Actualidad Política

10 de junio de 2026

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Iván Espinosa de los Monteros participó en las protestas frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz, donde mostró su apoyo explícito a las movilizaciones contra el Gobierno de Pedro Sánchez y reclamó un “cambio político ya” en España. El dirigente, ahora al frente de la Fundación Atenea, participó primero en una manifestación en el entorno del Templo de Debod antes de desplazarse hacia Ferraz, donde las protestas ya se encontraban casi disueltas.

“Vengo a apoyar a quienes legítimamente se manifiestan en contra de un Gobierno que está haciendo mucho daño a España”, afirmó. Espinosa defendió que cualquier protesta convocada dentro de la legalidad debe contar con respaldo social, institucional y mediático: “Apoyaré cualquier manifestación legítima que surja contra este Gobierno”.

“Es necesario un cambio político ya”

El exdiputado fue contundente al afirmar que España atraviesa un momento que exige un giro inmediato en la dirección política del país. Recordó que existe un mecanismo constitucional para forzar ese cambio: “Quizá se podría intentar otra vez a través de una moción de censura, que hoy estaría más justificada que nunca”.

Aunque no detalló quién debería impulsarla ni con qué apoyos contaría, dejó claro que, en su opinión, la situación actual legitima una iniciativa de ese tipo.

Apoyo a la movilización social, mediática e institucional

Espinosa subrayó la importancia de que la protesta contra el Gobierno no se limite a las calles, sino que se exprese en todos los ámbitos de la vida pública:

  • En la calle, mediante manifestaciones pacíficas.
  • En las instituciones, reclamando acción política real.
  • En los medios de comunicación, que considera esenciales para informar y fiscalizar.
  • En los tribunales de justicia, a los que atribuyó un papel decisivo en la defensa del Estado de Derecho.

En este último punto, Espinosa hizo hincapié en la importancia de la justicia en el momento político actual: “Los tribunales tienen una labor muy importante”.

Una reaparición cargada de mensaje político

La presencia de Espinosa de los Monteros en Ferraz y su respaldo explícito a las protestas coincide con su creciente actividad pública desde Fundación Atenea, que en las últimas semanas ha intensificado su tono crítico hacia el Gobierno y ha presentado informes centrados en el deterioro institucional y la separación de poderes.

Su mensaje suma un paso más: unir el frente social, mediático, institucional y judicial para impulsar un cambio de ciclo político en España.

Iván Espinosa de los Monteros lanzó un duro alegato en el Foro Reconcilia España contra lo que calificó como “política construida desde el desconocimiento absoluto de la vida real”. Durante su intervención, el dirigente y presidente de la Fundación Atenea criticó a quienes —según él— legislan sin haber tenido jamás contacto con el trabajo productivo, ni con las dificultades que afrontan autónomos, empresarios y trabajadores del campo, la industria o la pesca.

“Son ataques desde el más profundo desconocimiento”, afirmó. “El problema es que no han trabajado en su vida, pero no de agricultor, ganadero, pescador o industrial… de nada. Nunca han estado en lo productivo”. Espinosa denunció que muchos responsables públicos desconocen la realidad básica de quienes levantan la economía del país, y que ese alejamiento deriva en políticas dañinas para quienes generan riqueza.

“No saben lo que es liquidar impuestos sin haber cobrado”

El exdiputado detalló situaciones cotidianas que, según él, la clase política ignora por completo: desde la dificultad de encontrar clientes, vender y cobrar, hasta la obligación de adelantar impuestos trimestrales sin tener ingresos asegurados.

También criticó el auge de lo que llamó “legislación desde una elevación moral o intelectual”, elaborada por personas que, según sostuvo, creen saber mejor que los propios productores cómo deben gestionar su actividad. “Es un profundo desprecio hacia quienes viven en el medio rural”, afirmó.

