Álvaro de Lamadrid: «La economía no puede estar por encima de la democracia»
Fuente: entrevista de Revista NOTICIAS:
El político argentino Álvaro de Lamadrid volvió a apuntar contra el modelo político que, según denuncia desde hace décadas, nació en Santa Cruz con el kirchnerismo y luego fue trasladado a la Nación. En una entrevista con Revista NOTICIAS, el exdiputado nacional repasó sus denuncias históricas sobre los fondos de Santa Cruz, cuestionó el oportunismo de parte de la dirigencia argentina y advirtió sobre lo que definió como un “fraude al electorado” por parte de quienes cambian de posición según el poder de turno.
De Lamadrid recordó su paso por Río Gallegos entre 1998 y 2010, una etapa en la que —según señaló— hacer oposición al kirchnerismo implicaba soportar ataques personales, aislamiento político y descreimiento social. “Nos decían que estábamos locos, que éramos mentirosos”, evocó, al relatar que su objetivo era advertir sobre un entramado que, a su entender, terminó afectando gravemente los recursos de la provincia.
El dirigente radical ubicó el origen de sus denuncias en los llamados fondos de Santa Cruz, vinculados a regalías hidrocarburíferas cobradas en los años 90. Según su reconstrucción, Néstor Kirchner logró cobrar esos recursos con intermediación de Domingo Cavallo durante el menemismo, en un contexto de fuerte sintonía política entre el entonces gobernador santacruceño y el expresidente Carlos Menem.
Álvaro de Lamadrid sostuvo que aquellos fondos fueron sacados de la provincia “sin ninguna hoja de ruta” y afirmó que ese modelo de acumulación de poder, opacidad, violencia política y autoritarismo luego fue proyectado sobre el Estado nacional. En esa línea, cuestionó el lema con el que Kirchner llegó a la Presidencia en 2003, “un país en serio”, y aseguró que el resultado fue una Argentina socialmente fragmentada y atravesada por una violencia política que, según dijo, descendía desde la Casa Rosada.
Desde una reivindicación de la tradición radical de Arturo Illia y Ricardo Balbín, Lamadrid remarcó que la decencia en la función pública no debe ser presentada como un mérito excepcional, sino como una obligación básica de cualquier dirigente. Con ese argumento, también dirigió fuertes críticas contra el presente político argentino y contra los alineamientos automáticos de sectores de la UCR y de Juntos por el Cambio con el gobierno de Javier Milei.
“El cambio no puede ser más y nueva corrupción”, advirtió, al cuestionar que una supuesta renovación política termine reproduciendo ataques al periodismo, debilitamiento del Parlamento, cooptación de la Justicia o desmantelamiento de los controles institucionales.
De Lamadrid diferenció la defensa de las ideas de la defensa incondicional de dirigentes o gobiernos. En ese punto, denunció un “festival de cinismo” en la política argentina y apuntó contra quienes, a su juicio, nunca fueron leales a proyectos, valores o partidos, sino al poder de turno.
Según explicó, esa conducta fue la que lo llevó a presentar en 2021 un proyecto de ley antitransfuguismo en la Cámara de Diputados, orientado a penalizar a los representantes que abandonan los partidos por los que fueron electos. Para Lamadrid, la democracia puede ser dañada no solo por el fraude electoral que altera resultados, sino también por lo que definió como “fraude al electorado”: asumir con una propuesta y luego hacer lo contrario de lo que votó la ciudadanía.
En ese marco, mencionó casos de dirigentes de Juntos por el Cambio que, tras la llegada de Milei al poder, se alinearon rápidamente con el oficialismo, y también legisladores vinculados a La Libertad Avanza que terminaron acercándose al bloque de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires. “La lealtad que tienen muchos dirigentes en la Argentina es al poder”, resumió.
El dirigente radical también repasó su paso por el Congreso, donde aseguró haber mantenido posiciones muchas veces solitarias. Recordó su oposición a las sesiones virtuales durante la pandemia, al considerar que el Parlamento debía permanecer abierto, y reivindicó haber sido de los primeros en pedir el juicio político contra Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner por el manejo de la crisis sanitaria y por lo que consideró ataques al orden institucional.
También se refirió al origen de la candidatura presidencial de Néstor Kirchner en 2003 y sostuvo que Eduardo Duhalde terminó apoyándolo, entre otras razones, porque Kirchner habría asegurado contar con fondos propios para financiar la campaña. Según su versión, esa disponibilidad económica habría estado vinculada a una parte de los fondos de Santa Cruz.
