Actualidad Política

25 de julio de 2026

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Iván Espinosa de los Monteros, presidente de Atenea, ha denunciado el sectarismo ideológico y la falta de cultura democrática de lo que define como “la nueva izquierda”, tras la polémica generada por la negativa de Uclés a participar en un acto debido a su presencia y a la del expresidente José María Aznar.

Durante una entrevista, Espinosa de los Monteros ha señalado que este veto evidencia el verdadero carácter de un sector político que “no permite a nadie opinar de manera diferente” y que actúa desde una supuesta superioridad moral que, a su juicio, es inexistente.

“Este es el nivel intelectual de ese mundo progre que se presenta como democrático, pero que en realidad demuestra una profunda inferioridad moral, democrática, ética y de capacidad”, ha afirmado.

El presidente de Atenea ha advertido de que este tipo de actitudes suponen un atentado contra los derechos fundamentales, especialmente contra la libertad de expresión y el pluralismo político, pilares básicos de cualquier democracia sólida.

Espinosa de los Monteros ha subrayado que el debate y la confrontación de ideas son esenciales en una sociedad libre, y que excluir al discrepante es una práctica propia de modelos autoritarios que nada tienen que ver con los valores democráticos que dicen defender.

Iván Espinosa de los Monteros ha cargado duramente contra lo que define como una asimetría estructural entre el Estado y los ciudadanos, denunciando que mientras a los particulares se les exige un control constante, el propio Estado no se somete a ningún mecanismo real de inspección ni responsabilidad.

Durante su intervención, Espinosa de los Monteros ha comparado las exigencias que soporta cualquier ciudadano con su coche o su vivienda con la ausencia total de control sobre el funcionamiento del Estado. “Si te compras un coche, a los pocos años tienes que pasar la ITV. Si no lo haces, te multan o te impiden circular”, ha recordado, detallando que en estas inspecciones se revisa desde los frenos y los neumáticos hasta la amortiguación o el desgaste de materiales.

El mismo razonamiento lo ha aplicado a las viviendas y edificios, donde existen inspecciones técnicas obligatorias para comprobar cimientos, fachadas, cubiertas, ascensores o posibles riesgos para la seguridad de las personas. “Si no pasas la inspección, te sancionan”, ha subrayado.

Frente a ello, el exdiputado ha lanzado una pregunta clave: “¿Quién inspecciona al Estado?”. “¿Quién se asegura de que el mantenimiento del Estado que pagamos entre todos se haga correctamente? ¿Quién inspecciona al inspector?”, ha cuestionado, denunciando que no existe un sistema equivalente de control ni sanción para quienes gestionan lo público.

Espinosa de los Monteros ha criticado que el ciudadano sea siempre el “pagano”: “Pagamos la ITV, la inspección de edificios y también el mantenimiento del Estado, pero nunca se le exige al Estado la misma responsabilidad que se nos exige a nosotros”.

En ese sentido, ha denunciado lo que considera una práctica habitual del socialismo: exigir, multar y sancionar al ciudadano mientras el poder político elude cualquier tipo de rendición de cuentas. “A ti te exijo, a ti te multo y a ti te amenazo. Pero a mí no me pasa nada”, ha resumido.

Para el dirigente, esta falta de simetría entre el Estado y el individuo es una de las bases del engaño al ciudadano y un ejemplo claro de cómo el poder público no se aplica a sí mismo las normas que impone a los demás.

En una entrevista concedida al medio El Observador España, Iván Espinosa de los Monteros, presidente de Atenea, se refirió a la posibilidad de acuerdos entre el Partido Popular y Vox de cara a las próximas elecciones, una opción que considera ampliamente respaldada por los votantes de ambas formaciones.

Espinosa de los Monteros afirmó que España lleva más de siete años y medio gobernada por una coalición que calificó como “lo peor del espectro político”, integrada —según sus palabras— por la extrema izquierda, el separatismo y el Partido Socialista, lo que habría derivado en una situación crítica para el país.

Frente a ese escenario, el presidente de Atenea defendió que la única alternativa posible es que los dos partidos del centro-derecha, el Partido Popular y Vox, alcancen acuerdos en aquellas áreas en las que comparten criterios, aunque no coincidan en todos los aspectos. Subrayó que este planteamiento lo viene sosteniendo desde las elecciones generales del 23 de julio, cuando, a su juicio, debía haberse producido un cambio de gobierno.

En la entrevista, Espinosa de los Monteros señaló que el resultado electoral supuso una prolongación de una etapa política negativa para España, atribuida tanto a errores del bloque opositor como a la capacidad del actual presidente del Gobierno para maniobrar políticamente.

