Espinosa de los Monteros: «Lo importante no es votar mañana, sino cambiar el rumbo de España»
Iván Espinosa de los Monteros ha reflexionado sobre el escenario político actual y el futuro electoral en España, reconociendo la dificultad de posicionarse ante una hipotética convocatoria inmediata de elecciones. “Es muy difícil responder hoy a quién votaría”, ha señalado, subrayando que su principal foco está puesto en las elecciones generales y no en el corto plazo.
Durante su intervención, Espinosa de los Monteros ha expresado su deseo de que, de cara a las próximas generales —que estima todavía a más de un año vista—, se logre generar la suficiente influencia política y social como para que Partido Popular y VOX encuentren espacios de cohabitación y entendimiento, basados en ideas claras y definidas que, a su juicio, actualmente no están siendo asumidas con nitidez por ninguna de las dos formaciones.
“El objetivo es que, cuando llegue el momento electoral, los ciudadanos puedan exigir que esas ideas se pongan en marcha”, ha afirmado, apelando directamente a la responsabilidad de votantes, espectadores y opinión pública para presionar en favor de un proyecto político sólido “por el bien de España”, con una perspectiva de gobierno de al menos cuatro años, e incluso ocho.
En este contexto, Espinosa de los Monteros ha recordado que antes de unas elecciones generales habrá importantes citas autonómicas, como Aragón y Castilla y León en marzo, y Andalucía, que marcarán el pulso político previo. Asimismo, ha reaccionado con tono distendido a las recientes declaraciones de Santiago Abascal, quien este fin de semana manifestó su intención de entrar en futuros gobiernos con una vicepresidencia, un planteamiento que, según Espinosa de los Monteros, forma parte del debate político natural en esta nueva etapa.
La intervención deja entrever una estrategia orientada menos a la urgencia electoral y más a la construcción de un marco de ideas compartidas, capaz de articular mayorías y ofrecer estabilidad política en el medio y largo plazo.
La derecha se atasca y Espinosa de los Monteros acelera: va por los votos que decidirán el Gobierno.
Iván Espinosa de los Monteros avanza en la construcción de un proyecto político propio con el que pretende competir en las próximas elecciones generales y ocupar el espacio que se abre entre el Partido Popular y VOX. Tras su salida de VOX, lejos de desaparecer, ha intensificado su actividad pública y reforzado su influencia con la creación de Fundación Atenea, una plataforma que ya opera como laboratorio ideológico y antecedente de una futura candidatura.
Su reaparición política no es casual. La salida de VOX no supuso una retirada, sino una reorganización. Desde entonces, entrevistas, conferencias y presencia mediática han marcado un proceso de reconstrucción personal y estratégica que apunta a un objetivo claro: volver al Congreso con su propia lista.
El contexto político actual favorece esta maniobra. Feijóo ha reiterado que no quiere gobernar con VOX, y VOX tampoco aceptará las condiciones del PP. Ese desencuentro previsible abrirá un vacío electoral entre ambas formaciones, un espacio que Espinosa de los Monteros busca ocupar con un nuevo proyecto político, ya sea bajo el nombre de Atenea o con una marca distinta.
El plan es doble. En primer lugar, obtener representación ya en la próxima convocatoria electoral, captando a votantes del PP y a exvotantes de VOX que lo ven como un perfil sólido, técnico y capaz de ofrecer una alternativa distinta dentro del mismo bloque ideológico. En segundo lugar, si se produjera una repetición electoral —algo posible si PP y VOX vuelven a chocar en la negociación— Espinosa intentará disputar parte del voto de VOX y presentarse como el actor que puede desbloquear la gobernabilidad y permitir que la derecha llegue al poder.
La comparación con Javier Milei genera matices necesarios. Espinosa de los Monteros posee una formación académica superior, un estilo más institucional y un temperamento más sobrio que el presidente argentino. Sin embargo, en términos estratégicos, su movimiento sigue un patrón similar al que permitió a Milei irrumpir entre las dos fuerzas que monopolizaban el poder en Argentina: construcción cultural previa, creación de una comunidad ideológica, entrada sin estructura partidaria tradicional, narrativa antisistema dentro del marco constitucional y capitalización del voto desencantado.
