La acampada por la vivienda instalada en la Plaza del Ayuntamiento de València ha pasado de ser una protesta social a convertirse en uno de los principales focos políticos de la semana a sólo dos días del 9 d’Octubre, Día de la Comunitat Valenciana.
La movilización comenzó tras la manifestación por el derecho a la vivienda celebrada el pasado sábado y ha ido creciendo hasta superar las 400 tiendas de campaña y reunir a unas 600 personas, según los propios portavoces de la protesta. Los acampados aseguran que su intención es permanecer de forma indefinida y ya han avisado de que no prevén abandonar la plaza con motivo de los actos institucionales del 9 d’Octubre.
El origen de la protesta está en la movilización por la vivienda celebrada el 3 de octubre, convocada por el Sindicato de Inquilinas de València, el Sindicat d’Habitatge, la PAH y Entrebarris. La marcha terminó con incidentes, cinco detenidos y nueve agentes de Policía Nacional heridos. Tras ella, un grupo de manifestantes se desplazó hasta la Plaza del Ayuntamiento y comenzó una acampada que desde entonces no ha dejado de crecer.
Los acampados no se moverán por el 9 d’Octubre
Los portavoces de la acampada han asegurado que su intención es “aguantar” en la plaza durante el 9 d’Octubre y que debe ser el Ayuntamiento quien busque alternativas para compatibilizar los actos institucionales con la protesta.
Al mismo tiempo, reconocen que el 9 d’Octubre es una fecha central para los valencianos y aseguran estar dispuestos a colaborar para que ambas realidades puedan convivir.
Catalá eleva la presión
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha rechazado que la celebración del Día de la Comunitat Valenciana quede condicionada por la acampada y ha defendido que los actos previstos deben poder desarrollarse con normalidad.
Catalá llegó a plantear si se entendería que en Cataluña no pudiera celebrarse la Diada, insistiendo en que el 9 d’Octubre es un día “sagrado” para los valencianos.
El Ayuntamiento ha dado además un paso más y ha enviado un requerimiento previo a la Delegación del Gobierno, advirtiendo de que acudirá a los tribunales si no se garantiza el desarrollo normal de los actos del 9 d’Octubre y responsabilizando a la Delegación de posibles incidentes derivados de la situación.
Bernabé: “No se dan las circunstancias para levantar esa plaza”
La respuesta de la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, ha llegado este miércoles.
Bernabé ha trasladado a Catalá que “no se dan las circunstancias” para desalojar la acampada y ha subrayado que quienes permanecen en la Plaza del Ayuntamiento están ejerciendo un derecho fundamental de reunión.
La delegada ha insistido en que la función de la Policía Nacional y de la Delegación es garantizar la seguridad, no “cambiar realidades”, y ha remitido al Ayuntamiento la responsabilidad de organizar su programación para el 9 d’Octubre.
De protesta social a conflicto institucional
Lo que comenzó como una protesta por el acceso a la vivienda se ha convertido en un pulso político entre el Ayuntamiento de València y la Delegación del Gobierno.
La acampada coincide además con un momento especialmente sensible a nivel nacional, después de que el Congreso rechazara los decretos de vivienda impulsados por el Gobierno y de que las movilizaciones por el alquiler y el acceso a la vivienda se extendieran a varias ciudades españolas.
En València, la protesta ha conectado además con el llamamiento a una huelga general por la vivienda y con un discurso dirigido contra lo que los organizadores consideran especulación, rentismo y falta de acceso a vivienda asequible.
El 9 d’Octubre, primer gran examen
La cuestión ahora es qué ocurrirá el viernes.
La Plaza del Ayuntamiento es uno de los puntos centrales de la celebración institucional del 9 d’Octubre y la permanencia de cientos de tiendas introduce un elemento de tensión logística, política y de seguridad.
Los acampados no quieren marcharse.
El Ayuntamiento exige normalidad.
La Delegación del Gobierno sostiene que no existen motivos para desalojarlos.
Y todo ello convierte el 9 d’Octubre en el primer gran examen de una acampada que ya ha conseguido algo que buscaba desde el principio: colocar la vivienda en el centro del debate político valenciano.