Críticas al buenismo regulatorio y a la Agenda 2030

Espinosa de los Monteros criticó además la elaboración de leyes desde un “buenismo elevado”, con referencias indirectas a marcos internacionales y a la Agenda 2030, a la que se refirió como “una Biblia” para ciertos sectores políticos. Según su lectura, estas agendas globales se aplican sin tener en cuenta el impacto real en agricultores, autónomos o pequeñas industrias.

“Que haya cambios es positivo, pero no bajemos la presión”

Aunque celebró que algunos dirigentes hayan empezado a rectificar su rumbo o a mostrar sensibilidad hacia el mundo productivo, Espinosa pidió prudencia y exigencia:
“Que haya cambios, evoluciones y mejoras es deseable; yo lo aplaudo. Pero no bajemos la presión”.

En un mensaje final cargado de advertencia, lanzó un dardo a quienes ahora defienden posiciones distintas a las que aplicaron cuando ostentaron responsabilidad institucional: “A veces algunos de los que oigo provienen de sitios donde ya tuvieron poder, y no fueron precisamente los más amigos de los que producen”.

El ascenso meteórico de Alvise Pérez en las elecciones europeas de 2024 demostró que, en España, un proyecto nacido en redes sociales puede movilizar cientos de miles de votos. Pero también evidenció sus límites. Alvise llegó antes, sorprendió al sistema, irrumpió con fuerza, pero no consiguió transformar ese impulso digital en poder real dentro del país.

Su resultado —más de 800.000 votos y tres eurodiputados— fue un hito inesperado. Sin embargo, la ventaja electoral de esa entrada fulgurante se diluyó rápidamente. Su discurso, muy efectivo para una campaña corta, no logró consolidarse después. La denuncia en su contra, los conflictos internos con los dos eurodiputados de su lista y la falta de estructura política hicieron que su fuerza se apagara con la misma velocidad con la que surgió.

Ese precedente no ha pasado desapercibido para Iván Espinosa de los Monteros, que observó con atención cómo un proyecto sin partido, sin implantación territorial y sin trayectoria institucional fue capaz de seducir a una masa de votantes huérfanos de referentes.

Espinosa entendió el mensaje: se puede, pero no basta con las redes.

La diferencia clave: Espinosa sí tiene trayectoria y una estructura en construcción

A diferencia de Alvise, cuyo movimiento se agotó apenas ganó visibilidad institucional, Espinosa llega con una ventaja decisiva: experiencia parlamentaria, credibilidad política y una hoja de servicio reconocida tras años como diputado y portavoz de VOX en el Congreso.

Su apuesta actual, a través de Fundación Atenea, marca una estrategia más sólida, estructurada y profesional:

  • no carga con responsabilidades de gobierno,
  • no está limitado por la disciplina parlamentaria,
  • y puede fijar agenda sin condicionantes partidistas.

Atenea es su laboratorio, su altavoz y su plataforma de captación, construida para evitar exactamente el error que hundió a Alvise: tener votos, pero no tener un proyecto político que los sostenga.

El objetivo político: ser el apoyo que necesita Feijóo para gobernar

Mientras Alvise buscó golpear al sistema desde fuera, Espinosa apunta a influir desde dentro. Su lectura es clara: el PP necesita escaños adicionales para una investidura viable, y con VOX la negociación es cada vez más difícil.

Ahí es donde Espinosa estudia irrumpir:

  • con un espacio propio entre PP y VOX,
  • captando voto liberal, desencantado o exvotante de VOX,
  • y ofreciendo a Feijóo la suma necesaria para formar gobierno.

La ecuación es simple:
si su proyecto consigue los diputados suficientes para desbloquear la investidura, Espinosa podría exigir —y obtener— ministerios y cargos clave en un Gobierno del Partido Popular.

Un acuerdo que Alvise jamás estuvo en condiciones de plantear.

Un plan más ambicioso y más preparado que el de Alvise

La lección es evidente:

  • Alvise demostró que existe un electorado enorme buscando alternativas.
  • Pero también demostró que sin estructura, sin trayectoria y sin cohesión interna ese impulso se evapora rápidamente.