En este sentido, Atenea no es solo un think tank. Funcionará, en la práctica, como plataforma de captación, generador de discurso y base organizativa de un futuro partido. Su estética, sus contenidos y su posicionamiento indican que Espinosa aspira a liderar un espacio propio dentro del bloque conservador, con una identidad liberal, técnica y disciplinada.
Con esta estrategia, Espinosa de los Monteros se posiciona para disputar parte del electorado de PP y VOX, obtener representación parlamentaria y convertirse en un actor determinante en la gobernabilidad del país. Su objetivo va más allá de influir desde fuera: quiere entrar en el Congreso con fuerza y jugar un papel clave en el cambio político en España.
Espinosa de los Monteros reafirma su apoyo al Rey y señala el giro de VOX.
Una imagen sin palabras resume mejor que cualquier comunicado el momento político: Espinosa de los Monteros mantiene su apoyo a la Monarquía y a Felipe VI, incluso fuera de VOX, mientras el partido de Abascal ha desplazado su posición.
Hay gestos que no buscan explicación porque funcionan como síntesis política. La imagen compartida por Iván Espinosa de los Monteros —una pulsera con el lema “Por España, con el Rey” y el logo de Vox— es uno de ellos. Sin texto, Espinosa fija posición: su respaldo a la Monarquía parlamentaria y a Felipe VI sigue intacto, exactamente en el mismo lugar que siempre.
El valor del gesto está en el contraste. Porque Espinosa no publica la imagen en un vacío político, sino después de haber salido de VOX y en un momento en el que el partido que lidera Santiago Abascal ha modificado su relación práctica con la Corona. No en el discurso formal —que sigue siendo monárquico—, sino en los hechos: ausencias en actos institucionales, boicots simbólicos y un uso táctico de la figura del Rey como derivada de la confrontación total con el Gobierno.
Ahí está la clave del mensaje: Espinosa de los Monteros no se fue y cambió; se fue y se quedó donde estaba. Quien se ha desplazado es VOX.
Coherencia frente a estrategia
Los dos textos —el gesto de Espinosa y el contexto actual de VOX— dibujan una línea clara.
Por un lado, la coherencia personal: un dirigente que mantiene su posición sobre una institución del Estado incluso cuando ya no le reporta beneficio orgánico.
Por otro, la estrategia partidaria: una formación que, en su fase de crecimiento y radicalización de la oposición, tensiona su relación con la Corona como parte de un enfrentamiento político más amplio.
La pulsera no es nostalgia ni provocación. Es una rectificación silenciosa del relato que algunos intentan instalar: Espinosa no abandonó principios al abandonar el partido. Fue el partido el que se movió.
El mensaje implícito a dos audiencias
El gesto interpela a dos públicos a la vez.
- A los votantes y simpatizantes que ven en Espinosa una figura de continuidad institucional, incluso fuera de VOX.
- Y a la propia dirección de VOX, que queda expuesta ante una comparación incómoda: el exdirigente sostiene lo que el partido relativiza.
En política, los símbolos pesan porque fijan memoria. Y esta imagen fija una muy concreta: Espinosa de los Monteros sigue con el Rey; VOX ya no está exactamente en el mismo sitio.
La imagen dice lo esencial sin una sola palabra: no todos cambiaron.
Iván Espinosa de los Monteros mantiene su apoyo a la Monarquía y a Felipe VI incluso fuera de VOX.
El giro, si lo hay, no está en él.
En un tiempo de cálculos y reposicionamientos, la coherencia simbólica se convierte en mensaje político. Y este, para quien quiera leerlo, es inequívoco.
Espinosa de los Monteros: «Pactar no es una opción: es una obligación política»
En una entrevista en Quorvm Podcast, el exdiputado recuerda que PP y VOX han gobernado juntos siempre que han podido y advierte de que repetir el bloqueo tendría un alto coste electoral.
