Mario Conde agita la campaña: población, turismo y falta de vivienda detrás de los precios.
Mario Conde ha entrado de lleno en uno de los debates que marcarán las elecciones generales del próximo 29 de noviembre: la crisis de la vivienda. El expresidente de Banesto ha señalado directamente al fuerte crecimiento de la población y a la falta de nuevas viviendas como dos de las principales razones detrás del encarecimiento de los precios en España.
“En España hemos crecido disparatadamente en población”, afirmó Conde en un vídeo difundido a través de sus redes sociales. Según explicó, el país ha pasado de alrededor de 40 millones de habitantes a acercarse a los 50 millones sin que la oferta inmobiliaria haya aumentado en una proporción similar.
Para Conde, el mecanismo es fundamentalmente económico: si aumenta con fuerza el número de personas que necesitan una vivienda mientras la cantidad de inmuebles disponibles permanece limitada, aumenta la presión sobre los precios. “Este crecimiento de población no se ha compasado con el crecimiento de ofertas de vivienda”, sostuvo.
El exbanquero considera que este desequilibrio explica parte de las dificultades actuales tanto para comprar como para alquilar. A su juicio, muchas familias ya no pueden acceder a una vivienda en propiedad, mientras las entidades financieras endurecen el acceso al crédito cuando existen dudas sobre la capacidad del comprador para afrontar una hipoteca.
Conde señala tres problemas en el alquiler
El diagnóstico también alcanza al mercado del alquiler. Conde identifica tres factores fundamentales: una demanda superior a la cantidad de pisos disponibles, la adaptación de las rentas al aumento del valor de los inmuebles y el crecimiento de los pisos turísticos.
Sobre este último fenómeno, reconoce su aportación económica al sector turístico, pero advierte de que también retira viviendas del mercado residencial estable. España recibe alrededor de 100 millones de turistas anuales y una parte cada vez mayor utiliza viviendas de uso turístico, según argumentó.
La respuesta, según Conde, pasa fundamentalmente por aumentar la oferta.
“No tenemos tiempo”, advirtió al reclamar que las administraciones reduzcan trabas urbanísticas y burocráticas y permitan acelerar la construcción de nuevas viviendas.
Más construcción y menos burocracia
Mario Conde reclama incentivar tanto la iniciativa pública como la privada y sostiene que es necesario “estimular al empresario” en lugar de imponer obstáculos que retrasen los proyectos inmobiliarios.
También ha puesto sobre la mesa la vivienda prefabricada e industrializada como una alternativa para incrementar rápidamente la oferta. Frente a los largos plazos de la construcción tradicional, estas tecnologías permitirían reducir considerablemente los tiempos de ejecución.
Su planteamiento se resume en dos grandes medidas: construir mucho más y acompasar el crecimiento demográfico con la capacidad real del país para proporcionar vivienda y otros servicios.
Conde fue especialmente duro al reclamar una respuesta inmediata: “Déjense de burocracias porque está en juego la supervivencia de la población”.
Sus declaraciones llegan justo cuando la vivienda se ha convertido en uno de los grandes ejes del nuevo escenario electoral. La caída en el Congreso de los decretos impulsados por el Gobierno precedió al adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre, colocando el acceso a la vivienda en el centro de la batalla política.
El diagnóstico de Conde introduce además un elemento especialmente incómodo en ese debate: no centra exclusivamente el problema en propietarios, fondos de inversión o regulación de alquileres, sino en una cuestión estructural mucho más amplia, la relación entre crecimiento de población, demanda y falta de oferta de vivienda.
Con las elecciones ya convocadas, esa discusión promete ocupar buena parte de la campaña.
