Actualidad Política

3 de abril de 2026

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Por Álvaro de Lamadrid

Estamos viviendo en Argentina lo que yo llamo el loop de los bandidos sin castigo, y es hora de que alguien lo diga con todas las letras. Lo que está ocurriendo con Cristina Fernández de Kirchner no es una anomalía: es el costo de la impunidad y la claudicación de las instituciones.

Fui uno de los primeros en denunciar al kirchnerismo, cuando nadie se animaba. Cuando ser opositor en Santa Cruz era jugarse la vida. Nos quemaban la casa, nos perseguían, nos silenciaban. Pero nunca bajamos los brazos, porque sabíamos que teníamos razón.

Hoy muchos de los que se dicen paladines de la libertad y la transparencia fueron cómplices, gestores y encubridores de ese sistema corrupto. Y el actual gobierno no está haciendo nada para desarmar ese entramado: lo está profundizando.

📌 Los hechos no mienten:

  • Cristina Kirchner fue condenada y tiene inhabilitación para ejercer cargos públicos. Sin embargo, se le allana el camino para ser candidata.
  • La Corte Suprema dilata fallos claves. Va a condenarla, sí, pero cuando le convenga a ella.
  • El gobierno de Javier Milei ha prolongado el plan de impunidad de Zannini y el kirchnerismo. No lo detuvo: lo convalidó.

Desde hace años, advertimos lo que pasaría. En 2009 presentamos junto a Gustavo Menna el proyecto de Ficha Limpia. ¿Qué pasó? Nada. Todos los partidos lo cajonearon. Lo dijimos en el Congreso, en la Justicia, en libros. Nadie quiso escucharnos.

Y cuando asumió Milei, a solo 19 días, fuimos a la Justicia a denunciar el plan de impunidad diseñado por el kirchnerismo durante el gobierno de Alberto Fernández. Pero nada pasó. No se jerarquizó la Oficina Anticorrupción, no se actuó contra la herencia de la corrupción. Se prefirió mirar para otro lado.

💬 ¿Qué está haciendo Milei?

Milei habla de libertad, pero su gobierno representa la revolución cultural de los chantas. Usa el marketing libertario para encubrir su rol como garante de impunidad.

  • Cristina no solo no fue frenada, fue cuidada «entre algodones».
  • Se juega una pelea de cartón entre Milei y el kirchnerismo, pero en el fondo están aliados por conveniencia.
  • ¿El resultado? El país sigue atrapado en la trampa de siempre: corrupción sin castigo, con el aval de todos los poderes del Estado.

⚖️ No hay República sin justicia

Podemos votar, sí. Pero eso no es suficiente. No hay república donde no se pueda investigar la corrupción del pasado, ni del presente. La corrupción no es pasado: es presente y es futuro si no se actúa ahora.

Argentina necesita despertar. No podemos elegir a los saqueadores para combatir a los saqueadores. No podemos reemplazar la corrupción K con la impunidad M.

📣 Mi conclusión es clara:

“No hay nada más kirchnerista que lo que vas a encontrar hoy en el gobierno de Milei. El Gobierno no está combatiendo la impunidad: la está garantizando.”

La casta no cayó. Eligió con quién perder, con quién pactar, y con quién seguir robando. Por eso seguimos luchando, otra vez, como hace 25 años: contra la corriente, contra la moda, contra el miedo. Porque si hay algo que no debe pasar en la Argentina nunca más… es la impunidad de los saqueadores.

Álvaro de Lamadrid, Parlamentario del Mercosur, denuncia: “La revolución cultural de los chantas es una farsa que oculta una verdad evidente: ahora los que cobran del Estado son los amigos y súbditos de los Milei y compañía.”

En nombre de una supuesta “revolución liberal”, el gobierno de los Milei ha montado una farsa política que combina cinismo, nepotismo y caja pública. La autoproclamada lucha contra la casta es, en realidad, una sustitución de apellidos: ahora los que cobran del Estado son los amigos y súbditos de los Milei y compañía.

