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26 de julio de 2026

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Fuente: entrevista de Revista NOTICIAS:

El político argentino Álvaro de Lamadrid volvió a apuntar contra el modelo político que, según denuncia desde hace décadas, nació en Santa Cruz con el kirchnerismo y luego fue trasladado a la Nación. En una entrevista con Revista NOTICIAS, el exdiputado nacional repasó sus denuncias históricas sobre los fondos de Santa Cruz, cuestionó el oportunismo de parte de la dirigencia argentina y advirtió sobre lo que definió como un “fraude al electorado” por parte de quienes cambian de posición según el poder de turno.

De Lamadrid recordó su paso por Río Gallegos entre 1998 y 2010, una etapa en la que —según señaló— hacer oposición al kirchnerismo implicaba soportar ataques personales, aislamiento político y descreimiento social. “Nos decían que estábamos locos, que éramos mentirosos”, evocó, al relatar que su objetivo era advertir sobre un entramado que, a su entender, terminó afectando gravemente los recursos de la provincia.

El dirigente radical ubicó el origen de sus denuncias en los llamados fondos de Santa Cruz, vinculados a regalías hidrocarburíferas cobradas en los años 90. Según su reconstrucción, Néstor Kirchner logró cobrar esos recursos con intermediación de Domingo Cavallo durante el menemismo, en un contexto de fuerte sintonía política entre el entonces gobernador santacruceño y el expresidente Carlos Menem.

Álvaro de Lamadrid sostuvo que aquellos fondos fueron sacados de la provincia “sin ninguna hoja de ruta” y afirmó que ese modelo de acumulación de poder, opacidad, violencia política y autoritarismo luego fue proyectado sobre el Estado nacional. En esa línea, cuestionó el lema con el que Kirchner llegó a la Presidencia en 2003, “un país en serio”, y aseguró que el resultado fue una Argentina socialmente fragmentada y atravesada por una violencia política que, según dijo, descendía desde la Casa Rosada.

Desde una reivindicación de la tradición radical de Arturo Illia y Ricardo Balbín, Lamadrid remarcó que la decencia en la función pública no debe ser presentada como un mérito excepcional, sino como una obligación básica de cualquier dirigente. Con ese argumento, también dirigió fuertes críticas contra el presente político argentino y contra los alineamientos automáticos de sectores de la UCR y de Juntos por el Cambio con el gobierno de Javier Milei.

“El cambio no puede ser más y nueva corrupción”, advirtió, al cuestionar que una supuesta renovación política termine reproduciendo ataques al periodismo, debilitamiento del Parlamento, cooptación de la Justicia o desmantelamiento de los controles institucionales.

De Lamadrid diferenció la defensa de las ideas de la defensa incondicional de dirigentes o gobiernos. En ese punto, denunció un “festival de cinismo” en la política argentina y apuntó contra quienes, a su juicio, nunca fueron leales a proyectos, valores o partidos, sino al poder de turno.

Según explicó, esa conducta fue la que lo llevó a presentar en 2021 un proyecto de ley antitransfuguismo en la Cámara de Diputados, orientado a penalizar a los representantes que abandonan los partidos por los que fueron electos. Para Lamadrid, la democracia puede ser dañada no solo por el fraude electoral que altera resultados, sino también por lo que definió como “fraude al electorado”: asumir con una propuesta y luego hacer lo contrario de lo que votó la ciudadanía.

En ese marco, mencionó casos de dirigentes de Juntos por el Cambio que, tras la llegada de Milei al poder, se alinearon rápidamente con el oficialismo, y también legisladores vinculados a La Libertad Avanza que terminaron acercándose al bloque de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires. “La lealtad que tienen muchos dirigentes en la Argentina es al poder”, resumió.

El dirigente radical también repasó su paso por el Congreso, donde aseguró haber mantenido posiciones muchas veces solitarias. Recordó su oposición a las sesiones virtuales durante la pandemia, al considerar que el Parlamento debía permanecer abierto, y reivindicó haber sido de los primeros en pedir el juicio político contra Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner por el manejo de la crisis sanitaria y por lo que consideró ataques al orden institucional.

