La Comisión de Transportes y Movilidad Sostenible del Senado ha dejado hoy en minoría a VOX. En concreto, han votado que no al veto de la formación al Proyecto de Ley de Movilidad Sostenible. Una norma que incluye, entre otras cosas «una doble imposición injusta para los españoles», al gravar de forma adicional el uso de infraestructuras que ya se financian con impuestos generales, y que sufrirán las familias, pymes y autónomos.
El veto de VOX pone también el foco en el texto que refuerza la obligación de establecer Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), una línea roja para VOX, porque «restringen la circulación en miles de municipios y castigan a quienes no pueden adquirir un vehículo nuevo o eléctrico», generando una «discriminación social» bajo el pretexto medioambiental.
Aunque el Grupo Popular, mayoritario en el Senado, se ha opuesto en Comisión al veto, todavía puede redimirse en el Pleno del Senado, ya que VOX solicitará que se pueda defender y votar esta semana. Es decir, que la PL de Movilidad Sostenible puede decaer si el PP apoya la impugnación de VOX a la norma.
Para la formación que preside Santiago Abascal, «estas políticas son discriminatorias, ineficaces y puramente ideológicas». Y es que «no mejoran el medio ambiente, pero sí aumentan la presión fiscal y la dependencia del ciudadano frente al Estado». Por ello, el veto presentado ofrece al PP «la oportunidad de frenar este disparate».
Fuentes de la formación aseguran que «si no lo apoya -el veto-, ya no tendría la excusa de que las ZBE o muchos condicionantes vienen impuestos». «Se puede combatir y el primer paso es apoyar el veto», afirman desde VOX. «Cuando el PL vuelva vetado al Congreso existe la posibilidad real de impedir la entrada en vigor de esta norma. Se debe elegir entre los intereses de España o los de fuera y dar una victoria o no a Pedro Sánchez», concluyen.