Solo hay que mirar lo que pasa en el Hospital Garrahan, donde trabajan 473 empleados administrativos para atender a miles de chicos. ¿Qué hizo Karina Milei, la hermana del presidente, cuando asumió como Secretaria General de la Presidencia? Nombró 269 nuevos empleados. Todos ellos cobrando sueldos de privilegio y sin necesidad de atender ni un solo paciente. Mientras tanto, el hospital sobrevive con salarios entre tres y cinco veces más bajos.

La estructura que maneja Karina Milei tiene asignados 82 mil millones de pesos del presupuesto nacional. No hay eficiencia, ni transparencia: hay acomodo.

Lo mismo pasa en la Secretaría de Comunicación que lidera Manuel Adorni, convertido en vocero y empresario estatal de memes y trolls. Allí se nombraron 250 nuevos empleados, entre amigos, familiares y militantes de la libertad de cartón. Adorni maneja otros 30 mil millones de pesos, y ha transformado el aparato de comunicación pública en una PyME libertaria al servicio del relato presidencial.

Y esto es solo la punta del iceberg. El verdadero pozo negro del Estado está en las cajas: SIDE, AFIP, PAMI, YPF… donde conviven libertarios, massistas, camporistas y kirchneristas, todos unidos por el botín y la impunidad.

Los Milei le mienten hasta a sus médicos. Hablan de motosierra, pero operan con bisturí para abrirle espacio a los suyos. Hablan contra la casta, pero la reproducen. Hablan de libertad, pero concentran poder y plata como nunca antes.

Esto no es una revolución, es una estafa ideológica. Una operación de marketing construida sobre el ajuste al ciudadano común, mientras los privilegiados de siempre —ahora con nombres nuevos— se reparten el Estado.


El acto del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana dejó una postal que recorrió el país en segundos: el presidente Javier Milei entrando al Tedeum sin saludar al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, ni a su propia vicepresidenta, Victoria Villarruel. No fue un error, ni una omisión. Fue un mensaje. Y uno que no es nuevo en la política argentina.

Ya vimos antes esta escena: una presidenta que evitaba a los opositores, que nunca tendía la mano a quien pensaba distinto y que ni siquiera miraba a su propio vicepresidente. Hoy ese reflejo aparece otra vez, esta vez encarnado en quien prometió terminar con “la casta”, pero que parece adoptar algunas de sus peores prácticas.

Milei, que llegó al poder enarbolando la bandera de la libertad, hoy elige el camino de los gestos de desprecio. La frase que lanzó tras el acto, “Roma no paga traidores”, no solo revela una concepción personalista del poder, sino que también busca justificar lo injustificable: convertir un acto institucional en un pase de factura político.

Lo preocupante no es solo la falta de saludo. Lo preocupante es el desprecio simbólico a las instituciones, a la convivencia política, y a la responsabilidad que implica liderar un país fragmentado. Las democracias fuertes se construyen con diálogo, no con listas negras.

Lo ocurrido hoy no es simplemente una anécdota ni un exabrupto. Es una señal. Una señal de que el país puede estar cayendo, una vez más, en el juego del poder como revancha, donde el enemigo no se enfrenta con ideas, sino con gestos que buscan humillar y excluir.

La pregunta que queda es simple pero fundamental: ¿puede una república sostenerse si sus líderes confunden firmeza con desprecio, y autoridad con soberbia?

Por Álvaro de Lamadrid

La casta no cayó: eligió con quién perder. Pactó, financió y acordó con un nuevo poder al que ayudó a encumbrar. Lo dijimos desde el primer día: Milei era una de las tantas máscaras del peronismo. Y cuando ganó, advertimos que el cambio verdadero había sido derrotado.

La Argentina no vive una revolución liberal, sino una continuidad del mismo sistema corrupto, autoritario y opaco que el kirchnerismo consolidó durante años. El poder no ha cambiado: se ha reciclado. Y ahora lo vemos más claro que nunca con un pacto que nosotros denunciamos a solo 19 días de asumir Milei: el pacto de impunidad.

