Actualidad Política

28 de marzo de 2026

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El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Ramón Fernández-Pacheco, ha expresado la preocupación del Gobierno andaluz ante las amenazas arancelarias planteadas por el expresidente estadounidense Donald Trump, advirtiendo del impacto que podrían tener sobre el sector agroalimentario andaluz, especialmente sobre el aceite de oliva.

“Indiscutiblemente estamos preocupados por las amenazas de Trump en Estados Unidos”, ha señalado Fernández-Pacheco, recordando que el país norteamericano es uno de los principales socios comerciales de Andalucía y que el aceite de oliva constituye el producto estrella de las exportaciones andaluzas a ese mercado.

El consejero ha confiado en que estas advertencias no lleguen a materializarse, subrayando que los consumidores estadounidenses “eligen siempre que pueden el producto andaluz” por su calidad, seguridad y trazabilidad alimentaria. En este sentido, ha defendido el prestigio internacional del aceite de oliva andaluz y del conjunto del sector agroalimentario de la comunidad.

Fernández-Pacheco ha insistido en que los agricultores andaluces no pueden convertirse en “moneda de cambio de intereses que nada tienen que ver con la agricultura”, reclamando que cualquier conflicto o tensión internacional no termine perjudicando a un sector estratégico para la economía andaluza.

El titular andaluz de Agricultura ha reiterado el compromiso de la Junta con la defensa del campo andaluz y con la protección de sus exportaciones, destacando la importancia de mantener abiertas y estables las relaciones comerciales con Estados Unidos, uno de los mercados más relevantes para los productos agroalimentarios de Andalucía.

El diputado nacional de VOX, José María Sánchez, ha defendido la validez legal de la reciente detención internacional de Nicolás Maduro, y ha cuestionado la doble moral de quienes invocan el derecho internacional según les conviene ideológicamente.

“Maduro ha sido capturado con arreglo a derecho”, afirmó Sánchez, recordando el principio jurídico clásico male captus, bene detentus —captura irregular, pero detención válida—. “El juez americano no va a dudar de que comparece ante él en condición de detenido válidamente”, añadió.

Sánchez criticó la hipocresía de la izquierda y parte de la derecha al invocar ahora un derecho internacional que habitualmente ignoran: “¿Qué pasó con Libia en 2011 o con Yugoslavia en los 90? Hubo intervenciones sin mandato de la ONU y nadie dijo nada”.

El diputado no dudó en señalar la relación de Maduro con dirigentes y partidos españoles: “No olvidemos a Zapatero, Podemos y toda esa ralea que se ha beneficiado directa o indirectamente del chavismo”.

Sobre el posible alcance del arresto, José María Sánchez expresó su esperanza de que esto desencadene un “efecto dominó” sobre otros regímenes autoritarios en América Latina. “Se podría haber empezado por Cuba, epicentro del adiestramiento de grupos terroristas en todo el continente”, afirmó, aunque reconoció que la isla sigue bajo la esfera de influencia rusa, lo que complica cualquier intervención.

“La detención de un criminal como Maduro es un primer paso. Tal vez no el ideal, pero por algo se empieza”, concluyó el diputado.

El eurodiputado de VOX, Hermann Tertsch, ha valorado la caída del régimen de Nicolás Maduro como el inicio de un proceso hacia la democracia en Venezuela, criticando duramente el papel de la Unión Europea, a la que acusa de haber sostenido durante décadas a las tiranías de Iberoamérica.

Tertsch señaló que, si Estados Unidos acaba con la cúpula del régimen iraní, “el pueblo iraní hará de Donald Trump un héroe nacional y cambiará el régimen en Irán”, mientras “la Comisión Europea llorará y condenará a Trump por violar el Derecho internacional”.

Con la misma lógica, denunció que “la monstruosa dictadura de Venezuela ha sido apoyada durante décadas por la Unión Europea”, casi tanto como la del régimen castrista en Cuba. “Si fuera por la UE, la dictadura de Venezuela se habría eternizado como la de Cuba, y Maduro habría muerto en la cama como Fidel Castro”, aseguró.

Tertsch afirmó que Donald Trump entendió que “la alianza entre socialismo, islamismo y narcotráfico que se unió en Venezuela es una amenaza directa a la seguridad de Estados Unidos”, y celebró la existencia de una “heroica resistencia en torno a María Corina Machado, con todo el apoyo del pueblo”.

“La ayuda de Estados Unidos llegó el 3 de enero, y el pueblo venezolano lo celebró. La UE, en cambio, lo lamentó. No puede soportar un éxito de Trump y niega lo evidente: que la dictadura de Venezuela, sin Maduro, ya está en disolución”, afirmó el eurodiputado.

