Actualidad Política

10 de junio de 2026

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En una entrevista concedida al medio El Observador España, Iván Espinosa de los Monteros, presidente de Atenea, se refirió a la posibilidad de acuerdos entre el Partido Popular y Vox de cara a las próximas elecciones, una opción que considera ampliamente respaldada por los votantes de ambas formaciones.

Espinosa de los Monteros afirmó que España lleva más de siete años y medio gobernada por una coalición que calificó como “lo peor del espectro político”, integrada —según sus palabras— por la extrema izquierda, el separatismo y el Partido Socialista, lo que habría derivado en una situación crítica para el país.

Frente a ese escenario, el presidente de Atenea defendió que la única alternativa posible es que los dos partidos del centro-derecha, el Partido Popular y Vox, alcancen acuerdos en aquellas áreas en las que comparten criterios, aunque no coincidan en todos los aspectos. Subrayó que este planteamiento lo viene sosteniendo desde las elecciones generales del 23 de julio, cuando, a su juicio, debía haberse producido un cambio de gobierno.

En la entrevista, Espinosa de los Monteros señaló que el resultado electoral supuso una prolongación de una etapa política negativa para España, atribuida tanto a errores del bloque opositor como a la capacidad del actual presidente del Gobierno para maniobrar políticamente.

Finalmente, sostuvo que el centro-derecha debe enfocar sus esfuerzos en confrontar a la izquierda radical y a los movimientos separatistas, evitando las disputas internas, pese a las diferencias de criterio existentes, con el objetivo de ofrecer una alternativa sólida de gobierno.

Iván Espinosa de los Monteros ha reflexionado sobre el escenario político actual y el futuro electoral en España, reconociendo la dificultad de posicionarse ante una hipotética convocatoria inmediata de elecciones. “Es muy difícil responder hoy a quién votaría”, ha señalado, subrayando que su principal foco está puesto en las elecciones generales y no en el corto plazo.

Durante su intervención, Espinosa de los Monteros ha expresado su deseo de que, de cara a las próximas generales —que estima todavía a más de un año vista—, se logre generar la suficiente influencia política y social como para que Partido Popular y VOX encuentren espacios de cohabitación y entendimiento, basados en ideas claras y definidas que, a su juicio, actualmente no están siendo asumidas con nitidez por ninguna de las dos formaciones.

“El objetivo es que, cuando llegue el momento electoral, los ciudadanos puedan exigir que esas ideas se pongan en marcha”, ha afirmado, apelando directamente a la responsabilidad de votantes, espectadores y opinión pública para presionar en favor de un proyecto político sólido “por el bien de España”, con una perspectiva de gobierno de al menos cuatro años, e incluso ocho.

En este contexto, Espinosa de los Monteros ha recordado que antes de unas elecciones generales habrá importantes citas autonómicas, como Aragón y Castilla y León en marzo, y Andalucía, que marcarán el pulso político previo. Asimismo, ha reaccionado con tono distendido a las recientes declaraciones de Santiago Abascal, quien este fin de semana manifestó su intención de entrar en futuros gobiernos con una vicepresidencia, un planteamiento que, según Espinosa de los Monteros, forma parte del debate político natural en esta nueva etapa.

La intervención deja entrever una estrategia orientada menos a la urgencia electoral y más a la construcción de un marco de ideas compartidas, capaz de articular mayorías y ofrecer estabilidad política en el medio y largo plazo.

Iván Espinosa de los Monteros avanza en la construcción de un proyecto político propio con el que pretende competir en las próximas elecciones generales y ocupar el espacio que se abre entre el Partido Popular y VOX. Tras su salida de VOX, lejos de desaparecer, ha intensificado su actividad pública y reforzado su influencia con la creación de Fundación Atenea, una plataforma que ya opera como laboratorio ideológico y antecedente de una futura candidatura.