Espinosa pretende repetir lo primero y evitar lo segundo.

Con una agenda propia sobre el deterioro institucional, la economía y la regeneración democrática, y con Atenea como maquinaria intelectual, está construyendo un proyecto capaz de:

  • ocupar espacio,
  • sostener discurso,
  • atraer voto,
  • negociar investiduras
  • y aspirar a cuotas de poder reales.

Lo que Alvise encendió, Espinosa quiere convertirlo en poder político efectivo.

Iván Espinosa de los Monteros defendió que la prosperidad de las naciones depende de la fortaleza y confiabilidad de sus instituciones políticas y económicas. En su intervención, el presidente de la Fundación Atenea sostuvo que los países libres —“democracias capitalistas”, en sus palabras— han sido históricamente los que han generado mayor desarrollo, y advirtió que España se ha apartado en los últimos años de ese modelo.

Espinosa destacó que, al inicio de la democracia, España llegó a construir instituciones que funcionaban razonablemente bien, pero alertó de que “hoy están gravemente afectadas por un serio deterioro institucional”. Subrayó que su intención no era denigrar la imagen del país ante observadores extranjeros, pero insistió en que para resolver los problemas actuales es imprescindible reconocerlos primero.

“España tiene un futuro muy brillante por delante”, afirmó, recordando incluso la publicación de su libro España tiene solución. Según sostuvo, ese futuro depende de asumir errores propios y de aplicar “cambios urgentes” que, a su juicio, no implican innovaciones radicales, sino regresar a estándares institucionales que España ya tuvo en el pasado.

Atenea presenta su primer informe: recuperar el Estado de Derecho

En su intervención, Espinosa presentó el primer informe elaborado por Fundación Atenea, el think tank que preside, titulado Recuperar el Estado de Derecho. El documento se centra en la necesidad de restaurar mecanismos institucionales fundamentales que, según su análisis, se han ido erosionando.

Entre los puntos centrales, destacó uno que calificó de “tan básico que da vergüenza que haga falta reivindicarlo”: la separación de poderes.

“La división entre el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial en España está hoy en entredicho”, advirtió. Según él, la acumulación de poder no se concentra ya en un órgano, sino en un solo individuo al frente del Ejecutivo. Sin citarlo por su nombre en ese fragmento, Espinosa señaló que esta concentración se produce en la figura del presidente del Gobierno.

“Estamos viendo cosas que pensábamos que nunca veríamos”

El exdiputado denunció que la calidad democrática de España se ha deteriorado hasta niveles que la sociedad creía imposibles hace apenas unos años. Invitó a los asistentes a descargar el informe completo en la web de Atenea y afirmó que el objetivo del documento es ofrecer un diagnóstico y un conjunto de reformas que permitan restaurar el funcionamiento institucional del país.

Para Espinosa de los Monteros, la tarea no es inventar nuevas estructuras, sino recuperar las que hicieron de España una democracia robusta durante etapas anteriores.

El dirigente político Iván Espinosa de los Monteros ha afirmado que en España existe “un enorme hastío con este Gobierno”, un sentimiento que considera “transversal a todas las ideologías” salvo en aquellos “que dependen directamente de un partido o del propio Ejecutivo”. Sin embargo, también advierte de que “la gente no está especialmente entusiasmada con la alternativa”, motivo por el que llama a la oposición a elevar sus propuestas.

Según Espinosa de los Monteros, es imprescindible que los partidos que hoy están en la oposición “propongan las mejores ideas, generen un clima de optimismo y hablen de aquello que España puede volver a hacer”. A su juicio, el país necesita una combinación de reformas reales, objetivos elevados pero alcanzables y un proyecto que devuelva la ilusión a los ciudadanos.