Sobre el presente, el dirigente radical se mostró preocupado por el futuro institucional de la Argentina y cuestionó la idea de que a un gobierno necesariamente debe irle bien para que al país le vaya bien. Para Lamadrid, esa lectura es “un cinismo terrible”, porque —según afirmó— muchas veces el éxito político de un gobierno puede implicar un deterioro del país.
“Al que le tiene que ir bien es al país, no a un gobierno circunstancial”, planteó.
En relación con Javier Milei, Lamadrid sostuvo que el presidente encara la política desde una mirada excesivamente economicista y advirtió que esa visión puede colocar al mercado por encima de la democracia. En su diagnóstico, el actual gobierno no corrige la degradación institucional previa, sino que la profundiza.
“Veo en este gobierno una idea que es la de profundizar la demolición institucional que iniciaron los Kirchner, y que ahora continúan los Milei”, concluyó.
Álvaro de Lamadrid: «Si Milei no echa a Adorni, el Congreso debe hacerlo»
El político argentino Álvaro de Lamadrid elevó el tono de sus críticas contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y reclamó que el Congreso utilice las herramientas previstas por la Constitución Nacional para avanzar en una moción de censura y eventual remoción del funcionario.
“Cómo Milei protege a Adorni, el Parlamento debe echarlo. Hay causales para la moción de censura y remoción. La interpretación constitucional habla de casos de mala gestión o negligencia. Es un voto de no confianza. Es saludable que las instituciones funcionen y se salve la Constitución Nacional”, sostuvo.
Las declaraciones llegan en un momento especialmente delicado para Adorni. El funcionario enfrenta cuestionamientos políticos y judiciales relacionados con su patrimonio, la declaración de activos y las explicaciones que brindó sobre fondos que no habían sido informados al fisco.
Aunque Adorni niega haber cometido delito alguno y sostiene que los fondos provienen de ahorros e inversiones previas a su ingreso al Gobierno, sus explicaciones no han logrado cerrar la polémica. Por el contrario, cada nueva aclaración abre más interrogantes que respuestas.
De Lamadrid sostiene que las cuentas no terminan de cerrar. Los montos reconocidos, las fechas informadas y los mecanismos utilizados para justificar el origen y la declaración de los fondos han generado una creciente desconfianza política, incluso entre sectores que inicialmente evitaron sumarse a los pedidos de renuncia.
A ello se suma que el propio Adorni decidió acogerse a un régimen de regularización fiscal impulsado por el Gobierno, una decisión que, si bien es legal, ha sido utilizada por sus críticos como argumento para cuestionar la consistencia de su discurso público sobre transparencia y ejemplaridad en la función pública.
Para De Lamadrid, la discusión ya no gira únicamente en torno a la eventual existencia de responsabilidades judiciales. El problema, afirma, es político e institucional.
“El jefe de Gabinete es una figura clave del sistema constitucional argentino. Cuando las explicaciones dejan más dudas que certezas y la confianza pública se deteriora, corresponde que el Congreso ejerza los mecanismos de control que le otorga la Constitución”, señalan desde sectores que impulsan la ofensiva parlamentaria.
El artículo 101 de la Constitución
La Constitución Nacional establece en su artículo 101 que el jefe de Gabinete puede ser interpelado por cualquiera de las cámaras para el tratamiento de una moción de censura y que puede ser removido mediante el voto de la mayoría absoluta de los miembros de ambas cámaras.
Se trata de una herramienta concebida para los casos en los que el Congreso considera que un funcionario ha perdido la confianza política necesaria para continuar en el cargo, independientemente de la existencia o no de una condena judicial.
Mientras Javier Milei mantiene un respaldo cerrado a Adorni, la presión política continúa creciendo. Para la oposición, la cuestión ya no es solamente qué hizo el funcionario, sino cuánto desgaste institucional está dispuesto a asumir el Gobierno para sostenerlo.
Hasta Menem le habría pedido la renuncia a Adorni.
La crisis que envuelve a Manuel Adorni ya no es únicamente un problema judicial o patrimonial. Es, sobre todo, un problema político.
Durante meses, Javier Milei construyó buena parte de su capital político sobre una promesa sencilla de entender para los argentinos: terminar con los privilegios, los abusos y las prácticas de una dirigencia que había perdido toda credibilidad. Sin embargo, cuando uno de sus principales colaboradores quedó envuelto en una sucesión de escándalos vinculados a viajes, patrimonio y declaraciones contradictorias, la reacción presidencial fue cerrar filas y sostenerlo en el cargo.
