Actualidad Política

27 de julio de 2026

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La diputada del Partido Popular Cayetana Álvarez de Toledo ha trasladado un mensaje de firme respaldo y esperanza al pueblo venezolano, destacando el liderazgo de María Corina Machado y la necesidad de que la comunidad internacional comprenda que no puede haber paz sin libertad.

Tras su regreso de Oslo, Álvarez de Toledo ha subrayado en primer lugar que María Corina Machado está “más fuerte, más lúcida y más decidida que nunca”, y que ha trascendido su papel como líder política para convertirse en el referente de una revolución moral imprescindible que interpela a todo Occidente. “No es solo la líder indiscutible de los venezolanos; hoy representa una causa que conmueve a las democracias del mundo”, ha afirmado.

En segundo lugar, la dirigente popular ha destacado que los líderes y las instituciones internacionales comienzan a asumir una verdad esencial: que la paz sin libertad no es paz, sino “sumisión, la paz de los cementerios y la paz de las cárceles”. En este sentido, ha recordado el mensaje lanzado desde el ámbito del Nobel, donde se insistió en que la lucha por la libertad y la democracia no solo es moralmente legítima, sino imprescindible para garantizar la paz civil. Frente a ello, ha advertido de que los diálogos trampa y los procesos de apaciguamiento no ponen fin a la violencia, sino que perpetúan la dictadura.

Por último, Álvarez de Toledo ha querido lanzar un mensaje de esperanza: “Venezuela será pronto liberada”. Ha señalado que con esa liberación llegarán también la libertad de todos los presos políticos, a quienes ha calificado como héroes, y ha transmitido el apoyo y el afecto de millones de españoles que siguen con atención y admiración la lucha del pueblo venezolano.

“El Partido Popular seguirá defendiendo, sin ambigüedades, la libertad, la democracia y los derechos humanos en Venezuela y en cualquier lugar del mundo”, ha concluido.

En una intervención reciente en el programa “La Katuar”, político argentino Álvaro de Lamadrid ofreció un análisis punzante y sin concesiones sobre la situación política que atraviesa Venezuela tras los hechos que han marcado el inicio de 2026 y el manejo de la crisis por parte de actores internos y externos.


Una libertad por encima de la “estabilidad”

Al responder a las inquietudes planteadas en el espacio, Álvaro de Lamadrid fue crítico con las interpretaciones superficiales de la situación venezolana, especialmente con las que privilegian la “estabilidad” económica por encima del restablecimiento de la libertad y de las instituciones democráticas.

“El pueblo venezolano no necesita una seudo estabilidad ni un régimen que funcione como una máquina rentable para otros”, afirmó Lamadrid.
“He escuchado análisis que solo describen aspectos superficiales, pero lo que Venezuela necesita es libertad, no acomodarse a un modelo en el que el régimen sigue intacto bajo nuevas formas.”


Críticas a la continuidad del chavismo y a Delcy Rodríguez

De Lamadrid fue tajante al referirse al papel de Delcy Rodríguez, quien asumió provisionalmente la presidencia tras la ausencia de Maduro a inicios de enero de 2026. Aunque reconoció la complejidad del momento político, aseguró que la presidencia de Rodríguez, es igualmente ilegítima como la de Maduro.

“La continuidad de figuras como Delcy Rodríguez pone todas las alarmas encendidas”, señaló de Lamadrid, al tiempo que recordó que tanto Maduro como Rodríguez han sido percibidos por el pueblo como parte de un aparato de poder que no representaba su voluntad democrática. En este sentido, enfatizó que ninguna transición auténtica puede soslayar ese hecho.

No hay ánimo de festejo en las calles, porque la represión todavía existe y los mecanismos de control social —colectivos, detenciones arbitrarias, persecución de periodistas y violaciones de derechos— siguen presentes”, dijo de Lamadrid citando testimonios de venezolanos sobre el terreno.


Estados Unidos, Trump y la legitimidad del 28 de junio

Durante la conversación, el político argentino también abordó el papel de Estados Unidos en el contexto venezolano, señalando que la elección de 28 de junio de 2024 no puede ser ignorada ni descartada como si no hubiera ocurrido.
De Lamadrid opinó que, si bien cuestiones geopolíticas, internas y electorales en Estados Unidos —como dinámicas internas del presidente Donald Trump o el posicionamiento de su electorado— influyen en las decisiones sobre Venezuela, no pueden ser excusa para negar la legitimidad del mandato expresado por los venezolanos.

