Espinosa de los Monteros: «España está harta de Sánchez… y sin ilusión por la alternativa».
El dirigente político Iván Espinosa de los Monteros ha afirmado que en España existe “un enorme hastío con este Gobierno”, un sentimiento que considera “transversal a todas las ideologías” salvo en aquellos “que dependen directamente de un partido o del propio Ejecutivo”. Sin embargo, también advierte de que “la gente no está especialmente entusiasmada con la alternativa”, motivo por el que llama a la oposición a elevar sus propuestas.
Según Espinosa de los Monteros, es imprescindible que los partidos que hoy están en la oposición “propongan las mejores ideas, generen un clima de optimismo y hablen de aquello que España puede volver a hacer”. A su juicio, el país necesita una combinación de reformas reales, objetivos elevados pero alcanzables y un proyecto que devuelva la ilusión a los ciudadanos.
Desmontar el sanchismo es solo el primer paso
Espinosa subraya que “hacer un esfuerzo de desmontaje del andamiaje Sánchez es condición necesaria, pero no suficiente”.
“Ese desmontaje es para el primer día de la nueva mañana; a partir del segundo día hay que reconstruir”, afirmó.
El dirigente sostiene que España puede recuperar su dinamismo si se aplican reformas que impulsen la natalidad, el empleo, la vivienda y el talento nacional. “España tiene una oportunidad brutal por delante. Todo lo mal que estamos es, en realidad, una oportunidad de mejora”, señaló.
Autónomos, pymes y talento: liberar el potencial bloqueado
Espinosa insistió en que España no necesita más subvenciones, sino eliminar trabas:
“No digo que ayude o que dé dinero. Digo que rebaje, que desregule y que haga las cosas más sencillas para autónomos, comerciantes y pequeños y medianos empresarios”, indicó.
Aseguró que en España existe “un talento enorme, casi infinito”, y una capacidad de resistencia demostrada “a pesar de los peores gobiernos”. Si las normas permitieran liberar ese potencial, sostuvo, “el crecimiento sería infinito”.
“El gol lo mete Maradona, no el árbitro”: una economía que necesita dejar jugar
Para ilustrar su modelo económico, Espinosa recordó el segundo gol de Maradona a Inglaterra en el Mundial de 1986, cuando el árbitro permitió que la jugada continuara pese a varias faltas. Años más tarde, el árbitro intentó atribuirse parte del mérito.
“El gol lo mete Maradona, no lo mete el árbitro”, afirmó.
“Los gobiernos no generan crecimiento: solo generan las condiciones adecuadas para que se produzca o para que no se produzca”.
Finalmente, alertó de que España lleva “17 años estancada”, lo que demuestra que “algo han hecho mal los gobiernos de los últimos tiempos”.
Espinosa de los Monteros: «Hace falta líderes que sumen, no que dividan. Equipos, estrategia y coraje».
El presidente de la Fundación Atenea, Iván Espinosa de los Monteros, ha ofrecido una reflexión profunda sobre el papel de la comunicación y la percepción en la política contemporánea, advirtiendo que “la percepción es la realidad, la realidad no cuenta tanto como la percepción de la realidad”.
Durante su intervención, Espinosa analizó el caso de Nueva York como ejemplo de cómo la gestión política puede transformar —o deteriorar— una ciudad según quién la gobierne. Recordó que bajo alcaldes republicanos como Rudy Giuliani y Michael Bloomberg, “una urbe insegura y sucia se convirtió en un centro de prosperidad, comercio y turismo”.
Sin embargo, lamentó que los neoyorquinos “hayan vuelto a elegir a un islamista marxista irresponsable” y advirtió que, si cumple la mitad de lo prometido, “ya hará mucho daño a la ciudad”.
“Eso demuestra —señaló— que cuenta mucho más la percepción que la realidad. Este candidato ha sabido seducir con vídeos, con Instagram, con redes sociales, prometiendo medidas que ya se ha demostrado que no funcionan, pero que vende bien.”
Espinosa insistió en que el mundo liberal-conservador debe asumir esta lección:
“No basta con tener mejores ideas. Hay que saber contarlas, hay que saber seducir, hay que utilizar las herramientas a nuestro alcance. No es que las redes sean mágicas; todo el mundo las tiene, pero hay que saber utilizarlas.”
También hizo un llamamiento a la unidad y a la cooperación estratégica dentro de los equipos:
“Hace falta formar equipos, dejar los egos a un lado y sumar. En un entorno cada vez más complejo, los líderes que dividen dentro de su propio ámbito no construyen futuro.”
