Álvaro de Lamadrid: «Venezuela no necesita ser rentable, necesita ser libre»
El político argentino Álvaro de Lamadrid volvió a cuestionar el rumbo que ha tomado Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y reafirmó sus críticas a los acuerdos impulsados por Donald Trump con las autoridades que permanecen en Miraflores.
“Cuando fue apresado Maduro y Trump inició su proceso de acuerdos con la narcodictadura de Miraflores, alzamos la voz y dejamos clara nuestra posición y advertencia”, señaló De Lamadrid, quien resumió su postura con una frase: “Venezuela no necesita ser rentable, necesita ser libre”.
Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 y trasladado a Estados Unidos, mientras Delcy Rodríguez asumió posteriormente como presidenta encargada.
La nueva declaración de De Lamadrid recupera la posición que ya había expresado en Actualidad Política: la salida de Maduro no supone por sí sola una transición democrática si las estructuras vinculadas al chavismo continúan administrando Venezuela. Para el dirigente argentino, cualquier transición debe tener como protagonistas a Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, además de garantizar la liberación de los presos políticos y la recuperación del Estado de Derecho.
Su pronunciamiento llega además después del nuevo acuerdo petrolero anunciado por Trump, que contempla el control estadounidense sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas venezolanas, profundizando el debate sobre si Washington está priorizando los intereses económicos y energéticos frente a una transición política plena.
Para De Lamadrid, la prioridad debe ser otra: desmontar definitivamente el régimen chavista y devolver a los venezolanos la libertad política, antes que convertir al país en una operación económicamente rentable para Estados Unidos.
Álvaro de Lamadrid asegura que Milei impulsa el regreso de Cristina para dividir al peronismo.
El exdiputado nacional, Álvaro de Lamadrid afirmó que el Gobierno de Javier Milei estaría favoreciendo la reaparición pública de Cristina Fernández de Kirchner porque considera que su protagonismo profundiza las divisiones dentro del Partido Justicialista.
En una columna publicada por OPI Santa Cruz, De Lamadrid resumió su análisis con una frase: “Milei fue la tercera vía de Cristina y ahora Cristina es la tercera vía de Milei”. Según su interpretación, ambos dirigentes encontrarían beneficios políticos en la polarización y en la debilidad de alternativas internas dentro del peronismo.
El abogado también se refirió a la presentación realizada por la expresidenta ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. A su juicio, el planteamiento tendría como principal objetivo generar impacto mediático y abrir condiciones políticas para promover una eventual revisión de su inhabilitación o una medida de amnistía.
De Lamadrid aclaró que el organismo internacional no puede revocar de manera directa y automática una sentencia dictada por la Justicia argentina. Sin embargo, consideró que la presentación busca trasladar el caso al escenario internacional y aumentar la presión política.
Denuncias sobre supuestos acuerdos políticos y judiciales
En su artículo, el exlegislador radical retomó sus denuncias sobre presuntos contactos y negociaciones entre el entorno de Cristina Kirchner y el Gobierno de Milei. Según sostuvo, desde el inicio de la actual administración habrían existido conversaciones relacionadas con decisiones judiciales y con la cobertura de vacantes en la Corte Suprema.
De Lamadrid vinculó esas supuestas negociaciones con la postulación del juez Ariel Lijo para integrar el máximo tribunal. Afirmó que la iniciativa formaba parte de una arquitectura de acuerdos políticos que finalmente habría fracasado por diferencias internas y por decisiones adoptadas directamente por el presidente.
Estas afirmaciones corresponden al análisis y a las acusaciones formuladas por el autor de la columna y no constituyen hechos judicialmente acreditados en el texto publicado.
Cristina Kirchner, Milei y la disputa dentro del PJ
El exdiputado también planteó que Cristina Kirchner habría preferido el triunfo electoral de Milei frente a Sergio Massa en 2023 y que, de repetirse un escenario similar, podría volver a inclinarse por el actual presidente antes que respaldar a Axel Kicillof u otro referente del Partido Justicialista.
Según De Lamadrid, la principal prioridad política de la expresidenta sería conservar su centralidad dentro del peronismo y demostrar que continúa siendo la dirigente con mayor capacidad para ordenar y movilizar al espacio.
