Javier Milei: «No aceptamos ni su adoctrinamiento ni sus balas».
El presidente de Argentina, Javier Milei, ha intervenido de forma telemática en el evento Europa VIVA 25, organizado por VOX en el Palacio de Vistalegre de Madrid, donde ha dirigido un emotivo y contundente mensaje de apoyo al movimiento patriótico europeo y a su líder, Santiago Abascal.
“Gracias a VOX, a Patriots y a mi gran amigo Santiago Abascal, que me recibió cuando todos me daban la espalda”, expresó Milei al inicio de su alocución, agradeciendo el respaldo constante que ha recibido del presidente de VOX.
Durante su intervención, Milei dedicó palabras sentidas a Charlie Kirk, a quien calificó como “mártir de la libertad”, tras haber sido asesinado a sangre fría en Estados Unidos por un simpatizante de la organización extremista Antifa.
“Asesinaron a una persona intachablemente pacífica. Este crimen refleja el verdadero rostro de la izquierda: odio, violencia y resentimiento”, afirmó el mandatario argentino, señalando la escalada de ataques ideológicos contra quienes defienden las ideas de la libertad.
Milei advirtió que el asesinato de Kirk, así como el atentado contra Miguel Uribe en Colombia, no son hechos aislados, sino parte de una estrategia violenta por parte del progresismo global para silenciar a sus adversarios.
“La izquierda nos tilda de ultras porque no aceptamos que los delincuentes controlen las calles ni que destruyan nuestras ciudades. No nos van a intimidar”, sentenció.
El presidente argentino hizo un llamado a redoblar esfuerzos en la batalla cultural, afirmando que por cada voz que intenten acallar, surgirán muchas más:
“No les tenemos miedo. Si nos atacan es porque estamos haciendo lo correcto y porque estamos cerca de vencerlos en los planos político, social, cultural y económico”, subrayó.
En un gesto de apoyo directo, Milei expresó su total respaldo a VOX y su líder:
“Con Santiago Abascal y VOX podrán poner de pie a España como lo estamos haciendo nosotros en Argentina. La victoria no depende del número de soldados, sino de la fuerza que viene del cielo.”
La intervención concluyó con un vibrante grito de unidad:
“¡Viva Argentina! ¡Viva España! ¡Viva VOX! ¡Viva Patriots! ¡Viva la libertad, carajo!”
Federici: «Seguridad nacional usada como excusa para tapar la verdad».
El especialista en prevención de delitos financieros y expresidente de la Unidad de Información Financiera (UIF), Mariano Federici, ha lanzado una dura advertencia sobre la falta de respuesta institucional ante las crecientes denuncias de corrupción que afectan al Gobierno.
“Resulta alarmante que un gobierno que se proclama defensor de la libertad guarde silencio frente a graves denuncias de corrupción, promueva una censura previa para proteger a los sospechosos y deslegitime el concepto de seguridad nacional abusando del mismo para tapar la verdad”, advirtió Federici.
El experto señaló además que la Unidad de Información Financiera (UIF) se encuentra bajo control del propio sospechoso, lo que, en sus palabras, “la priva de la capacidad de ofrecer garantías de imparcialidad en la investigación”.
Ante esta situación, Federici reclamó que se formule de manera urgente una denuncia penal para que el caso pueda comenzar a tramitarse bajo control judicial independiente. “No se puede permitir que el organismo encargado de investigar esté subordinado al acusado”, subrayó.
Federici concluyó advirtiendo que el silencio y la manipulación institucional frente a hechos tan graves no solo comprometen la credibilidad democrática, sino que también profundizan la desconfianza ciudadana en el Estado de Derecho.
Álvaro de Lamadrid: «Karina es la cajera sin ticket».
Álvaro de Lamadrid, volvió a cuestionar con dureza al gobierno de Javier Milei y, en particular, al rol de su hermana Karina, a quien definió como “la cajera sin ticket”.
“Desde la campaña lo advertimos: no solo vendieron candidaturas y cobraban por entrevistas o reuniones con Milei, sino que recaudaban de cualquier lado porque no pensaban llegar al poder”, denunció.
Según de Lamadrid, esa lógica se profundizó al llegar a la Casa Rosada: “Siguieron recaudando con la ayuda invalorable de los Menem, que ya tenían el gran expertise para los curros y las coimas en el Estado. Le podrán decir Martín o Lule, pero son los Menem”.
El dirigente aseguró que la alianza entre los Milei, los Menem y Santiago Caputo prolonga el mismo sistema de recaudación y coimas que en su momento evidenció la Causa Cuadernos. “Es la misma unidad centralizada de coimas que los Kirchner crearon en la Rosada”, sostuvo.
