Antonio Luengo denuncia el abandono del sector del buceo por parte del Gobierno de Sánchez.
El senador del Partido Popular por la Región de Murcia, Antonio Luengo, ha reclamado la elaboración de un catálogo actualizado de enfermedades profesionales específicas del sector del buceo, tanto recreativo como profesional, con el objetivo de extremar la seguridad y mejorar la protección laboral y sanitaria de quienes desarrollan esta actividad.
Luengo ha defendido esta iniciativa a través de una moción presentada en la Cámara Alta, respaldada por los senadores del Grupo Parlamentario Popular José Ramón Díez de Revenga, Antonia López y Francisco Bernabé.
“El Partido Popular ha solicitado en varias ocasiones esta medida en el Senado sin obtener respuesta alguna del Gobierno. Creemos imprescindible que la Cámara Alta defina con contundencia su compromiso con la mejora de las condiciones laborales del colectivo de buceadores”, ha subrayado Luengo.
El senador popular ha denunciado que el Ejecutivo de Pedro Sánchez “está más pendiente de contentar a sus socios independentistas para mantenerse en La Moncloa que de gobernar por y para los ciudadanos”, mientras desatiende sectores estratégicos como el del buceo, de gran importancia para la economía de la Región de Murcia.
Luengo ha recordado que el sector del buceo está expuesto a enfermedades y trastornos derivados de la presión del agua y del uso de gases comprimidos, como las enfermedades disbáricas, la enfermedad por descompresión o los barotraumatismos, además de otros riesgos como el ahogamiento, la hipotermia o las lesiones por organismos marinos.
Durante la XIV Legislatura, el Grupo Parlamentario Popular impulsó diversas iniciativas para dignificar y mejorar las condiciones laborales del colectivo, tanto en el ámbito recreativo como profesional. Sin embargo, según Luengo, “el Gobierno ha optado por el inmovilismo y no ha ejecutado las medidas aprobadas, pese al mandato parlamentario y a la urgencia manifiesta de las reformas”.
Censo oficial y coordinación autonómica
El senador ha recriminado también que no se haya avanzado ni en el catálogo de enfermedades profesionales ni en la creación de un censo oficial y fiable de profesionales del buceo, una herramienta clave para realizar un seguimiento eficaz de sus condiciones laborales y sanitarias.
“Esta pasividad deja en situación de vulnerabilidad a trabajadores que desarrollan su labor en condiciones extremas y sometidos a riesgos físicos y fisiológicos que requieren una respuesta institucional a la altura de su compromiso”, ha advertido.
La moción presentada por el PP incluye además la mejora de la coordinación con las Comunidades Autónomas para establecer un censo actualizado y fiable de los profesionales del buceo en todas sus modalidades, con el fin de reforzar la protección integral del colectivo, ha concluido Luengo.
Tellado: «Extremadura abre una etapa sin vuelta atrás para el sanchismo»
El secretario general del Partido Popular ha calificado como una “victoria incontestable y total” y como una “paliza para la historia del PP al PSOE” el triunfo logrado hoy por el Partido Popular en Extremadura, donde el PP ha obtenido cuatro escaños más que toda la izquierda junta y siete puntos más en porcentaje de voto.
El dirigente popular ha subrayado que “Extremadura marca un camino que no tendrá vuelta atrás” y ha afirmado que este resultado abre también un horizonte de ilusión y esperanza para toda España. “Una ola de dignidad se está levantando para acabar con la etapa más negra del Gobierno de Pedro Sánchez. Esto no ha hecho más que empezar”, ha señalado.
En este sentido, ha asegurado que “hoy se ha escrito el principio del fin de Pedro Sánchez” y que “comienza una nueva era en la política española”, destacando que “el muro de Sánchez se está derrumbando con la fuerza de los votos”. “Él decidirá si su agonía acaba en tres meses o en quince; eso es ya lo único que le queda por decidir”, ha añadido.
