El diputado de VOX, Jorge Campos, ha lanzado una crítica firme al reciente «giro» anunciado por la Unión Europea en materia de inmigración, una iniciativa impulsada por la presidencia socialista danesa, que según Campos, «llega tarde y mal». En su intervención, destacó la contradicción de que quienes hasta hace poco calificaban de «alarmistas» o «racistas» a quienes alertaban del fracaso del modelo migratorio europeo, hoy defiendan medidas similares.
Campos señaló al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, como el único en toda la Unión que se ha opuesto abiertamente a este nuevo enfoque. «Es curioso», afirmó el diputado, «que sea precisamente el representante del Gobierno de España quien se opone a aplicar medidas que, aunque tardías, al menos reconocen que la situación es insostenible».
El dirigente de VOX denunció que muchos de los países europeos están viendo ahora las consecuencias de una inmigración descontrolada: aumento de la delincuencia, colapso de servicios públicos y zonas de las ciudades en las que, según dijo, «ya es muy difícil vivir». Puso como ejemplo la situación en barrios de Francia, Reino Unido, y también en regiones de España como Cataluña.
«Ahora sólo queda la deportación», afirmó con rotundidad. «Porque si nos hubieran hecho caso hace años, estaríamos a tiempo. Pero ya no. Ahora hay que aplicar medidas contundentes que se salgan del buenismo de la Agenda 2030 y del discurso ‘woke’.»
Campos planteó la necesidad de expulsar no solo a los inmigrantes ilegales que entran en pateras o vuelos sin autorización, sino también a aquellos que, incluso con residencia legal, han cometido delitos, imponen valores incompatibles con el sistema democrático o viven permanentemente de las ayudas públicas.
«Un país civilizado es el que acepta la inmigración que necesita, de forma regulada y controlada. Lo que no puede ser es que venga todo el mundo sin que sepamos qué hacer con ellos. Esto sólo genera más problemas, como los que estamos viendo ya en toda Europa», concluyó Campos.