Reconoció que aún queda mucho por hacer: liberación de presos, ajustes políticos, rendición de cuentas. Pero insistió en que Venezuela está ya “en el camino hacia la democracia” y concluyó tajante: “Será una democracia más pronto que tarde, y eso, a pesar de la Unión Europea”.

El expresidente argentino Mauricio Macri compartió un extenso y contundente mensaje enviado por un ciudadano venezolano en el exilio, que sintetiza —con cifras y testimonios— la dimensión humana de la tragedia que vive Venezuela. En su intervención, Macri cuestionó los análisis “de salón” y las críticas formuladas desde países democráticos, y subrayó que para los venezolanos el debate no es ideológico ni académico, sino una cuestión de supervivencia.


“No celebramos la guerra, celebramos la posibilidad de que termine la pesadilla”

Macri leyó una carta que, según explicó, recibió ese mismo día y decidió hacer pública para poner en contexto la desesperación real de quienes padecen el régimen chavista. El texto interpela a quienes, desde la comodidad de democracias consolidadas, condenan cualquier acción internacional sin ofrecer alternativas viables.

El autor anónimo enumera intentos fallidos: elecciones robadas, diálogos prolongados sin resultados, mediaciones estériles, sanciones y denuncias internacionales sin impacto. Mientras tanto —sostiene—, el régimen encarceló, torturó y se armó, y el país se vació.


Cifras de una tragedia sin precedentes

La carta citada por Macri aporta datos que, afirma, no admiten relativizaciones:

  • 36.800 víctimas de tortura
  • 10.000 ejecuciones extrajudiciales
  • 18.305 presos políticos
  • Más de 8 millones de venezolanos forzados al exilio
  • 90% de la población en situación de pobreza

“Esto no es un debate ideológico, es una tragedia humana”, remarca el texto.


Soberanía, petróleo y la vida real

El mensaje también aborda la crítica recurrente sobre los intereses económicos. “Dicen que vienen por el petróleo. Spoiler: ya se lo estaban robando”, señala, aludiendo a la presencia de actores extranjeros mientras PDVSA se destruía y el pueblo seguía empobrecido. Para el autor, la riqueza nacional no es riqueza si solo beneficia a un tirano.


El reproche a los “falsos moralistas”

Macri fue categórico al cuestionar a quienes guardaron silencio durante años de colapso social y ahora invocan la soberanía. “Cuando gritamos solos, nadie escuchó. Ahora que aparece una esperanza, todos opinan”, leyó. El mensaje concluye con una demanda simple y profundamente humana: vivir sin miedo, trabajar sin huir, votar sin fraude, volver a casa.


Conclusión

Al compartir la carta, Macri sostuvo que el testimonio “reúne todo lo que está en juego” y pidió escuchar a las víctimas antes de dictar cátedra. “Para los venezolanos —remarcó— esto no va de geopolítica; va de sobrevivir”.

“Entre ‘soberanía con tortura’ e ‘intervención con esperanza’, preferimos la segunda mil veces.”

En una intervención reciente en el programa “La Katuar”, político argentino Álvaro de Lamadrid ofreció un análisis punzante y sin concesiones sobre la situación política que atraviesa Venezuela tras los hechos que han marcado el inicio de 2026 y el manejo de la crisis por parte de actores internos y externos.


Una libertad por encima de la “estabilidad”

Al responder a las inquietudes planteadas en el espacio, Álvaro de Lamadrid fue crítico con las interpretaciones superficiales de la situación venezolana, especialmente con las que privilegian la “estabilidad” económica por encima del restablecimiento de la libertad y de las instituciones democráticas.

“El pueblo venezolano no necesita una seudo estabilidad ni un régimen que funcione como una máquina rentable para otros”, afirmó Lamadrid.
“He escuchado análisis que solo describen aspectos superficiales, pero lo que Venezuela necesita es libertad, no acomodarse a un modelo en el que el régimen sigue intacto bajo nuevas formas.”


Críticas a la continuidad del chavismo y a Delcy Rodríguez

De Lamadrid fue tajante al referirse al papel de Delcy Rodríguez, quien asumió provisionalmente la presidencia tras la ausencia de Maduro a inicios de enero de 2026. Aunque reconoció la complejidad del momento político, aseguró que la presidencia de Rodríguez, es igualmente ilegítima como la de Maduro.