El secretario general ha recalcado que en Extremadura “concurría el sanchismo en su máxima expresión”, con un candidato procesado por corrupción, y ha afirmado que los extremeños han expresado con rotundidad lo que piensan sobre esa forma de hacer política.
“Ha triunfado la sensatez, la decencia, la capacidad de gestión y la convivencia; y han perdido la corrupción, el populismo, el bloqueo y la parálisis política”, ha declarado, subrayando que los ciudadanos de Extremadura han dicho ‘no’ a la corrupción y ‘sí’ a un proyecto honesto y de futuro.
Asimismo, ha destacado que el PP es hoy el partido de los extremeños, que han respaldado un proyecto de avance conjunto, de honestidad en política y de gobierno fuerte para Extremadura, liderado por María Guardiola.
En contraste, ha señalado que el PSOE se ha hundido en su suelo electoral, perdiendo más de un tercio de sus apoyos en lo que hasta hace poco era uno de sus principales bastiones, quedando “mucho más cerca de la tercera posición que de la primera”.
Finalmente, ha recordado que millones de españoles se expresarán en los próximos meses en la misma dirección y ha concluido que, con estos resultados, la tendencia electoral del PP desde que Alberto Núñez Feijóo es presidente del partido se consolida y se refuerza, culminando ahora con una victoria rotunda en Extremadura.
Aragón puede repetir el guion de Extremadura: gana el PP sin mayoría y crece VOX.
Extremadura desmonta la hipótesis central de Génova: el voto del PSOE no migra en bloque al PP; cae la izquierda, pero el refuerzo va a VOX y la mayoría absoluta sigue fuera de alcance.
Las elecciones de ayer en Extremadura han dejado una lección estratégica que pesa —y mucho— sobre Aragón. Si en Partido Popular alguien confiaba en que el **desgaste del PSOE permitiría trasvasar voto socialista al PP para alcanzar una mayoría absoluta, el resultado extremeño demuestra que esa hipótesis no se cumple
Extremadura ha sido clara: el PSOE cae, sí, pero ese voto no migra automáticamente al PP. Parte se abstiene, parte se fragmenta y **una parte decisiva se concentra en VOX. El PP gana… sin sumar lo suficiente. Y VOX crece. Exactamente el escenario que Génova dice querer evitar.
El precedente que incomoda
El patrón extremeño es inequívoco: victoria popular sin mayoría, izquierda en retirada y VOX duplicando escaños. No hubo “ola útil” hacia el PP. Hubo castigo al PSOE y refuerzo del socio incómodo. Traducido a Aragón, el mensaje es directo: forzar elecciones no garantiza absorber el voto socialista; puede, de hecho, potenciar a VOX.
Cómo está hoy el tablero en Aragón
Antes de la convocatoria, las Cortes de Aragón (67 escaños) se reparten así:
- PP: 28
- PSOE: 23
- VOX: 7
- CHA: 3
- Aragón Existe: 3
- Podemos–Alianza Verde: 1
- IU: 1
- PAR: 1
El PP es primera fuerza, pero lejos de la mayoría absoluta. Convoca elecciones para salir de la dependencia… en un contexto que puede agrandarla.
La hipótesis fallida
Si la apuesta era: “el voto del PSOE se vendrá al PP y cerraremos mayoría”, Extremadura la invalida. El votante de cambio no se desplaza por miedo; se reafirma donde percibe influencia real. Cuando el PP no ofrece un camino nítido a la mayoría, VOX capitaliza.
La contradicción estratégica
- Objetivo declarado: gobernar con estabilidad y menos dependencia.
- Efecto probable: ganar sin mayoría y negociar con un VOX más fuerte.
No es un problema del PSOE —que ya está de salida—, sino de aritmética. Ganar municipios no equivale a gobernar; los escaños mandan. Y la experiencia reciente indica que forzar urnas sin mayoría clara no debilita al socio incómodo: lo refuerza.
La pregunta incómoda
¿Para qué convocar elecciones si el desenlace previsible es ganar sin mayoría, permitir que VOX crezca y volver a pactar con quien no se quiere pactar? Si Extremadura fue el aviso, Aragón puede ser la confirmación.
