El grupo municipal de VOX en el Ayuntamiento de Roquetas de Mar ha votado en contra de los Presupuestos 2026 presentados por el equipo de gobierno del Partido Popular al considerarlos “continuistas y alejados de las prioridades reales de los vecinos”. Según indica el portavoz Luis M. Pomares, son una “copia de los del año pasado: mismos servicios, mismas prioridades políticas, mismo abuso impositivo y mismo abandono de la limpieza y la seguridad ciudadana”.
Un año más, el equipo de gobierno del Gabriel Amat “presume de aumentar los ingresos, para poder mantener un nivel de gasto desmesurado”, que se financia con las “enormes subidas” de tasas e impuestos aprobadas en 2.025 (IBI, impuesto de circulación, tasa de basura, agua, saneamiento), a las que se añade ahora una subida del 300 % en la tasa de terrazas.
Pomares critica que se mantenga un “gasto político brutal”: el Gabinete de Alcaldía y órganos de gobierno superan los 14 millones de euros. Mientras tanto, la Seguridad Ciudadana se queda en 9,6 millones, sin nuevos agentes, vehículos ni medios, y la plantilla municipal crece solo en agentes de igualdad, educadores sociales y puestos similares.
La limpieza viaria también sufre un recorte: de 17,6 a 16,1 millones de euros, pese a que la tasa de basura subió un 28 %, habiendo sido VOX el único grupo que se opuso a este “hachazo” e incluso presentó alegaciones. “Los vecinos pagan más y tienen las calles más sucias que nunca”, advierte el portavoz.
“Y como viene siendo habitual, las partidas de festejos siguen creciendo”: 1,42 millones (un 14 % más) y 240.000 euros en comunicación institucional, además de dotaciones para propaganda en las orgánicas de Cultura, Juventud, Deportes y Turismo. “Un auténtico capital para el autobombo, mientras se recortan servicios esenciales”, resume Pomares.
VOX Roquetas considera que los presupuestos que se han aprobado hoy “no se ocupan de los problemas reales del municipio, y buscan solamente mantener una imagen de gestión que no se corresponde con la realidad”. El portavoz concluye afirmando que “vivimos en dos Roquetas de Mar distintas, la ficticia del equipo de gobierno, donde la ciudad funciona como un reloj, y la real, donde todo se deteriora pese a pagar más que nunca”.


