Mientras en las reuniones con Marruecos el Gobierno habla de «normalización», la realidad es que Melilla sigue sin un régimen de viajeros operativo, con una aduana comercial convertida en un simple gesto simbólico y con una frontera que se abre y se cierra según conviene al reino alauí. Melilla continúa bloqueada y despreciada, y el Ejecutivo mira hacia otro lado.
Tal y como denuncia Javier Diego, secretario y coordinador del Grupo Parlamentario VOX Melilla:
“Melilla no es una concesión diplomática. Melilla no es la alfombra donde Sánchez limpia sus promesas. Melilla es España, y si el Gobierno la abandona, nosotros la defenderemos.”
Las últimas reuniones —anunciadas como avances históricos— no han dejado más que acuerdos vacíos, fotos de propaganda y una ciudad que sigue tratada como territorio negociable.
El Gobierno no exige respeto a Marruecos, no defiende los intereses de Melilla y no garantiza los derechos de los melillenses.
Y frente a esa sumisión, VOX se mantiene firme:
•No permitiremos que Melilla sea silenciada
•No aceptaremos más cesiones ni bloqueos.
•No vamos a tolerar que nuestra frontera dependa del capricho de un país extranjero mientras España calla.
Porque Melilla no se rinde.
Melilla no se vende.
Melilla no se negocia.
Mientras el Gobierno agacha la cabeza, VOX estará de pie defendiendo a nuestra ciudad con claridad, con firmeza y sin complejos.
La noticia de que España y Marruecos “dan por zanjada” la apertura de la aduana de Melilla sería grotesca… si no fuera trágica.
Porque mientras en Madrid reparten sonrisas, aquí seguimos con una aduana fantasma, un comercio muerto y un Gobierno central que celebra como logro lo que no ha sido capaz ni de empezar.
Tal como subraya Javier Diego, secretario y coordinador parlamentario de VOX Melilla:
“Lo que Sánchez llama diplomacia, yo lo llamo tomadura de pelo. Y lo que Marruecos llama cooperación, yo lo llamo obediencia de España.”