Conclusión
Aragón corre el riesgo de repetir el guion: PP primero, PSOE en caída y VOX decisivo. Las elecciones de ayer desmontan el atajo de la mayoría absoluta vía trasvase socialista. No hay atajos: sin una estrategia de suma coherente, la victoria puede quedarse corta y el coste político aumentar.
Espinosa de los Monteros: «Pactar no es una opción: es una obligación política»
En una entrevista en Quorvm Podcast, el exdiputado recuerda que PP y VOX han gobernado juntos siempre que han podido y advierte de que repetir el bloqueo tendría un alto coste electoral.
Las elecciones celebradas ayer en Extremadura han reactivado el debate sobre el futuro del bloque alternativo al sanchismo y la relación entre el Partido Popular y VOX. En este contexto, las declaraciones de Iván Espinosa de los Monteros adquieren especial relevancia.
El exdiputado hizo estas afirmaciones en una entrevista con Javi Cabello en el Quorvm Podcast, donde lanzó un aviso directo: “¿De verdad alguien cree que, si PP y VOX suman mayoría, no van a pactar? Como no lo hagan, sería el final de los dos”.
Espinosa de los Monteros apeló a los precedentes para desmontar el relato del bloqueo. Reconoció que existe competencia política y que cada partido busca su espacio, algo legítimo en democracia, pero subrayó un dato clave que suele omitirse: en el 100% de los casos en los que PP y VOX han podido gobernar juntos, lo han hecho. No recuerda —ni afirma que exista— un solo municipio o comunidad autónoma que haya quedado en manos del PSOE cuando ambas formaciones sumaban mayoría suficiente para evitarlo.
El resultado extremeño refuerza esta tesis. El PP gana y domina el mapa extremeño, pero no alcanza la mayoría absoluta. VOX, sin ganar numerosos municipios, incrementa de forma notable su representación y se convierte en fuerza decisiva en el Parlamento autonómico. El escenario es claro: no hay alternativa de gobierno sin acuerdo entre PP y VOX. Y el electorado lo percibe así.
Por eso, Espinosa de los Monteros extendió su advertencia al plano nacional: si algún día PP y VOX superan juntos la barrera de los 176 escaños en el Congreso y, aun así, no se ponen de acuerdo para gobernar, el castigo no vendrá de los adversarios políticos, sino de los propios votantes. “Se lo cobrarán por la calle”, afirmó, “y con razón”.
Extremadura demuestra que el argumento de que “votar a VOX bloquea gobiernos” no se sostiene frente a la experiencia real. Cuando hay mayoría, hay acuerdo. Y cuando no lo hay, el bloqueo no lo genera VOX, sino la negativa a asumir la aritmética parlamentaria. El mensaje que dejaron ayer las urnas es tan simple como contundente: los votantes no premian la confrontación interna, sino la capacidad de convertir los votos en gobierno.
La apuesta de Feijóo en Extremadura deja una victoria incompleta.
Los resultados validan que Sánchez y el PSOE están en retroceso, pero desmontan la estrategia del PP de debilitar a VOX con el argumento del “bloqueo”: Vox crece y se vuelve imprescindible.
Las elecciones en Extremadura permiten dos lecturas políticas muy distintas, según cuál fuera el verdadero objetivo estratégico del Partido Popular. Y el contraste entre ambas es revelador.
Primera lectura: misión cumplida si el objetivo era certificar la retirada del PSOE y de Pedro Sánchez.
En este plano, el PP puede apuntarse un éxito. El PSOE sufre una derrota histórica: pierde diez escaños, cae a 18 diputados y ve cómo su implantación territorial se reduce de forma drástica. El mensaje es claro: el sanchismo ya no moviliza, ni siquiera en territorios históricamente favorables. La izquierda retrocede y queda a la defensiva. En este sentido, Extremadura refuerza la idea de un PSOE en retirada y de un ciclo político que empieza a cerrarse.