“El pueblo eligió y esa elección no puede ser tratada como si no existiera”, subrayando el peso que dicha voluntad popular debería tener en cualquier proceso de transición y reconstrucción democrática.


Balance y perspectivas

La intervención de Álvaro de Lamadrid en “La Katuar” plantea varias conclusiones clave:

  • Venezuela necesita libertad real, no estabilidad condicional.
  • La continuación de figuras afines al antiguo régimen, como Delcy Rodríguez, no garantiza cambio político auténtico.
  • La represión, intimidación y control social no han desaparecido, incluso tras eventos recientes.
  • La voluntad soberana expresada en las urnas el 28 de junio de 2024 debe ser un referente para cualquier proceso de transición.

Álvaro de Lamadrid cerró su análisis con un llamado a no ocultar la realidad de la vida venezolana detrás de discursos convenientes: “Hay que enfrentar la verdad de frente: Venezuela no necesita una estabilidad pactada, necesita libertad, justicia y un respeto irrestricto a la voluntad popular”.

Su diagnóstico apunta a que, hasta ahora, la situación actual no representa un cambio genuino para el pueblo venezolano, y que la transición política —si va a ser real— debe basarse en la legitimidad popular y no en arreglos de élite.

La intervención del ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela comenzó a tomar forma entre 2014 y 2016, en el marco de iniciativas de diálogo impulsadas por organismos regionales y aceptadas por el régimen chavista. Se presentó entonces como una mediación destinada a descomprimir la crisis, abrir el camino a elecciones con garantías y reducir la represión. Nada de eso ocurrió.

Medido desde la vida real de los venezolanos —no desde comunicados diplomáticos—, el balance es rotundamente negativo.


Diálogo sin democracia

Durante los años en que Zapatero actuó como interlocutor privilegiado del chavismo, Venezuela no celebró elecciones libres. Por el contrario, se consolidó un sistema electoral sin garantías, con instituciones cooptadas y resultados cuestionados. La victoria posterior del presidente electo Edmundo González —la más escandalosa por la magnitud del respaldo popular— expuso el límite final de una mediación que no condicionó al poder para respetar el voto.


Más represión, no menos

Un criterio elemental para evaluar cualquier proceso de diálogo es la situación de los presos políticos. Bajo la mediación de Zapatero, no disminuyeron: aumentaron. Civiles y militares siguieron siendo encarcelados por protestar, pensar distinto o exigir derechos. El régimen se radicalizó año tras año, sin líneas rojas ni consecuencias políticas derivadas del “diálogo”.


Deterioro social sostenido

Mientras se hablaba de negociación, la vida cotidiana empeoró:

  • Más pobreza y precariedad estructural.
  • Más violencia e inseguridad.
  • Más exilio, con millones de venezolanos forzados a abandonar el país para sobrevivir.

Estos indicadores no son colaterales: son la medida del fracaso. Si la mediación hubiese servido, alguno de estos factores habría mejorado. No ocurrió.


Una mediación funcional al poder

A la vista de los resultados, la intervención de Zapatero no fue independiente ni eficaz. No exigió condiciones mínimas, no protegió a la oposición, no alivió al pueblo y no acotó al régimen. En la práctica, ganó tiempo para el chavismo, legitimó procesos sin garantías y normalizó la continuidad autoritaria.


Preguntas pendientes

Qué hizo exactamente Zapatero en Venezuela, qué compromisos asumió y si obtuvo beneficios por su rol son interrogantes que no pueden quedar en el plano político. Deberán ser esclarecidas cuando se restablezca el orden democrático, y por la justicia venezolana. Si corresponde, también por la justicia española y la estadounidense, en el marco de sus competencias.


Conclusión

Desde la perspectiva del venezolano de a pie —el único parámetro válido—, la mediación de Zapatero fracasó.
No trajo democracia.
No redujo la represión.
No mejoró la vida.

Al contrario: el régimen se endureció y el país se vació.
Ese es el balance real de años de “diálogo” que no liberaron a nadie.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha celebrado la caída del régimen de Nicolás Maduro, asegurando que “sinceramente, me alegro de que haya un dictador menos en el mundo” y calificando los hechos como “una buena noticia” para la libertad y la democracia.

