Actualidad Política

26 de marzo de 2026

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El líder de Se Acabó la Fiesta (SALF), Alvise Pérez, lanzó este lunes un desafío directo al Partido Popular y a Vox: su formación renunciaría a presentarse a las elecciones andaluzas si ambas fuerzas aceptan cinco medidas que considera “de sentido común”.

En un mensaje difundido públicamente, Pérez aseguró que su partido está dispuesto a dar un paso atrás para evitar la fragmentación del voto, siempre que PP y Vox se comprometan por escrito a aplicar determinadas reformas.

“Hoy hago algo que ningún político hace en España: SALF no se presentará en Andalucía si Juanma Moreno o Santiago Abascal firman antes del viernes cinco condiciones básicas”, afirmó.

Un partido con seis meses y 800.000 votos

El líder de SALF defendió el crecimiento de su formación, que en apenas seis meses de existencia logró cerca de 800.000 votos en las elecciones europeas, obteniendo tres escaños en el Parlamento Europeo.

Según explicó, el partido también ha logrado resultados relevantes en otras citas electorales recientes, llegando a quedarse a apenas 250 votos de obtener un escaño en Aragón y acercándose al 2 % de los votos en algunas provincias.

Pérez criticó además las acusaciones del PP y de Vox, que sostienen que la presencia de SALF divide el voto y termina beneficiando al PSOE.

“¿La respuesta del Partido Popular y de Vox ha sido atacarnos y decir que hacemos crecer al PSOE? Ellos llevan una década perdiendo elecciones y ahora quieren responsabilizarnos a nosotros”, afirmó.

Cinco condiciones para no presentarse en Andalucía

Como alternativa, el líder de SALF planteó un acuerdo político condicionado a la aceptación de cinco medidas:

1️⃣ Reforma electoral
Que el voto de todos los españoles tenga el mismo peso, evitando —según explicó— que la política nacional dependa de partidos minoritarios o independentistas.

2️⃣ Cierre de “chiringuitos” y televisiones públicas deficitarias
Propone eliminar organismos y medios públicos que considera innecesarios y destinar esos recursos a sanidad y educación.

3️⃣ Fin de los sobresueldos en política
Plantea prohibir que los diputados cobren ingresos adicionales de sus partidos, argumentando que ya reciben salario público suficiente.

4️⃣ Medidas para facilitar el acceso a la vivienda
Entre ellas, silencio administrativo positivo y eliminación de impuestos para fomentar la construcción y facilitar el acceso de los jóvenes a su primera vivienda.

5️⃣ Rechazo a financiar guerras exteriores
Pérez criticó el gasto en conflictos internacionales y aseguró que las prioridades deben ser mejorar la economía doméstica y el coste de vida.

Un ultimátum político

El líder de SALF fijó como plazo el viernes 20 de marzo para que el presidente andaluz, Juanma Moreno, o el líder de Vox, Santiago Abascal, acepten estas condiciones.

Según afirmó, si alguno de los dos firma el compromiso, su partido renunciará a presentarse en Andalucía, pese a contar —según dijo— con más de 180.000 apoyos potenciales en la comunidad.

“Si firman, no nos presentamos. Si no firma ninguno, que los españoles saquen sus propias conclusiones sobre quién antepone España y quién antepone el sillón”, declaró.

Pérez concluyó defendiendo el proyecto político de su formación:
“Nosotros no vivimos de la política, vivimos por España”.

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: Alvise-y-Pedro-Sanchez.png

La irrupción del partido Se Acabó la Fiesta (SALF), impulsado por Alvise Pérez, ha introducido una dinámica electoral singular en la política española: la aparición de una fuerza que canaliza voto de protesta y que, incluso sin convertirse en un actor mayoritario, puede alterar el equilibrio entre bloques.

Este fenómeno ya se había observado en las elecciones europeas de 2024 y vuelve a aparecer en los resultados de las recientes elecciones autonómicas de Castilla y León, donde el partido ha influido indirectamente en el reparto final de escaños.

