Actualidad Política

14 de abril de 2026

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El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha dejado clara la posición de su formación de cara a las negociaciones con el Partido Popular en Extremadura: VOX quiere entrar en el Gobierno con una vicepresidencia y consejerías proporcionales a su representación electoral, para ejecutar sus políticas con plena responsabilidad y presupuesto.

“Feijóo dijo hace año y medio que garantizaría gobiernos sin VOX. Ahora dice que deberíamos entrar en el de Extremadura. ¿En qué quedamos?”, cuestionó Abascal, quien calificó esa actitud como una muestra más de las contradicciones del líder del PP.

El líder de VOX también ha recordado que su partido se salió de los gobiernos autonómicos tras una “traición al pacto” por parte del PP, dejando claro que no fue una estrategia sino una respuesta a un incumplimiento. “Nos engañaron. Fue una estafa al socio de gobierno y a los votantes”, afirmó.

“VOX no quiere sillones, quiere gobernar con responsabilidad”, insistió Abascal. Para el partido, estar en el Gobierno es la única forma real de asegurar que se implementan sus propuestas, como ya se ha hecho en la Comunidad Valenciana.

Abascal ha recalcado que la representación de VOX debe traducirse en una presencia institucional fuerte, con una vicepresidencia, consejerías y presupuesto para llevar adelante sus políticas: freno a la inmigración ilegal, prioridad nacional en el acceso a la vivienda y la bajada de impuestos. “El PP ha iniciado una guerra sucia contra VOX en Extremadura, pero ahora toca retratarse con hechos, no con bulos”, ha afirmado.

Respecto a la política de inmigración, el líder de VOX ha exigido que las comunidades autónomas activen el artículo 35 de la Ley de Extranjería, que permite establecer acuerdos con terceros países para la devolución de inmigrantes ilegales. “¿Van a cortar el grifo a las ONG que se lucran con el tráfico de personas? ¿Van a dejar de financiar sedes de lujo en Madrid mientras los pacientes de cáncer en Teruel tienen que recorrer 200 kilómetros para ser tratados?”, preguntó Abascal, visiblemente indignado.

El líder de VOX ha rematado: “En este caso, consideramos que es necesario entrar en el Gobierno. No para figurar, sino para gobernar”.

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha dirigido un mensaje a los españoles con motivo del final de 2025 en el que ha denunciado la profunda degradación política, institucional y social que, a su juicio, atraviesa España tras años de gobiernos del consenso y, especialmente, bajo el mandato del Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez.

Abascal ha afirmado que, más allá de despedir un año, “muchos españoles quisiéramos decir adiós a toda una época de la política española que ha conducido a nuestra nación a una degradación acelerada y constante”, recordando que lleva años advirtiendo de los peligros que suponía la deriva del actual Gobierno y del modelo político compartido por el bipartidismo.

El presidente de VOX ha subrayado que no se trata solo de abusos concretos o decisiones puntuales, sino de un deterioro profundo del Estado, de sus instituciones y de la confianza de los ciudadanos, provocado por una política basada en el reparto de poder, la corrupción estructural y la ausencia de reformas de calado. En este sentido, ha señalado que Partido Socialista y Partido Popular han compartido durante años votaciones clave, leyes y consensos que han conducido a lo que ha definido como “la política del desastre y la economía de la ruina”.

Crítica al consenso autonómico y salida de los gobiernos regionales

Abascal ha recordado que seis presidentes autonómicos llegaron al poder con el apoyo inicial de VOX, pero ha reconocido que los cambios necesarios no se produjeron. “El momento histórico exige soluciones históricas, y esas soluciones no llegaron”, ha explicado, justificando así la salida de VOX de los gobiernos regionales y su decisión de reforzar la oposición al bipartidismo del consenso.

En este contexto, ha reclamado más fuerza en las urnas para que se escuche el disenso de millones de españoles que consideran agotadas las viejas fórmulas de los partidos tradicionales, y ha defendido la necesidad de una reforma profunda del Estado, una desregulación radical de la economía, la recuperación de las libertades básicas y un debate político abierto y sin censuras.