Su reaparición política no es casual. La salida de VOX no supuso una retirada, sino una reorganización. Desde entonces, entrevistas, conferencias y presencia mediática han marcado un proceso de reconstrucción personal y estratégica que apunta a un objetivo claro: volver al Congreso con su propia lista.

El contexto político actual favorece esta maniobra. Feijóo ha reiterado que no quiere gobernar con VOX, y VOX tampoco aceptará las condiciones del PP. Ese desencuentro previsible abrirá un vacío electoral entre ambas formaciones, un espacio que Espinosa de los Monteros busca ocupar con un nuevo proyecto político, ya sea bajo el nombre de Atenea o con una marca distinta.

El plan es doble. En primer lugar, obtener representación ya en la próxima convocatoria electoral, captando a votantes del PP y a exvotantes de VOX que lo ven como un perfil sólido, técnico y capaz de ofrecer una alternativa distinta dentro del mismo bloque ideológico. En segundo lugar, si se produjera una repetición electoral —algo posible si PP y VOX vuelven a chocar en la negociación— Espinosa intentará disputar parte del voto de VOX y presentarse como el actor que puede desbloquear la gobernabilidad y permitir que la derecha llegue al poder.

La comparación con Javier Milei genera matices necesarios. Espinosa de los Monteros posee una formación académica superior, un estilo más institucional y un temperamento más sobrio que el presidente argentino. Sin embargo, en términos estratégicos, su movimiento sigue un patrón similar al que permitió a Milei irrumpir entre las dos fuerzas que monopolizaban el poder en Argentina: construcción cultural previa, creación de una comunidad ideológica, entrada sin estructura partidaria tradicional, narrativa antisistema dentro del marco constitucional y capitalización del voto desencantado.

En este sentido, Atenea no es solo un think tank. Funcionará, en la práctica, como plataforma de captación, generador de discurso y base organizativa de un futuro partido. Su estética, sus contenidos y su posicionamiento indican que Espinosa aspira a liderar un espacio propio dentro del bloque conservador, con una identidad liberal, técnica y disciplinada.

Con esta estrategia, Espinosa de los Monteros se posiciona para disputar parte del electorado de PP y VOX, obtener representación parlamentaria y convertirse en un actor determinante en la gobernabilidad del país. Su objetivo va más allá de influir desde fuera: quiere entrar en el Congreso con fuerza y jugar un papel clave en el cambio político en España.

Hay una certeza que atraviesa todo el debate: conociendo el perfil de Javier Ortega Smith, Santiago Abascal no va a jubilarlo de la política española.

La decisión de VOX de apartarlo de la mesa ejecutiva marcó el final de su etapa dentro del partido, pero no su final como actor político. Ortega Smith no es un dirigente de retirada silenciosa ni de segundas filas prolongadas. Si sale, sale para seguir jugando.

La ruptura está decidida y el final es conocido: Ortega Smith seguirá en política. Lo que queda por definir es cómo y cuándo ejecutará su salida de VOX y cuál será el camino elegido hasta 2027.

Los escenarios abiertos: la salida está decidida, el tempo no.

Escenario 1: ruptura con VOX y conservación del escaño

Uno de los escenarios plausibles es que, llegado el momento, Ortega Smith rompa con VOX pero conserve el acta de diputado. Se trata de una posibilidad legal y parlamentaria que permitiría:

  • Mantener visibilidad institucional.
  • No desaparecer del tablero político durante la transición.
  • Disponer de tiempo para redefinir su encaje futuro, incluido un eventual acercamiento al entorno que impulsa Iván Espinosa de los Monteros y Atenea.

Coste político

Este escenario conlleva un desgaste evidente:

  • VOX podría instalar el relato del “escaño ganado con otras siglas”.
  • Parte del electorado lo interpretaría como deslealtad.
  • Se activarían comparaciones incómodas con Ábalos, aunque el contexto sea distinto.

Es una opción que preserva la voz, pero encarece el relato.


Escenario 2: ruptura y entrega del acta

Otra posibilidad es que Ortega Smith renuncie al escaño.