El precedente de las elecciones europeas

En las elecciones europeas de 2024, el Partido Popular ganó los comicios con cerca de 6 millones de votos y 22 eurodiputados, mientras que el PSOE obtuvo alrededor de 5,3 millones de votos y 20 escaños.

Por su parte, Vox consiguió aproximadamente 1,67 millones de votos y 6 eurodiputados.

La sorpresa electoral fue SALF, que logró casi 800.000 votos (4,6 %) y tres escaños en el Parlamento Europeo, convirtiéndose en una de las novedades del mapa político español.

Aunque inicialmente se interpretó que esos votos procedían mayoritariamente del espacio político de la derecha, distintos análisis señalan que una parte relevante de ese apoyo provino también de votantes desencantados con partidos de izquierda como PSOE, Podemos o Sumar, que optaron por una candidatura de protesta en lugar de apoyar a los partidos tradicionales.

Ese fenómeno tuvo un impacto político claro: los votos captados por SALF no se trasladaron en su mayoría al PP ni a Vox, lo que contribuyó a que la victoria del Partido Popular no fuera aún más amplia.

De haberse concentrado esos apoyos en el bloque de la derecha, el resultado podría haber sido distinto:

  • El PP podría haber ampliado su ventaja en escaños sobre el PSOE.
  • Vox habría tenido margen para aumentar su representación más allá de los seis eurodiputados obtenidos.

En ese sentido, la irrupción de SALF actuó como un contenedor de voto de protesta, evitando que parte del electorado descontento con la izquierda se desplazara hacia partidos del bloque de la derecha.

Es importante subrayar que esto no significa que SALF sea una “marca blanca” del PSOE ni que exista una relación política entre ambos. Sin embargo, el efecto electoral de su aparición termina beneficiando indirectamente al bloque de la izquierda al contener parte del voto de protesta que, en ausencia de esa candidatura, podría haber terminado reforzando a partidos de la derecha.

Castilla y León: pocos votos, pero decisivos

Este efecto indirecto se ha vuelto a observar en las elecciones autonómicas de Castilla y León.

En estos comicios, SALF obtuvo 17.332 votos (1,40 % del total) y no consiguió representación en las Cortes autonómicas. Sin embargo, esos votos tuvieron un impacto relevante en el reparto final de escaños.

En provincias como Valladolid, Segovia y Zamora, Vox se quedó a muy pocos votos de lograr el último procurador en disputa. En esas circunscripciones, la candidatura de SALF obtuvo más votos que la diferencia que separó a Vox de esos escaños.

Si esos votos se hubieran concentrado en Vox, el partido podría haber logrado hasta tres procuradores adicionales.

El resultado final de las Cortes de Castilla y León quedó de la siguiente forma:

  • PP: 33 escaños
  • PSOE: 30 escaños
  • Vox: 14 escaños
  • UPL: 3 escaños
  • Por Ávila: 1 escaño
  • Soria Ya: 1 escaño

Esos escaños que Vox rozó en varias provincias terminaron en manos del PSOE, modificando el equilibrio parlamentario.

El peso del voto de protesta

La experiencia reciente muestra cómo la aparición de nuevas formaciones puede influir en el resultado electoral incluso cuando estas no obtienen representación significativa.

SALF ha demostrado que un partido capaz de captar voto de protesta transversal puede alterar el reparto de poder, ya sea evitando el trasvase de votos entre bloques ideológicos o fragmentando el voto en determinadas circunscripciones.

En un sistema electoral como el español, donde los escaños se deciden en circunscripciones provinciales y por márgenes reducidos, incluso pequeños porcentajes de voto pueden resultar decisivos.

El caso de las europeas de 2024 y el ejemplo reciente de Castilla y León muestran cómo la irrupción de nuevas fuerzas políticas puede modificar el resultado final de unas elecciones más allá de su peso real en escaños.