El dirigente radical sostuvo además que determinadas decisiones parlamentarias y políticas del oficialismo, como el fracaso del proyecto de Ficha Limpia, el mantenimiento del poder de los gobernadores peronistas y el debate sobre las reelecciones indefinidas en la provincia de Buenos Aires, deberían analizarse dentro de esa presunta relación de conveniencia.
Para De Lamadrid, la paradoja del actual escenario argentino es que el Gobierno de Milei terminaría celebrando el regreso al centro de la escena de una dirigente cuya influencia había intentado reducir. En su lectura, la polarización entre el mileísmo y el kirchnerismo beneficia a ambos sectores al limitar la aparición de alternativas políticas competitivas.
Álvaro de Lamadrid: «La economía no puede estar por encima de la democracia»
Fuente: entrevista de Revista NOTICIAS:
El político argentino Álvaro de Lamadrid volvió a apuntar contra el modelo político que, según denuncia desde hace décadas, nació en Santa Cruz con el kirchnerismo y luego fue trasladado a la Nación. En una entrevista con Revista NOTICIAS, el exdiputado nacional repasó sus denuncias históricas sobre los fondos de Santa Cruz, cuestionó el oportunismo de parte de la dirigencia argentina y advirtió sobre lo que definió como un “fraude al electorado” por parte de quienes cambian de posición según el poder de turno.
De Lamadrid recordó su paso por Río Gallegos entre 1998 y 2010, una etapa en la que —según señaló— hacer oposición al kirchnerismo implicaba soportar ataques personales, aislamiento político y descreimiento social. “Nos decían que estábamos locos, que éramos mentirosos”, evocó, al relatar que su objetivo era advertir sobre un entramado que, a su entender, terminó afectando gravemente los recursos de la provincia.
El dirigente radical ubicó el origen de sus denuncias en los llamados fondos de Santa Cruz, vinculados a regalías hidrocarburíferas cobradas en los años 90. Según su reconstrucción, Néstor Kirchner logró cobrar esos recursos con intermediación de Domingo Cavallo durante el menemismo, en un contexto de fuerte sintonía política entre el entonces gobernador santacruceño y el expresidente Carlos Menem.
Álvaro de Lamadrid sostuvo que aquellos fondos fueron sacados de la provincia “sin ninguna hoja de ruta” y afirmó que ese modelo de acumulación de poder, opacidad, violencia política y autoritarismo luego fue proyectado sobre el Estado nacional. En esa línea, cuestionó el lema con el que Kirchner llegó a la Presidencia en 2003, “un país en serio”, y aseguró que el resultado fue una Argentina socialmente fragmentada y atravesada por una violencia política que, según dijo, descendía desde la Casa Rosada.
Desde una reivindicación de la tradición radical de Arturo Illia y Ricardo Balbín, Lamadrid remarcó que la decencia en la función pública no debe ser presentada como un mérito excepcional, sino como una obligación básica de cualquier dirigente. Con ese argumento, también dirigió fuertes críticas contra el presente político argentino y contra los alineamientos automáticos de sectores de la UCR y de Juntos por el Cambio con el gobierno de Javier Milei.
“El cambio no puede ser más y nueva corrupción”, advirtió, al cuestionar que una supuesta renovación política termine reproduciendo ataques al periodismo, debilitamiento del Parlamento, cooptación de la Justicia o desmantelamiento de los controles institucionales.
De Lamadrid diferenció la defensa de las ideas de la defensa incondicional de dirigentes o gobiernos. En ese punto, denunció un “festival de cinismo” en la política argentina y apuntó contra quienes, a su juicio, nunca fueron leales a proyectos, valores o partidos, sino al poder de turno.
Según explicó, esa conducta fue la que lo llevó a presentar en 2021 un proyecto de ley antitransfuguismo en la Cámara de Diputados, orientado a penalizar a los representantes que abandonan los partidos por los que fueron electos. Para Lamadrid, la democracia puede ser dañada no solo por el fraude electoral que altera resultados, sino también por lo que definió como “fraude al electorado”: asumir con una propuesta y luego hacer lo contrario de lo que votó la ciudadanía.