¿En qué consiste? En no denunciar ni investigar la corrupción del pasado. En garantizar la intangibilidad de lo robado. En no tocar a Cristina, ni a Massa, ni a los suyos. En cerrar causas, transformar la causa de Vialidad en un simple “aporte de campaña”, y permitir que personajes como Lázaro Báez y Cristóbal López vuelvan triunfantes, con todo intacto.

Ficha limpia rechazada, jueces impresentables como Lijo nominados a la Corte, la UIF intervenida para que no investigue causas como la de Chocolate, y el festival de impunidad continúa.

Mientras Milei impone por decreto, pacta con los gobernadores feudales del PJ, y evita toda auditoría seria del saqueo anterior, el kirchnerismo se mantiene en silencio. ¿Por qué? Porque hay un silencio comprado. Porque mientras el ajuste lo haga otro y no se toque a Cristina, le van a dejar ser presidente.

El ministro de Justicia fue el primero en ser confirmado por Milei. No fue el de Economía, como uno supondría. No. Fue el abogado del «lawfare», el que dice que Nisman se suicidó. Ese fue el mensaje.

Y ahora vemos a Grabois recibiendo disculpas. Vemos cómo se retiran denuncias, cómo se desmantelan los organismos de control, cómo se intercambian cargos judiciales con Wado de Pedro, y cómo el CriptoGate se encubre con la complicidad del peronismo.

No hay oposición real en la Argentina. El kirchnerismo no es oposición: le ha dado los votos clave a Milei en cada instancia legislativa. Son parte del mismo acuerdo.

¿Y Cambiemos? Nunca fue una coalición. Macri nunca quiso compartir el poder. Se maltrató a los aliados. Se desdibujó la identidad republicana. Muchos radicales, lamentablemente, se han vaciado de contenido y van detrás de una mentira que se presenta como cambio, pero que es más de lo mismo.

Hoy se gobierna sin presupuesto, con fondos reservados y con un toma y daca vergonzoso en el Senado. El sistema se sostiene con tránsfugas, genuflexos, aplaudidores del poder de turno. No hay ideología, no hay coherencia, sólo negocio.

Los Kirchner no fueron progresistas. Milei no es liberal. Ambos son lo mismo: poder por el poder, dinero por el dinero. No se los puede analizar por lo que dicen, sino por lo que hacen. Ambos atacan periodistas, ambos persiguen voces críticas, ambos construyen un relato para encubrir un saqueo.

Frente a esto, nuestra obligación es seguir diciendo la verdad. Porque el dirigente político tiene como primer deber inquietar al poder. Y se lo inquieta con la verdad. Yo no tengo compromisos con ninguna línea interna ni con ninguna estructura. Soy radical por las ideas, no por conveniencias.

La Argentina necesita una opción Republicana, ética, coherente y libre de sospechas. Un proyecto serio que defienda a los jubilados, a las Pymes, a la clase media, y que no negocie con mafias ni silencios.

Porque la corrupción no es agua pasada. Y la impunidad es la peor forma de continuidad del saqueo.

Patricia Bullrich no oculta sus aspiraciones: su objetivo es llegar a la Presidencia de la Nación y está convencida de que el camino correcto comienza por mostrar gestión y firmeza. Tras acompañar a Javier Milei en la segunda vuelta de 2023 y acordar esa alianza con el Macri, Bullrich no se detuvo. Dio un paso clave al aceptar el Ministerio de Seguridad en el gobierno de La Libertad Avanza, cargo que ya había desempeñado con notoriedad durante la gestión de Cambiemos. Con esta segunda gestión en Seguridad, busca relanzar su posicionamiento como figura nacional.

A diferencia de Macri, que optó por mantener un rol más distante del Ejecutivo, Bullrich eligió ensuciarse las botas y estar en la trinchera. Cree firmemente que su imagen de “orden y autoridad” es su mayor capital, y por eso quiere mostrar resultados. Sabe que en la lucha contra el crimen y el caos está su narrativa más potente.

