moral y política de la izquierda, a la que ha acusado de guardar “silencio absoluto ante los casos más graves de corrupción y machismo”, mientras se moviliza selectivamente según sus intereses. “Ese doble rasero no tiene nombre”, ha afirmado.
Catalá ha concluido asegurando que, pese al bloqueo actual, “las elecciones llegarán” y defendiendo que la Comunidad de Madrid representa un modelo alternativo basado en la transparencia, el control parlamentario y la responsabilidad democrática, frente a un Gobierno central “encastillado y sin proyecto”.