“La continuidad de figuras como Delcy Rodríguez pone todas las alarmas encendidas”, señaló de Lamadrid, al tiempo que recordó que tanto Maduro como Rodríguez han sido percibidos por el pueblo como parte de un aparato de poder que no representaba su voluntad democrática. En este sentido, enfatizó que ninguna transición auténtica puede soslayar ese hecho.

No hay ánimo de festejo en las calles, porque la represión todavía existe y los mecanismos de control social —colectivos, detenciones arbitrarias, persecución de periodistas y violaciones de derechos— siguen presentes”, dijo de Lamadrid citando testimonios de venezolanos sobre el terreno.


Estados Unidos, Trump y la legitimidad del 28 de junio

Durante la conversación, el político argentino también abordó el papel de Estados Unidos en el contexto venezolano, señalando que la elección de 28 de junio de 2024 no puede ser ignorada ni descartada como si no hubiera ocurrido.
De Lamadrid opinó que, si bien cuestiones geopolíticas, internas y electorales en Estados Unidos —como dinámicas internas del presidente Donald Trump o el posicionamiento de su electorado— influyen en las decisiones sobre Venezuela, no pueden ser excusa para negar la legitimidad del mandato expresado por los venezolanos.

“El pueblo eligió y esa elección no puede ser tratada como si no existiera”, subrayando el peso que dicha voluntad popular debería tener en cualquier proceso de transición y reconstrucción democrática.


Balance y perspectivas

La intervención de Álvaro de Lamadrid en “La Katuar” plantea varias conclusiones clave:

  • Venezuela necesita libertad real, no estabilidad condicional.
  • La continuación de figuras afines al antiguo régimen, como Delcy Rodríguez, no garantiza cambio político auténtico.
  • La represión, intimidación y control social no han desaparecido, incluso tras eventos recientes.
  • La voluntad soberana expresada en las urnas el 28 de junio de 2024 debe ser un referente para cualquier proceso de transición.

Álvaro de Lamadrid cerró su análisis con un llamado a no ocultar la realidad de la vida venezolana detrás de discursos convenientes: “Hay que enfrentar la verdad de frente: Venezuela no necesita una estabilidad pactada, necesita libertad, justicia y un respeto irrestricto a la voluntad popular”.

Su diagnóstico apunta a que, hasta ahora, la situación actual no representa un cambio genuino para el pueblo venezolano, y que la transición política —si va a ser real— debe basarse en la legitimidad popular y no en arreglos de élite.

El político argentino Álvaro de Lamadrid afirmó que la salida de Nicolás Maduro del centro del poder no es suficiente para hablar de una transición democrática en Venezuela. Según su postura, el cambio real solo puede producirse si el proceso es conducido por el Presidente Electo, Edmundo González Urrutia, junto a María Corina Machado, y no por estructuras ligadas al chavismo.

Para De Lamadrid, mantener al chavismo administrando el país —aunque se modifiquen figuras— implica continuidad del régimen autoritario. “Con el chavismo manejando el Estado no hay cambio; hay administración del mismo sistema”, sostiene.


Democracia, presos políticos y Estado de Derecho

El dirigente argentino remarca que Venezuela necesita una democracia plena, lo que exige la liberación inmediata de todos los presos políticos, el restablecimiento efectivo de la división de poderes y la activación de procesos judiciales independientes para juzgar a quienes actuaron como verdugos del pueblo venezolano, siempre dentro del Estado de Derecho.

Sin estos elementos, advierte, no hay transición democrática, sino un reordenamiento del poder que preserva las prácticas autoritarias.


La conducción legítima de la transición

De Lamadrid subraya que la legitimidad del nuevo ciclo no puede eludir el mandato popular ni el liderazgo opositor que lo encarna. En su visión, Edmundo González Urrutia debe asumir la conducción institucional como presidente electo, mientras que María Corina Machado, como principal referente opositora, debe formar parte central del proceso.

“Cualquier transición que excluya a quienes representan la voluntad popular nace viciada”, señala.


Estados Unidos y la continuidad en Miraflores

En clave geopolítica, el político argentino sostiene que Donald Trump apunta a que Venezuela funcione como un ‘estado 51’ en lo económico, priorizando estabilidad, recursos y funcionamiento del mercado energético. En lo político, afirma, se tolera por ahora que la gestión cotidiana permanezca en manos de sectores chavistas, lo que supone una continuidad del régimen autoritario en el Palacio de Miraflores.


La posición de De Lamadrid es categórica: sin una transición encabezada por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, con libertad para los presos políticos, separación de poderes y rendición de cuentas, Venezuela no cambia. Quitar a una figura sin desmontar la estructura no es democracia, es continuidad con otro relato.