Desde la Fundación Atenea, Espinosa de los Monteros promueve este tipo de reflexiones para impulsar una nueva generación de liderazgo cultural, político y comunicativo, capaz de competir en la arena de las ideas con eficacia y emoción.
Espinosa de los Monteros: el puente que nadie pidió (pero todos podrían cruzar).
Redacción.
Iván Espinosa de los Monteros se mueve con la discreción de quien sabe que el tablero puede volver a girar. No está en los planes del PP ni de VOX, pero sí podría estar en los suyos. Y su fundación, Atenea, empieza a parecer algo más que un think tank.
Cada nuevo barómetro lo confirma: la política española vive congelada entre bloques. El PP y el PSOE se reparten el centro del tablero, mientras VOX consolida su espacio en ascenso. Juntos, los populares y los de Abascal ya suman 176 escaños, la mayoría absoluta. Pero no gobiernan.
Feijóo no quiere depender de VOX; Abascal no quiere ser el segundo. Ambos se necesitan y se repelen. Y así, España vuelve a ser rehén de una paradoja: hay mayoría, pero no gobierno.
En medio de esa parálisis, Iván Espinosa de los Monteros ha vuelto a escena con una serenidad que contrasta con el ruido general.
Desde Barcelona, lanzó un mensaje claro: “PP y VOX deben ponerse de acuerdo, les guste o no.”
No fue una frase improvisada, sino la primera pieza visible de una estrategia más amplia. Espinosa no compite por liderar un partido, sino por representar una idea: la de una derecha capaz de gobernar sin avergonzarse de sí misma.
El regreso medido
Desde que dejó su escaño en 2023, Espinosa se ha movido con precisión quirúrgica. No ha roto con VOX, pero tampoco lo obedece. No se ha acercado al PP, pero empieza a generar respeto en sus filas.
Su discurso es institucional, liberal, promercado, y lo suficientemente templado como para no asustar a nadie.
En una derecha acostumbrada al choque, Espinosa encarna algo que escasea: credibilidad sin estridencia.
A través de la Fundación Atenea, ha construido una plataforma de pensamiento que ya funciona como punto de encuentro entre empresarios, exdirigentes y analistas del espacio liberal-conservador. En apariencia, un think tank más; en realidad, un lugar donde se rearma culturalmente la derecha, y donde se empieza a perfilar un proyecto político alternativo.
El escenario posible
Hoy, ni el PP ni VOX contemplan la posibilidad de que Espinosa de los Monteros encabece un gobierno de unidad.
No está en los planes de ninguno.
Pero podría estar en los suyos.
El escenario sería el siguiente: Feijóo gana, pero no logra gobernar. El bloqueo se repite. Y entonces, alguien propone una salida “técnica”, una figura de consenso que sume a la derecha sin desgastarla.
Espinosa encajaría como anillo al dedo: un exVOX con lenguaje institucional, un liberal que no incomoda a Bruselas, un conservador con tono civilizado.
Sería, en cierto modo, una versión política del movimiento de Abascal cuando en 2023 propuso a Ramón Tamames para la moción de censura: ceder el protagonismo para salvar el mensaje.
Solo que, esta vez, la cesión podría ser real y con poder efectivo.
Un plan a medio plazo (o antes)
Espinosa juega a largo plazo, pero no descarta el corto.
Atenea no es solo un espacio de debate; es un instrumento de influencia.
Su objetivo parece claro: posicionarse como el rostro moderado de una derecha cansada de los egos.
De cara a 2027 —o antes, si la legislatura de Sánchez se desmorona—, podría ser el nombre que PP y VOX miren cuando necesiten un punto de encuentro.
Nada de esto está formalmente escrito. Pero en política, las posibilidades empiezan a existir en el momento en que alguien se atreve a nombrarlas.
Y Espinosa ya lo hizo: pidió públicamente que PP y VOX se entiendan “les guste o no”. Fue un aviso. Una señal de que está dispuesto a ocupar el espacio que ambos líderes dejan vacío.
El liderazgo que no grita
En un país cansado de los gritos y las trincheras, Espinosa de los Monteros parece entender que el próximo liderazgo no será el del más ruidoso, sino el del más sensato.
Un líder que no necesite humillar a su socio para gobernar.
Un político que entienda que la derecha solo podrá volver al poder si deja de competir consigo misma.
Feijóo y Abascal suman una mayoría. Espinosa, una alternativa.
Y el día que ambos decidan dar un paso atrás, él ya habrá dado el primero hacia adelante.