Ventaja

  • Coherencia simbólica máxima.
  • Cierre limpio y sin ambigüedades.

Coste

  • Salida inmediata del Congreso.
  • Pérdida total de visibilidad institucional.
  • Desaparición del foco político justo cuando se reconfigura el espacio a la derecha.

Es un escenario éticamente sólido, pero políticamente limitante.


Escenario 3: retrasar la ruptura

También es posible que Ortega Smith dilate la salida, permanezca formalmente en VOX durante un tiempo y ejecute la ruptura más adelante, cuando el calendario electoral haga el gesto más relevante.

Riesgo

  • Quedar en una zona de irrelevancia prolongada.
  • Que el partido avance sin él mientras espera.

Este escenario convierte el tiempo en un arma de doble filo.


Escenario 4: salida directa y encaje en un nuevo proyecto

Finalmente, cabe la hipótesis de una salida clara y una integración directa en un proyecto alternativo, como el que se está articulando en torno a Atenea, con vistas a las elecciones generales de 2027. No hay confirmación de que este sea el camino elegido, pero forma parte del tablero real.


Conclusión

No puede afirmarse qué hará Ortega Smith ni cuándo lo hará.
Lo único claro es que la decisión de VOX de apartarlo cambió definitivamente el escenario y abrió una etapa de indefinición estratégica.

A partir de ahí, cada opción tiene un coste distinto:

  • quedarse con el escaño preserva la voz, pero desgasta el relato;
  • renunciar limpia la imagen, pero borra la presencia;
  • esperar puede maximizar impacto… o diluirlo.

En política, no decidir también es una decisión. Y hoy, en el caso de Ortega Smith, el cuándo pesa tanto como el qué.

La situación de Javier Ortega Smith ha entrado en una fase definitiva. Con VOX en clara alza electoral, el partido ya ha tomado una decisión implícita: Ortega Smith no vuelve al centro del poder, no recupera cargos orgánicos y no forma parte del VOX que se proyecta a futuro. No habrá rehabilitación interna.

A partir de aquí, la pregunta ya no es qué hará VOX, sino qué hará Ortega Smith. Y el margen de maniobra es estrecho.

VOX ya decidió: Ortega Smith no es parte del nuevo ciclo

El crecimiento de VOX ha cerrado cualquier debate interno. Cuando un partido sube, no negocia con el pasado: consolida liderazgo, disciplina estructuras y elimina excepciones. En ese esquema, Ortega Smith —fundador, con voz propia y autonomía política— no encaja.

No ha sido expulsado, pero sí neutralizado políticamente:

  • Fuera de la ejecutiva
  • Sin peso en la confección de listas
  • Sin rol estratégico
  • Con alta probabilidad de quedar fuera de futuras candidaturas

En términos reales, VOX ya lo ha descartado como dirigente relevante.

Las opciones reales que le quedan

Con este escenario, Ortega Smith solo tiene tres caminos, todos con costes claros.

1️⃣ Quedarse y asumir el segundo plano

Puede seguir en VOX, conservar el carné y aceptar un papel residual.
Esto implica irrelevancia política, dependencia total de decisiones ajenas y el riesgo permanente de quedar fuera de listas. Es la opción de la inercia, pero también la del desgaste silencioso.

2️⃣ Abandonar la política

Una retirada ordenada evitaría el choque frontal con VOX y preservaría su trayectoria personal. Es una salida digna, pero supone aceptar que su etapa política ha terminado. No deja proyecto ni continuidad.

3️⃣ Romper y sumarse al espacio de Espinosa de los Monteros

La tercera vía es la única que le devuelve centralidad: romper definitivamente con VOX y alinearse con el proyecto que impulsa Iván Espinosa de los Monteros alrededor de Atenea, con vistas a una posible lista para las legislativas de 2027.

Este camino implica conflicto abierto, ataques desde VOX y riesgo electoral, pero también proyecto, rol y visibilidad.

