Actualidad Política

16 de agosto de 2026

Álvaro de Lamadrid: «La economía no puede estar por encima de la democracia»

Fuente: entrevista de Revista NOTICIAS:

El político argentino Álvaro de Lamadrid volvió a apuntar contra el modelo político que, según denuncia desde hace décadas, nació en Santa Cruz con el kirchnerismo y luego fue trasladado a la Nación. En una entrevista con Revista NOTICIAS, el exdiputado nacional repasó sus denuncias históricas sobre los fondos de Santa Cruz, cuestionó el oportunismo de parte de la dirigencia argentina y advirtió sobre lo que definió como un “fraude al electorado” por parte de quienes cambian de posición según el poder de turno.

De Lamadrid recordó su paso por Río Gallegos entre 1998 y 2010, una etapa en la que —según señaló— hacer oposición al kirchnerismo implicaba soportar ataques personales, aislamiento político y descreimiento social. “Nos decían que estábamos locos, que éramos mentirosos”, evocó, al relatar que su objetivo era advertir sobre un entramado que, a su entender, terminó afectando gravemente los recursos de la provincia.

El dirigente radical ubicó el origen de sus denuncias en los llamados fondos de Santa Cruz, vinculados a regalías hidrocarburíferas cobradas en los años 90. Según su reconstrucción, Néstor Kirchner logró cobrar esos recursos con intermediación de Domingo Cavallo durante el menemismo, en un contexto de fuerte sintonía política entre el entonces gobernador santacruceño y el expresidente Carlos Menem.

Álvaro de Lamadrid sostuvo que aquellos fondos fueron sacados de la provincia “sin ninguna hoja de ruta” y afirmó que ese modelo de acumulación de poder, opacidad, violencia política y autoritarismo luego fue proyectado sobre el Estado nacional. En esa línea, cuestionó el lema con el que Kirchner llegó a la Presidencia en 2003, “un país en serio”, y aseguró que el resultado fue una Argentina socialmente fragmentada y atravesada por una violencia política que, según dijo, descendía desde la Casa Rosada.

Desde una reivindicación de la tradición radical de Arturo Illia y Ricardo Balbín, Lamadrid remarcó que la decencia en la función pública no debe ser presentada como un mérito excepcional, sino como una obligación básica de cualquier dirigente. Con ese argumento, también dirigió fuertes críticas contra el presente político argentino y contra los alineamientos automáticos de sectores de la UCR y de Juntos por el Cambio con el gobierno de Javier Milei.

“El cambio no puede ser más y nueva corrupción”, advirtió, al cuestionar que una supuesta renovación política termine reproduciendo ataques al periodismo, debilitamiento del Parlamento, cooptación de la Justicia o desmantelamiento de los controles institucionales.

De Lamadrid diferenció la defensa de las ideas de la defensa incondicional de dirigentes o gobiernos. En ese punto, denunció un “festival de cinismo” en la política argentina y apuntó contra quienes, a su juicio, nunca fueron leales a proyectos, valores o partidos, sino al poder de turno.

Según explicó, esa conducta fue la que lo llevó a presentar en 2021 un proyecto de ley antitransfuguismo en la Cámara de Diputados, orientado a penalizar a los representantes que abandonan los partidos por los que fueron electos. Para Lamadrid, la democracia puede ser dañada no solo por el fraude electoral que altera resultados, sino también por lo que definió como “fraude al electorado”: asumir con una propuesta y luego hacer lo contrario de lo que votó la ciudadanía.

En ese marco, mencionó casos de dirigentes de Juntos por el Cambio que, tras la llegada de Milei al poder, se alinearon rápidamente con el oficialismo, y también legisladores vinculados a La Libertad Avanza que terminaron acercándose al bloque de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires. “La lealtad que tienen muchos dirigentes en la Argentina es al poder”, resumió.

El dirigente radical también repasó su paso por el Congreso, donde aseguró haber mantenido posiciones muchas veces solitarias. Recordó su oposición a las sesiones virtuales durante la pandemia, al considerar que el Parlamento debía permanecer abierto, y reivindicó haber sido de los primeros en pedir el juicio político contra Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner por el manejo de la crisis sanitaria y por lo que consideró ataques al orden institucional.

También se refirió al origen de la candidatura presidencial de Néstor Kirchner en 2003 y sostuvo que Eduardo Duhalde terminó apoyándolo, entre otras razones, porque Kirchner habría asegurado contar con fondos propios para financiar la campaña. Según su versión, esa disponibilidad económica habría estado vinculada a una parte de los fondos de Santa Cruz.

Sobre el presente, el dirigente radical se mostró preocupado por el futuro institucional de la Argentina y cuestionó la idea de que a un gobierno necesariamente debe irle bien para que al país le vaya bien. Para Lamadrid, esa lectura es “un cinismo terrible”, porque —según afirmó— muchas veces el éxito político de un gobierno puede implicar un deterioro del país.

“Al que le tiene que ir bien es al país, no a un gobierno circunstancial”, planteó.

En relación con Javier Milei, Lamadrid sostuvo que el presidente encara la política desde una mirada excesivamente economicista y advirtió que esa visión puede colocar al mercado por encima de la democracia. En su diagnóstico, el actual gobierno no corrige la degradación institucional previa, sino que la profundiza.

“Veo en este gobierno una idea que es la de profundizar la demolición institucional que iniciaron los Kirchner, y que ahora continúan los Milei”, concluyó.

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