El eurodiputado y activista político Alvise Pérez confirmó que su formación, Se Acabó La Fiesta (SALF), se presentará a las elecciones autonómicas de Aragón, en medio de una fuerte polémica por no haber comunicado previamente esa decisión a otros partidos de la oposición. Pérez aclaró que él no será candidato, pero defendió la estrategia como una decisión política deliberada.

En un mensaje difundido públicamente, Pérez respondió a las acusaciones de “ocultar” la candidatura del partido, señalando que algunos sectores de la izquierda se sienten perjudicados porque contaban con que SALF no concurriría y así facilitar posibles acuerdos o repartos electorales.


“No se rindan antes de empezar”

En un tono provocador y confrontativo, Pérez cuestionó a quienes lo acusan de falta de transparencia y afirmó que la oposición tradicional está acostumbrada a manejar las reglas electorales en su propio beneficio. Según explicó, había propuesto un frente común transitorio contra el Gobierno de Pedro Sánchez para evitar errores de fragmentación similares a los cometidos por la oposición venezolana frente al chavismo.

Sin embargo, aseguró que esa propuesta recibió “vacío, desprecio y silencio”, incluso después de que su formación decidiera no presentarse en Extremadura con el objetivo de no dividir el voto opositor.


Aragón como escenario de confrontación

Ante esa falta de respuesta, Pérez anunció que SALF competirá en Aragón, comunidad que considera clave para alterar el equilibrio político nacional. La estrategia, según explicó, es “usar las propias reglas del sistema contra la partitocracia”, romper los cálculos electorales tradicionales y forzar un escenario de mayor tensión política que acelere un cambio de ciclo.

“Se acabó la fiesta”, afirmó, insistiendo en que su movimiento no busca acuerdos tácticos sino romper el tablero y cuestionar el funcionamiento del sistema de partidos.


Voto útil y discurso antisistema

En su intervención, Pérez defendió una redefinición del concepto de voto útil, que —según su visión— no pasa por el reparto estratégico entre partidos tradicionales, sino por llevar ante la justicia a quienes considera responsables de corrupción y abuso de poder.

El mensaje se inscribe en un discurso abiertamente antisistema, crítico tanto con la izquierda como con la derecha institucional, y orientado a movilizar a votantes desencantados con la política tradicional.


Conclusión

Aunque Alvise Pérez no será candidato, la entrada de Se Acabó La Fiesta en las elecciones aragonesas introduce un factor de incertidumbre en un escenario ya fragmentado. Su estrategia apunta menos a la gestión autonómica y más a impactar en la política nacional, tensionando el sistema desde una lógica de confrontación directa con la llamada “partitocracia”.

La jugada, polémica y calculada, reabre el debate sobre los límites de las reglas electorales, la fragmentación del voto y el papel de los movimientos antisistema en el actual ciclo político español.

El ascenso meteórico de Alvise Pérez en las elecciones europeas de 2024 demostró que, en España, un proyecto nacido en redes sociales puede movilizar cientos de miles de votos. Pero también evidenció sus límites. Alvise llegó antes, sorprendió al sistema, irrumpió con fuerza, pero no consiguió transformar ese impulso digital en poder real dentro del país.

Su resultado —más de 800.000 votos y tres eurodiputados— fue un hito inesperado. Sin embargo, la ventaja electoral de esa entrada fulgurante se diluyó rápidamente. Su discurso, muy efectivo para una campaña corta, no logró consolidarse después. La denuncia en su contra, los conflictos internos con los dos eurodiputados de su lista y la falta de estructura política hicieron que su fuerza se apagara con la misma velocidad con la que surgió.

Ese precedente no ha pasado desapercibido para Iván Espinosa de los Monteros, que observó con atención cómo un proyecto sin partido, sin implantación territorial y sin trayectoria institucional fue capaz de seducir a una masa de votantes huérfanos de referentes.

Espinosa entendió el mensaje: se puede, pero no basta con las redes.