En ese marco, mencionó casos de dirigentes de Juntos por el Cambio que, tras la llegada de Milei al poder, se alinearon rápidamente con el oficialismo, y también legisladores vinculados a La Libertad Avanza que terminaron acercándose al bloque de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires. “La lealtad que tienen muchos dirigentes en la Argentina es al poder”, resumió.
El dirigente radical también repasó su paso por el Congreso, donde aseguró haber mantenido posiciones muchas veces solitarias. Recordó su oposición a las sesiones virtuales durante la pandemia, al considerar que el Parlamento debía permanecer abierto, y reivindicó haber sido de los primeros en pedir el juicio político contra Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner por el manejo de la crisis sanitaria y por lo que consideró ataques al orden institucional.
También se refirió al origen de la candidatura presidencial de Néstor Kirchner en 2003 y sostuvo que Eduardo Duhalde terminó apoyándolo, entre otras razones, porque Kirchner habría asegurado contar con fondos propios para financiar la campaña. Según su versión, esa disponibilidad económica habría estado vinculada a una parte de los fondos de Santa Cruz.
Sobre el presente, el dirigente radical se mostró preocupado por el futuro institucional de la Argentina y cuestionó la idea de que a un gobierno necesariamente debe irle bien para que al país le vaya bien. Para Lamadrid, esa lectura es “un cinismo terrible”, porque —según afirmó— muchas veces el éxito político de un gobierno puede implicar un deterioro del país.
“Al que le tiene que ir bien es al país, no a un gobierno circunstancial”, planteó.
En relación con Javier Milei, Lamadrid sostuvo que el presidente encara la política desde una mirada excesivamente economicista y advirtió que esa visión puede colocar al mercado por encima de la democracia. En su diagnóstico, el actual gobierno no corrige la degradación institucional previa, sino que la profundiza.
“Veo en este gobierno una idea que es la de profundizar la demolición institucional que iniciaron los Kirchner, y que ahora continúan los Milei”, concluyó.
Álvaro de Lamadrid: «Si Milei no echa a Adorni, el Congreso debe hacerlo»
El político argentino Álvaro de Lamadrid elevó el tono de sus críticas contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y reclamó que el Congreso utilice las herramientas previstas por la Constitución Nacional para avanzar en una moción de censura y eventual remoción del funcionario.
“Cómo Milei protege a Adorni, el Parlamento debe echarlo. Hay causales para la moción de censura y remoción. La interpretación constitucional habla de casos de mala gestión o negligencia. Es un voto de no confianza. Es saludable que las instituciones funcionen y se salve la Constitución Nacional”, sostuvo.
Las declaraciones llegan en un momento especialmente delicado para Adorni. El funcionario enfrenta cuestionamientos políticos y judiciales relacionados con su patrimonio, la declaración de activos y las explicaciones que brindó sobre fondos que no habían sido informados al fisco.
Aunque Adorni niega haber cometido delito alguno y sostiene que los fondos provienen de ahorros e inversiones previas a su ingreso al Gobierno, sus explicaciones no han logrado cerrar la polémica. Por el contrario, cada nueva aclaración abre más interrogantes que respuestas.
De Lamadrid sostiene que las cuentas no terminan de cerrar. Los montos reconocidos, las fechas informadas y los mecanismos utilizados para justificar el origen y la declaración de los fondos han generado una creciente desconfianza política, incluso entre sectores que inicialmente evitaron sumarse a los pedidos de renuncia.
A ello se suma que el propio Adorni decidió acogerse a un régimen de regularización fiscal impulsado por el Gobierno, una decisión que, si bien es legal, ha sido utilizada por sus críticos como argumento para cuestionar la consistencia de su discurso público sobre transparencia y ejemplaridad en la función pública.
Para De Lamadrid, la discusión ya no gira únicamente en torno a la eventual existencia de responsabilidades judiciales. El problema, afirma, es político e institucional.
“El jefe de Gabinete es una figura clave del sistema constitucional argentino. Cuando las explicaciones dejan más dudas que certezas y la confianza pública se deteriora, corresponde que el Congreso ejerza los mecanismos de control que le otorga la Constitución”, señalan desde sectores que impulsan la ofensiva parlamentaria.
