Actualidad Política

24 de agosto de 2026

Redondo aprieta a Vivas: «No le tendimos la mano a él, sino a los ceutíes»

El presidente de VOX Ceuta, Juan Sergio Redondo, defiende en una entrevista con Actualidad Política la propuesta de su formación para constituir un Gobierno de emergencia con Juan Vivas y afrontar de inmediato la situación que atraviesa la ciudad. Redondo sostiene que VOX no ha cambiado su opinión sobre la gestión del presidente ceutí, pero asegura que ahora la prioridad es actuar: reforzar la Policía Local, intervenir en Salud Pública, recuperar los espacios públicos y exigir a Moncloa un plan concreto sobre frontera, seguridad y retornos. “No le hemos tendido la mano a Vivas. Se la hemos tendido a los ceutíes”, afirma.

Redondo acusa además a Vivas de cargar toda la responsabilidad sobre Pedro Sánchez mientras mantiene acuerdos con el PSOE ceutí, y considera que Ceuta refleja el agotamiento del bipartidismo. También advierte de que Marruecos utiliza la presión migratoria y fronteriza como herramienta política y deja claro que la oferta de VOX no será indefinida: si Vivas rechaza una mayoría PP-VOX de 13 diputados, llegará el momento de exigir responsabilidades políticas, incluida su dimisión y la convocatoria de elecciones.

VOX ha ofrecido gobernar con Juan Vivas. ¿Estamos hablando de un Gobierno de emergencia, excepcional y limitado a sacar a Ceuta de esta crisis?

Estamos hablando, ante todo, de responsabilidad. Nosotros no hemos cambiado nuestra opinión sobre Juan Vivas ni sobre su gestión. Llevamos años denunciando un modelo político agotado, basado en el pacto permanente con el PSOE y con la izquierda local, que ha debilitado a Ceuta y que, en buena medida, nos ha conducido hasta donde estamos.

Pero una cosa es el análisis político y otra muy distinta la obligación de responder ante una situación excepcional. Ceuta no puede esperar. La ciudad necesita un Gobierno que gobierne, que tome decisiones, y que utilice todas las competencias y todos los recursos de los que dispone.

Por eso hemos tendido la mano. No para repartirnos sillones, ni para apuntalar a Vivas, sino para constituir un Gobierno fuerte capaz de afrontar esta emergencia desde el primer minuto. Nosotros hemos pedido precisamente las áreas más difíciles, aquellas donde hay que tomar decisiones, asumir responsabilidades y dar la cara.

La prioridad ahora es sacar a Ceuta de esta situación. Ya habrá tiempo después para que cada uno responda políticamente de sus actos.

Si VOX lleva años diciendo que Vivas es parte del problema, ¿por qué ahora le ofrece gobernar juntos en lugar de pedir su dimisión y convocar elecciones? ¿Considera que Ceuta no está hoy para una campaña electoral y que primero hay que recuperar la normalidad?

Lo coherente con todo lo que hemos dicho durante años sería pedir la dimisión de Vivas. Después de veinticinco años gobernando y después de haber llegado Ceuta a esta situación, razones políticas para exigir responsabilidades sobran.

Pero también tenemos que preguntarnos qué necesita Ceuta hoy. Y Ceuta no necesita semanas de campaña electoral, negociaciones, incertidumbre y un Gobierno en funciones mientras la ciudad continúa deteriorándose. Necesita actuar ya.

Por eso hemos antepuesto Ceuta a cualquier cálculo partidista. Hemos llegado incluso a aceptar algo que políticamente resulta incómodo para nosotros, que Vivas continúe al frente, si eso permite constituir inmediatamente un Gobierno capaz de actuar.

No le hemos tendido la mano a Vivas. Se la hemos tendido a los ceutíes. Esa diferencia es fundamental.

Vivas culpa a Sánchez de haber llevado a Ceuta a esta situación, pero mantiene acuerdos con el PSOE ceutí. ¿No está intentando lavarse las manos mientras sigue gobernando con quienes representan en Ceuta al mismo proyecto político que ahora denuncia?

Esa es una de las grandes contradicciones de Vivas. No puede presentarse ante los ceutíes como víctima de Pedro Sánchez mientras mantiene políticamente los acuerdos que durante años le han permitido gobernar de la mano del PSOE y de la izquierda.

Nosotros llevamos mucho tiempo diciéndolo. El problema de Vivas es que pretende ser una cosa en Madrid, otra en Ceuta, y otra distinta, dependiendo del interlocutor que tenga delante.

Si realmente considera que Sánchez ha abandonado Ceuta, tiene una oportunidad magnífica para demostrarlo. Que rompa definitivamente esa política de acuerdos, que deje de depender del PSOE y que conforme una mayoría alternativa.

PP y VOX suman 13 diputados. Existe una mayoría. Lo que falta es voluntad política para utilizarla.

¿Es Ceuta hoy la postal del fracaso del bipartidismo? PP y PSOE se lanzan reproches desde Madrid por una crisis que han generado y que ninguno ha sabido resolver, pero en Ceuta han alcanzado acuerdos para sostener la gobernabilidad. ¿No están escenificando una pelea nacional mientras comparten responsabilidades en el mismo fracaso local?