Finalmente, sostuvo que el centro-derecha debe enfocar sus esfuerzos en confrontar a la izquierda radical y a los movimientos separatistas, evitando las disputas internas, pese a las diferencias de criterio existentes, con el objetivo de ofrecer una alternativa sólida de gobierno.

Iván Espinosa de los Monteros ha reflexionado sobre el escenario político actual y el futuro electoral en España, reconociendo la dificultad de posicionarse ante una hipotética convocatoria inmediata de elecciones. “Es muy difícil responder hoy a quién votaría”, ha señalado, subrayando que su principal foco está puesto en las elecciones generales y no en el corto plazo.

Durante su intervención, Espinosa de los Monteros ha expresado su deseo de que, de cara a las próximas generales —que estima todavía a más de un año vista—, se logre generar la suficiente influencia política y social como para que Partido Popular y VOX encuentren espacios de cohabitación y entendimiento, basados en ideas claras y definidas que, a su juicio, actualmente no están siendo asumidas con nitidez por ninguna de las dos formaciones.

“El objetivo es que, cuando llegue el momento electoral, los ciudadanos puedan exigir que esas ideas se pongan en marcha”, ha afirmado, apelando directamente a la responsabilidad de votantes, espectadores y opinión pública para presionar en favor de un proyecto político sólido “por el bien de España”, con una perspectiva de gobierno de al menos cuatro años, e incluso ocho.

En este contexto, Espinosa de los Monteros ha recordado que antes de unas elecciones generales habrá importantes citas autonómicas, como Aragón y Castilla y León en marzo, y Andalucía, que marcarán el pulso político previo. Asimismo, ha reaccionado con tono distendido a las recientes declaraciones de Santiago Abascal, quien este fin de semana manifestó su intención de entrar en futuros gobiernos con una vicepresidencia, un planteamiento que, según Espinosa de los Monteros, forma parte del debate político natural en esta nueva etapa.

La intervención deja entrever una estrategia orientada menos a la urgencia electoral y más a la construcción de un marco de ideas compartidas, capaz de articular mayorías y ofrecer estabilidad política en el medio y largo plazo.

Iván Espinosa de los Monteros avanza en la construcción de un proyecto político propio con el que pretende competir en las próximas elecciones generales y ocupar el espacio que se abre entre el Partido Popular y VOX. Tras su salida de VOX, lejos de desaparecer, ha intensificado su actividad pública y reforzado su influencia con la creación de Fundación Atenea, una plataforma que ya opera como laboratorio ideológico y antecedente de una futura candidatura.

Su reaparición política no es casual. La salida de VOX no supuso una retirada, sino una reorganización. Desde entonces, entrevistas, conferencias y presencia mediática han marcado un proceso de reconstrucción personal y estratégica que apunta a un objetivo claro: volver al Congreso con su propia lista.

El contexto político actual favorece esta maniobra. Feijóo ha reiterado que no quiere gobernar con VOX, y VOX tampoco aceptará las condiciones del PP. Ese desencuentro previsible abrirá un vacío electoral entre ambas formaciones, un espacio que Espinosa de los Monteros busca ocupar con un nuevo proyecto político, ya sea bajo el nombre de Atenea o con una marca distinta.

El plan es doble. En primer lugar, obtener representación ya en la próxima convocatoria electoral, captando a votantes del PP y a exvotantes de VOX que lo ven como un perfil sólido, técnico y capaz de ofrecer una alternativa distinta dentro del mismo bloque ideológico. En segundo lugar, si se produjera una repetición electoral —algo posible si PP y VOX vuelven a chocar en la negociación— Espinosa intentará disputar parte del voto de VOX y presentarse como el actor que puede desbloquear la gobernabilidad y permitir que la derecha llegue al poder.

La comparación con Javier Milei genera matices necesarios. Espinosa de los Monteros posee una formación académica superior, un estilo más institucional y un temperamento más sobrio que el presidente argentino. Sin embargo, en términos estratégicos, su movimiento sigue un patrón similar al que permitió a Milei irrumpir entre las dos fuerzas que monopolizaban el poder en Argentina: construcción cultural previa, creación de una comunidad ideológica, entrada sin estructura partidaria tradicional, narrativa antisistema dentro del marco constitucional y capitalización del voto desencantado.

En este sentido, Atenea no es solo un think tank. Funcionará, en la práctica, como plataforma de captación, generador de discurso y base organizativa de un futuro partido. Su estética, sus contenidos y su posicionamiento indican que Espinosa aspira a liderar un espacio propio dentro del bloque conservador, con una identidad liberal, técnica y disciplinada.

