El portavoz de VOX, Joan Garriga, ha realizado una visita a la planta de reciclaje de Ecoembes, donde ha podido comprobar de primera mano el proceso de recuperación de materiales procedentes de los contenedores amarillos. Garriga ha expresado su agradecimiento por las atenciones recibidas y ha resaltado la importancia del reciclaje como una práctica positiva que favorece el aprovechamiento de recursos, recordando que “nuestros abuelos ya reciclaban y aprovechaban todo”.
Durante su intervención, no obstante, Garriga ha planteado cuestionamientos sobre determinadas prácticas actuales vinculadas a la gestión de los residuos y la política fiscal municipal. En primer lugar, ha criticado la lógica de algunas medidas aplicadas a los vecinos, proponiendo que no tiene sentido obligar a los ciudadanos a montar “plantas de reciclaje” en sus propias casas —donde no siempre hay espacio— y, al mismo tiempo, incrementarles la tasa de basuras.
“Sí al reciclaje, pero no a marginar a nuestros vecinos ni a convertir sus cocinas en centros de reciclaje. Y, por supuesto, no a subir las tasas de basura”, ha subrayado Garriga, defendiendo que las políticas medioambientales deben acompañarse de soluciones realistas y respetuosas con los ciudadanos.
El portavoz de VOX también ha alzado la voz ante lo que considera un problema en la gestión del material reciclado por parte de ciertas empresas: “Estas empresas realizan trabajo de reciclaje que luego ponen a disposición de otras compañías que deben emplearlo. Sin embargo, parte de ese material proviene de China y no siempre es reciclado de verdad, porque los controles de la Unión Europea son insuficientes y nos toman el pelo”. Según Garriga, esto evidencia la necesidad de revisar los mecanismos de control sobre la procedencia y la calidad de los materiales que se etiquetan como reciclados.
VOX, ha insistido Garriga, apoya el reciclaje como práctica responsable y beneficiosa para el medio ambiente, pero considera indispensable que las políticas vinculadas a la gestión de residuos se apliquen con sentido común, sin cargar con tasas excesivas a los vecinos ni exigirles gestiones complejas en sus domicilios.
La visita a la planta de Cohen ha servido además para poner de manifiesto la apuesta de VOX por una gestión de residuos que combine eficacia técnica, control riguroso de los productos reciclados y justicia fiscal para las familias, evitando políticas que, en su opinión, penalizan a los ciudadanos sin resolver los problemas de fondo.