Ceuta es probablemente uno de los ejemplos más evidentes del agotamiento del bipartidismo.

PP y PSOE llevan décadas alternándose en el Gobierno de España y, cuando hablamos de cuestiones esenciales para Ceuta, resulta muy difícil distinguir dónde termina la responsabilidad de uno y empieza la del otro.

La frontera no se deterioró ayer. Los problemas de seguridad no aparecieron hace tres semanas. Marruecos no comenzó ayer su política de presión sobre Ceuta. Todo esto viene de mucho tiempo atrás y durante todos esos años gobernaron unos y otros.

Ahora asistimos al espectáculo de verlos intercambiar acusaciones mientras los ceutíes padecen las consecuencias. Y lo más paradójico es que quienes aparentemente se enfrentan en Madrid han sido capaces de entenderse perfectamente en Ceuta cuando se trataba de sostener un determinado modelo de gobernabilidad.

Por eso, nosotros hablamos de responsabilidades políticas compartidas. Sánchez tiene una responsabilidad enorme, pero Vivas no puede comportarse como un espectador de lo ocurrido durante los últimos veinticinco años.

¿Vivas está intentando presentarse como un presidente con las manos atadas cuando en realidad la Ciudad tiene competencias que podría estar ejerciendo con mucha más intensidad? ¿Es falta de voluntad política o una estrategia para lavarse la cara ante los ceutíes y cargar toda la responsabilidad sobre Sánchez?

Ese es precisamente uno de nuestros principales reproches.

Evidentemente, la Ciudad no controla la frontera, ni tiene competencias sobre Extranjería. Nadie está diciendo semejante cosa. Pero de ahí a afirmar que la Ciudad prácticamente no puede hacer nada, existe una distancia enorme.

La Ciudad tiene Policía Local, competencias sanitarias y de salud pública, servicios sociales, inspección, disciplina administrativa, limpieza, control de espacios públicos y capacidad política e institucional para movilizar todos sus recursos ante una situación excepcional.

Nosotros hemos planteado medidas concretas durante estos días. Reforzar extraordinariamente la Policía Local, incrementar la presencia en calles y barriadas, intensificar inspecciones, recuperar espacios públicos, intervenir ante asentamientos, adoptar medidas sanitarias, utilizar instalaciones disponibles y coordinar todos los recursos municipales.

¿Puede Vivas resolver por sí solo el problema fronterizo? Evidentemente no. ¿Puede hacer muchísimo más de lo que está haciendo? Rotundamente sí.

Y eso es lo que le reprochamos.

¿Qué cree que busca realmente Marruecos con lo ocurrido en Ceuta? ¿Estamos solo ante presión migratoria o puede haber un mensaje dirigido a Moncloa por algún compromiso que Rabat considere incumplido?

Sería una enorme ingenuidad analizar lo sucedido exclusivamente como un fenómeno migratorio.

Marruecos lleva décadas utilizando la inmigración, la frontera, las relaciones comerciales y la presión diplomática como instrumentos dentro de su política exterior. Y Ceuta está inevitablemente en el centro de esa estrategia.

No sabemos qué conversaciones se han producido entre Rabat y Moncloa, ni qué compromisos puedan haberse adquirido. Precisamente por eso hemos exigido transparencia.

Lo que sí sabemos es que Marruecos conoce perfectamente la debilidad política de España y sabe medir sus tiempos. Y también sabe que cualquier situación de desestabilización en Ceuta genera inmediatamente una enorme presión sobre el Gobierno español.

Por tanto, reducir todo esto a que decenas de miles de personas decidieron espontáneamente dirigirse hacia Ceuta sería, a nuestro juicio, extraordinariamente ingenuo. Hay una dimensión geopolítica que España tiene la obligación de analizar.

¿Cree que el ceutí está tomando verdadera dimensión de lo que está pasando y de que esta crisis no nació hace unas semanas, sino que es consecuencia de años de decisiones políticas? ¿Cree que eso terminará reflejándose en las urnas?

Creo que cada día más.

Durante mucho tiempo se consiguió instalar en Ceuta una determinada normalidad política. Se decía que todo estaba controlado, que nuestra frontera era segura, que las relaciones con Marruecos eran magníficas y que cuestionar ese modelo significaba ser alarmista.

La realidad ha terminado imponiéndose.

Esto no comenzó hace unas semanas. Lo ocurrido es la consecuencia de muchos años de errores, dejación, falta de previsión y decisiones equivocadas en materia fronteriza, migratoria y de relaciones con Marruecos.

Y naturalmente creo que tendrá consecuencias políticas. Pero ahora mismo mi preocupación principal no son las próximas elecciones. Mi preocupación es cómo estará Ceuta dentro de seis meses si no somos capaces de revertir esta situación.

Si mañana Vivas acepta gobernar con VOX, ¿cuáles serían las tres exigencias inmediatas? ¿Qué tendría que empezar a cambiar desde el primer día?

