Álvaro de Lamadrid: «El peronismo muta, pero nunca se va».
El peronismo ha demostrado una asombrosa capacidad de mutación. Como los Transformers, cambia de forma, de cara, de discurso y de sigla, pero siempre permanece en el centro del poder. Cada vez que la ciudadanía busca un cambio, el Partido Justicialista (PJ) se reinventa para ofrecer una “falsa opción” o una “tercera vía” que termine conteniendo o dividiendo al voto opositor.
El esquema se repitió con precisión milimétrica. En los ’90, el FREPASO captó a los desencantados del menemismo y terminó facilitando su reelección. Más tarde, el mismo FREPASO se unió a la UCR para formar la Alianza, debilitando al radicalismo y facilitando el retorno del PJ bajo otro disfraz: el kirchnerismo.
La historia se repitió con Macri, que fue presentado como el cambio, pero cuyo entorno y estilo de gobierno reprodujeron viejas lógicas peronistas. Y ahora con Milei, que, con discurso rupturista y lenguaje extremo, llegó al poder gracias al rechazo a Massa, pero con vínculos, financistas y operadores provenientes del propio peronismo. Otra mutación, otro disfraz.
La constante es clara: cuando el republicanismo se organiza, el PJ inventa una nueva versión de sí mismo. Las etiquetas cambian, pero el poder sigue concentrado en los mismos resortes: manipulación del Estado, colonización de la Justicia, ataque a los medios, captura de las instituciones.
La Argentina no puede seguir atrapada en esta lógica de reciclaje permanente del poder peronista. Ni Macri fue el cambio real, ni Milei lo es hoy. Ambos son consecuencias de una oposición que no supo construir una alternativa firme, coherente y sin dobleces.
No se puede combatir al kirchnerismo con peronismo edulcorado ni con libertarios diseñados desde los sótanos del poder. Necesitamos dirigentes con convicciones, que no se arrodillen ante las encuestas ni jueguen a dos puntas.
Menem privatizó las empresas del Estado; los Kirchner privatizaron el Estado para sí mismos; y Milei lo está desmantelando para transferírselo a intereses privados bajo el lema de “libertad”.
La resistencia no es ideológica, es institucional. No hay futuro con pactos de impunidad, atajos ni transformismos. Argentina está enferma de peronismo en todas sus versiones, y no se cura con parches.
Álvaro de Lamadrid: «Peronismo en Maletas: Amira, Bereziuk y Arrieta, el guion que nunca cambia».
No importa si estás leyendo esto en los años 90 o en el 2025. La escena se repite con una precisión escalofriante. El peronismo, en todas sus mutaciones —menemismo, kirchnerismo o mileismo— mantiene una constante que ya es parte de su ADN político: las valijas, y que no pasen por migraciones.
Desde las valijas diplomáticas del menemismo, pasando por el escándalo Antonini Wilson de 2007 –con la participación estelar de Victoria Bereziuk – hasta las valijas de Arrieta, el método no cambia: roban, ocultan y se fugan. Eso sí, siempre por fuera de los controles y al margen de la ley.
La valija es el símbolo perfecto de la impunidad peronista. Una metáfora literal del saqueo sistemático del Estado. No se trata solo de corrupción: es una cultura de poder basada en la impunidad, el blindaje político y el desprecio por las instituciones.
Hoy, bajo el disfraz del «mileismo», el modelo continúa. Cambian los discursos, los slogans y los jefes de campaña, pero la lógica del poder es la misma: apropiarse del Estado como botín, protegerse entre ellos y escapar cada vez que asoma la Justicia.
Álvaro de Lamadrid: «Menem, Kirchner y la impunidad: una deuda histórica con las víctimas del terrorismo»
En el análisis sobre la responsabilidad política en los atentados terroristas contra la Embajada de Israel y la AMIA, ocurridos durante el gobierno de Carlos Menem, es imprescindible considerar el contexto completo y las actitudes posteriores de los gobiernos.
