La diputada del Partido Popular en la Asamblea de Madrid, Mónica Lavín, ha defendido hoy la importancia de situar a la familia en el centro de las políticas públicas y de promover una “cultura de la vida” frente a los modelos ideológicos de la izquierda.
Durante su intervención en el Pleno, Lavín ha subrayado que “apostar por la vida, por la familia, por acompañar a las madres y por facilitar la conciliación puede cambiar las cosas y merece la pena”, recordando que el Gobierno de la Comunidad de Madrid “trabaja cada día por las familias de esta región y por quienes dedican su vida a cuidar de los demás, de sus mayores y de sus hijos”.
La diputada ha destacado que la Estrategia de Natalidad puesta en marcha por el Gobierno madrileño “constituye la respuesta más ambiciosa y eficaz en España ante la crisis de natalidad, que es también una crisis de maternidad y de relevo generacional”, señalando que sus resultados “son ya esperanzadores, siempre desde el respeto a la libertad de las mujeres y de las familias”.
Lavín ha contrapuesto esta política “basada en la realidad y en las personas” frente a las “propuestas totalitarias de la izquierda, que subordinan la vida y la libertad a su ideología”. Asimismo, ha lamentado que “mientras el Gobierno central sigue sin proyecto, más allá de levantar muros entre españoles y erosionar el espíritu de la Transición, en Madrid seguimos trabajando por poner la dignidad humana en el centro del compromiso político”.
En este sentido, celebró el anuncio del nuevo proyecto de ley autonómica que reconocerá al concebido no nacido como un miembro más de la familia, “una medida que sitúa a la Comunidad de Madrid a la vanguardia de Europa en la protección del nasciturus y que refuerza el apoyo a las mujeres más vulnerables, ofreciéndoles una mayor protección”.
Finalmente, Lavín agradeció al Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso su compromiso “por demostrar que, frente a la deshumanización de la política y el ataque a la familia, se puede transformar la sociedad desde la libertad, sin autoritarismos ni ingeniería social”.


