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La delegada de Urbanismo del Ayuntamiento de Bormujos y portavoz de VOX Bormujos, Isabel Madera, participó en la jornada sobre vivienda celebrada en Sevilla, donde puso de manifiesto la existencia de un problema estructural y cada vez más grave de acceso a la vivienda en España, especialmente para jóvenes, familias y trabajadores con ingresos medios.
Durante su intervención, Madera señaló que el problema de la vivienda ya no es una cuestión coyuntural, sino una realidad diaria para miles de ciudadanos que, aun teniendo empleo, no pueden acceder ni a una vivienda en propiedad ni a un alquiler estable. “La vivienda se ha convertido en un bien inaccesible para amplias capas de la población por la falta de políticas eficaces y por un marco normativo que desincentiva la oferta”, afirmó.
El acto, moderado por el gerente de VOX Sevilla, Raúl Morales, contó con Javier Navarro, presidente del Comité Ejecutivo Provincial de VOX Sevilla, quien, desde un punto de vista profesional, ha alertado de los problemas que han provocado un encareciendo hasta un 30% el precio final de la vivienda, afectando directamente a los jóvenes.
Una oferta claramente insuficiente
Isabel Madera identificó como uno de los principales factores del encarecimiento de la vivienda la insuficiente oferta, consecuencia directa de años de mala planificación y bloqueo administrativo. Entre los principales cuellos de botella, destacó la escasez de vivienda pública y protegida, la falta de suelo disponible o mal planificado, con reservas insuficientes para vivienda protegida y los largos plazos administrativos, trámites urbanísticos complejos y planes que se eternizan durante años.
Según explicó, estas barreras no sólo frenan la construcción, sino que elevan los costes y reducen drásticamente la capacidad de respuesta del mercado ante una demanda creciente.
Cambios sociales y presión sobre la demanda
Madera también subrayó que los cambios sociales y demográficos han transformado profundamente la demanda de vivienda. El aumento de hogares unipersonales, la movilidad laboral, la precariedad y los nuevos modelos familiares exigen tipologías de vivienda más flexibles, algo a lo que el actual modelo no está sabiendo adaptarse.
A ello se suma una desigualdad territorial creciente, con áreas metropolitanas saturadas por el exceso de demanda frente a otros municipios con viviendas vacías, pero sin infraestructuras, movilidad ni servicios adecuados que las hagan atractivas.
Impacto social y fracaso de las políticas actuales
La portavoz de VOX Bormujos denunció que la falta de una política de vivienda eficaz está teniendo un impacto directo y muy negativo en los jóvenes que desean emanciparse y construir un proyecto de vida. “Los salarios no crecen al ritmo del precio del alquiler, el acceso a la hipoteca es cada vez más difícil y la inseguridad laboral agrava aún más la situación”, señaló.
Asimismo, advirtió de que la inseguridad jurídica de los propietarios, provocada por leyes mal diseñadas, ha reducido la oferta de alquiler, disparando los precios y perjudicando especialmente a jóvenes, familias monoparentales, personas mayores y trabajadores con ingresos medios.
En cuanto a la vivienda protegida, Madera explicó que su escasez se debe a un modelo que no resulta atractivo ni para promotores ni para la administración, con una legislación rígida, costes elevados y escaso margen de viabilidad, lo que termina trasladándose al precio final.
Propuestas claras y visión de futuro
Frente a este escenario, Isabel Madera defendió que la solución pasa, de manera ineludible, por aumentar la oferta de vivienda y apostar por un cambio profundo en las políticas actuales. En este sentido, desde VOX planteó la necesidad de impulsar la construcción de vivienda pública y protegida desde la propia administración, garantizando reservas obligatorias de suelo para vivienda de protección oficial, así como avanzar en la liberalización del suelo para incrementar la oferta y contribuir a la bajada de precios. Asimismo, subrayó la importancia de una rebaja drástica de la carga fiscal asociada a la vivienda y de aplicar una política firme contra la okupación, que refuerce la seguridad jurídica de los propietarios y devuelva confianza al mercado.
Además, apostó por movilizar la vivienda vacía mediante incentivos fiscales, fomentar la rehabilitación de edificios, la reconversión de oficinas en viviendas, el alquiler con opción a compra, el impulso de cooperativas de vivienda y una decidida inversión en zonas rurales para reequilibrar el territorio.


