Las elecciones autonómicas han dejado una conclusión incómoda para el Partido Popular: el gran ganador no fue un candidato autonómico, sino Santiago Abascal. Mientras el PP volvía a confiar en el adelanto electoral como herramienta estratégica, VOX aprovechó la campaña para consolidar estructura, liderazgo y presencia territorial.
Abascal se puso la campaña al hombro, recorriendo cada rincón del territorio: desde los municipios más pequeños hasta las grandes ciudades. No delegó el mensaje ni se refugió en despachos. Hizo política de calle, fortaleciendo la marca VOX allí donde el PP creyó que bastaba con ganar por inercia.
El error que se repite
Alberto Núñez Feijóo vuelve a errar en la estrategia de adelantar elecciones autonómicas, como ya ocurrió en Extremadura. Aunque el candidato popular logró imponerse, el PP perdió en términos estratégicos: no amplió su base, no ganó autonomía política y, sobre todo, reforzó a VOX como actor decisivo.
El adelanto no debilitó a VOX; lo alimentó.
No acorraló a Abascal; lo proyectó.
Y no acercó al PP a La Moncloa; lo dejó atrapado en su propio techo electoral.
El nuevo escenario: tres tercios
Los resultados apuntan con claridad hacia un escenario de tres tercios de cara a 2027:
- Un PP con un techo claro, incapaz de crecer sin apoyos externos.
- Un PSOE en retroceso, pero aún competitivo.
- Un VOX en ascenso acelerado, con liderazgo nítido y mensaje reconocible.
En ese contexto, Abascal y VOX están subiendo rápido, mientras el PP parece estancado en una estrategia defensiva que ya no suma.
Un liderazgo cercado
Feijóo no solo enfrenta rivales externos como Pedro Sánchez o el propio Abascal. Tiene demasiados frentes abiertos dentro y fuera:
- Tensiones internas con liderazgos fuertes como Díaz Ayuso.
- Presión constante de VOX por la derecha.
- Un PSOE que, aun debilitado, domina la agenda política nacional.
- Y una base electoral que empieza a percibir falta de decisión y exceso de cálculo.
En política, la tibieza no construye mayorías. Y hoy, Feijóo aparece más como gestor de equilibrios internos que como aspirante firme a La Moncloa.
Cambiar o resignarse
Las elecciones autonómicas no están acercando al PP al poder nacional; están consolidando un nuevo equilibrio que beneficia a VOX. Si Feijóo no cambia de estrategia, abandona el tacticismo y asume decisiones claras —sin dobles discursos ni adelantos erráticos—, llegar a La Moncloa en 2027 será extremadamente difícil.
Porque mientras el PP duda, Abascal avanza.
Y en este ciclo político, quien no lidera, queda atrás.


