Marcos de Quinto: «El sur paga la factura del norte»
Marcos de Quinto ha vuelto a poner el foco en uno de los grandes desequilibrios de la Unión Europea: un sistema de acuerdos comerciales que, a su juicio, favorece claramente a la Europa del norte en detrimento de la del sur.
Según ha señalado en redes sociales, a los países del norte de Europa les interesa cerrar acuerdos con economías que compren sus bienes industriales y que, además, paguen con productos del sector primario. Una fórmula que, aunque reduce los precios de esos productos, termina arruinando a los productores del sur de Europa, especialmente en sectores como la agricultura y la ganadería.
Un modelo desequilibrado
De Quinto explica que esta dinámica provoca que la Europa del sur quede relegada al papel de proveedor de materias primas y alimentos, mientras importa productos industriales a precios fijados por las grandes potencias del norte, como Alemania. El resultado es una competencia desigual que debilita el tejido productivo del sur y limita su capacidad de desarrollo industrial.
La alternativa: acuerdos que beneficien al sur
Frente a este escenario, el exdirectivo plantea una vía alternativa: que los países del sur de Europa impulsen acuerdos con economías industrializadas externas, poniendo como ejemplo hipotético un “MercaJapón”.
La idea sería exportar productos emblemáticos como vino, aceite o jamón, y recibir a cambio maquinaria pesada, vehículos, electrónica y bienes industriales, lo que permitiría:
- Aumentar el valor de las exportaciones del sur.
- Reducir los precios de productos industriales.
- Competir directamente con la industria del norte de Europa.
Crítica política
Sin embargo, Marcos de Quinto lamenta que este enfoque no avance porque, en su opinión, “los que mandan son los colegas del norte”, y denuncia que algunos políticos del sur prefieren obedecer esas directrices antes que defender los intereses de sus propios países.
Su reflexión reabre el debate sobre el papel de España y del sur de Europa en la UE, la falta de reciprocidad real en los acuerdos comerciales y la necesidad de una estrategia que proteja la producción propia y refuerce la soberanía económica.
Marcos de Quinto: «Decir que la moción da aire a Sánchez es una excusa absurda»
El exdiputado sostiene que existen escaños suficientes para impulsar una moción contra Sánchez y señala a Feijóo por frenar el debate por miedo a perderlo.
El debate sobre la moción de censura vuelve a escena ante el deterioro institucional y los casos de corrupción que rodean al Gobierno. Marcos de Quinto afirma que “nunca en España ha habido tantas razones para hacer una moción de censura” y lamenta que, pese a existir mecanismos parlamentarios para impulsarla, se esté bloqueando su tramitación.
De Quinto recuerda que la Constitución exige el 10% de los escaños del Congreso —35 diputados— para presentar una moción. En ese contexto, subraya que el Partido Popular es la única fuerza que puede activarla directamente. También apunta a alternativas: el préstamo de dos escaños a VOX, o una fórmula desde la sociedad civil con 18 diputados del PP y 18 de VOX para registrar la iniciativa.
Según su análisis, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se niega por temor a perder el debate frente a Pedro Sánchez, aunque la votación pueda perderse. “En una moción lo importante es ganar el debate, no necesariamente la votación”, insiste, y critica que el PP tema una “batalla de barro” que dé oxígeno al presidente.
Para De Quinto, el argumento de que la moción “da aire a Sánchez” es falso: una moción es un “altavoz bestial” que obligaría a los socios del Gobierno a retratarse, con un coste electoral en sus territorios por sostener a un Ejecutivo cercado por la corrupción. “Que no haya moción les viene muy bien a los socios de Sánchez”, remarca.
El exdiputado acusa al PP de actuar “como el perro del hortelano: ni mociona ni deja mocionar”, y sostiene que el bloqueo responde a miedo político. Añade que, si la iniciativa estuviera bien articulada, incluso podría haber sorpresas en la votación. Recuerda precedentes citados por Esperanza Aguirre, cuando en una votación clave no se siguió la disciplina de voto en el PSOE, incluyendo a Margarita Robles y al propio Sánchez.
En conclusión, De Quinto reclama valentía política: “No nos engañen. Si no se hace la moción no es por falta de escaños, es por miedo a perder el debate”.
Marcos de Quinto: «Mientras el paro sube, Moncloa contrata».
Marcos de Quinto señaló que España se encamina a ser una gran oficina pública. Y no porque la administración funcione mejor, sino porque el aparato estatal crece a costa del ciudadano productivo. Hoy, medio país vive del otro medio: 16 millones viven del presupuesto (funcionarios, jubilados, subsidios) y apenas unos 16,9 millones lo financian. Esa es la fractura real: la España que mantiene y la España que es mantenida.
Mientras tanto, los burócratas de Bruselas siguen escribiendo normas moralmente superiores desde sus despachos, sin haber gestionado nunca una pyme. Son los curas del siglo XXI: no producen, no arriesgan, pero imponen su dogma. Y el dogma ahora se llama «sostenibilidad woke», aunque eso implique arruinar sectores enteros como el pesquero, el industrial o el energético.
Aquí nadie habla del bienestar de los ciudadanos. Hablan de salvar el planeta mientras sube la pobreza. Hablan de derechos mientras destruyen oportunidades. Hablan de democracia mientras eliminan cualquier disidencia al relato oficial. Y por si acaso alguien les pone un espejo delante —como Trump, Bukele o Milei— lo demonizan. Porque ellos, los que gobiernan Europa, no pueden permitir que la gestión eficaz sea una opción.
El Estado debería estar al servicio de los ciudadanos, no al revés. Pero cuando más del 50% depende del presupuesto público, lo que tienes ya no es una democracia funcional, sino un sistema clientelar donde votar es renovar el contrato de dependencia. Y en ese escenario, la libertad ya no se defiende con votos, sino con coraje.