Las elecciones celebradas ayer en Extremadura han reactivado el debate sobre el futuro del bloque alternativo al sanchismo y la relación entre el Partido Popular y VOX. En este contexto, las declaraciones de Iván Espinosa de los Monteros adquieren especial relevancia.
El exdiputado hizo estas afirmaciones en una entrevista con Javi Cabello en el Quorvm Podcast, donde lanzó un aviso directo: “¿De verdad alguien cree que, si PP y VOX suman mayoría, no van a pactar? Como no lo hagan, sería el final de los dos”.
Espinosa de los Monteros apeló a los precedentes para desmontar el relato del bloqueo. Reconoció que existe competencia política y que cada partido busca su espacio, algo legítimo en democracia, pero subrayó un dato clave que suele omitirse: en el 100% de los casos en los que PP y VOX han podido gobernar juntos, lo han hecho. No recuerda —ni afirma que exista— un solo municipio o comunidad autónoma que haya quedado en manos del PSOE cuando ambas formaciones sumaban mayoría suficiente para evitarlo.
El resultado extremeño refuerza esta tesis. El PP gana y domina el mapa extremeño, pero no alcanza la mayoría absoluta. VOX, sin ganar numerosos municipios, incrementa de forma notable su representación y se convierte en fuerza decisiva en el Parlamento autonómico. El escenario es claro: no hay alternativa de gobierno sin acuerdo entre PP y VOX. Y el electorado lo percibe así.
Por eso, Espinosa de los Monteros extendió su advertencia al plano nacional: si algún día PP y VOX superan juntos la barrera de los 176 escaños en el Congreso y, aun así, no se ponen de acuerdo para gobernar, el castigo no vendrá de los adversarios políticos, sino de los propios votantes. “Se lo cobrarán por la calle”, afirmó, “y con razón”.
Extremadura demuestra que el argumento de que “votar a VOX bloquea gobiernos” no se sostiene frente a la experiencia real. Cuando hay mayoría, hay acuerdo. Y cuando no lo hay, el bloqueo no lo genera VOX, sino la negativa a asumir la aritmética parlamentaria. El mensaje que dejaron ayer las urnas es tan simple como contundente: los votantes no premian la confrontación interna, sino la capacidad de convertir los votos en gobierno.
Espinosa de los Monteros: «España no fracasa por falta de talento, sino por exceso de malos líderes».
Iván Espinosa de los Monteros ha alertado de que España atraviesa una profunda crisis de liderazgo y propósito que está desperdiciando uno de sus mayores activos: el talento. A su juicio, el problema no es la falta de capacidad, creatividad o formación, sino la ausencia de un objetivo común y de convicciones claras que orienten el esfuerzo colectivo.
“El talento necesita saber a qué estamos jugando”, ha afirmado, subrayando que España lleva “dos décadas perdidas”, en las que ha olvidado su misión, sus valores y la esperanza de futuro que sí existía en etapas anteriores, incluso cuando había menos formación o experiencia que ahora.
Espinosa ha insistido en que esta situación no es fruto de agentes externos, sino de una responsabilidad interna: “Lo hemos estropeado nosotros”, ha dicho, señalando tanto la mala elección de líderes como la retirada progresiva de la sociedad civil de los asuntos comunes. En su opinión, muchos ciudadanos capaces han renunciado a implicarse, dejando la gestión de lo público en manos de “los peores”.
El dirigente ha llamado especialmente a quienes tienen conocimiento, capacidad y talento a asumir una mayor responsabilidad más allá de su ámbito personal o familiar. “Los que hemos tenido oportunidades tenemos la obligación moral de trabajar también por algo más grande”, ha defendido.
Para Espinosa de los Monteros, la salida pasa por recuperar los valores y principios que han definido históricamente a España y a Occidente. “Es hora de volver a creer en lo que somos”, ha concluido, reivindicando esos valores como la base que convirtió a España —y a ciudades como Toledo— en uno de los mejores lugares del mundo para nacer y desarrollar un proyecto de vida.
Espinosa de los Monteros ve a España sin referentes electorales y sitúa Atenea como brújula estratégica.
