Tres años después del ataque terrorista de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, las consecuencias de aquella jornada siguen marcando Oriente Próximo y también la política española.
Ese día murieron alrededor de 1.200 personas en Israel y 251 fueron secuestradas y trasladadas a Gaza. Fue el ataque más mortífero sufrido por Israel en su historia reciente y el punto de partida de una guerra cuyas consecuencias humanas, diplomáticas y políticas siguen abiertas tres años después.
España tampoco quedó al margen de la tragedia. Dos ciudadanos españoles, Maya Villalobo e Iván Illarramendi, murieron como consecuencia de los ataques.
Desde los primeros días, el Gobierno español condenó los atentados de Hamás, reclamó la liberación de los rehenes y reconoció el derecho de Israel a defenderse dentro del Derecho Internacional, al tiempo que exigió proteger a la población civil palestina.
Pedro Sánchez reiteró posteriormente esa posición. Cuando España reconoció oficialmente al Estado de Palestina el 28 de mayo de 2024, el presidente afirmó que el Gobierno mantenía un “rechazo frontal” a Hamás, recordó que España había condenado desde el primer momento los atentados terroristas del 7-O y reclamó también la liberación de los rehenes israelíes.
De la condena a Hamás al enfrentamiento con Netanyahu
Pero la evolución de la guerra modificó profundamente el centro del debate político español.
A medida que aumentaban las víctimas palestinas y se deterioraba la situación humanitaria en Gaza, el Gobierno de Sánchez endureció sus críticas hacia la actuación del Ejecutivo de Benjamin Netanyahu.
España terminó adoptando una posición especialmente activa en defensa del reconocimiento de Palestina y de la solución de dos Estados.
El 28 de mayo de 2024, España reconoció oficialmente al Estado palestino. Sánchez defendió entonces que la medida no se adoptaba contra Israel, sino con el objetivo declarado de contribuir a una solución política que permitiera la convivencia de Israel y Palestina en paz y seguridad.
Desde entonces, las relaciones políticas entre Madrid y Jerusalén se han visto atravesadas por sucesivos enfrentamientos diplomáticos, críticas públicas y fuertes diferencias sobre la guerra en Gaza.
Gaza desplazó el centro del debate
Con el paso de los meses, buena parte del debate público español pasó de centrarse en la masacre del 7-O a hacerlo en las consecuencias de la respuesta militar israelí.
Según las autoridades sanitarias de Gaza citadas, más de 74.000 palestinos han muerto desde el comienzo del conflicto. Esa cifra debe atribuirse expresamente a las autoridades locales y se produce en un contexto en el que la devastación de Gaza sigue siendo enorme.
Desde octubre de 2025 existe un alto el fuego impulsado por Estados Unidos, pero eso no ha supuesto el final de la violencia ni una resolución política definitiva.
Israel continúa controlando aproximadamente dos tercios de Gaza, Hamás mantiene presencia en parte del territorio y cuestiones centrales como su desarme, la retirada israelí y la reconstrucción permanecen sin resolver. Desde el comienzo del alto el fuego, más de 1.400 palestinos han muerto.
Los rehenes ya no permanecen en Gaza
Tres años después hay, sin embargo, una diferencia fundamental respecto de los aniversarios anteriores.
Ya no quedan rehenes israelíes en Gaza.
Los últimos restos de un rehén fueron recuperados en enero de 2026, cerrando uno de los capítulos más traumáticos abiertos por el 7 de octubre.
Por eso, este tercer aniversario es el primero en el que Israel conmemora la masacre sin tener ciudadanos todavía retenidos en Gaza.
España, dividida por el conflicto
El conflicto se trasladó también al debate político español.
La izquierda incrementó progresivamente sus críticas hacia Israel y hacia Netanyahu, mientras PP y Vox acusaron en distintas ocasiones al Gobierno de adoptar una posición excesivamente hostil hacia Israel o de desplazar el foco sobre la responsabilidad de Hamás en el origen de la guerra.
Al mismo tiempo, España vivió numerosas manifestaciones propalestinas, protestas universitarias, campañas de boicot y concentraciones en apoyo de Israel.
El conflicto terminó entrando de lleno en la discusión sobre política exterior, terrorismo, derechos humanos, reconocimiento de Palestina y relaciones internacionales.
El antisemitismo también creció
Otro de los efectos que merece especial atención es el aumento documentado de incidentes antisemitas.
El Observatorio de Antisemitismo registró 193 incidentes en España durante 2024 y 221 durante 2025, lo que supuso un incremento del 14,51% entre ambos años. La propia organización sostiene que el antisemitismo no ha dejado de crecer desde el 7 de octubre de 2023.
El Gobierno español, por su parte, ha reiterado que la crítica a la política del Gobierno israelí no puede traducirse en antisemitismo ni en hostilidad contra la comunidad judía.
Tres años después
El 7 de octubre de 2023 cambió Israel y cambió Gaza.
Pero también alteró las relaciones internacionales y abrió una fractura política que llegó con fuerza a España.
La posición del Gobierno español pasó por distintas fases: condena inequívoca del terrorismo de Hamás, exigencia de liberación de los rehenes, críticas crecientes a la ofensiva israelí y reconocimiento del Estado palestino.
Tres años después, Hamás no ha sido desarmado, Gaza sigue devastada, Israel mantiene presencia militar sobre buena parte del territorio y una solución política definitiva continúa lejos.
Y en España, el conflicto sigue formando parte del enfrentamiento político.
La masacre del 7-O ocurrió a miles de kilómetros.
Pero sus consecuencias terminaron llegando también hasta Madrid.