Adorni sostiene que no cometió ningún delito. Afirma que los fondos cuestionados provenían de ahorros e inversiones en criptomonedas realizadas antes de llegar al Gobierno y denuncia una operación política y mediática en su contra. Milei, por su parte, asegura que no piensa condenar a un funcionario sin pruebas concluyentes ni sentencia judicial.
Sus detractores, en cambio, señalan que el problema ya no es únicamente legal. La discusión gira sobre la credibilidad. Porque un funcionario que primero asegura tener todo declarado y después admite haber omitido informar cientos de miles de dólares genera una crisis de confianza difícil de ignorar.
Y es ahí donde aparece una comparación incómoda para el propio oficialismo.
Javier Milei nunca ocultó su admiración por Carlos Menem. Sin embargo, incluso durante los años más cuestionados del menemismo, la lógica política indicaba que un funcionario convertido en un problema cotidiano para el Gobierno terminaba dejando el cargo para evitar que el escándalo contaminara al conjunto de la administración.
Menem gobernó rodeado de causas judiciales, denuncias de corrupción, funcionarios procesados y episodios que marcaron una de las etapas más controvertidas de la democracia argentina. Sin embargo, la supervivencia política de un gobierno exigía, al menos, preservar la autoridad presidencial apartando a quienes se convertían en un pasivo político.
Hoy la situación parece invertida. Mientras crecen las denuncias, las contradicciones y los pedidos de explicaciones, Milei ha decidido convertir la defensa de Adorni en una cuestión personal.
La pregunta ya no es si Adorni podrá demostrar judicialmente el origen de su patrimonio. La pregunta es cuánto costo político está dispuesto a pagar Milei para sostenerlo.
Porque en política existe una máxima tan antigua como vigente: cuando un funcionario se transforma en noticia por sus problemas y no por su gestión, deja de ser un activo para convertirse en un problema para quien lo mantiene en el cargo.
Álvaro de Lamadrid: «El fallo de YPF se logró pese al Gobierno argentino»
El ex diputado nacional Álvaro de Lamadrid ha lanzado una dura crítica contra el Gobierno argentino tras la reciente decisión de la justicia de Estados Unidos de revocar el fallo que condenaba a Argentina en el litigio por la expropiación de YPF.
De Lamadrid calificó la resolución como “muy importante”, pero negó rotundamente que el Ejecutivo tenga responsabilidad alguna en el resultado favorable.
“Un fallo clave pese al Gobierno”
El dirigente subrayó que la revocación judicial se produjo “a pesar del Gobierno y no gracias a él”, rechazando el intento oficial de atribuirse el logro.
Según explicó, el proceso judicial estuvo marcado por irregularidades desde su origen, al que definió como: “un juicio montado por el ardid Zannini”, en referencia a Carlos Zannini.
Críticas a Milei: “Querían pagar rápido”
De Lamadrid apuntó directamente contra el presidente Javier Milei, asegurando que su intención inicial era cerrar el caso de forma apresurada:
“Milei quería pagar rápido, a tientas y a locas”, denunció.
Además, acusó al Ejecutivo de haber debilitado la defensa argentina en Nueva York y de encubrir responsabilidades desde la Procuración.
Denuncia de encubrimiento y “mega fraude”
El ex diputado nacional fue más allá y habló de un supuesto encubrimiento estructural:
“Nombraron a personas clave para tapar lo que fue un mega fraude”, afirmó, en alusión al caso YPF.
También sostuvo que Argentina se vio obligada a “peregrinar” judicialmente en Estados Unidos por la mala gestión del caso.
Papel clave de Estados Unidos y países aliados
De Lamadrid destacó que el desenlace favorable se debe principalmente a la intervención internacional:
“Fueron los países amigos y Estados Unidos los que hicieron presentaciones clave”, aseguró.
En concreto, mencionó a Chile, Uruguay y Ecuador como actores relevantes en el proceso judicial.
Paralelismo con el acuerdo Mercosur-UE
El dirigente también vinculó este caso con la postura del Gobierno respecto al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
Según explicó, el Ejecutivo primero boicoteó el acuerdo y luego intentó capitalizarlo políticamente:
“Es el mismo cinismo: primero lo atacan y después se lo apropian”, criticó.
“Querían repartirse el botín”
En uno de los pasajes más duros, De Lamadrid acusó al Gobierno de actuar con intereses económicos:
“Querían pagar y compartir el botín con una asociación ilícita”, afirmó.
“Un resultado contra el relato oficial”
Concluyó que el fallo judicial desmonta la narrativa del Ejecutivo:
“Este resultado es a pesar del Gobierno y a pesar de Milei”, insistió.