Con esta estrategia, Espinosa de los Monteros se posiciona para disputar parte del electorado de PP y VOX, obtener representación parlamentaria y convertirse en un actor determinante en la gobernabilidad del país. Su objetivo va más allá de influir desde fuera: quiere entrar en el Congreso con fuerza y jugar un papel clave en el cambio político en España.

Hay una certeza que atraviesa todo el debate: conociendo el perfil de Javier Ortega Smith, Santiago Abascal no va a jubilarlo de la política española.

La decisión de VOX de apartarlo de la mesa ejecutiva marcó el final de su etapa dentro del partido, pero no su final como actor político. Ortega Smith no es un dirigente de retirada silenciosa ni de segundas filas prolongadas. Si sale, sale para seguir jugando.

La ruptura está decidida y el final es conocido: Ortega Smith seguirá en política. Lo que queda por definir es cómo y cuándo ejecutará su salida de VOX y cuál será el camino elegido hasta 2027.

Los escenarios abiertos: la salida está decidida, el tempo no.

Escenario 1: ruptura con VOX y conservación del escaño

Uno de los escenarios plausibles es que, llegado el momento, Ortega Smith rompa con VOX pero conserve el acta de diputado. Se trata de una posibilidad legal y parlamentaria que permitiría:

  • Mantener visibilidad institucional.
  • No desaparecer del tablero político durante la transición.
  • Disponer de tiempo para redefinir su encaje futuro, incluido un eventual acercamiento al entorno que impulsa Iván Espinosa de los Monteros y Atenea.

Coste político

Este escenario conlleva un desgaste evidente:

  • VOX podría instalar el relato del “escaño ganado con otras siglas”.
  • Parte del electorado lo interpretaría como deslealtad.
  • Se activarían comparaciones incómodas con Ábalos, aunque el contexto sea distinto.

Es una opción que preserva la voz, pero encarece el relato.


Escenario 2: ruptura y entrega del acta

Otra posibilidad es que Ortega Smith renuncie al escaño.

Ventaja

  • Coherencia simbólica máxima.
  • Cierre limpio y sin ambigüedades.

Coste

  • Salida inmediata del Congreso.
  • Pérdida total de visibilidad institucional.
  • Desaparición del foco político justo cuando se reconfigura el espacio a la derecha.

Es un escenario éticamente sólido, pero políticamente limitante.


Escenario 3: retrasar la ruptura

También es posible que Ortega Smith dilate la salida, permanezca formalmente en VOX durante un tiempo y ejecute la ruptura más adelante, cuando el calendario electoral haga el gesto más relevante.

Riesgo

  • Quedar en una zona de irrelevancia prolongada.
  • Que el partido avance sin él mientras espera.

Este escenario convierte el tiempo en un arma de doble filo.


Escenario 4: salida directa y encaje en un nuevo proyecto

Finalmente, cabe la hipótesis de una salida clara y una integración directa en un proyecto alternativo, como el que se está articulando en torno a Atenea, con vistas a las elecciones generales de 2027. No hay confirmación de que este sea el camino elegido, pero forma parte del tablero real.


Conclusión

No puede afirmarse qué hará Ortega Smith ni cuándo lo hará.
Lo único claro es que la decisión de VOX de apartarlo cambió definitivamente el escenario y abrió una etapa de indefinición estratégica.

A partir de ahí, cada opción tiene un coste distinto:

  • quedarse con el escaño preserva la voz, pero desgasta el relato;
  • renunciar limpia la imagen, pero borra la presencia;
  • esperar puede maximizar impacto… o diluirlo.

En política, no decidir también es una decisión. Y hoy, en el caso de Ortega Smith, el cuándo pesa tanto como el qué.

La situación de Javier Ortega Smith ha entrado en una fase definitiva. Con VOX en clara alza electoral, el partido ya ha tomado una decisión implícita: Ortega Smith no vuelve al centro del poder, no recupera cargos orgánicos y no forma parte del VOX que se proyecta a futuro. No habrá rehabilitación interna.

A partir de aquí, la pregunta ya no es qué hará VOX, sino qué hará Ortega Smith. Y el margen de maniobra es estrecho.

VOX ya decidió: Ortega Smith no es parte del nuevo ciclo

El crecimiento de VOX ha cerrado cualquier debate interno. Cuando un partido sube, no negocia con el pasado: consolida liderazgo, disciplina estructuras y elimina excepciones. En ese esquema, Ortega Smith —fundador, con voz propia y autonomía política— no encaja.