La primera sería recuperar el control de la ciudad dentro de nuestras competencias. Eso significa un dispositivo extraordinario de Policía Local, presencia permanente en los puntos más afectados, recuperación de calles, playas y espacios públicos, y apoyo absoluto a los vecinos que llevan semanas soportando esta situación.

La segunda sería afrontar inmediatamente la emergencia sanitaria y social. Saber exactamente cuál es la situación, identificar los focos de riesgo, habilitar los recursos necesarios y evitar que la improvisación convierta un problema gravísimo en otro todavía mayor.

Y la tercera sería plantear conjuntamente al Gobierno de España una exigencia inequívoca en materia de frontera, seguridad y retornos. Ceuta necesita saber cuál es el plan del Estado y necesita actuaciones, no nuevas visitas ministeriales, fotografías y declaraciones.

Todo ello acompañado de algo fundamental, un Gobierno funcionando veinticuatro horas al día mientras dure esta situación. Esto no se gestiona con comparecencias. Se gestiona tomando decisiones.

¿Exigiría VOX asumir directamente áreas clave como Gobernación, Policía Local, Salud Pública o Servicios Sociales para garantizar que las medidas se ejecuten y no queden en simples anuncios?

Sí. Y precisamente porque no hemos hecho esta oferta para ocupar sillones.

Si quisiéramos simplemente entrar en el Gobierno, podríamos haber solicitado áreas cómodas. Hemos planteado asumir responsabilidades directamente relacionadas con los problemas más graves que tiene hoy Ceuta.

Queremos estar donde hay que trabajar y donde hay que tomar decisiones.

Gobernación y Policía Local, Salud Pública y aquellas áreas vinculadas a la gestión de esta emergencia son precisamente ámbitos en los que creemos que podemos cambiar radicalmente la respuesta de la Ciudad.

Y queremos tener capacidad ejecutiva. No queremos formar parte de un Gobierno para aparecer en fotografías, ni para avalar decisiones que toman otros. Si entramos es para gobernar y para cambiar políticas.

¿Un Gobierno PP-VOX cambiaría radicalmente la relación institucional de Ceuta con Moncloa? ¿Cuál sería la primera exigencia a Sánchez en materia de frontera, retornos, seguridad y responsabilidades por lo ocurrido?

Cambiaría radicalmente una cosa, se terminaría la política de resignación.

Ceuta debe mantener una relación institucional correcta con el Gobierno de España, gobierne quien gobierne, pero eso no significa aceptar cualquier cosa.

La primera exigencia sería un plan inmediato, concreto y verificable. Queremos saber cómo se va a reforzar definitivamente la frontera, qué medios adicionales van a recibir Policía Nacional y Guardia Civil, qué calendario existe para los retornos que procedan, y qué medidas se adoptarán para impedir que una situación semejante vuelva a repetirse.

Y después habrá que depurar responsabilidades políticas.

Aquí ha ocurrido algo extraordinariamente grave y no puede suceder que, dentro de unos meses, todo se haya olvidado y nadie responda por nada.

¿Cree que Vivas está dilatando la situación esperando que Sánchez traslade a la Península a buena parte de quienes permanecen en Ceuta y le resuelva políticamente el problema? Y si rechaza finalmente la oferta de VOX, ¿se acaba el tiempo de las manos tendidas y llega el momento de exigir su dimisión y elecciones?

Tengo la impresión de que una parte de la estrategia consiste precisamente en esperar. Esperar a que Madrid actúe, esperar a que se produzcan traslados, esperar a que disminuya la presión en las calles y esperar a que el paso del tiempo termine convirtiendo una situación absolutamente excepcional en una nueva normalidad.

Y nosotros nos negamos a aceptar esa nueva normalidad.

Nos acercamos al mes desde que comenzó esta situación y ha pasado ya una semana desde que VOX tendió públicamente la mano para constituir un Gobierno capaz de actuar. No podemos permanecer indefinidamente esperando una respuesta mientras Ceuta continúa deteriorándose.

Vivas tiene que decidir.

Si considera que la situación es tan grave como él mismo afirma, tiene delante una mayoría de 13 diputados capaz de constituir un Gobierno estable inmediatamente. Nosotros estamos dispuestos a asumir las áreas más difíciles y empezar a trabajar desde el primer día.

Si rechaza esa posibilidad, tendrá que explicar a los ceutíes por qué prefiere continuar con el mismo modelo político que nos ha conducido hasta aquí.

Nuestra mano no puede permanecer tendida eternamente. Llegará un momento en que la ausencia de respuesta será una respuesta en sí misma. Y entonces, naturalmente, habrá que plantear todas las consecuencias políticas, incluida la exigencia de que Vivas asuma su responsabilidad, dimita y devuelva la palabra a los ceutíes.

Nosotros hemos hecho nuestra parte. Hemos ofrecido una alternativa viable y hemos antepuesto Ceuta a nuestros propios intereses políticos. Ahora le corresponde decidir a Vivas. Y debe hacerlo pronto, porque mientras él decide, Ceuta sigue colapsada y en el caos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Consentimiento de Cookies con Real Cookie Banner