Durante la presidencia de Menem se produjeron ambos ataques, hechos que marcaron la historia de Argentina. Además, su hijo Carlos Menem Jr. fue asesinado en circunstancias que inicialmente el propio expresidente negó como atentado, para luego reconocer años después de dejar la presidencia que se trató de un asesinato, dejando en evidencia incumplimientos y ocultamientos.
Por otro lado, ni Cristina ni Néstor Kirchner nunca tuvieron la intención de llegar a la verdad sobre lo ocurrido en la Embajada de Israel y la AMIA. El memorándum firmado durante el gobierno de Cristina Kirchner, que otorgó impunidad a los responsables, es una clara muestra de ello.
Tampoco puede omitirse la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero, ocurrida durante el menemismo, que tuvo como objetivo encubrir la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia. Este hecho no solo destruyó pruebas clave, sino que también provocó muertes y graves daños en la población civil. Menem estaba en el poder y fue parte central de esa maniobra de encubrimiento.
Por eso, cuando Javier Milei señala a Cristina Kirchner como responsable, debe tener cuidado de no omitir que Carlos Menem, a quien tanto admira, fue parte fundamental del encubrimiento y la impunidad que permitió que estos hechos quedaran sin justicia.
No se trata de dividir responsabilidades para sacar ventaja política, sino de exigir verdad y justicia de manera integral y sin dobles discursos. Argentina merece respeto por su memoria, justicia para sus víctimas y un compromiso real con la verdad histórica.
Álvaro de Lamadrid: «Balbín fue preso por pensar. Cristina, por robar».
Por Álvaro de Lamadrid
La historia argentina ofrece ejemplos que sirven como advertencia, como guía y como espejo. Hoy más que nunca, cuando el debate sobre la corrupción, el populismo y la ética pública vuelve al centro de la escena, vale la pena marcar la diferencia fundamental entre dos figuras que representan modelos opuestos de hacer política: Ricardo Balbín y Cristina Fernández de Kirchner.
Ricardo Balbín fue un preso político. Un hombre que fue encarcelado por sus ideas, por su lucha democrática, por su compromiso con la institucionalidad en tiempos donde defender la República era un acto de valentía. Su figura puede ser debatida, como la de cualquier político, pero no hay en su trayectoria un solo hecho de corrupción ni mancha en su honor. En lo económico, su tiempo y sus ideas estuvieron dentro de lo razonable. En lo político, su legado es incuestionable: diálogo, república, dignidad.
Cristina Kirchner, en cambio, es una política procesada por corrupción. Su gobierno no dejó más que un país arrasado institucional y económicamente. Durante años usó el poder no para servir, sino para protegerse. Hoy enfrenta causas judiciales por delitos graves que van desde la asociación ilícita hasta la administración fraudulenta. Su gestión no dejó una sola reforma institucional que fortalezca a la democracia. Su relato se sostiene en la victimización, no en los hechos.
La diferencia es profunda y contundente:
- Balbín fue perseguido por sus ideas; Cristina está señalada por sus delitos.
- Balbín fue un preso político; Cristina es una política presa.
- Balbín representa la dignidad republicana; Cristina, el colapso moral del poder.
Es urgente que los argentinos recuperemos la claridad moral y política para distinguir entre quienes fueron víctimas del autoritarismo por defender la democracia, y quienes, desde el poder, la destruyeron desde adentro. No es lo mismo tener convicciones que tener causas penales. No es lo mismo la historia que la impunidad.
Álvaro de Lamadrid: «Si la Corte Suprema ratifica la condena a Cristina antes del plazo de oficialización de listas, será porque el PJ la entregó».
Álvaro de Lamadrid sostuvo hace días que Cristina Kirchner sería condenada por la Corte Suprema de Justicia «porque hay cero oportunidad de que el tribunal la absuelva»; pero señalo que la ratificación de la condena, antes del mes de Julio seria posible si el PJ la entrega. El tiempo del fallo no será por un gesto de la Justicia para saldar cuentas con la corrupción, sino por que desde el PJ “La están entregando.
«La Corte no actúa en el vacío. Si hay ratificación de condena antes del cierre de listas, es porque Massa, Kicillof y los gobernadores se convencieron de que Cristina es un problema, no solo para el país, sino para el propio peronismo”, porque el gobierno no quiere que se ratifique la condena antes de las elecciones, afirmó De Lamadrid.
