La decisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de cesar al consejero de Educación, Ciencia y Universidades ha provocado un terremoto político dentro del propio Partido Popular madrileño. Lo que se presentó como un relevo en el Ejecutivo regional terminó derivando en una crisis parlamentaria con dimisiones inmediatas.
Tres diputados del PP en la Asamblea de Madrid han renunciado a su acta en señal de protesta por el cese, evidenciando una discrepancia interna que rompe la imagen de cohesión que hasta ahora proyectaba la mayoría absoluta popular.
Los diputados que dejaron el escaño
Los parlamentarios que formalizaron su renuncia son:
- Pablo Posse, portavoz del Grupo Popular en materia de Educación.
- Mónica Lavín, portavoz en Política Social.
- Carlota Pasarón, portavoz en Juventud.
Las dimisiones se produjeron el mismo día en que se oficializó el relevo en la Consejería, lo que ha sido interpretado en los pasillos de la Asamblea como un gesto político de calado y no como una simple coincidencia.
El trasfondo: la ley universitaria y el desgaste interno
El cese se produce en un contexto de tensiones derivadas de la reforma universitaria impulsada por el anterior equipo. La iniciativa había generado críticas tanto en el ámbito académico como en sectores del propio partido, donde no todos compartían la estrategia seguida en un área especialmente sensible.
Con el relevo, el Gobierno regional busca reorientar la política educativa y reconducir el diálogo con universidades y rectores. Sin embargo, el coste político ha sido inmediato: la salida de tres diputados refleja que la decisión no fue pacífica ni consensuada en el grupo parlamentario.
Reordenamiento del poder en el PP madrileño
Más allá del ámbito educativo, el movimiento se interpreta como un ajuste interno que refuerza el control político del Ejecutivo sobre una consejería estratégica. La dimisión de tres cargos con responsabilidad parlamentaria abre interrogantes sobre el equilibrio interno del PP de Madrid y sobre la gestión de futuras reformas sensibles.
Lo que debía ser un cambio técnico en el Gobierno autonómico ha terminado evidenciando una fractura política que, aunque no pone en riesgo la mayoría parlamentaria, sí marca un punto de inflexión en la dinámica interna del partido en la Comunidad de Madrid.