Entonces… ¿qué hará Ortega Smith?

Políticamente, quedarse ya no es una opción estratégica, sino una resignación.
Retirarse es posible, pero choca con su perfil combativo y su trayectoria pública.
Romper es arriesgado, pero coherente con alguien que no acepta desaparecer sin dar batalla.

Con VOX en crecimiento y cerrado, el tiempo juega en su contra. Cada mes que pase sin decidir reduce su capital político y fortalece el relato de que ya es parte del pasado.

VOX ya decidió seguir sin Ortega Smith.
Ahora, la decisión pendiente es la suya.

O acepta ser un fundador sin poder,
o abandona la política,
o rompe y apuesta por una alternativa.

En política, no decidir también es decidir. Y casi siempre, es la peor de las opciones.

En una entrevista en Quorvm Podcast, el exdiputado recuerda que PP y VOX han gobernado juntos siempre que han podido y advierte de que repetir el bloqueo tendría un alto coste electoral.

Las elecciones celebradas ayer en Extremadura han reactivado el debate sobre el futuro del bloque alternativo al sanchismo y la relación entre el Partido Popular y VOX. En este contexto, las declaraciones de Iván Espinosa de los Monteros adquieren especial relevancia.

El exdiputado hizo estas afirmaciones en una entrevista con Javi Cabello en el Quorvm Podcast, donde lanzó un aviso directo: “¿De verdad alguien cree que, si PP y VOX suman mayoría, no van a pactar? Como no lo hagan, sería el final de los dos”.

Espinosa de los Monteros apeló a los precedentes para desmontar el relato del bloqueo. Reconoció que existe competencia política y que cada partido busca su espacio, algo legítimo en democracia, pero subrayó un dato clave que suele omitirse: en el 100% de los casos en los que PP y VOX han podido gobernar juntos, lo han hecho. No recuerda —ni afirma que exista— un solo municipio o comunidad autónoma que haya quedado en manos del PSOE cuando ambas formaciones sumaban mayoría suficiente para evitarlo.

El resultado extremeño refuerza esta tesis. El PP gana y domina el mapa extremeño, pero no alcanza la mayoría absoluta. VOX, sin ganar numerosos municipios, incrementa de forma notable su representación y se convierte en fuerza decisiva en el Parlamento autonómico. El escenario es claro: no hay alternativa de gobierno sin acuerdo entre PP y VOX. Y el electorado lo percibe así.

Por eso, Espinosa de los Monteros extendió su advertencia al plano nacional: si algún día PP y VOX superan juntos la barrera de los 176 escaños en el Congreso y, aun así, no se ponen de acuerdo para gobernar, el castigo no vendrá de los adversarios políticos, sino de los propios votantes. “Se lo cobrarán por la calle”, afirmó, “y con razón”.

Extremadura demuestra que el argumento de que “votar a VOX bloquea gobiernos” no se sostiene frente a la experiencia real. Cuando hay mayoría, hay acuerdo. Y cuando no lo hay, el bloqueo no lo genera VOX, sino la negativa a asumir la aritmética parlamentaria. El mensaje que dejaron ayer las urnas es tan simple como contundente: los votantes no premian la confrontación interna, sino la capacidad de convertir los votos en gobierno.

Iván Espinosa de los Monteros ha alertado de que España atraviesa una profunda crisis de liderazgo y propósito que está desperdiciando uno de sus mayores activos: el talento. A su juicio, el problema no es la falta de capacidad, creatividad o formación, sino la ausencia de un objetivo común y de convicciones claras que orienten el esfuerzo colectivo.

“El talento necesita saber a qué estamos jugando”, ha afirmado, subrayando que España lleva “dos décadas perdidas”, en las que ha olvidado su misión, sus valores y la esperanza de futuro que sí existía en etapas anteriores, incluso cuando había menos formación o experiencia que ahora.