La diferencia clave: Espinosa sí tiene trayectoria y una estructura en construcción

A diferencia de Alvise, cuyo movimiento se agotó apenas ganó visibilidad institucional, Espinosa llega con una ventaja decisiva: experiencia parlamentaria, credibilidad política y una hoja de servicio reconocida tras años como diputado y portavoz de VOX en el Congreso.

Su apuesta actual, a través de Fundación Atenea, marca una estrategia más sólida, estructurada y profesional:

  • no carga con responsabilidades de gobierno,
  • no está limitado por la disciplina parlamentaria,
  • y puede fijar agenda sin condicionantes partidistas.

Atenea es su laboratorio, su altavoz y su plataforma de captación, construida para evitar exactamente el error que hundió a Alvise: tener votos, pero no tener un proyecto político que los sostenga.

El objetivo político: ser el apoyo que necesita Feijóo para gobernar

Mientras Alvise buscó golpear al sistema desde fuera, Espinosa apunta a influir desde dentro. Su lectura es clara: el PP necesita escaños adicionales para una investidura viable, y con VOX la negociación es cada vez más difícil.

Ahí es donde Espinosa estudia irrumpir:

  • con un espacio propio entre PP y VOX,
  • captando voto liberal, desencantado o exvotante de VOX,
  • y ofreciendo a Feijóo la suma necesaria para formar gobierno.

La ecuación es simple:
si su proyecto consigue los diputados suficientes para desbloquear la investidura, Espinosa podría exigir —y obtener— ministerios y cargos clave en un Gobierno del Partido Popular.

Un acuerdo que Alvise jamás estuvo en condiciones de plantear.

Un plan más ambicioso y más preparado que el de Alvise

La lección es evidente:

  • Alvise demostró que existe un electorado enorme buscando alternativas.
  • Pero también demostró que sin estructura, sin trayectoria y sin cohesión interna ese impulso se evapora rápidamente.

Espinosa pretende repetir lo primero y evitar lo segundo.

Con una agenda propia sobre el deterioro institucional, la economía y la regeneración democrática, y con Atenea como maquinaria intelectual, está construyendo un proyecto capaz de:

  • ocupar espacio,
  • sostener discurso,
  • atraer voto,
  • negociar investiduras
  • y aspirar a cuotas de poder reales.

Lo que Alvise encendió, Espinosa quiere convertirlo en poder político efectivo.

Pedro Baños entrevisto en su canal de Youtube ‘El Canal del Coronel’ al candidato de ‘Se acabó la fiesta’ Alvise Pérez quien competirá en las elecciones europeas del próximo 4 de junio.

Marc Vidal entrevistó a Alvise Pérez quien competirá en las elecciones europeas del próximo 4 de junip con ‘Se acabó la fiesta’.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sitúa al PSOE y al PP en empate técnico en intención directa de voto para las elecciones europeas del 9 de junio, con un 19,3% dispuesto apoyar la candidatura socialista que se presente y un 19,2% a la del PP, según se recoge en una encuesta sobre Opiniones y Actitudes ante la Unión Europea. Uno de los datos que se desprenden de esta encuesta sociológica es que Alvise Pérez, conocido por su activismo en redes sociales, que se presenta por primera vez a unos comicios, aglutinaría el 0,9% de los apoyos, siendo la sexta fuerza más votada por delante Junts o Pacma.

El CIS ya incluyó en su barómetro de abril una primera pregunta directa sobre las elecciones al Parlamento Europeo, y entonces el PP aparecía en cabeza con un punto de ventaja sobre el PSOE23,4% frente a un 22,4%, si bien un 21,8% de encuestados dijo que no sabía qué va a votar en estos comicios, otro 3,2% que evita pronunciarse, un 3% que menciona a otras formaciones minoritarias, y un 3,5% que ya piensa en abstenerse.

PUBLICIDADEn la encuesta sobre ‘Opiniones y actitudes ante la UE’, hecha pública este martes y basada en 3.750 entrevistas telefónicas realizadas del 9 al 13 de abril, una semana después que el barómetro, el CIS ha vuelto a preguntar por la intención de voto ante los comicios del 9 de junio.

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