Iván Espinosa de los Monteros insiste en que España atraviesa “el peor momento de nuestras vidas” y reclama un cambio político inmediato que, a su juicio, debe llegar acompañado de reformas estructurales. En una entrevista con El Español, el exdiputado repasó la situación institucional, económica y social, defendió ajustes en la Constitución y volvió a cargar contra el Gobierno por sus políticas feministas e inmigratorias.
El dirigente negó cualquier acercamiento al Partido Popular tras su presencia en la manifestación del domingo, asegurando que asistió tanto a la protesta convocada por los populares como a otra organizada por Revuelta. “Apoyo toda manifestación cívica y legítima contra un Gobierno deslegitimado”, afirmó, insistiendo en que su participación responde al descontento social y no a movimientos estratégicos.
Sobre la posibilidad de una moción de censura liderada por Alberto Núñez Feijóo, señaló que, aunque sin apoyos garantizados supone un riesgo, podría ofrecer beneficios políticos al centrar el debate en un proyecto alternativo de país y obligar al resto de partidos a fijar posiciones claras. Cree incluso que podrían surgir “sorpresas” entre las formaciones nacionalistas.
En materia institucional, Espinosa propuso elevar los requisitos para que un partido acceda al Congreso o forme grupo propio: al menos un 5% de voto nacional y 18 escaños. Considera además que quienes no renuncien expresamente a la violencia o a la ruptura de España no deberían participar en las Cortes. Vinculó esta posición con el caso de Bildu y acusó al PSOE de erosionar la separación de poderes.
Aunque no cree que el momento político sea adecuado, se mostró favorable a reformas constitucionales. Entre los cambios que impulsaría, citó revisar el sistema autonómico, eliminar la disposición que permite la eventual anexión de Navarra al País Vasco y reforzar el cumplimiento efectivo de la Carta Magna. Reivindicó un espíritu reformista inspirado en las enmiendas puntuales del sistema estadounidense.
Las críticas más duras llegaron al abordar las políticas feministas del Gobierno. Espinosa calificó el feminismo institucional de “fraude” y responsabilizó al Ejecutivo de poner en riesgo a las mujeres con la ley del “solo sí es sí” y la posterior reducción de penas a agresores sexuales. Vinculó además el aumento de inseguridad a la inmigración irregular, defendiendo la existencia de una correlación entre ciertos delitos y orígenes culturales. Reiteró que Vox fue el único partido que advirtió durante años sobre los efectos sociales y laborales de la inmigración masiva, mientras “la izquierda niega el problema y el PP oscila”.
En su diagnóstico general, el exdiputado afirmó que España lleva 17 años sin recuperar el nivel de riqueza por habitante previo a 2007 y criticó la “inestabilidad permanente” del Gobierno, que, según él, no logra acuerdos ni legislativos ni presupuestarios y depende de socios que exigen “concesiones inasumibles”. Finalmente, recordó que Vox siempre ha acudido a los actos donde estaba presente el Rey y cuestionó el giro del PSOE respecto a la Corona.
Espinosa de los Monteros: «Ferraz es el síntoma y España es la enfermedad del sanchismo».
Iván Espinosa de los Monteros participó en las protestas frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz, donde mostró su apoyo explícito a las movilizaciones contra el Gobierno de Pedro Sánchez y reclamó un “cambio político ya” en España. El dirigente, ahora al frente de la Fundación Atenea, participó primero en una manifestación en el entorno del Templo de Debod antes de desplazarse hacia Ferraz, donde las protestas ya se encontraban casi disueltas.
“Vengo a apoyar a quienes legítimamente se manifiestan en contra de un Gobierno que está haciendo mucho daño a España”, afirmó. Espinosa defendió que cualquier protesta convocada dentro de la legalidad debe contar con respaldo social, institucional y mediático: “Apoyaré cualquier manifestación legítima que surja contra este Gobierno”.