Segunda lectura: fracaso evidente si la estrategia era quedarse con los votos de VOX mediante el relato del bloqueo.
Aquí, el resultado es exactamente el contrario al buscado. VOX pasa de 5 a 11 escaños, más que duplica su representación y se consolida como fuerza decisiva. El intento de instalar la idea de que “votar a Vox bloquea gobiernos” no solo no funciona, sino que se vuelve contra quien la impulsa. El electorado no penaliza a Vox: lo refuerza.
El mapa explica parte de esta paradoja. El PP domina ampliamente el territorio, pero ese dominio no se traduce en mayoría parlamentaria. Vox no gana muchos municipios, pero convierte voto en escaños, que es lo que decide gobiernos. El resultado es un Parlamento donde el PP gana, pero no gobierna solo; y donde Vox no domina el mapa, pero condiciona el poder.
La consecuencia política es incómoda para el PP: si el mensaje era “con Vox no se gobierna”, el votante extremeño ha respondido justo al revés. No castiga a Vox por “bloquear”, sino que castiga al PSOE y obliga al PP a asumir que la alternativa real pasa por acuerdos claros. La idea de que el votante de derechas migraría al PP por miedo al bloqueo no se confirma; lo que se confirma es que ese votante prefiere reforzar a Vox para asegurar que su peso sea determinante.
Extremadura deja así una advertencia estratégica:
✔️ El PSOE está en retroceso, sí.
❌ Pero Vox no es un voto inútil ni un obstáculo; es una fuerza en expansión.
Quien lea solo la primera mitad del mensaje se engaña. Y quien insista en la segunda estrategia —absorber a Vox mediante el miedo— corre el riesgo de repetir el error. Porque el electorado ha dejado claro que no vota para facilitar relatos, sino para influir en el poder real.
Extremadura ha sido una advertencia clara del electorado: castigo al PSOE, límite al PP y consolidación de Vox como fuerza clave.
Los resultados confirman que el PP gana pero no logra mayoría, el PSOE sufre una debacle histórica y Vox se consolida como fuerza decisiva sin necesidad de dominar el mapa municipal.
Las elecciones en Extremadura dejan un mensaje político incómodo para algunos y devastador para otros. Con el escrutinio prácticamente cerrado, el resultado dibuja un nuevo equilibrio que rompe varios relatos instalados durante la campaña: el Partido Popular gana claramente en votos y territorio, pero no alcanza la mayoría absoluta; el PSOE se desploma de forma histórica; y VOX se consolida como fuerza decisiva en el Parlamento autonómico
El PP alcanza los 29 escaños, uno más que en la anterior legislatura, pero queda lejos de los 33 necesarios para gobernar en solitario. El PSOE sufre un auténtico correctivo electoral: pierde diez diputados y cae hasta los 18, confirmando el desgaste del sanchismo incluso en territorios que durante décadas fueron su granero político. Vox, por su parte, pasa de 5 a 11 escaños, más que duplicando su representación y rompiendo cualquier intento de presentar su ciclo político como agotado.
El mapa municipal es aún más claro y desmonta varios relatos interesados. El azul del PP domina prácticamente la totalidad del territorio, mientras que el rojo socialista queda replegado a bolsas muy concretas, evidenciando una pérdida generalizada de implantación local. Vox, por su parte, no gana municipios de forma masiva, pero su fortaleza no está en el control territorial, sino en la conversión del voto en escaños y en su crecimiento sostenido allí donde el PP no logra absorber todo el voto de ruptura con el PSOE. El resultado no es una Extremadura teñida de verde, sino un Parlamento donde Vox es decisivo sin necesidad de dominar el mapa, confirmando que el poder no se mide solo en municipios ganados, sino en capacidad de condicionar mayorías.
Este escenario desmonta la estrategia que desde sectores del PP se ha venido ensayando en los últimos meses: confrontar con Vox para debilitarlo y aspirar a una mayoría propia. Extremadura demuestra que esa ofensiva no solo no reduce a Vox, sino que consolida su papel como actor imprescindible, mientras el PP se queda a medio camino entre la victoria territorial y la impotencia parlamentaria.