El artículo 101 de la Constitución
La Constitución Nacional establece en su artículo 101 que el jefe de Gabinete puede ser interpelado por cualquiera de las cámaras para el tratamiento de una moción de censura y que puede ser removido mediante el voto de la mayoría absoluta de los miembros de ambas cámaras.
Se trata de una herramienta concebida para los casos en los que el Congreso considera que un funcionario ha perdido la confianza política necesaria para continuar en el cargo, independientemente de la existencia o no de una condena judicial.
Mientras Javier Milei mantiene un respaldo cerrado a Adorni, la presión política continúa creciendo. Para la oposición, la cuestión ya no es solamente qué hizo el funcionario, sino cuánto desgaste institucional está dispuesto a asumir el Gobierno para sostenerlo.
Álvaro de Lamadrid: «El fallo de YPF se logró pese al Gobierno argentino»
El ex diputado nacional Álvaro de Lamadrid ha lanzado una dura crítica contra el Gobierno argentino tras la reciente decisión de la justicia de Estados Unidos de revocar el fallo que condenaba a Argentina en el litigio por la expropiación de YPF.
De Lamadrid calificó la resolución como “muy importante”, pero negó rotundamente que el Ejecutivo tenga responsabilidad alguna en el resultado favorable.
“Un fallo clave pese al Gobierno”
El dirigente subrayó que la revocación judicial se produjo “a pesar del Gobierno y no gracias a él”, rechazando el intento oficial de atribuirse el logro.
Según explicó, el proceso judicial estuvo marcado por irregularidades desde su origen, al que definió como: “un juicio montado por el ardid Zannini”, en referencia a Carlos Zannini.
Críticas a Milei: “Querían pagar rápido”
De Lamadrid apuntó directamente contra el presidente Javier Milei, asegurando que su intención inicial era cerrar el caso de forma apresurada:
“Milei quería pagar rápido, a tientas y a locas”, denunció.
Además, acusó al Ejecutivo de haber debilitado la defensa argentina en Nueva York y de encubrir responsabilidades desde la Procuración.
Denuncia de encubrimiento y “mega fraude”
El ex diputado nacional fue más allá y habló de un supuesto encubrimiento estructural:
“Nombraron a personas clave para tapar lo que fue un mega fraude”, afirmó, en alusión al caso YPF.
También sostuvo que Argentina se vio obligada a “peregrinar” judicialmente en Estados Unidos por la mala gestión del caso.
Papel clave de Estados Unidos y países aliados
De Lamadrid destacó que el desenlace favorable se debe principalmente a la intervención internacional:
“Fueron los países amigos y Estados Unidos los que hicieron presentaciones clave”, aseguró.
En concreto, mencionó a Chile, Uruguay y Ecuador como actores relevantes en el proceso judicial.
Paralelismo con el acuerdo Mercosur-UE
El dirigente también vinculó este caso con la postura del Gobierno respecto al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
Según explicó, el Ejecutivo primero boicoteó el acuerdo y luego intentó capitalizarlo políticamente:
“Es el mismo cinismo: primero lo atacan y después se lo apropian”, criticó.
“Querían repartirse el botín”
En uno de los pasajes más duros, De Lamadrid acusó al Gobierno de actuar con intereses económicos:
“Querían pagar y compartir el botín con una asociación ilícita”, afirmó.
“Un resultado contra el relato oficial”
Concluyó que el fallo judicial desmonta la narrativa del Ejecutivo:
“Este resultado es a pesar del Gobierno y a pesar de Milei”, insistió.
Álvaro de Lamadrid: «El cambio en Justicia que deja más preguntas que respuestas»
(Por: Álvaro de Lamadrid para OPI Santa Cruz) – Con los Milei, si tus referencias y antecedentes laborales no son lo peor de la política y narcotraficantes, no llegás a Ministro de Justicia. Por el contrario, tus referencias, vínculos, padrinos y las motivaciones oficiales de tu nombramiento, ya dicen cómo vas a llevar el ministerio y cuáles serán tus prioridades, objetivos y propósitos.
La moralina de los Milei se contradice con la realidad que le escupen a la cara a los argentinos, por un lado, en el gobierno se autoelogian como los campeones morales del país, cuando no paran de reclutar impresentables.