Inmigración ilegal, inseguridad y pérdida de identidad

Durante su mensaje, Abascal ha alertado de que la inmigración ilegal, masiva y descontrolada se ha convertido en una amenaza grave para España, con consecuencias directas en la seguridad, especialmente de las mujeres, el colapso de los servicios públicos, la precarización salarial y la imposibilidad de acceder a una vivienda para jóvenes y familias.

Asimismo, ha denunciado que esta situación pone en riesgo la identidad nacional, mientras se expande una ideología totalitaria “disfrazada de religión”, al tiempo que el campo, la industria y las pequeñas y medianas empresas son asfixiadas por burocracias que nacen en Bruselas y se imponen en nombre del fanatismo verde, fiscal y de género, utilizando incluso el dinero de los propios contribuyentes.

“No es casualidad que se persiga a los productores españoles mientras se facilita la entrada de productos extranjeros, ni que se someta a los ciudadanos a un control administrativo asfixiante mientras se tolera la ilegalidad”, ha denunciado Abascal, señalando que todo responde a una agenda globalista ajena a los intereses de los españoles.

Recuperar el control, la esperanza y la unidad

El presidente de VOX ha hecho un llamamiento a recuperar el sentido común, el control de las fronteras, la soberanía nacional y la capacidad de decidir el propio futuro, advirtiendo de que demasiadas decisiones se toman hoy en despachos lejanos sin rendir cuentas a los ciudadanos.

Abascal ha apelado a la historia de España como nación capaz de afrontar grandes desafíos y ha rechazado tanto el separatismo como los proyectos que pretenden diluir la identidad nacional en un poder global sin raíces. Finalmente, ha reafirmado su compromiso personal de seguir luchando por una España donde los jóvenes no tengan que emigrar, donde los pueblos no sean abandonados y donde la ley proteja la libertad y la prosperidad de los españoles.

El líder de VOX ha cerrado su mensaje deseando un feliz año 2026 y proclamando: “Viva España”.

Una imagen sin palabras resume mejor que cualquier comunicado el momento político: Espinosa de los Monteros mantiene su apoyo a la Monarquía y a Felipe VI, incluso fuera de VOX, mientras el partido de Abascal ha desplazado su posición.

Hay gestos que no buscan explicación porque funcionan como síntesis política. La imagen compartida por Iván Espinosa de los Monteros —una pulsera con el lema Por España, con el Rey y el logo de Vox— es uno de ellos. Sin texto, Espinosa fija posición: su respaldo a la Monarquía parlamentaria y a Felipe VI sigue intacto, exactamente en el mismo lugar que siempre.

El valor del gesto está en el contraste. Porque Espinosa no publica la imagen en un vacío político, sino después de haber salido de VOX y en un momento en el que el partido que lidera Santiago Abascal ha modificado su relación práctica con la Corona. No en el discurso formal —que sigue siendo monárquico—, sino en los hechos: ausencias en actos institucionales, boicots simbólicos y un uso táctico de la figura del Rey como derivada de la confrontación total con el Gobierno.

Ahí está la clave del mensaje: Espinosa de los Monteros no se fue y cambió; se fue y se quedó donde estaba. Quien se ha desplazado es VOX.

Coherencia frente a estrategia

Los dos textos —el gesto de Espinosa y el contexto actual de VOX— dibujan una línea clara.
Por un lado, la coherencia personal: un dirigente que mantiene su posición sobre una institución del Estado incluso cuando ya no le reporta beneficio orgánico.
Por otro, la estrategia partidaria: una formación que, en su fase de crecimiento y radicalización de la oposición, tensiona su relación con la Corona como parte de un enfrentamiento político más amplio.

La pulsera no es nostalgia ni provocación. Es una rectificación silenciosa del relato que algunos intentan instalar: Espinosa no abandonó principios al abandonar el partido. Fue el partido el que se movió.