No ha sido expulsado, pero sí neutralizado políticamente:

  • Fuera de la ejecutiva
  • Sin peso en la confección de listas
  • Sin rol estratégico
  • Con alta probabilidad de quedar fuera de futuras candidaturas

En términos reales, VOX ya lo ha descartado como dirigente relevante.

Las opciones reales que le quedan

Con este escenario, Ortega Smith solo tiene tres caminos, todos con costes claros.

1️⃣ Quedarse y asumir el segundo plano

Puede seguir en VOX, conservar el carné y aceptar un papel residual.
Esto implica irrelevancia política, dependencia total de decisiones ajenas y el riesgo permanente de quedar fuera de listas. Es la opción de la inercia, pero también la del desgaste silencioso.

2️⃣ Abandonar la política

Una retirada ordenada evitaría el choque frontal con VOX y preservaría su trayectoria personal. Es una salida digna, pero supone aceptar que su etapa política ha terminado. No deja proyecto ni continuidad.

3️⃣ Romper y sumarse al espacio de Espinosa de los Monteros

La tercera vía es la única que le devuelve centralidad: romper definitivamente con VOX y alinearse con el proyecto que impulsa Iván Espinosa de los Monteros alrededor de Atenea, con vistas a una posible lista para las legislativas de 2027.

Este camino implica conflicto abierto, ataques desde VOX y riesgo electoral, pero también proyecto, rol y visibilidad.

Entonces… ¿qué hará Ortega Smith?

Políticamente, quedarse ya no es una opción estratégica, sino una resignación.
Retirarse es posible, pero choca con su perfil combativo y su trayectoria pública.
Romper es arriesgado, pero coherente con alguien que no acepta desaparecer sin dar batalla.

Con VOX en crecimiento y cerrado, el tiempo juega en su contra. Cada mes que pase sin decidir reduce su capital político y fortalece el relato de que ya es parte del pasado.

VOX ya decidió seguir sin Ortega Smith.
Ahora, la decisión pendiente es la suya.

O acepta ser un fundador sin poder,
o abandona la política,
o rompe y apuesta por una alternativa.

En política, no decidir también es decidir. Y casi siempre, es la peor de las opciones.

En una entrevista en Quorvm Podcast, el exdiputado recuerda que PP y VOX han gobernado juntos siempre que han podido y advierte de que repetir el bloqueo tendría un alto coste electoral.

Las elecciones celebradas ayer en Extremadura han reactivado el debate sobre el futuro del bloque alternativo al sanchismo y la relación entre el Partido Popular y VOX. En este contexto, las declaraciones de Iván Espinosa de los Monteros adquieren especial relevancia.

El exdiputado hizo estas afirmaciones en una entrevista con Javi Cabello en el Quorvm Podcast, donde lanzó un aviso directo: “¿De verdad alguien cree que, si PP y VOX suman mayoría, no van a pactar? Como no lo hagan, sería el final de los dos”.

Espinosa de los Monteros apeló a los precedentes para desmontar el relato del bloqueo. Reconoció que existe competencia política y que cada partido busca su espacio, algo legítimo en democracia, pero subrayó un dato clave que suele omitirse: en el 100% de los casos en los que PP y VOX han podido gobernar juntos, lo han hecho. No recuerda —ni afirma que exista— un solo municipio o comunidad autónoma que haya quedado en manos del PSOE cuando ambas formaciones sumaban mayoría suficiente para evitarlo.

El resultado extremeño refuerza esta tesis. El PP gana y domina el mapa extremeño, pero no alcanza la mayoría absoluta. VOX, sin ganar numerosos municipios, incrementa de forma notable su representación y se convierte en fuerza decisiva en el Parlamento autonómico. El escenario es claro: no hay alternativa de gobierno sin acuerdo entre PP y VOX. Y el electorado lo percibe así.

Por eso, Espinosa de los Monteros extendió su advertencia al plano nacional: si algún día PP y VOX superan juntos la barrera de los 176 escaños en el Congreso y, aun así, no se ponen de acuerdo para gobernar, el castigo no vendrá de los adversarios políticos, sino de los propios votantes. “Se lo cobrarán por la calle”, afirmó, “y con razón”.

Extremadura demuestra que el argumento de que “votar a VOX bloquea gobiernos” no se sostiene frente a la experiencia real. Cuando hay mayoría, hay acuerdo. Y cuando no lo hay, el bloqueo no lo genera VOX, sino la negativa a asumir la aritmética parlamentaria. El mensaje que dejaron ayer las urnas es tan simple como contundente: los votantes no premian la confrontación interna, sino la capacidad de convertir los votos en gobierno.

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