El tiempo de “La moral como política de Estado” anunciado por los Milei no significa por principio tener problemas con los corruptos y que estos no puedan formar parte del gobierno; sino que lo que se combate y quiere desterrar es a todo aquel que no se somete y arrastra a sus mentiras, engaños, liviandades, banalidades y frivolidades.
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Los Milei están quebrando el país, necesitan plata venga de donde venga, para solventar sus aventuras trasnochadas y enfrentar las próximas elecciones. Están dispuestos a todo, no les importa el país, así lo quiebren con tal de sostener todo su relato: cortoplacismo, mercantilismo y populismo al palo.
La farsa de denunciar la corrupción desde otra orilla corrupta
Hay un hilo conductor y un cordón umbilical de los Milei con el kirchnerismo, que denunciamos desde antes de su llegada al poder y en la justicia a 19 dias de que asumieran. Explicamos, en soledad, que, en los cuatro años del gobierno de Alberto Fernández, hubo un plan de impunidad para que todas las causas contra Cristina Kirchner fenecieran y quedaran extinguidas. Ese plan quedo inconcluso y los Milei lo prolongaron.
El plan de encubrimiento e impunidad que denunciamos en la justicia, en el juzgado del Juez Federal Ramos, no era una hipótesis o una subjetividad, era explicar en la justicia y exigir que se investigue toda la corrupción de los últimos 4 años de gobierno kirchnerista, porque este gobierno no lo iba a hacer.
No era solo denunciar el incumplimiento de lo los deberes de funcionario público y el abuso de autoridad de quienes encubrirían estos delitos, sino individualizarlos y pedir su investigación judicial (plan platita de Massa, SIRA, negociados con las vacunas en pandemia y el dólar diferencial, desfalco al Banco Central, corrupción con los seguros y las viviendas públicas).
Por eso Milei mando todas las señales de que iba a trabajar por la impunidad. Sus señales más importantes fueron inequívocas.
- Anunció al asumir de espaldas al Congreso la Tabula Rasa con el pasado. Una política oficial de olvido y fair play con los corruptos.
- Anunció la Tasa Kicillof, enviando el mensaje a Carlos Zannini, que su intención era asociarse en su ardid y pagar sin chistar, rápido y sin hacer olas el megafraude diseñado en YPF.
- Mantener en el Estado a casi 2000 funcionarios kirchneristas, muchos de ellos al frente de cajas millonarias.
- No denunciar ni querellar a ningún funcionario kirchneristas y dejar caer las causas, trabajar a favor de evitar condenas y fomentar las prescripciones, caducidades y archivos.
- Nombrar a Rodolfo Barra como Procurador del Tesoro, para sostener el ardid Zannini en YPF y liquidar la demanda civil contra Cristina Kirchner en la causa de vialidad.
- Y anunciar, al hoy renunciante Ministro de Justicia, Mariano Cuneo Libarona, como el primer ministro confirmado del gabinete.
En el lugar donde más se necesitaba transparencia y ejemplaridad lo más opaco y decadente.
El Ministerio de Justicia, después del saqueo kirchnesrita, debía tener un Ministro que asegure darle entrada a una realidad suprimida por la impunidad. Un cargo que debía ser ocupado por quien estuviera libre de sospechas con el pasado.
Pero los Milei, en un indubitado desprecio por la transparencia, nombraron a Mariano Cuneo Libarona al asumir. Curioso cargo para alguien que hizo toda su carrera evitando que la justicia alcanzara a políticos corruptos, narcotraficantes, personas vinculadas a terroristas y empresarios coimeros y corruptos.
Deja el cargo, un Ministro de Justicia que llevó adelante la fantochada institucional más grave de nuestra democracia, como fue dirigir el pliego del bochornoso intento de nombramiento del Juez Ariel Lijo para la Corte. Fuimos los únicos que planteamos la recusación del Ministro en la vía administrativa y luego en la justicia Contencioso Administrativa, denunciando el escándalo de la recolección de avales del Juez Lijo, tarea encomendada a un “trapito de tribunales”.
Un ministro que defendió tangencialmente en todos los medios y en la justicia, a través de sus clientes, la teoría del lawfare de Cristina Kirchner, militando la idea, además, de que habiendo estudiado todos los expedientes de las causas que le achacaban corrupción, no había encontrado ninguna prueba o evidencia para sostener su culpabilidad. Muy parecido a las declaraciones del Presidente Milei en la campaña que hacia malabares para no hablar de la corrupción del Kirchnerismo y decía que “eso lo tenía que resolver la justicia”.