El mensaje implícito a dos audiencias

El gesto interpela a dos públicos a la vez.

  • A los votantes y simpatizantes que ven en Espinosa una figura de continuidad institucional, incluso fuera de VOX.
  • Y a la propia dirección de VOX, que queda expuesta ante una comparación incómoda: el exdirigente sostiene lo que el partido relativiza.

En política, los símbolos pesan porque fijan memoria. Y esta imagen fija una muy concreta: Espinosa de los Monteros sigue con el Rey; VOX ya no está exactamente en el mismo sitio.

La imagen dice lo esencial sin una sola palabra: no todos cambiaron.
Iván Espinosa de los Monteros mantiene su apoyo a la Monarquía y a Felipe VI incluso fuera de VOX.
El giro, si lo hay, no está en él.

En un tiempo de cálculos y reposicionamientos, la coherencia simbólica se convierte en mensaje político. Y este, para quien quiera leerlo, es inequívoco.

La situación de Javier Ortega Smith ha entrado en una fase definitiva. Con VOX en clara alza electoral, el partido ya ha tomado una decisión implícita: Ortega Smith no vuelve al centro del poder, no recupera cargos orgánicos y no forma parte del VOX que se proyecta a futuro. No habrá rehabilitación interna.

A partir de aquí, la pregunta ya no es qué hará VOX, sino qué hará Ortega Smith. Y el margen de maniobra es estrecho.

VOX ya decidió: Ortega Smith no es parte del nuevo ciclo

El crecimiento de VOX ha cerrado cualquier debate interno. Cuando un partido sube, no negocia con el pasado: consolida liderazgo, disciplina estructuras y elimina excepciones. En ese esquema, Ortega Smith —fundador, con voz propia y autonomía política— no encaja.

No ha sido expulsado, pero sí neutralizado políticamente:

  • Fuera de la ejecutiva
  • Sin peso en la confección de listas
  • Sin rol estratégico
  • Con alta probabilidad de quedar fuera de futuras candidaturas

En términos reales, VOX ya lo ha descartado como dirigente relevante.

Las opciones reales que le quedan

Con este escenario, Ortega Smith solo tiene tres caminos, todos con costes claros.

1️⃣ Quedarse y asumir el segundo plano

Puede seguir en VOX, conservar el carné y aceptar un papel residual.
Esto implica irrelevancia política, dependencia total de decisiones ajenas y el riesgo permanente de quedar fuera de listas. Es la opción de la inercia, pero también la del desgaste silencioso.

2️⃣ Abandonar la política

Una retirada ordenada evitaría el choque frontal con VOX y preservaría su trayectoria personal. Es una salida digna, pero supone aceptar que su etapa política ha terminado. No deja proyecto ni continuidad.

3️⃣ Romper y sumarse al espacio de Espinosa de los Monteros

La tercera vía es la única que le devuelve centralidad: romper definitivamente con VOX y alinearse con el proyecto que impulsa Iván Espinosa de los Monteros alrededor de Atenea, con vistas a una posible lista para las legislativas de 2027.

Este camino implica conflicto abierto, ataques desde VOX y riesgo electoral, pero también proyecto, rol y visibilidad.

Entonces… ¿qué hará Ortega Smith?

Políticamente, quedarse ya no es una opción estratégica, sino una resignación.
Retirarse es posible, pero choca con su perfil combativo y su trayectoria pública.
Romper es arriesgado, pero coherente con alguien que no acepta desaparecer sin dar batalla.

Con VOX en crecimiento y cerrado, el tiempo juega en su contra. Cada mes que pase sin decidir reduce su capital político y fortalece el relato de que ya es parte del pasado.

VOX ya decidió seguir sin Ortega Smith.
Ahora, la decisión pendiente es la suya.

O acepta ser un fundador sin poder,
o abandona la política,
o rompe y apuesta por una alternativa.

En política, no decidir también es decidir. Y casi siempre, es la peor de las opciones.