La lectura política es tan evidente como incómoda: no hay alternativa de gobierno sin Vox. Y cada intento de marginarlo refuerza la percepción de que el PP necesita más al PSOE dividido que a una derecha cohesionada. El gran derrotado de esta estrategia es el PSOE, que solo mantiene opciones si el bloque alternativo se fragmenta o se paraliza.
Extremadura no ha sido un accidente ni un experimento fallido. Ha sido una advertencia clara del electorado: castigo al PSOE, límite al PP y consolidación de Vox como fuerza clave. Ignorar ese mensaje no es estrategia, es negación de la realidad electoral.
González de Zárate pide al Gobierno que no retrase hasta 2030 las obras del Plan Sur.
El Grupo Parlamentario Popular (GPP) en Les Corts Valencianes ha reclamado al Gobierno de Pedro Sánchez “la máxima celeridad y urgencia” en la ejecución de las obras hidráulicas del Plan Sur Metropolitano, fundamentales para garantizar la seguridad de miles de vecinos afectados por los episodios de DANA.
El portavoz de Infraestructuras del GPP en Les Corts Valencianes, Joserra González de Zárate, ha advertido de que los plazos que maneja el Ejecutivo central “se dilatan demasiado en el tiempo” y ha subrayado que “los vecinos no pueden vivir hasta 2030 con el alma en un puño cada vez que llueve”.
González de Zárate ha insistido en la necesidad de acelerar los calendarios y ha pedido al Gobierno que acepte el ofrecimiento de colaboración del nuevo Consell para impulsar estas infraestructuras “imprescindibles para prevenir riesgos y salvar vidas”. En este sentido, ha recordado que el president del Consell ha reiterado la disposición a cooperar entre administraciones para acortar plazos y poner en funcionamiento las obras en el menor tiempo posible.
“El encauzamiento, la laminación y los desvíos de barrancos son actuaciones inaplazables para soportar incrementos súbitos de caudal sin poner en riesgo a la población”, ha remarcado el portavoz popular.
Asimismo, el GPP ha reclamado la construcción de nuevas presas en Vilamarxant y Cheste, así como la reparación urgente de la presa de Forata, con el objetivo de proteger a toda la provincia ante episodios de lluvias torrenciales cada vez más frecuentes.
El Partido Popular defiende una planificación hidráulica eficaz, coordinada y basada en la prevención, que garantice la seguridad, tranquilidad y bienestar de los ciudadanos de la Comunitat Valenciana.
Francisco Bernabé: «La situación del Hospital Naval es un atropello intolerable»
El senador del Partido Popular de la Región de Murcia Francisco Bernabé ha denunciado que el Gobierno de Pedro Sánchez “deja sin fecha el cierre del campamento del Hospital Naval de Cartagena y se niega a reforzar su seguridad”.
Bernabé ha lamentado que el Ejecutivo central, “confirmando las peores expectativas, no atiende las peticiones del Ayuntamiento de Cartagena y mantiene abiertas unas instalaciones que no cumplen las medidas de seguridad exigibles”.
“La situación es insostenible”, ha incidido Bernabé. “Es un atropello que Cartagena tenga que acoger en condiciones penosas a los inmigrantes ilegales que nos envían desde otras regiones y que van al Hospital Naval, a los que hay que sumar los que llegan a nuestras costas y son albergados en el Centro de Atención Temporal (CATE)”, ha subrayado.
“Además, por si fuera poco, el Gobierno de Sánchez se niega a aumentar las dotaciones de Policía para que tengamos la seguridad ciudadana que merecemos”, ha añadido.
“Sánchez se empeña en castigar a Cartagena, a la que ha convertido en la única ciudad de España que alberga simultáneamente dos grandes infraestructuras para acoger a inmigrantes irregulares”, ha señalado Bernabé. “Basta ya de tantos maltratos: esto ya no se puede tolerar”, ha concluido.