Se va un ministro de Justicia que avaló también “el Nisman se suicidó del Kirchnerismo” y que tiene una historia judicial nefasta vinculada a ejercicios de encubrimiento del atentado iraní a la sede de la AMIA. Encubrimiento del menemismo que el kirchnerismo continuó pese a una impostura inicial llena de cinismo,
Ese mismo cinismo, que Milei llevó al Everest, cuando se la pasó acusando, con razón, al kirchnerismo de encubrir el atentado de la AMIA, ayudando a los iraníes a escapar de la justicia a través del “Memorandun” de impunidad, con Cuneo Libarona sentado allí como su Ministro, a quien sigue elogiando. Todo dicho, titanes en el ring, fulbito para la tribuna y moralina berreta.
El nuevo Ministro de Justicia de Chiqui Tapia, Toviggino y Massa y el Viceministro, del clan Báez
La continuidad de la política “pro impunidad, fair play con los corruptos y encubrimiento” continua y goza de buena salud. Cada día hay más gobierno de los Menem a través de Karina Milei, Juan Bautista Mahiques, el nuevo Ministro de Justicia, es un íntimo amigo de la camporista Pilar Ramirez, hombre cercano a Chichi Tapia y Toviggino, a quienes más allá del cacareo conveniente, como hacen con Cristina Kirchner, apañan en lo subterráneo. Es que la causa ANDIS complican al gobierno y a la AFA, y el libragate acecha al gobierno.

Pero hay más, el Viceministro, es el ex abogado del clan Báez, Santiago Viola, que disfruta de lo robado en Santa Cruz.
Estos personajes tendrán a cargo en nombramiento de más de 250 jueces federales, fiscales y defensores oficiales en todo el país. Todo hace meses en ingentes negociaciones con los K, no importa lo que te digan o cuenten.
Hay que tener cuidado. ¡Ojo!!, que si no apoyas pueden volver los K, te dicen los Milei y los Menem. (Agencia OPI Santa Cruz)
Álvaro de Lamadrid: «Argentina necesita fábricas, no un Fondo de Afanó Libertario»
El dirigente político Álvaro de Lamadrid cuestionó con dureza el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y advirtió que la llamada “modernización” oficial no reactivará la economía ni mejorará el funcionamiento de empresas y pymes. Por el contrario, sostuvo que no traerá más trabajo y que incluso provocará la pérdida de empleos existentes. “Desmantelar la industria no es modernizar: es atrasar y despoblar. Es legalizar carencias, dependencias y desamparo”, afirmó.
El dirigente planteó que no puede existir una reforma laboral que modernice y mejore las relaciones de trabajo sin una profunda reforma sindical. Recordó que en 2020 presentó un Proyecto de Ley de Modernización Sindical pensado para actualizar el sistema gremial al siglo XXI, terminar con privilegios y transparentar el funcionamiento de las organizaciones. Según señaló, la iniciativa fue dejada de lado por el actual gobierno. “No se puede hablar de modernización mientras se sostienen estructuras sindicales alejadas de los trabajadores y funcionales a sus propios intereses”, remarcó.
En su análisis, la crisis social queda reflejada en los ingresos. El Salario Mínimo, Vital y Móvil se ubica en $346.800 y la jubilación mínima en $369.600,88, ambos entre los más bajos de la región medidos en dólares. Para De Lamadrid, sin crecimiento productivo no habrá recuperación del empleo ni mejora real del poder adquisitivo. “Para crecer y frenar el creciente desempleo necesitamos producir más”, subrayó.
También cuestionó la creación del Fondo para financiar despidos (FAL), al que calificó irónicamente como “Fondo de Afano Libertario”. A su entender, existe el riesgo de que se transforme en un instrumento de ingeniería financiera antes que en una herramienta de protección laboral. “Argentina no necesita más fondos para la especulación disfrazados de reforma. Necesita reglas claras y prioridades sociales, no negocios financieros con sello oficial”, sostuvo.