El PP fuerza elecciones en Extremadura y Aragón por no pactar con VOX, pese a haber gobernado juntos en otras comunidades, pero descarta una moción de censura contra Sánchez aunque existan razones políticas de sobra. ¿Por qué una cosa sí y la otra no?

La estrategia del Partido Popular atraviesa una contradicción cada vez más difícil de explicar. En los últimos meses, el PP ha decidido convocar elecciones anticipadas en Extremadura y Aragón alegando la imposibilidad de alcanzar acuerdos con VOX. Sin embargo, esa misma formación sí ha pactado con VOX sin complejos en comunidades como Comunidad Valenciana, Región de Murcia o Castilla y León.

La pregunta es inevitable: ¿por qué romper gobiernos y forzar elecciones por no pactar con VOX en unas comunidades, mientras se gobierna con VOX en otras? Y, sobre todo, ¿por qué el PP se atreve a convocar elecciones autonómicas, pero no a presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez?

El precedente que ya conocemos: ganar perdiendo

Las elecciones celebradas ayer en Extremadura dejaron un resultado políticamente elocuente: el PP ganó, sí, pero sin mayoría absoluta; el PSOE se desplomó; y VOX duplicó su representación, convirtiéndose en más decisivo que antes. Es decir, el PP ganó perdiendo, porque el escenario posterior es más dependiente de VOX que el anterior.

Aun así, el PP se anima a repetir la fórmula en Aragón. Forzar elecciones pese a que todo apunta a un desenlace similar: victoria sin mayoría, PSOE en retirada y VOX reforzado. El riesgo está claro y asumido. Entonces, ¿por qué hacerlo?

Elecciones autonómicas: el riesgo controlado

La respuesta empieza por aquí: convocar elecciones autonómicas es un riesgo limitado para el PP.

  • Si gana, refuerza su relato de partido hegemónico en la derecha.
  • Si no logra mayoría, siempre puede volver a pactar con VOX después de haber intentado absorber parte de su voto.
  • Y si VOX crece, el coste político se circunscribe a la comunidad autónoma.

En otras palabras, el PP puede permitirse “jugar” con elecciones regionales porque el daño es parcial y reversible. Incluso un mal resultado puede presentarse como victoria narrativa.

La moción de censura: el riesgo total

La moción de censura contra Sánchez es otra cosa. Ahí el riesgo no es regional, es nacional y existencial para la estrategia de Alberto Núñez Feijóo y de Génova.

Una moción:

  • Obliga a retratarse públicamente a todos los partidos.
  • Expone al PP a un debate directo con Sánchez, sin red.
  • Visualiza una alianza explícita con VOX a escala nacional.
  • Y, sobre todo, no puede perderse “ganando el relato”: o se gana o se fracasa.

El PP teme que una moción de censura no derroque a Sánchez —porque sus socios lo seguirían sosteniendo— y que, además, refuerce a VOX como oposición real, dejando al PP en una posición incómoda: ni gobierna ni lidera el bloque con claridad.

El doble rasero del pacto con VOX

Aquí emerge la incoherencia de fondo. El PP no tiene un problema real para pactar con VOX, como demuestran Valencia, Murcia o Castilla y León. El problema es cuándo, dónde y a qué escala. Pactar con VOX en una comunidad es asumible; aparecer como socio principal de VOX en una ofensiva nacional contra Sánchez es otra historia.

Por eso el PP prefiere forzar elecciones antes que asumir el coste simbólico de un pacto visible, aunque el resultado de esas elecciones termine reforzando al socio que se quería debilitar.

Por qué elecciones sí y moción no

La clave se resume así:

  • Elecciones autonómicas → Riesgo controlado, relato gestionable, coste limitado.
  • Moción de censura → Riesgo total, exposición máxima, alianza nacional explícita, sin red.

El PP prefiere perder tiempo y convocar elecciones antes que asumir el liderazgo político de una alternativa completa al sanchismo. No porque falten motivos para una moción, sino porque falta voluntad de asumir sus consecuencias.