También se refirió al origen de la candidatura presidencial de Néstor Kirchner en 2003 y sostuvo que Eduardo Duhalde terminó apoyándolo, entre otras razones, porque Kirchner habría asegurado contar con fondos propios para financiar la campaña. Según su versión, esa disponibilidad económica habría estado vinculada a una parte de los fondos de Santa Cruz.

Sobre el presente, el dirigente radical se mostró preocupado por el futuro institucional de la Argentina y cuestionó la idea de que a un gobierno necesariamente debe irle bien para que al país le vaya bien. Para Lamadrid, esa lectura es “un cinismo terrible”, porque —según afirmó— muchas veces el éxito político de un gobierno puede implicar un deterioro del país.

“Al que le tiene que ir bien es al país, no a un gobierno circunstancial”, planteó.

En relación con Javier Milei, Lamadrid sostuvo que el presidente encara la política desde una mirada excesivamente economicista y advirtió que esa visión puede colocar al mercado por encima de la democracia. En su diagnóstico, el actual gobierno no corrige la degradación institucional previa, sino que la profundiza.

“Veo en este gobierno una idea que es la de profundizar la demolición institucional que iniciaron los Kirchner, y que ahora continúan los Milei”, concluyó.

El dirigente político Álvaro de Lamadrid lanzó duras críticas contra el presidente Javier Milei, a quien acusó de haber traicionado a sus votantes y de claudicar frente a la corrupción kirchnerista y sindical.

En una serie de mensajes difundidos en redes sociales, De Lamadrid afirmó que “Milei estafó a los argentinos, claudicó en juzgar la mayor corrupción de la historia”, asegurando que el mandatario “para no tocar lo robado a kirchneristas y sindicalistas, llevó a los jubilados a una crisis humanitaria y le robó el futuro a los jóvenes que lo votaron”.

Según el exdiputado, el Gobierno actual ha endeudado al país, destruido el mercado interno y agravado el desempleo, provocando un escenario de “hambre por impunidad”.

Horas más tarde, De Lamadrid reiteró sus críticas en otro mensaje aún más contundente:

Milei estafó a sus votantes. Absolvió y se asoció a la mayor corrupción de la historia para poder robar él. Llevó a los jubilados a una crisis humanitaria y le robó el futuro a los jóvenes que le creyeron, antes que tocar lo robado a los K y el sindicalismo. Hambre por impunidad”, escribió.

Con estas declaraciones, De Lamadrid acusa al presidente de haber abandonado su promesa de lucha contra la corrupción y de haberse alineado con los sectores del poder que prometió enfrentar, generando una fuerte polémica en el ámbito político argentino.

Álvaro de Lamadrid, fue categórico al analizar la situación del diputado nacional José Luis Espert, a quien dio por terminado políticamente: “Espert tiene los días contados en la política. Seguramente se baje de la candidatura a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por imposición de La Libertad Avanza (LLA). Y en caso de no hacerlo, será marginado de la campaña. Cuando intente asumir dentro del arco opositor en la Cámara de Diputados, se lo van a impedir. Espert está game over en política”.

De Lamadrid comparó la coyuntura actual con los tiempos del kirchnerismo, asegurando que “una vez más no debatimos el futuro, sino los escándalos de corrupción del gobierno, de sus funcionarios, sus vínculos con el narcotráfico y la desesperación de candidatos que buscan fueros para no ir presos”.

El dirigente opositor fue tajante: “Nada ha cambiado en la Argentina. La corrupción no es agua pasada. La verdadera dicotomía es entre quienes queremos justicia y castigo a los corruptos y quienes se pelean para ver quién es más corrupto y estafador”.

Asimismo, lanzó duras críticas contra Espert y contra el oficialismo de Milei: “La defensa de Espert es tan improvisada como el gobierno de La Libertad Avanza. Con qué poco el peronismo te gana una elección: solo usando lo que era un secreto a voces, que Karina era la coimera y que Espert había sido financiado por el narcotráfico. Con eso inhabilitan a un candidato, lo sacan de campaña y destruyen cualquier chance del gobierno”.