De Lamadrid enumeró distintos casos donde, según él, el gobierno libertario reprodujo ese modus operandi: “Las coimas en la pesca que generaron un conflicto con Estados Unidos; las coimas con el carbón que abrieron un problema con Israel; los negocios inmobiliarios y los pozos petroleros, siempre con la misma metodología”.
Finalmente, advirtió sobre las consecuencias políticas de este modelo:
“Tenemos que dar una alternativa verdaderamente democrática contra este poder corrupto que promueve una economía cinética. No son los que vienen a ponerle un clavo al cajón del kirchnerismo, son sus herederos, los continuadores de una forma de ejercer y concebir el poder y la política que siempre hará perder a nuestra democracia”.
Álvaro de Lamadrid: «Menemistas y kirchneristas, ahora libertarios por oportunismo».
Álvaro de Lamadrid, manifestó que lo que estamos viendo —y que siempre denuncié con claridad— no es otra cosa que “el peronismo transformado, nunca ausente”. Milei no destruye al peronismo: lo recicla en su propia estructura política. Como dije tantas veces, “el peronismo muta, pero nunca se va”.
Hoy las listas de La Libertad Avanza están plagadas de reciclados: Menemistas, Kirchneristas, ex PRO y Radicales con peluca, tránsfugas y arribistas. Todos oportunistas. Desde aquellos cuadros menemistas que hoy se presentan como “libertarios” tras haber justificado el neoliberalismo de los ’90, hasta los ex kirchneristas reconvertidos, pasando por dirigentes del PRO que buscan un nuevo espacio para subsistir.
Lo más grave es que ya no predominan las convicciones: hoy son más los borocotó, y las excepciones son quienes todavía creen en ideas y principios.
Milei, que prometió dinamitar la casta, terminó abrazándola. Convirtió su espacio en un refugio de oportunistas, de reciclados políticos que cambian de camiseta según la conveniencia.
En definitiva, lo que se ofrece como “nueva política” no es más que el reciclaje de lo viejo: menemistas, kirchneristas y ex PRO disfrazados de libertarios. La Argentina necesita dirigentes con valores firmes, no oportunistas que solo buscan un cargo.
Bullrich se emancipa de Milei y prepara su propio destino político.
Con la oficialización de su candidatura a senadora nacional por la Ciudad de Buenos Aires, Patricia Bullrich da un paso estratégico que consolida su poder político y marca un punto de inflexión en su relación con Javier Milei.
El cargo en la Cámara Alta le asegura seis años de mandato, blindándola hasta 2031 y dándole autonomía para diseñar su futuro sin depender de la suerte del actual presidente. Con este movimiento, Bullrich no solo se garantiza continuidad política, sino que también comienza a trazar una hoja de ruta clara hacia 2027.
Tal como adelantó Actualidad Política en la nota “Patricia Bullrich: de ministra a senadora… y con la mira en la presidencia” (ver nota), la senaduría es el seguro político que le permite jugar en varios escenarios a la vez:
- Si Milei se cae de cara a 2027, Bullrich buscará ser la candidata presidencial del espacio, capitalizando el desgaste del actual mandatario.
- Si Milei se mantiene fuerte y va por la reelección, su plan principal es ser candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, cargo clave para consolidar su liderazgo.
- Si no le conceden esa candidatura porteña, Bullrich no dudará en tensar la cuerda: lanzarse como candidata presidencial para imponerse dentro del espacio “por las buenas o por las malas” y negociar desde la fuerza su postulación en la Ciudad.
Con esta estrategia, Bullrich deja en claro que no se resigna a un rol secundario. La senaduría le otorga la tranquilidad de estar cubierta institucionalmente, mientras se prepara para cualquier escenario: ser jefa de Gobierno o usar la amenaza presidencial como carta de presión interna.
El movimiento confirma que Patricia Bullrich planifica cada paso con un objetivo mayor: mantenerse como figura central del oficialismo y liderar el futuro político argentino, sea en la Nación o en la Ciudad de Buenos Aires.
Álvaro de Lamadrid: «El peronismo muta, pero nunca se va».
El peronismo ha demostrado una asombrosa capacidad de mutación. Como los Transformers, cambia de forma, de cara, de discurso y de sigla, pero siempre permanece en el centro del poder. Cada vez que la ciudadanía busca un cambio, el Partido Justicialista (PJ) se reinventa para ofrecer una “falsa opción” o una “tercera vía” que termine conteniendo o dividiendo al voto opositor.
El esquema se repitió con precisión milimétrica. En los ’90, el FREPASO captó a los desencantados del menemismo y terminó facilitando su reelección. Más tarde, el mismo FREPASO se unió a la UCR para formar la Alianza, debilitando al radicalismo y facilitando el retorno del PJ bajo otro disfraz: el kirchnerismo.