Esto no va solo de la salida de Nicolás Maduro. Va de cómo se administra el poder cuando un ciclo se cierra sin estruendo. Cuando no hay caos, ni fractura visible en la cúpula, ni quiebre militar, lo que se impone no es una revolución, sino un cierre pactado. Los cambios genuinos incomodan; este ordena.

En ese marco, el foco no debería ponerse en el nombre que abandona el centro del escenario, sino en quién conserva las palancas. Los regímenes no se sostienen por un rostro, sino por una arquitectura. Si esa arquitectura permanece, el sistema no cae: se reacomoda.

Aquí aparece el punto decisivo: Si Delcy Rodríguez sigue al mando —o concentrando la gestión efectiva—, nada cambia. No porque ella lo explique todo, sino porque representa la continuidad funcional del entramado: administración, diplomacia y blindaje institucional. Con esa continuidad, cualquier “post-Maduro” es cosmético.

Por eso, hablar de transición sin desplazamiento real de la cúpula es vender expectativa sin sustancia. El poder no negocia con multitudes; negocia con quienes garantizan orden. Y cuando quienes gestionaron el sistema siguen gestionándolo, el resultado es previsible: estabilidad para arriba, relato nuevo; inercia para abajo, la misma vida cotidiana.

El indicio más revelador no está en los comunicados ni en los gestos públicos. Está en la calma. Nadie atraviesa un final auténtico con serenidad si no cuenta con garantías previas. Esa tranquilidad no nace de la justicia; nace de la certeza de que el costo fue distribuido.

Las transiciones tuteladas no liberan países; los reordenan. Ajustan narrativas, redistribuyen poder, protegen a unos y exponen a otros. El ciudadano entra como argumento, no como decisor. Se promete futuro mientras el reparto se define en despachos.

En síntesis: Venezuela no cambia si la cúpula sigue. Y si Delcy Rodríguez continúa gestionando el poder, la continuidad está garantizada aunque falte un nombre en la fachada. La democracia no llega con un relevo administrativo; llega con ruptura estructural, restitución de derechos y elecciones reales.

El presidente Donald Trump ofreció una rueda de prensa en la que expuso un endurecimiento sin precedentes de la posición de Estados Unidos respecto a Venezuela, al detallar una serie de anuncios que, según afirmó, buscan “restablecer la paz, la seguridad y la justicia” en el país sudamericano.

Durante su comparecencia, Trump planteó un escenario de administración transitoria bajo tutela estadounidense, con presencia militar, una junta designada por Washington y un programa de reconstrucción económica.


Principales anuncios

El presidente estadounidense aseguró que Estados Unidos administrará Venezuela durante una etapa de transición, la cual definió como temporal y orientada a estabilizar el país tras años de crisis política, económica y social.

Trump afirmó que habrá presencia de tropas estadounidenses para garantizar el control territorial, el orden público y la seguridad, señalando que esta medida sería necesaria para evitar el colapso institucional y proteger a la población civil.

Asimismo, anunció la creación de una junta administradora designada por la Casa Blanca, encargada de gestionar la transición y coordinar las decisiones políticas y económicas mientras dure el proceso.


Contactos con el régimen y advertencias

En uno de los puntos más sensibles de la rueda de prensa, Trump declaró que existen conversaciones con Delcy Rodríguez sobre la administración del país, asegurando que la funcionaria “decidió someterse a los reclamos de Estados Unidos”. No se presentaron detalles ni confirmación independiente sobre estos contactos.

El mandatario advirtió además que Estados Unidos está preparado para actuar contra los funcionarios que no cedan y que continúen siendo leales al gobierno de Nicolás Maduro, incluyendo la posibilidad de capturas, sin especificar plazos ni mecanismos concretos.


Plan de reconstrucción

Trump prometió que Washington invertirá millones de dólares para reconstruir la infraestructura del país, recuperar la industria petrolera y garantizar el bienestar de los venezolanos. Según sus palabras, este plan permitiría sentar las bases para una futura estabilidad económica y social.

Dirigiéndose directamente a la población venezolana, afirmó que los ciudadanos “pueden sentirse libres” y que el plan estadounidense traerá paz, seguridad y justicia.


Contexto y reacciones esperadas

Las declaraciones suponen una escalada política y retórica que abre importantes interrogantes en materia de derecho internacional, soberanía y relaciones regionales. Durante la rueda de prensa no se anunciaron cronogramas electorales ni se detallaron marcos multilaterales que respalden el esquema propuesto.

Se espera que en las próximas horas haya reacciones de gobiernos de la región, organismos internacionales y actores políticos venezolanos, ante un anuncio que redefine de forma drástica el escenario político del país.

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