Actualidad Política

30 de julio de 2026

Mireia Borrás denuncia la subjetividad de las catas del aceite de oliva.

La eurodiputada de VOX Mireia Borrás ha denunciado las deficiencias del sistema utilizado para determinar la categoría comercial del aceite de oliva y ha reclamado una revisión de los controles aplicados tanto a la producción europea como a las importaciones procedentes de terceros países. Borrás figura como miembro del Parlamento Europeo en la actual legislatura.

Borrás ha destacado que el aceite de oliva es uno de los alimentos más regulados y controlados, pero ha advertido de que producir grandes cantidades con elevados estándares de calidad resulta insuficiente cuando el mecanismo encargado de clasificar el producto presenta, a su juicio, problemas de eficiencia y subjetividad.

«Producir mucho y de mucha calidad no sirve de nada si luego llegas a un sistema que decide qué es virgen extra y qué no lo es de una manera ineficiente y completamente subjetiva», ha señalado.

Diferencias entre los análisis químicos y las catas

La representante de VOX ha apoyado sus críticas en el informe especial sobre los sistemas de control del aceite de oliva publicado en enero de 2026 por el Tribunal de Cuentas Europeo.

El documento constata que el 93 % de los análisis físico-químicos realizados en la Unión Europea confirmaron el cumplimiento de los requisitos correspondientes, mientras que ese porcentaje descendió al 68 % en las evaluaciones organolépticas realizadas por los paneles de cata.

Estas evaluaciones sensoriales tienen el mismo valor legal que los análisis físico-químicos, aunque el propio Tribunal de Cuentas Europeo reconoce que conservan un componente subjetivo debido a la complejidad de la percepción sensorial. Para resolver los casos controvertidos, los operadores pueden solicitar dos valoraciones adicionales efectuadas por otros paneles.

«El 93 % de los análisis físico-químicos confirma que el aceite cumple con su categoría, pero solamente el 68 % de las catas de los paneles sensoriales da el visto bueno a esa categoría», ha subrayado Borrás.

VOX considera que esta diferencia demuestra la necesidad de avanzar hacia procedimientos más objetivos, fiables y homogéneos que aporten seguridad jurídica a agricultores, almazaras, cooperativas y empresas del sector.

El informe europeo precisa que los controles se concentran especialmente en productos considerados de mayor riesgo y que, por ello, sus resultados no representan necesariamente la calidad del conjunto del aceite comercializado en la Unión Europea.

Controles limitados al aceite procedente de terceros países

Mireia Borrás también ha denunciado el desequilibrio existente entre las obligaciones impuestas a los productores europeos y la supervisión del aceite importado desde países ajenos a la Unión Europea.

El Tribunal de Cuentas Europeo concluyó que los controles sobre pesticidas y otros contaminantes en el aceite importado eran inexistentes o muy limitados en los cuatro Estados miembros examinados: España, Italia, Grecia y Bélgica. El informe añade que España no analiza sistemáticamente las importaciones de aceite para detectar contaminantes.

La auditoría también constató que ninguno de los países visitados incorporaba expresamente el aceite extracomunitario en sus análisis de riesgos sobre pesticidas y otros contaminantes. En el caso de España, no existía un plan de control específico para las importaciones de aceite de oliva.

«Nuestros productores y nuestra industria tienen los controles más exigentes del mundo, mientras que desde fuera se abre la puerta de par en par sin que se cumplan las mismas garantías que aquí exigimos a los nuestros», ha criticado Borrás.

VOX reclama igualdad de condiciones

La eurodiputada sostiene que las instituciones comunitarias deben garantizar una competencia justa y evitar que el sector europeo tenga que soportar obligaciones que no se exigen con la misma intensidad a los productos procedentes de terceros países.

El informe recuerda que el aceite importado debe cumplir las reglas europeas de seguridad alimentaria y comercialización y someterse a controles basados en el riesgo, ya sea en los puestos fronterizos o en etapas posteriores de almacenamiento, transformación, envasado y venta.

VOX defiende que estos requisitos deben aplicarse de manera efectiva y reclama controles equivalentes para todas las mercancías que entren en el mercado comunitario.

Borrás considera necesario corregir la subjetividad del sistema de valoración, reforzar la seguridad jurídica de los productores y garantizar que el aceite importado compita bajo las mismas normas sanitarias, comerciales y de calidad que el producido en España y en el resto de Europa.

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