En esta nueva etapa, con su afiliación formal a La Libertad Avanza y una estrategia clara de buscar quedarse con todo lo que más pueda del PRO, Patricia ya tiene un nuevo paso calculado: buscará la banca de Senadora Nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Una victoria en ese terreno no solo la consolidaría como figura clave del espacio de Milei, sino que le permitiría proyectarse con fuerza hacia 2027.

La jugada es doble: si el proyecto presidencial de Milei se debilita, Bullrich buscará capitalizar ese vacío. Y si no lo hace por arriba, podría hacerlo por abajo: disputar la Jefatura de Gobierno porteño, una plaza clave para cualquier armado nacional y desde donde puede cimentar su proyección al sillón de Rivadavia.

Bullrich tiene el plan claro. No improvisa. La Senaduría, la Ciudad y eventualmente la Presidencia no son metas aisladas, sino escalones de un mismo proyecto. El de una dirigente que apuesta a la gestión como credencial, a la firmeza como discurso y a su instinto político como brújula.

El dirigente de la UCR Álvaro de Lamadrid, ha vuelto a lanzar una advertencia sobre el grave deterioro institucional en Argentina. «Nunca la casta estuvo mejor que con este gobierno», aseguró, criticando duramente a Javier Milei y a sectores de la dirigencia política y mediática que, según afirmó, «se ajustan y se amoldan a las nuevas perspectivas y necesidades del poder».

De Lamadrid subrayó que «una parte del periodismo que frenó al kirchnerismo hoy justifica los abusos de Milei». Hay una parte importante de la dirigencia política, del periodismo y de distintos factores de la sociedad que antes funcionaban como freno frente al avasallamiento del kirchnerismo, pero que hoy guardan silencio, justifican o directamente aplauden los mismos abusos que antes criticaban, sostuvo el ex diputado nacional.

En esa línea, recordó: «Esto lo dije hace un año, a solo cinco meses de asumir Milei, y hoy se ve más claro que nunca: este gobierno nunca tuvo en sus planes reales ir contra la casta. Fue un eslogan de campaña, nada más. La verdadera intención era concentrar poder, debilitar los controles y someter las instituciones». La complicidad mediática y política con los Milei fortalece a la casta”.
Asimismo, señalo que :»Hoy ha quedado claro que el gobierno de los Milei nunca tuvo en sus planes ir contra la casta; fue solo un eslogan de campaña».

Para Lamadrid, la respuesta sigue siendo la misma: «Los argentinos salimos adelante con más justicia, más institucionalidad, más participación, más transparencia y más controles. Con más de todo esto, habrá menos casta y más República».

Finalmente, advirtió que «la tolerancia de muchos medios ante los atropellos de hoy es preocupante. La crítica no puede ser selectiva. La libertad, la transparencia y el control del poder deben ser principios permanentes, no banderas partidarias que se agitan o se guardan según quien gobierne».

El dirigente y exdiputado nacional Álvaro de Lamadrid alertó sobre la preocupante similitud entre el modelo de poder del kirchnerismo y el actual gobierno de Javier Milei. En palabras contundentes, denunció que ambos responden a una lógica autoritaria que desprecia la democracia y manipula el relato para retener el poder a toda costa.

“El kirchnerismo siempre ha pretendido imponer su verdad como única. La de los demás carecía y carece, por lo visto, de todo valor. Los Milei son la continuidad y prolongación de esta forma de gobernar autoritaria y violenta. Ambos descreen de la democracia y ambos mienten, aunque desde otra perspectiva, impostura y relato”, afirmó De Lamadrid.

El dirigente fue más allá al señalar las raíces comunes que, a su juicio, unen a ambas expresiones políticas:

“Ambos fueron parte de lo que decían venir a dejar atrás. Los Kirchner fueron conspicuos menemistas y los Milei conspicuos kirchneristas. Ambos, en definitiva, forman parte de las miles de máscaras y trampas del PJ para retener el poder, cambiando algunas cosas para que no cambie nada.”

Finalmente, Álvaro de Lamadrid hizo un llamado a la ciudadanía:

“Argentina necesita romper con todos los relatos y con todas las continuidades del fracaso. Ni Milei ni el kirchnerismo representan el cambio real que merece el país. Son parte del mismo sistema que busca sobrevivir con nuevas máscaras.”