Desmontar el sanchismo es solo el primer paso

Espinosa subraya que “hacer un esfuerzo de desmontaje del andamiaje Sánchez es condición necesaria, pero no suficiente”.
“Ese desmontaje es para el primer día de la nueva mañana; a partir del segundo día hay que reconstruir”, afirmó.

El dirigente sostiene que España puede recuperar su dinamismo si se aplican reformas que impulsen la natalidad, el empleo, la vivienda y el talento nacional. “España tiene una oportunidad brutal por delante. Todo lo mal que estamos es, en realidad, una oportunidad de mejora”, señaló.

Autónomos, pymes y talento: liberar el potencial bloqueado

Espinosa insistió en que España no necesita más subvenciones, sino eliminar trabas:
“No digo que ayude o que dé dinero. Digo que rebaje, que desregule y que haga las cosas más sencillas para autónomos, comerciantes y pequeños y medianos empresarios”, indicó.

Aseguró que en España existe “un talento enorme, casi infinito”, y una capacidad de resistencia demostrada “a pesar de los peores gobiernos”. Si las normas permitieran liberar ese potencial, sostuvo, “el crecimiento sería infinito”.

“El gol lo mete Maradona, no el árbitro”: una economía que necesita dejar jugar

Para ilustrar su modelo económico, Espinosa recordó el segundo gol de Maradona a Inglaterra en el Mundial de 1986, cuando el árbitro permitió que la jugada continuara pese a varias faltas. Años más tarde, el árbitro intentó atribuirse parte del mérito.

El gol lo mete Maradona, no lo mete el árbitro”, afirmó.
“Los gobiernos no generan crecimiento: solo generan las condiciones adecuadas para que se produzca o para que no se produzca”.

Finalmente, alertó de que España lleva “17 años estancada”, lo que demuestra que “algo han hecho mal los gobiernos de los últimos tiempos”.

El presidente de la Fundación Atenea, Iván Espinosa de los Monteros, ha ofrecido una reflexión profunda sobre el papel de la comunicación y la percepción en la política contemporánea, advirtiendo que “la percepción es la realidad, la realidad no cuenta tanto como la percepción de la realidad”.

Durante su intervención, Espinosa analizó el caso de Nueva York como ejemplo de cómo la gestión política puede transformar —o deteriorar— una ciudad según quién la gobierne. Recordó que bajo alcaldes republicanos como Rudy Giuliani y Michael Bloomberg, “una urbe insegura y sucia se convirtió en un centro de prosperidad, comercio y turismo”.

Sin embargo, lamentó que los neoyorquinos “hayan vuelto a elegir a un islamista marxista irresponsable” y advirtió que, si cumple la mitad de lo prometido, “ya hará mucho daño a la ciudad”.

“Eso demuestra —señaló— que cuenta mucho más la percepción que la realidad. Este candidato ha sabido seducir con vídeos, con Instagram, con redes sociales, prometiendo medidas que ya se ha demostrado que no funcionan, pero que vende bien.”

Espinosa insistió en que el mundo liberal-conservador debe asumir esta lección:

“No basta con tener mejores ideas. Hay que saber contarlas, hay que saber seducir, hay que utilizar las herramientas a nuestro alcance. No es que las redes sean mágicas; todo el mundo las tiene, pero hay que saber utilizarlas.”

También hizo un llamamiento a la unidad y a la cooperación estratégica dentro de los equipos:

“Hace falta formar equipos, dejar los egos a un lado y sumar. En un entorno cada vez más complejo, los líderes que dividen dentro de su propio ámbito no construyen futuro.”

Desde la Fundación Atenea, Espinosa de los Monteros promueve este tipo de reflexiones para impulsar una nueva generación de liderazgo cultural, político y comunicativo, capaz de competir en la arena de las ideas con eficacia y emoción.

Redacción.

Iván Espinosa de los Monteros se mueve con la discreción de quien sabe que el tablero puede volver a girar. No está en los planes del PP ni de VOX, pero sí podría estar en los suyos. Y su fundación, Atenea, empieza a parecer algo más que un think tank.