Álvaro de Lamadrid: «Argentina necesita fábricas, no un Fondo de Afanó Libertario»
El dirigente político Álvaro de Lamadrid cuestionó con dureza el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y advirtió que la llamada “modernización” oficial no reactivará la economía ni mejorará el funcionamiento de empresas y pymes. Por el contrario, sostuvo que no traerá más trabajo y que incluso provocará la pérdida de empleos existentes. “Desmantelar la industria no es modernizar: es atrasar y despoblar. Es legalizar carencias, dependencias y desamparo”, afirmó.
El dirigente planteó que no puede existir una reforma laboral que modernice y mejore las relaciones de trabajo sin una profunda reforma sindical. Recordó que en 2020 presentó un Proyecto de Ley de Modernización Sindical pensado para actualizar el sistema gremial al siglo XXI, terminar con privilegios y transparentar el funcionamiento de las organizaciones. Según señaló, la iniciativa fue dejada de lado por el actual gobierno. “No se puede hablar de modernización mientras se sostienen estructuras sindicales alejadas de los trabajadores y funcionales a sus propios intereses”, remarcó.
En su análisis, la crisis social queda reflejada en los ingresos. El Salario Mínimo, Vital y Móvil se ubica en $346.800 y la jubilación mínima en $369.600,88, ambos entre los más bajos de la región medidos en dólares. Para De Lamadrid, sin crecimiento productivo no habrá recuperación del empleo ni mejora real del poder adquisitivo. “Para crecer y frenar el creciente desempleo necesitamos producir más”, subrayó.
También cuestionó la creación del Fondo para financiar despidos (FAL), al que calificó irónicamente como “Fondo de Afano Libertario”. A su entender, existe el riesgo de que se transforme en un instrumento de ingeniería financiera antes que en una herramienta de protección laboral. “Argentina no necesita más fondos para la especulación disfrazados de reforma. Necesita reglas claras y prioridades sociales, no negocios financieros con sello oficial”, sostuvo.
Y concluyó con una advertencia: cuando un fondo que se presenta como laboral genera más sospechas de negocio financiero que garantías de protección del empleo, la desconfianza no es ideológica sino razonable. Sin transparencia y sin una estrategia productiva clara, afirmó, no habrá modernización posible ni mejora sostenible para trabajadores, jubilados y pymes.
Mauricio Macri: «El jefe de Gabinete no es un puesto para aprender».
El expresidente Mauricio Macri rompió el silencio tras su encuentro con Javier Milei en la Quinta de Olivos y dejó entrever un profundo desacuerdo con el rumbo que está tomando el Gobierno libertario.
“Ayer fui invitado a comer por el presidente Milei en Olivos, en agradecimiento por el apoyo que le di en la semana más difícil de su gobierno antes de las elecciones”, escribió Macri en su cuenta de X.
“La idea era pensar la mejor manera de reforzar los equipos y prepararse para esta segunda etapa, pero no logramos ponernos de acuerdo”, añadió.
Macri expresó su preocupación por la salida de Guillermo Francos como jefe de Gabinete, a quien definió como “un hombre con capacidad y equilibrio, que representaba sensatez”, y cuestionó su reemplazo por “otro sin experiencia”.
El exmandatario reveló que incluso sugirió al presidente considerar a Horacio Marín, actual titular de YPF, para ocupar ese puesto clave:
“Reúne todas las condiciones por su experiencia previa, su perfil técnico y su capacidad de conducción y coordinación de equipos”.
Macri subrayó que el jefe de Gabinete es una figura esencial para “coordinar los equipos políticos y de gestión en torno a una agenda y una estrategia”, y advirtió que las “disputas internas” sin resolver dentro del Ejecutivo podrían poner en riesgo la gobernabilidad y el impulso reformista.
“Lamento esta situación porque, tras el esfuerzo realizado, la revalidación de la gente en las urnas y el apoyo inédito de Estados Unidos, el país se encuentra frente a una oportunidad histórica que no puede desaprovechar”, señaló.
Finalmente, aclaró que no busca beneficios personales ni cargos, pero justificó su pronunciamiento:
“Como el presidente ha dicho públicamente, yo no he pedido ni pediré nada a título personal, pero me veo obligado a hacer mi aporte y a expresar mis preocupaciones porque nos une el futuro del país.”
El mensaje de Macri marca un nuevo punto de tensión entre el PRO y el Gobierno libertario, dejando claro que la relación, aunque todavía formalmente aliada, atraviesa un momento de frialdad y desconfianza mutua.