Y concluyó con una advertencia: cuando un fondo que se presenta como laboral genera más sospechas de negocio financiero que garantías de protección del empleo, la desconfianza no es ideológica sino razonable. Sin transparencia y sin una estrategia productiva clara, afirmó, no habrá modernización posible ni mejora sostenible para trabajadores, jubilados y pymes.
Álvaro de Lamadrid: «Venezuela no necesita una estabilidad pactada, necesita libertad, justicia y un respeto irrestricto a la voluntad popular»
En una intervención reciente en el programa “La Katuar”, político argentino Álvaro de Lamadrid ofreció un análisis punzante y sin concesiones sobre la situación política que atraviesa Venezuela tras los hechos que han marcado el inicio de 2026 y el manejo de la crisis por parte de actores internos y externos.
Una libertad por encima de la “estabilidad”
Al responder a las inquietudes planteadas en el espacio, Álvaro de Lamadrid fue crítico con las interpretaciones superficiales de la situación venezolana, especialmente con las que privilegian la “estabilidad” económica por encima del restablecimiento de la libertad y de las instituciones democráticas.
“El pueblo venezolano no necesita una seudo estabilidad ni un régimen que funcione como una máquina rentable para otros”, afirmó Lamadrid.
“He escuchado análisis que solo describen aspectos superficiales, pero lo que Venezuela necesita es libertad, no acomodarse a un modelo en el que el régimen sigue intacto bajo nuevas formas.”
Críticas a la continuidad del chavismo y a Delcy Rodríguez
De Lamadrid fue tajante al referirse al papel de Delcy Rodríguez, quien asumió provisionalmente la presidencia tras la ausencia de Maduro a inicios de enero de 2026. Aunque reconoció la complejidad del momento político, aseguró que la presidencia de Rodríguez, es igualmente ilegítima como la de Maduro.
“La continuidad de figuras como Delcy Rodríguez pone todas las alarmas encendidas”, señaló de Lamadrid, al tiempo que recordó que tanto Maduro como Rodríguez han sido percibidos por el pueblo como parte de un aparato de poder que no representaba su voluntad democrática. En este sentido, enfatizó que ninguna transición auténtica puede soslayar ese hecho.
“No hay ánimo de festejo en las calles, porque la represión todavía existe y los mecanismos de control social —colectivos, detenciones arbitrarias, persecución de periodistas y violaciones de derechos— siguen presentes”, dijo de Lamadrid citando testimonios de venezolanos sobre el terreno.
Estados Unidos, Trump y la legitimidad del 28 de junio
Durante la conversación, el político argentino también abordó el papel de Estados Unidos en el contexto venezolano, señalando que la elección de 28 de junio de 2024 no puede ser ignorada ni descartada como si no hubiera ocurrido.
De Lamadrid opinó que, si bien cuestiones geopolíticas, internas y electorales en Estados Unidos —como dinámicas internas del presidente Donald Trump o el posicionamiento de su electorado— influyen en las decisiones sobre Venezuela, no pueden ser excusa para negar la legitimidad del mandato expresado por los venezolanos.
“El pueblo eligió y esa elección no puede ser tratada como si no existiera”, subrayando el peso que dicha voluntad popular debería tener en cualquier proceso de transición y reconstrucción democrática.
Balance y perspectivas
La intervención de Álvaro de Lamadrid en “La Katuar” plantea varias conclusiones clave:
- Venezuela necesita libertad real, no estabilidad condicional.
- La continuación de figuras afines al antiguo régimen, como Delcy Rodríguez, no garantiza cambio político auténtico.
- La represión, intimidación y control social no han desaparecido, incluso tras eventos recientes.
- La voluntad soberana expresada en las urnas el 28 de junio de 2024 debe ser un referente para cualquier proceso de transición.
Álvaro de Lamadrid cerró su análisis con un llamado a no ocultar la realidad de la vida venezolana detrás de discursos convenientes: “Hay que enfrentar la verdad de frente: Venezuela no necesita una estabilidad pactada, necesita libertad, justicia y un respeto irrestricto a la voluntad popular”.
Su diagnóstico apunta a que, hasta ahora, la situación actual no representa un cambio genuino para el pueblo venezolano, y que la transición política —si va a ser real— debe basarse en la legitimidad popular y no en arreglos de élite.