En este sentido, De Lamadrid concluyó que la política argentina continúa atrapada en los mismos patrones: corrupción, escándalos y una lucha por fueros que, según afirmó, “termina siendo un salvoconducto para delincuentes disfrazados de políticos”.

Por Álvaro de Lamadrid

La casta no cayó: eligió con quién perder. Pactó, financió y acordó con un nuevo poder al que ayudó a encumbrar. Lo dijimos desde el primer día: Milei era una de las tantas máscaras del peronismo. Y cuando ganó, advertimos que el cambio verdadero había sido derrotado.

La Argentina no vive una revolución liberal, sino una continuidad del mismo sistema corrupto, autoritario y opaco que el kirchnerismo consolidó durante años. El poder no ha cambiado: se ha reciclado. Y ahora lo vemos más claro que nunca con un pacto que nosotros denunciamos a solo 19 días de asumir Milei: el pacto de impunidad.

¿En qué consiste? En no denunciar ni investigar la corrupción del pasado. En garantizar la intangibilidad de lo robado. En no tocar a Cristina, ni a Massa, ni a los suyos. En cerrar causas, transformar la causa de Vialidad en un simple “aporte de campaña”, y permitir que personajes como Lázaro Báez y Cristóbal López vuelvan triunfantes, con todo intacto.

Ficha limpia rechazada, jueces impresentables como Lijo nominados a la Corte, la UIF intervenida para que no investigue causas como la de Chocolate, y el festival de impunidad continúa.

Mientras Milei impone por decreto, pacta con los gobernadores feudales del PJ, y evita toda auditoría seria del saqueo anterior, el kirchnerismo se mantiene en silencio. ¿Por qué? Porque hay un silencio comprado. Porque mientras el ajuste lo haga otro y no se toque a Cristina, le van a dejar ser presidente.

El ministro de Justicia fue el primero en ser confirmado por Milei. No fue el de Economía, como uno supondría. No. Fue el abogado del «lawfare», el que dice que Nisman se suicidó. Ese fue el mensaje.

Y ahora vemos a Grabois recibiendo disculpas. Vemos cómo se retiran denuncias, cómo se desmantelan los organismos de control, cómo se intercambian cargos judiciales con Wado de Pedro, y cómo el CriptoGate se encubre con la complicidad del peronismo.

No hay oposición real en la Argentina. El kirchnerismo no es oposición: le ha dado los votos clave a Milei en cada instancia legislativa. Son parte del mismo acuerdo.

¿Y Cambiemos? Nunca fue una coalición. Macri nunca quiso compartir el poder. Se maltrató a los aliados. Se desdibujó la identidad republicana. Muchos radicales, lamentablemente, se han vaciado de contenido y van detrás de una mentira que se presenta como cambio, pero que es más de lo mismo.

Hoy se gobierna sin presupuesto, con fondos reservados y con un toma y daca vergonzoso en el Senado. El sistema se sostiene con tránsfugas, genuflexos, aplaudidores del poder de turno. No hay ideología, no hay coherencia, sólo negocio.

Los Kirchner no fueron progresistas. Milei no es liberal. Ambos son lo mismo: poder por el poder, dinero por el dinero. No se los puede analizar por lo que dicen, sino por lo que hacen. Ambos atacan periodistas, ambos persiguen voces críticas, ambos construyen un relato para encubrir un saqueo.

Frente a esto, nuestra obligación es seguir diciendo la verdad. Porque el dirigente político tiene como primer deber inquietar al poder. Y se lo inquieta con la verdad. Yo no tengo compromisos con ninguna línea interna ni con ninguna estructura. Soy radical por las ideas, no por conveniencias.

La Argentina necesita una opción Republicana, ética, coherente y libre de sospechas. Un proyecto serio que defienda a los jubilados, a las Pymes, a la clase media, y que no negocie con mafias ni silencios.

Porque la corrupción no es agua pasada. Y la impunidad es la peor forma de continuidad del saqueo.

Álvaro de Lamadrid, referente político y exdiputado nacional, arremetió contra el gobierno de Javier Milei por “el doble discurso sistemático” que exhibe: “Mientras promete destruir la casta, ha nombrado kirchneristas y massistas en cargos estratégicos y ha reciclado al clan Menem dentro de su administración”.

