La crisis interna en VOX Murcia se ha agravado después de que José Ángel Antelo denunciara públicamente que se habría utilizado su firma sin su consentimiento en el escrito presentado ante la Asamblea Regional para comunicar su cese como portavoz del Grupo Parlamentario.
La Mesa de la Asamblea rechazó dicho documento al detectar defectos formales graves, entre ellos la ausencia de una firma electrónica válida y la falta de acreditación oficial del acuerdo del grupo parlamentario. Sin embargo, el elemento que añade mayor gravedad al episodio es la afirmación del propio Antelo, quien sostiene que no presentó ninguna renuncia ni autorizó el uso de su firma para formalizar su destitución.
Según ha manifestado, no solo no firmó el escrito, sino que tampoco dio permiso para que se empleara su certificado electrónico o cualquier tipo de rúbrica en su nombre. Esta denuncia abre un nuevo frente dentro de la formación y eleva la tensión política, al insinuar una posible utilización indebida de identidad en un trámite institucional.
El intento de formalizar su cese se produce en un contexto de fuerte enfrentamiento interno en la organización murciana, tras dimisiones en la estructura provincial y movimientos impulsados desde distintos sectores del partido para relevarle de sus responsabilidades orgánicas e institucionales.
Mientras no se presente un documento válido conforme a los requisitos reglamentarios, Antelo continúa formalmente en su cargo. La situación deja al grupo parlamentario en una posición de incertidumbre jurídica y política, con un conflicto que trasciende lo interno y ya tiene implicaciones institucionales.
La denuncia sobre el supuesto uso no autorizado de su firma convierte este episodio en uno de los más delicados vividos por la formación en la Región de Murcia en los últimos años.