Desde el primer día de gobierno de Milei, advertimos sobre la trama oscura detrás del juicio de YPF en Nueva York, un fraude monumental diseñado por Carlos Zannini y que ahora el gobierno de Javier Milei intenta encubrir. Nos llenaron los oídos con acusaciones a Kicillof, pero nunca hicieron nada. Taparon todo. Ahora, frente a la inacción oficial, hemos intimado a la Procuración del Tesoro a que actúe en defensa del país o será cómplice de esta estafa histórica.

EL FRAUDE YPF Y LA MANIOBRA KIRCHNERISTA

Argentina enfrenta una condena multimillonaria por la «mala praxis expropiatoria» de YPF, pero la verdadera historia comenzó mucho antes. En 2008, con el aval de Néstor Kirchner, la familia Eskenazi adquirió un 25% de YPF sin poner un solo peso de su bolsillo, financiando la compra con dividendos de la empresa y créditos de bancos internacionales. En 2012, Cristina Fernández expropió la petrolera, perjudicando a Repsol y beneficiando a los Eskenazi. Luego, cuando estas sociedades entraron en quiebra en España, el derecho a litigar contra Argentina fue adquirido por el fondo buitre Burford Capital, que ahora exige una indemnización de más de 16.000 millones de dólares.

EL ARDID ZANNINI: UNA RENUNCIA DELIBERADA A DEFENDER A ARGENTINA

Carlos Zannini, en su rol de Procurador del Tesoro, diseñó una estrategia para que Argentina perdiera el juicio. La clave de la maniobra fue desistir del «discovery», un proceso judicial que habría permitido identificar a los verdaderos beneficiarios detrás de la demanda. Esta omisión no fue un error, sino una decisión premeditada para favorecer a los mismos grupos mafiosos que durante años se beneficiaron del saqueo del país.

ENCUBRIMIENTO EN EL GOBIERNO DE MILEI

Le pedimos desde el inicio a Milei que investigara el fraude Zannini, pero lo único que hizo su gobierno fue ocultar la maniobra. Mariano Cúneo Libarona, Rodolfo Barra y Santiago Castro Videla han sido cómplices de este encubrimiento. La justicia de EE.UU. ya tomó nota de la estafa procesal que pretendían legitimar con la «Tasa Kicillof» de Milei, que de haberse concretado habría costado a los argentinos 260 veces más que el fraude del criptogate Libra.

La jueza Loretta Preska expresó su asombro ante el cúmulo de irregularidades que rodean este caso. Mientras tanto, el país sigue perdiendo más de 2 millones de dólares por día en intereses, acumulando una deuda que ya supera los 26.000 millones de dólares. ¿Hasta cuándo tenemos que esperar para que el gobierno actúe?

NUESTROS REQUERIMIENTOS

Hemos presentado una denuncia formal al Procurador del Tesoro, Santiago Castro Videla, exigiendo:

  1. La auditoría inmediata de la gestión encubridora de Rodolfo Barra y el impulso de acciones legales contra Carlos Zannini.
  2. La investigación del vínculo entre las familias Kirchner-Eskenazi, el grupo Petersen y el fondo Burford Capital.
  3. Que no se ofrezcan las acciones de YPF en garantía para pagar la sentencia y evitar que la empresa vuelva a manos de los mismos que la saquearon.
  4. El inicio de un juicio civil contra Cristina Kirchner, Axel Kicillof y todos los funcionarios implicados en esta maniobra fraudulenta.
  5. Que se recupere el dinero de los bienes subastados en Uruguay, adquiridos con fondos sustraídos al Estado argentino.

Si el Procurador del Tesoro no cumple con su deber en un plazo de 10 días, procederemos a denunciarlo por encubrimiento y complicidad con el plan de impunidad de Zannini.

Esta es la mayor estafa contra el pueblo argentino, y no permitiremos que quede impune. O Milei actúa, o quedará marcado como otro encubridor del saqueo kirchnerista.

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