“Es necesario un cambio político ya”
El exdiputado fue contundente al afirmar que España atraviesa un momento que exige un giro inmediato en la dirección política del país. Recordó que existe un mecanismo constitucional para forzar ese cambio: “Quizá se podría intentar otra vez a través de una moción de censura, que hoy estaría más justificada que nunca”.
Aunque no detalló quién debería impulsarla ni con qué apoyos contaría, dejó claro que, en su opinión, la situación actual legitima una iniciativa de ese tipo.
Apoyo a la movilización social, mediática e institucional
Espinosa subrayó la importancia de que la protesta contra el Gobierno no se limite a las calles, sino que se exprese en todos los ámbitos de la vida pública:
- En la calle, mediante manifestaciones pacíficas.
- En las instituciones, reclamando acción política real.
- En los medios de comunicación, que considera esenciales para informar y fiscalizar.
- En los tribunales de justicia, a los que atribuyó un papel decisivo en la defensa del Estado de Derecho.
En este último punto, Espinosa hizo hincapié en la importancia de la justicia en el momento político actual: “Los tribunales tienen una labor muy importante”.
Una reaparición cargada de mensaje político
La presencia de Espinosa de los Monteros en Ferraz y su respaldo explícito a las protestas coincide con su creciente actividad pública desde Fundación Atenea, que en las últimas semanas ha intensificado su tono crítico hacia el Gobierno y ha presentado informes centrados en el deterioro institucional y la separación de poderes.
Su mensaje suma un paso más: unir el frente social, mediático, institucional y judicial para impulsar un cambio de ciclo político en España.
Espinosa de los Monteros: «Quien jamás generó valor legisla como si lo supiera todo».
Iván Espinosa de los Monteros lanzó un duro alegato en el Foro Reconcilia España contra lo que calificó como “política construida desde el desconocimiento absoluto de la vida real”. Durante su intervención, el dirigente y presidente de la Fundación Atenea criticó a quienes —según él— legislan sin haber tenido jamás contacto con el trabajo productivo, ni con las dificultades que afrontan autónomos, empresarios y trabajadores del campo, la industria o la pesca.
“Son ataques desde el más profundo desconocimiento”, afirmó. “El problema es que no han trabajado en su vida, pero no de agricultor, ganadero, pescador o industrial… de nada. Nunca han estado en lo productivo”. Espinosa denunció que muchos responsables públicos desconocen la realidad básica de quienes levantan la economía del país, y que ese alejamiento deriva en políticas dañinas para quienes generan riqueza.
“No saben lo que es liquidar impuestos sin haber cobrado”
El exdiputado detalló situaciones cotidianas que, según él, la clase política ignora por completo: desde la dificultad de encontrar clientes, vender y cobrar, hasta la obligación de adelantar impuestos trimestrales sin tener ingresos asegurados.
También criticó el auge de lo que llamó “legislación desde una elevación moral o intelectual”, elaborada por personas que, según sostuvo, creen saber mejor que los propios productores cómo deben gestionar su actividad. “Es un profundo desprecio hacia quienes viven en el medio rural”, afirmó.
Críticas al buenismo regulatorio y a la Agenda 2030
Espinosa de los Monteros criticó además la elaboración de leyes desde un “buenismo elevado”, con referencias indirectas a marcos internacionales y a la Agenda 2030, a la que se refirió como “una Biblia” para ciertos sectores políticos. Según su lectura, estas agendas globales se aplican sin tener en cuenta el impacto real en agricultores, autónomos o pequeñas industrias.
“Que haya cambios es positivo, pero no bajemos la presión”
Aunque celebró que algunos dirigentes hayan empezado a rectificar su rumbo o a mostrar sensibilidad hacia el mundo productivo, Espinosa pidió prudencia y exigencia:
“Que haya cambios, evoluciones y mejoras es deseable; yo lo aplaudo. Pero no bajemos la presión”.
En un mensaje final cargado de advertencia, lanzó un dardo a quienes ahora defienden posiciones distintas a las que aplicaron cuando ostentaron responsabilidad institucional: “A veces algunos de los que oigo provienen de sitios donde ya tuvieron poder, y no fueron precisamente los más amigos de los que producen”.