Martín Menem terminó siendo Presidente de la Cámara de Diputados, casi no lo fue, pero no por pensarse para ese lugar a un dirigente que no fuera kirchnerista, sino que pujaba para ese lugar con Florencio Randazzo. Desde el inicio el cogobierno con los K estaba a la vista, pero a muchos les convenía y conviene negar que el rey está desnudo.

“¿Dónde quedó la motosierra? ¿Dónde está el cambio? Lo que hay es más kirchnerismo, más impunidad y más hipocresía.

Milei dice que viene a barrer con la casta, pero no solo la protege: la contrata, la asciende y la pone a manejar áreas clave del Estado”. Esto lo advertimos desde la campaña electoral y antes de que asuma Milei, por eso no lo votamos y explicamos en el ballotage que nosotros no votábamos en la interna del PJ, como no lo hicimos tampoco en 2003. cuando se elegía entre Menem y Kirchner. Explicamos que en el ballotage no era una elección de opuestos en un claro blanco o negro, sino una elección entre dos grises y, como tal, los intermedios no son opuestos, advirtió de Lamadrid. Algunos llamaron a votar a otra expresión del cambio y otros en una neutralidad trucha, escondían sus preferencias por Sergio Massa.

Nosotros decíamos que no había que votar a ninguno y prepararse para ser oposición y pedimos a los dirigentes de JxC que habián manifestado sus preferencias en el ballotage por Milei, que se comprometieran frente a la sociedad que no iban a asumir cargos en su hipotético gobierno, Lo que paso es historia conocida, recordó de Lamadrid.

Funcionarios del riñon kirchnerista:

Entre los funcionarios que estuvieron o están en el gobierno y tienen pasado K, de Lamadrid mencionó a Carlos Soratti (Incucai), Mario Russo (Salud), Lisandro Catalán (Interior), Yanina Martínez (Turismo), Flavia Royón (Minería), Guillermo Michel (Aduana), Leonardo Madcur (Economía), Marco Lavagna (INDEC), Daniel Scioli (Turismo), Florencia Misrahi (AFIP), Leila Gianni (Desarrollo Social) Guillermo Nielsen (Embajada en Paraguay), Guillermo Francos (Interior) y Rosana Lodovico (Aduana), Andrés Vázquez, kirchnerista a cargo de la (AFIP) y Paulo Starc (UIF), que se reencuentra en el gobierno con su ex jefe y el del Presidente Milei, Daniel Scioli.

Además, denunció la influencia de La Cámpora a través de Fabián Lombardo (Aerolíneas Argentinas), Guillermo Garat (YPF), Mauro Tanos (Nación Seguros) y Camilo Baldini (Correo Argentino) y su permanencia en el Pami, Afip, Anses, Renaper, y en todos los organigramas de los ministerios, empresas públicas, reparticiones, delegaciones y direcciones nacionales. El ex Jefe de Gabinete, Nicolás Posse, confesó en el Congreso que Javier Milei mantenía 1867 funcionarios de gestiones anteriores, mayoría de kirchneristas y también algunos del PRO.

“Del listado hay actuales funcionarios y otros que no están más. Pero todos ellos, con pasado kirchnerista, son parte del reciclaje Y continuismo funcional que encabeza Milei”, subrayó de Lamadrid.

“No solo están los K, también fue designado como ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, quien defendió públicamente la inocencia de Cristina Kirchner y la teoría del suicidio de Nisman, una versión funcional al relato kirchnerista. ¿Ese es el garante de la justicia y la verdad?”, agregó.