La historia se repitió con Macri, que fue presentado como el cambio, pero cuyo entorno y estilo de gobierno reprodujeron viejas lógicas peronistas. Y ahora con Milei, que, con discurso rupturista y lenguaje extremo, llegó al poder gracias al rechazo a Massa, pero con vínculos, financistas y operadores provenientes del propio peronismo. Otra mutación, otro disfraz.
La constante es clara: cuando el republicanismo se organiza, el PJ inventa una nueva versión de sí mismo. Las etiquetas cambian, pero el poder sigue concentrado en los mismos resortes: manipulación del Estado, colonización de la Justicia, ataque a los medios, captura de las instituciones.
La Argentina no puede seguir atrapada en esta lógica de reciclaje permanente del poder peronista. Ni Macri fue el cambio real, ni Milei lo es hoy. Ambos son consecuencias de una oposición que no supo construir una alternativa firme, coherente y sin dobleces.
No se puede combatir al kirchnerismo con peronismo edulcorado ni con libertarios diseñados desde los sótanos del poder. Necesitamos dirigentes con convicciones, que no se arrodillen ante las encuestas ni jueguen a dos puntas.
Menem privatizó las empresas del Estado; los Kirchner privatizaron el Estado para sí mismos; y Milei lo está desmantelando para transferírselo a intereses privados bajo el lema de “libertad”.
La resistencia no es ideológica, es institucional. No hay futuro con pactos de impunidad, atajos ni transformismos. Argentina está enferma de peronismo en todas sus versiones, y no se cura con parches.
Álvaro de Lamadrid: «Peronismo en Maletas: Amira, Bereziuk y Arrieta, el guion que nunca cambia».
No importa si estás leyendo esto en los años 90 o en el 2025. La escena se repite con una precisión escalofriante. El peronismo, en todas sus mutaciones —menemismo, kirchnerismo o mileismo— mantiene una constante que ya es parte de su ADN político: las valijas, y que no pasen por migraciones.
Desde las valijas diplomáticas del menemismo, pasando por el escándalo Antonini Wilson de 2007 –con la participación estelar de Victoria Bereziuk – hasta las valijas de Arrieta, el método no cambia: roban, ocultan y se fugan. Eso sí, siempre por fuera de los controles y al margen de la ley.
La valija es el símbolo perfecto de la impunidad peronista. Una metáfora literal del saqueo sistemático del Estado. No se trata solo de corrupción: es una cultura de poder basada en la impunidad, el blindaje político y el desprecio por las instituciones.
Hoy, bajo el disfraz del «mileismo», el modelo continúa. Cambian los discursos, los slogans y los jefes de campaña, pero la lógica del poder es la misma: apropiarse del Estado como botín, protegerse entre ellos y escapar cada vez que asoma la Justicia.
Álvaro de Lamadrid: «Menem, Kirchner y la impunidad: una deuda histórica con las víctimas del terrorismo»
En el análisis sobre la responsabilidad política en los atentados terroristas contra la Embajada de Israel y la AMIA, ocurridos durante el gobierno de Carlos Menem, es imprescindible considerar el contexto completo y las actitudes posteriores de los gobiernos.
Durante la presidencia de Menem se produjeron ambos ataques, hechos que marcaron la historia de Argentina. Además, su hijo Carlos Menem Jr. fue asesinado en circunstancias que inicialmente el propio expresidente negó como atentado, para luego reconocer años después de dejar la presidencia que se trató de un asesinato, dejando en evidencia incumplimientos y ocultamientos.
Por otro lado, ni Cristina ni Néstor Kirchner nunca tuvieron la intención de llegar a la verdad sobre lo ocurrido en la Embajada de Israel y la AMIA. El memorándum firmado durante el gobierno de Cristina Kirchner, que otorgó impunidad a los responsables, es una clara muestra de ello.
Tampoco puede omitirse la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero, ocurrida durante el menemismo, que tuvo como objetivo encubrir la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia. Este hecho no solo destruyó pruebas clave, sino que también provocó muertes y graves daños en la población civil. Menem estaba en el poder y fue parte central de esa maniobra de encubrimiento.
Por eso, cuando Javier Milei señala a Cristina Kirchner como responsable, debe tener cuidado de no omitir que Carlos Menem, a quien tanto admira, fue parte fundamental del encubrimiento y la impunidad que permitió que estos hechos quedaran sin justicia.
No se trata de dividir responsabilidades para sacar ventaja política, sino de exigir verdad y justicia de manera integral y sin dobles discursos. Argentina merece respeto por su memoria, justicia para sus víctimas y un compromiso real con la verdad histórica.