El intento de «limpieza institucional» llega tarde. Está condena debería haberse dado hace muchísimo tiempo. Los Milei nunca quisieron sancionar la ley de Ficha Limpia, que habría impedido que condenados por corrupción tuvieran refugio en las listas. También, con acuerdo con el Kirchnerismo, quisieron llevar a la Corte a LIJO, porque está Corte es incómoda para Cristina y también para el Gobierno con fallos adversos. Ahora que Cristina ya no representa poder sino obstáculo, el PJ decide soltarle la mano y que sea la Corte la que se encargue de lo que ellos no quisieron enfrentar.
Finalmente, denunció la hipocresía del sistema: “Cuando Cristina servía, la protegieron. Ahora que molesta, la ofrecen en sacrificio. Se hizo justicia, pero una justicia que llega tarde y deja gusto a poco y que encontró su mayor razón de ser en la supervivencia del régimen.
Álvaro de Lamadrid: «Cristina candidata: la política no se animó, la Corte no se decidió, y ahora todos necesitan que tenga fueros».
Por Álvaro de Lamadrid
Estamos viviendo en Argentina lo que yo llamo el loop de los bandidos sin castigo, y es hora de que alguien lo diga con todas las letras. Lo que está ocurriendo con Cristina Fernández de Kirchner no es una anomalía: es el costo de la impunidad y la claudicación de las instituciones.
Fui uno de los primeros en denunciar al kirchnerismo, cuando nadie se animaba. Cuando ser opositor en Santa Cruz era jugarse la vida. Nos quemaban la casa, nos perseguían, nos silenciaban. Pero nunca bajamos los brazos, porque sabíamos que teníamos razón.
Hoy muchos de los que se dicen paladines de la libertad y la transparencia fueron cómplices, gestores y encubridores de ese sistema corrupto. Y el actual gobierno no está haciendo nada para desarmar ese entramado: lo está profundizando.
📌 Los hechos no mienten:
- Cristina Kirchner fue condenada y tiene inhabilitación para ejercer cargos públicos. Sin embargo, se le allana el camino para ser candidata.
- La Corte Suprema dilata fallos claves. Va a condenarla, sí, pero cuando le convenga a ella.
- El gobierno de Javier Milei ha prolongado el plan de impunidad de Zannini y el kirchnerismo. No lo detuvo: lo convalidó.
Desde hace años, advertimos lo que pasaría. En 2009 presentamos junto a Gustavo Menna el proyecto de Ficha Limpia. ¿Qué pasó? Nada. Todos los partidos lo cajonearon. Lo dijimos en el Congreso, en la Justicia, en libros. Nadie quiso escucharnos.
Y cuando asumió Milei, a solo 19 días, fuimos a la Justicia a denunciar el plan de impunidad diseñado por el kirchnerismo durante el gobierno de Alberto Fernández. Pero nada pasó. No se jerarquizó la Oficina Anticorrupción, no se actuó contra la herencia de la corrupción. Se prefirió mirar para otro lado.
💬 ¿Qué está haciendo Milei?
Milei habla de libertad, pero su gobierno representa la revolución cultural de los chantas. Usa el marketing libertario para encubrir su rol como garante de impunidad.
- Cristina no solo no fue frenada, fue cuidada «entre algodones».
- Se juega una pelea de cartón entre Milei y el kirchnerismo, pero en el fondo están aliados por conveniencia.
- ¿El resultado? El país sigue atrapado en la trampa de siempre: corrupción sin castigo, con el aval de todos los poderes del Estado.
⚖️ No hay República sin justicia
Podemos votar, sí. Pero eso no es suficiente. No hay república donde no se pueda investigar la corrupción del pasado, ni del presente. La corrupción no es pasado: es presente y es futuro si no se actúa ahora.
Argentina necesita despertar. No podemos elegir a los saqueadores para combatir a los saqueadores. No podemos reemplazar la corrupción K con la impunidad M.
📣 Mi conclusión es clara:
“No hay nada más kirchnerista que lo que vas a encontrar hoy en el gobierno de Milei. El Gobierno no está combatiendo la impunidad: la está garantizando.”