Espinosa ha insistido en que esta situación no es fruto de agentes externos, sino de una responsabilidad interna: “Lo hemos estropeado nosotros”, ha dicho, señalando tanto la mala elección de líderes como la retirada progresiva de la sociedad civil de los asuntos comunes. En su opinión, muchos ciudadanos capaces han renunciado a implicarse, dejando la gestión de lo público en manos de “los peores”.

El dirigente ha llamado especialmente a quienes tienen conocimiento, capacidad y talento a asumir una mayor responsabilidad más allá de su ámbito personal o familiar. “Los que hemos tenido oportunidades tenemos la obligación moral de trabajar también por algo más grande”, ha defendido.

Para Espinosa de los Monteros, la salida pasa por recuperar los valores y principios que han definido históricamente a España y a Occidente. “Es hora de volver a creer en lo que somos”, ha concluido, reivindicando esos valores como la base que convirtió a España —y a ciudades como Toledo— en uno de los mejores lugares del mundo para nacer y desarrollar un proyecto de vida.

Iván Espinosa de los Monteros insiste en que España atraviesa “el peor momento de nuestras vidas” y reclama un cambio político inmediato que, a su juicio, debe llegar acompañado de reformas estructurales. En una entrevista con El Español, el exdiputado repasó la situación institucional, económica y social, defendió ajustes en la Constitución y volvió a cargar contra el Gobierno por sus políticas feministas e inmigratorias.

El dirigente negó cualquier acercamiento al Partido Popular tras su presencia en la manifestación del domingo, asegurando que asistió tanto a la protesta convocada por los populares como a otra organizada por Revuelta. “Apoyo toda manifestación cívica y legítima contra un Gobierno deslegitimado”, afirmó, insistiendo en que su participación responde al descontento social y no a movimientos estratégicos.

Sobre la posibilidad de una moción de censura liderada por Alberto Núñez Feijóo, señaló que, aunque sin apoyos garantizados supone un riesgo, podría ofrecer beneficios políticos al centrar el debate en un proyecto alternativo de país y obligar al resto de partidos a fijar posiciones claras. Cree incluso que podrían surgir “sorpresas” entre las formaciones nacionalistas.

En materia institucional, Espinosa propuso elevar los requisitos para que un partido acceda al Congreso o forme grupo propio: al menos un 5% de voto nacional y 18 escaños. Considera además que quienes no renuncien expresamente a la violencia o a la ruptura de España no deberían participar en las Cortes. Vinculó esta posición con el caso de Bildu y acusó al PSOE de erosionar la separación de poderes.

Aunque no cree que el momento político sea adecuado, se mostró favorable a reformas constitucionales. Entre los cambios que impulsaría, citó revisar el sistema autonómico, eliminar la disposición que permite la eventual anexión de Navarra al País Vasco y reforzar el cumplimiento efectivo de la Carta Magna. Reivindicó un espíritu reformista inspirado en las enmiendas puntuales del sistema estadounidense.

Las críticas más duras llegaron al abordar las políticas feministas del Gobierno. Espinosa calificó el feminismo institucional de “fraude” y responsabilizó al Ejecutivo de poner en riesgo a las mujeres con la ley del “solo sí es sí” y la posterior reducción de penas a agresores sexuales. Vinculó además el aumento de inseguridad a la inmigración irregular, defendiendo la existencia de una correlación entre ciertos delitos y orígenes culturales. Reiteró que Vox fue el único partido que advirtió durante años sobre los efectos sociales y laborales de la inmigración masiva, mientras “la izquierda niega el problema y el PP oscila”.

En su diagnóstico general, el exdiputado afirmó que España lleva 17 años sin recuperar el nivel de riqueza por habitante previo a 2007 y criticó la “inestabilidad permanente” del Gobierno, que, según él, no logra acuerdos ni legislativos ni presupuestarios y depende de socios que exigen “concesiones inasumibles”. Finalmente, recordó que Vox siempre ha acudido a los actos donde estaba presente el Rey y cuestionó el giro del PSOE respecto a la Corona.

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