Cada nuevo barómetro lo confirma: la política española vive congelada entre bloques. El PP y el PSOE se reparten el centro del tablero, mientras VOX consolida su espacio en ascenso. Juntos, los populares y los de Abascal ya suman 176 escaños, la mayoría absoluta. Pero no gobiernan.
Feijóo no quiere depender de VOX; Abascal no quiere ser el segundo. Ambos se necesitan y se repelen. Y así, España vuelve a ser rehén de una paradoja: hay mayoría, pero no gobierno.

En medio de esa parálisis, Iván Espinosa de los Monteros ha vuelto a escena con una serenidad que contrasta con el ruido general.
Desde Barcelona, lanzó un mensaje claro: PP y VOX deben ponerse de acuerdo, les guste o no.”
No fue una frase improvisada, sino la primera pieza visible de una estrategia más amplia. Espinosa no compite por liderar un partido, sino por representar una idea: la de una derecha capaz de gobernar sin avergonzarse de sí misma.

El regreso medido

Desde que dejó su escaño en 2023, Espinosa se ha movido con precisión quirúrgica. No ha roto con VOX, pero tampoco lo obedece. No se ha acercado al PP, pero empieza a generar respeto en sus filas.
Su discurso es institucional, liberal, promercado, y lo suficientemente templado como para no asustar a nadie.
En una derecha acostumbrada al choque, Espinosa encarna algo que escasea: credibilidad sin estridencia.

A través de la Fundación Atenea, ha construido una plataforma de pensamiento que ya funciona como punto de encuentro entre empresarios, exdirigentes y analistas del espacio liberal-conservador. En apariencia, un think tank más; en realidad, un lugar donde se rearma culturalmente la derecha, y donde se empieza a perfilar un proyecto político alternativo.

El escenario posible

Hoy, ni el PP ni VOX contemplan la posibilidad de que Espinosa de los Monteros encabece un gobierno de unidad.
No está en los planes de ninguno.
Pero podría estar en los suyos.

El escenario sería el siguiente: Feijóo gana, pero no logra gobernar. El bloqueo se repite. Y entonces, alguien propone una salida “técnica”, una figura de consenso que sume a la derecha sin desgastarla.
Espinosa encajaría como anillo al dedo: un exVOX con lenguaje institucional, un liberal que no incomoda a Bruselas, un conservador con tono civilizado.

Sería, en cierto modo, una versión política del movimiento de Abascal cuando en 2023 propuso a Ramón Tamames para la moción de censura: ceder el protagonismo para salvar el mensaje.
Solo que, esta vez, la cesión podría ser real y con poder efectivo.

Un plan a medio plazo (o antes)

Espinosa juega a largo plazo, pero no descarta el corto.
Atenea no es solo un espacio de debate; es un instrumento de influencia.
Su objetivo parece claro: posicionarse como el rostro moderado de una derecha cansada de los egos.
De cara a 2027 —o antes, si la legislatura de Sánchez se desmorona—, podría ser el nombre que PP y VOX miren cuando necesiten un punto de encuentro.

Nada de esto está formalmente escrito. Pero en política, las posibilidades empiezan a existir en el momento en que alguien se atreve a nombrarlas.
Y Espinosa ya lo hizo: pidió públicamente que PP y VOX se entiendan “les guste o no”. Fue un aviso. Una señal de que está dispuesto a ocupar el espacio que ambos líderes dejan vacío.

El liderazgo que no grita

En un país cansado de los gritos y las trincheras, Espinosa de los Monteros parece entender que el próximo liderazgo no será el del más ruidoso, sino el del más sensato.
Un líder que no necesite humillar a su socio para gobernar.
Un político que entienda que la derecha solo podrá volver al poder si deja de competir consigo misma.

Feijóo y Abascal suman una mayoría. Espinosa, una alternativa.
Y el día que ambos decidan dar un paso atrás, él ya habrá dado el primero hacia adelante.

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