La casta no cayó. Eligió con quién perder, con quién pactar, y con quién seguir robando. Por eso seguimos luchando, otra vez, como hace 25 años: contra la corriente, contra la moda, contra el miedo. Porque si hay algo que no debe pasar en la Argentina nunca más… es la impunidad de los saqueadores.
Álvaro de Lamadrid: «Los Milei recortan donde duele: jubilaciones, salud infantil. No se puede ser más canalla».
Álvaro de Lamadrid, Parlamentario del Mercosur, denuncia: “La revolución cultural de los chantas es una farsa que oculta una verdad evidente: ahora los que cobran del Estado son los amigos y súbditos de los Milei y compañía.”
En nombre de una supuesta “revolución liberal”, el gobierno de los Milei ha montado una farsa política que combina cinismo, nepotismo y caja pública. La autoproclamada lucha contra la casta es, en realidad, una sustitución de apellidos: ahora los que cobran del Estado son los amigos y súbditos de los Milei y compañía.
Solo hay que mirar lo que pasa en el Hospital Garrahan, donde trabajan 473 empleados administrativos para atender a miles de chicos. ¿Qué hizo Karina Milei, la hermana del presidente, cuando asumió como Secretaria General de la Presidencia? Nombró 269 nuevos empleados. Todos ellos cobrando sueldos de privilegio y sin necesidad de atender ni un solo paciente. Mientras tanto, el hospital sobrevive con salarios entre tres y cinco veces más bajos.
La estructura que maneja Karina Milei tiene asignados 82 mil millones de pesos del presupuesto nacional. No hay eficiencia, ni transparencia: hay acomodo.
Lo mismo pasa en la Secretaría de Comunicación que lidera Manuel Adorni, convertido en vocero y empresario estatal de memes y trolls. Allí se nombraron 250 nuevos empleados, entre amigos, familiares y militantes de la libertad de cartón. Adorni maneja otros 30 mil millones de pesos, y ha transformado el aparato de comunicación pública en una PyME libertaria al servicio del relato presidencial.
Y esto es solo la punta del iceberg. El verdadero pozo negro del Estado está en las cajas: SIDE, AFIP, PAMI, YPF… donde conviven libertarios, massistas, camporistas y kirchneristas, todos unidos por el botín y la impunidad.
Los Milei le mienten hasta a sus médicos. Hablan de motosierra, pero operan con bisturí para abrirle espacio a los suyos. Hablan contra la casta, pero la reproducen. Hablan de libertad, pero concentran poder y plata como nunca antes.
Esto no es una revolución, es una estafa ideológica. Una operación de marketing construida sobre el ajuste al ciudadano común, mientras los privilegiados de siempre —ahora con nombres nuevos— se reparten el Estado.
Álvaro de Lamadrid: «Hoy Venezuela no eligió. Hoy Venezuela alzó la voz en silencio».
Álvaro de Lamadrid se refirió hoy a las elecciones parlamentarias y regionales celebradas en Venezuela, denunciando que el proceso careció de legitimidad y no contó con la participación de la oposición verdadera, encabezada por María Corina Machado.
“El régimen de Maduro montó una elección sin competencia real y como respuesta, el pueblo venezolano optó por no participar en esta farsa”, afirmó de Lamadrid.
“La jornada mostró centros de votación vacíos y una participación ínfima. Según la encuestadora Meganálisis, solo el 3% del padrón había votado en las primeras horas. El mensaje fue claro: el pueblo venezolano no convalida lo que no es una elección democrática”, agregó.
De Lamadrid expresó su respaldo a los sectores que decidieron no formar parte del simulacro electoral: “Mi reconocimiento a María Corina Machado y a los venezolanos que, con coraje y dignidad, se negaron a legitimar lo ilegítimo. Su lucha es la de todos los que defendemos la democracia en América Latina”.
Finalmente, concluyó: “Hoy Venezuela no eligió. Hoy Venezuela alzó la voz en silencio. Y aunque el régimen quiera taparlo, ese eco ya se escucha en toda la región”.