Asimismo, cuestionó el protagonismo que se le dio dentro del oficialismo a Martín Menem y a Eduardo “Lule” Menem, afirmando que su incorporación no responde a méritos propios ni a renovación política, sino únicamente al peso de un apellido ligado históricamente al poder. “Hasta que Milei los nombró, su paso por la política era irrelevante. No son parte del cambio, sino un claro ejemplo de casta peronista pura”, señaló. Hasta Carlos Ruckauf, volvió con Milei, pontificando desde la prensa y dando cátedra de gestión

Operadores políticos y legislativos clave:

Finalmente, criticó también la influencia de Sebastián Pareja, que es más kirchnerista que Cristina, Santiago Viola (apoderado de LLA y abogado de Lázaro Báez) y Pilar Ramírez, una conspicua camporista que hoy actúa como operadora legislativa y delegada con amplias facultades de LLA en CABA. “La casta no solo no fue combatida: fue absorbida, reconvertida y fortalecida. Y los argentinos están pagando el costo de esta burla y engaño”, sentenció. Ni hablar de los negociados de los Milei con Luis Barrionuevo, los Moyanos, que la pasan tranquilos sin rendir cuentas, y los punteros kirchneristas de la Pcia de Buenos Aires con los que trabajan.

Denuncia sobre el pacto con el kirchnerismo:

“Javier Milei dice que vino a terminar con la casta y con el kirchnerismo, pero en los hechos gobierna con ellos. Cristina le dejó funcionarios claves, le garantiza votos en el Congreso, y él le devuelve favores a Cristina tratándola entre algodones”, denunció De Lamadrid.

Denuncié a 19 días de asumir Milei, la convalidación y prolongación del Gobierno de Milei del plan de encubrimiento e impunidad diseñado por Carlos Zannini para que todas las causas fueran al olvido, al archivo y se materializara la ansiada garantía de impunidad para Cristina Kirchner. Ese es el pacto de impunidad, no denunciar, no querellar y con omisiones voluntarias como la demanda civil en causa Validad, no investigar las SIRA, ni el plan platita de Massa y el desfalco del BCR, no auditar, la Tasa Kicillof, el aval al ardid Zannini en el juicio de YPF que tramita en Nueva York y toda la corrupción kirchnerista no investigada y sin recuperar un peso de lo robado, todo ello, además, quitándole las facultades de querellar a la Oficina Anticorrupción y la UIF. En nuestra denuncia pedimos investigar todo esto que es lo que el gobierno no denunció ni movió un dedo. Lo demás son las postales del pacto (Lijo, ficha limpia, la no reforma sindical y el acuerdo y toma y daca de Milei con todos los gobernadores feudales).

Por último, de Lamadrid, señalo: “El gobierno es el reflejo fiel de toda esta decadencia. No tiene un plan económico, institucional, ni político, ni social. Es un nuevo proyecto de poder del peronismo, como ocurrió con Menem y con los Kirchner. Si les fuera bien, como a las anteriores experiencias de Menem y Kirchner, eso no implicará que les vaya bien a los argentinos ni a las generaciones venideras. No podemos naturalizar esta ceguera, que, como el ensayo de José Saramago, nos mantiene engañados de haber desalojado al kirchnerismo del poder, cuando en verdad, todo ese esfuerzo ha quedado neutralizado, porque el kirchnerismo ha encontrado en los Milei y en gran parte del periodismo, -ese mismo que antes frenaba sus atropellos-, a sus mejores aliados para su impunidad y reconstrucción. No lo podemos permitir, hay que seguir luchando contra los corruptos y los estafadores”.

El Legislador del Mercosur Álvaro de Lamadrid señalo que Milei en estos meses se muestra como la continuidad del Kirchnerismo

Si yo te pregunto en que pensas ante un gobierno que se empeña en la búsqueda de impunidad, que ataca a la justicia, a la prensa y a la disidencia y critica ( de propios y extraños ), que hace un culto de la falta de publicidad de los actos de gobierno, que destrata al Parlamento, usa los aviones oficiales para fines particulares y los recursos públicos para fines partidarios y lleva adelante un espantoso toma y daca a cambio de que le voten las leyes seguro pensas que estoy hablando de las características de lo que fueron los gobiernos del kirchnerismo.

Hoy Milei es la continuidad de ese método y la otra cara de la misma moneda. Es una de las Miles de máscaras del peronismo gobernante. Por eso, está forma de ejercer y concebir el poder merece nuestra firme oposición, cómo lo hemos hecho todos estos años, a esa forma de gobernar.

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