Álvaro de Lamadrid: «De Saab a Machado: la política argentina frente a sus secretos incómodos».
Álvaro de Lamadrid comparó la actitud del actual oficialismo con la del kirchnerismo en los años en que se buscaba proteger a los operadores vinculados al régimen de Nicolás Maduro.
“Así como el kirchnerismo rogaba que el testaferro del régimen de Maduro, Álex Saab, el exespía Pollo Carvajal y Claudia Díaz, la enfermera de Chávez, no hablaran sobre el financiamiento narco, hoy los Milei imploran que tampoco hable Fred Machado”, afirmó De Lamadrid.
El dirigente hizo referencia a las declaraciones del empresario argentino Fred Machado, detenido y acusado de lavado de dinero y narcotráfico, quien advirtió que “si hablo, se cae el país”, una frase que, según De Lamadrid, “revela hasta qué punto el poder teme a la verdad”.
El caso fue revelado por el diario Perfil, que detalló que Machado habría amenazado con exponer vínculos entre sectores del gobierno libertario y operaciones financieras irregulares.
El patrón del silencio
De Lamadrid sostuvo que el “mecanismo del silencio” se repite con distintos gobiernos y distintas ideologías. “Ayer pedían que Saab, Carvajal o Claudia Díaz callaran sobre el dinero sucio del chavismo; hoy temen lo que pueda contar Machado sobre el financiamiento de la política local”, señaló.
“El silencio vuelve a ser la moneda de cambio del poder. Cambian los nombres, cambian los discursos, pero el método es el mismo: callar para proteger los negocios del poder”, añadió Álvaro de Lamadrid.
Transparencia o encubrimiento
Para De Lamadrid, el caso pone a prueba la independencia de la Justicia y la credibilidad del gobierno nacional. “No hay República si las causas se frenan por temor a que caiga un gobierno. El país no se cae porque alguien hable; se cae cuando todos callan”, afirmó.
El dirigente recordó además que durante años denunció los vínculos del kirchnerismo con redes de financiamiento provenientes del chavismo, y consideró que “hoy se repite el mismo libreto, con otros protagonistas, pero con el mismo silencio cómplice”.
La corrupción no tiene ideología
En el tramo final de su declaración, De Lamadrid advirtió que tanto el kirchnerismo como el actual oficialismo “se amparan en la excusa de la estabilidad para silenciar verdades incómodas”.
“En Argentina no faltan los que dicen ‘si hablo, se cae el país’; sobran los que prefieren que nadie hable. La corrupción, como la cobardía, no tiene ideología. Y la libertad se defiende con verdad, no con miedo”, concluyó.
Álvaro de Lamadrid: «El financiamiento narco no se terminó con Espert».
El dirigente político Álvaro de Lamadrid respondió a las declaraciones del presidente Javier Milei, quien intentó comparar el caso de José Luis Espert con los episodios de Enrique Olivera y Francisco de Narváez.
“Milei dijo que lo de Olivera y lo de De Narváez fue una operación. Y tiene razón en eso: aquello fue una opereta montada para desprestigiarlos en plena campaña, y se comprobó que era mentira. Pero hay que decirle al presidente que lo de Espert no es lo mismo, porque en este caso Espert reconoció que recibió plata de un narcotraficante”, sostuvo De Lamadrid.
El exdiputado recordó que el propio Espert admitió haber recibido dinero del empresario Fred Machado, actualmente detenido y con causas judiciales abiertas por lavado de activos y narcotráfico internacional.
“Por eso dijimos la semana pasada que su candidatura no seguía más y que bajarse era inminente. Con la renuncia de Espert, esto recién comienza, porque a quien le hablaba Espert era a Milei, y a él va a terminar llegando lo del financiamiento del narco Fred Machado”, advirtió De Lamadrid.
El dirigente insistió en que el financiamiento del narcotráfico a la política no se termina con la renuncia de Espert, sino que “va a seguir subiendo en jerarquía hasta alcanzar a quienes se beneficiaron políticamente con esos fondos”.
“Estamos hablando de dinero del narcotráfico en la política, no de rumores. No se puede comparar una opereta vieja con un caso donde hay una confesión y pruebas concretas. Espert reconoció que recibió plata sucia, y eso lo cambia todo”, remarcó.
Para De Lamadrid, el escándalo “no solo deja en evidencia la hipocresía del discurso libertario, sino que también muestra hasta qué punto la política argentina sigue siendo vulnerable al dinero del crimen organizado”.




