La Comunidad de Madrid ha registrado una ratio de deuda pública del 11,5% de su PIB en el tercer trimestre de 2025, según los últimos datos del Banco de España. Esta cifra la posiciona como la región de régimen común con menor endeudamiento, consolidando su imagen de modelo fiscal y presupuestario eficiente.
En términos comparativos, solo Navarra (9,9%) y el País Vasco (11%) —ambas con régimen fiscal propio— presentan niveles de deuda más bajos. Sin embargo, si se consideran únicamente las comunidades con sistema de financiación común, Madrid se sitúa a la cabeza en disciplina fiscal.
El dato contrasta fuertemente con el promedio nacional de las comunidades autónomas, situado en el 20,4% del PIB, y especialmente con territorios como:
- Comunidad Valenciana: lidera el ranking de deuda con un preocupante 40,5% del PIB.
- Murcia: segunda en la lista con un 30,2%, muy por encima de la media.
- Castilla-La Mancha: también en niveles elevados, con un 28,5%.
- Cataluña y Extremadura superan el 28% y 28,4% respectivamente.
- Castilla y León, Baleares y Andalucía se sitúan entre el 18% y el 19%.
Este escenario refleja una fuerte dispersión en la gestión financiera autonómica. Algunas comunidades han incrementado su endeudamiento en los últimos años, especialmente a raíz de las crisis derivadas de la pandemia, el aumento del gasto público y los déficits estructurales.
Desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid destacan que el dato confirma una gestión rigurosa y que su política de baja presión fiscal es compatible con la solvencia presupuestaria. Argumentan, además, que Madrid contribuye activamente a contener la deuda global del país: sin los datos de deuda y PIB de la región, el ratio de deuda de España aumentaría un 125,9%.
Este resultado refuerza el debate sobre el modelo de financiación autonómica, que muchas comunidades consideran obsoleto o injusto. La Comunidad Valenciana, por ejemplo, denuncia desde hace años infrafinanciación estructural, mientras que comunidades como Cataluña defienden una mayor autonomía fiscal.
Por su parte, Madrid insiste en que no se trata solo de ingresos, sino de eficiencia del gasto: “gastar mejor, no más”.