El PP convoca elecciones porque puede controlar el daño. No presenta una moción de censura porque no puede controlar el desenlace.
Extremadura ha demostrado que esta estrategia tiene un coste: gana sin gobernar mejor y refuerza a VOX. Aragón puede confirmar la tendencia.

Mientras tanto, Pedro Sánchez sigue en La Moncloa no porque tenga apoyo social mayoritario, sino porque su principal rival prefiere el cálculo táctico al riesgo político real. Y esa es la gran paradoja del momento político español: hay elecciones para todo, menos para lo que realmente pondría en jaque al Gobierno.

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha intervenido en Plasencia junto al candidato de su formación a la Junta de Extremadura, Óscar Fernández, en la campaña de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre. Abascal defendió la presencia constante de VOX en la región y criticó a la presidenta Maria Guardiola por sus ataques, reivindicando el papel del partido como alternativa política en la comunidad.

Abascal reivindica la presencia de VOX en Extremadura

Santiago Abascal, presidente de VOX, ha defendido este lunes en Plasencia la campaña de su partido de cara a las elecciones autonómicas de Extremadura del 21 de diciembre. Acompañando al candidato de VOX a la Junta, Óscar Fernández, Abascal subrayó que su formación ha estado “de forma constante en toda la región”, frente a quienes, según él, “vienen por aquí y se van enseguida”.

En respuesta a las críticas de la presidenta de Extremadura, Maria Guardiola, Abascal ironizó con que lo llamen “turista”, afirmando que como español “está en su tierra” y no necesita permiso para estar en Extremadura. También cuestionó si la presidenta ha visitado municipios como Las Hurdes o Casares durante su mandato.

El cambio que viene de la mano de VOX

Durante su intervención, Abascal destacó las alianzas internacionales de VOX y celebró la victoria de José Antonio Kast en Chile con un 60% del voto, subrayando que VOX apoya a líderes afines y confiables. Hizo hincapié en haber apoyado a Kast cuando tenía solo el 1% de intención de voto, al igual que a otros líderes como Giorgia Meloni y Javier Milei.

Abascal defendió que el cambio político experimentado en Chile llegará a España a través de VOX, un partido que —dijo— elige a sus aliados “por valores”.

Críticas a la situación política nacional

El líder de VOX también abordó la situación política española, denunciando una grave corrupción en el Gobierno nacional. “No hay ni un solo día sin una noticia terrible”, afirmó, sugiriéndose que el Ejecutivo intenta ocultar hechos y utiliza instituciones para sus propios fines. Abascal aseguró que “sabrán lo que ha ocurrido y pagarán su merecido”, advirtiendo incluso de un posible riesgo de colapso del Estado si continúa la gestión actual.

Además, criticó la propuesta de un pleno sobre corrupción presentada por el Partido Popular, cuestionando su utilidad al permitir un tiempo ilimitado de intervención por parte de Pedro Sánchez, y anunció que pedirá en Bruselas la celebración de un pleno monográfico europeo sobre corrupción “con la mafia de Sánchez”, al tiempo que afirmó que, si el PP lo apoya, lograría mayoría.

Denuncias del bipartidismo

Por su parte, el candidato de VOX a la Junta de Extremadura, Óscar Fernández, centró parte de su intervención en denunciar lo que considera el abandono histórico de los agricultores y ganaderos extremeños por parte del bipartidismo. Criticó a PP y PSOE por su falta de respuestas ante problemas reales como los daños a los cultivos de cereza en el Valle del Jerte después de las lluvias de 2024 y los incendios de Jarilla, recordando promesas no cumplidas que, en su opinión, han dejado a los sectores productivos sin apoyo.

Fernández afirmó que en los últimos años tanto PP como PSOE han “prometido miles de cosas sin cumplirlas”, calificándolo de “estafa del bipartidismo”, y afirmó que VOX levantará la voz por el campo extremeño y sus profesionales.

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