Martínez-Almeida ha subrayado que con la detención de Maduro “se ha descabezado un cártel de narcotráfico que repartía toneladas y toneladas de cocaína por muchos lugares del mundo”, al tiempo que ha defendido que el futuro de Venezuela debe construirse desde la democracia y la voluntad libremente expresada por los venezolanos.

El alcalde de la capital ha afirmado con rotundidad que “Venezuela es mejor sin Maduro” y ha cuestionado si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparte esa misma convicción. “A mí me gustaría saber si para Sánchez Venezuela es mejor sin Maduro”, ha señalado.

En este sentido, Martínez-Almeida ha reprochado al jefe del Ejecutivo que no haya showsado la misma firmeza contra el dictador venezolano que la empleada para criticar a Estados Unidos. “Está muy bien ser duro con Estados Unidos y condenar su actuación, pero hubiera estado igual de bien condenar a Maduro cuando usurpó el poder en Venezuela”, ha añadido.

El alcalde de Madrid ha insistido en que la defensa de la democracia y de los derechos humanos debe ser coherente y firme, especialmente frente a regímenes autoritarios. “Hubiera sido deseable una actitud clara y contundente frente a un dictador como Maduro”, ha concluido.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha reclamado explicaciones claras, información y transparencia sobre la relación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con el régimen de Nicolás Maduro, denunciando que el Partido Socialista “le ha protegido siempre y le ha dado carta blanca” para actuar durante años sin rendir cuentas.

Díaz Ayuso ha señalado que cada vez que se han pedido explicaciones sobre las operaciones, los vínculos y los negocios de Zapatero en Venezuela, la respuesta del PSOE ha sido el silencio. “Lo único que se ha pedido es claridad e información, pero nunca se ha dado”, ha subrayado.

La presidenta madrileña ha cuestionado abiertamente qué negocios ha tenido Zapatero en Venezuela en nombre del Reino de España, recordando que el expresidente “opera en nombre del Reino de España desde hace mucho tiempo en todos los refugios del Gobierno de Sánchez” sin ofrecer explicaciones públicas sobre ello. “Lo lógico es que se aclare dónde ha estado, qué ha hecho, si es verdad y qué implicaciones tiene”, ha insistido.

En este contexto, Díaz Ayuso ha advertido de que Estados Unidos está investigando a 64 personas, entre ellas al propio Zapatero, lo que a su juicio refuerza la necesidad de transparencia. “¿Por qué no tendríamos que saberlo?”, ha planteado, reclamando que se informe a los ciudadanos sobre la naturaleza de esas relaciones y actuaciones.

La presidenta ha criticado duramente la actitud del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que acusa de no respetar las instituciones, de no acudir al Congreso a dar explicaciones y de mostrar hostilidad hacia los medios de comunicación incómodos. “Todo esto forma parte de una manera de gobernar sin rendición de cuentas”, ha advertido.

Finalmente, Díaz Ayuso ha reiterado que una democracia sana exige transparencia, control y explicaciones, especialmente cuando se trata de relaciones internacionales, posibles intereses económicos y la actuación de expresidentes en nombre de España. “Lo mínimo que se puede exigir es claridad ante los ciudadanos”, ha concluido.

El político argentino Álvaro de Lamadrid afirmó que la salida de Nicolás Maduro del centro del poder no es suficiente para hablar de una transición democrática en Venezuela. Según su postura, el cambio real solo puede producirse si el proceso es conducido por el Presidente Electo, Edmundo González Urrutia, junto a María Corina Machado, y no por estructuras ligadas al chavismo.

Para De Lamadrid, mantener al chavismo administrando el país —aunque se modifiquen figuras— implica continuidad del régimen autoritario. “Con el chavismo manejando el Estado no hay cambio; hay administración del mismo sistema”, sostiene.


Democracia, presos políticos y Estado de Derecho

El dirigente argentino remarca que Venezuela necesita una democracia plena, lo que exige la liberación inmediata de todos los presos políticos, el restablecimiento efectivo de la división de poderes y la activación de procesos judiciales independientes para juzgar a quienes actuaron como verdugos del pueblo venezolano, siempre dentro del Estado de Derecho.

Sin estos elementos, advierte, no hay transición democrática, sino un reordenamiento del poder que preserva las prácticas autoritarias.


La conducción legítima de la transición

De Lamadrid subraya que la legitimidad del nuevo ciclo no puede eludir el mandato popular ni el liderazgo opositor que lo encarna. En su visión, Edmundo González Urrutia debe asumir la conducción institucional como presidente electo, mientras que María Corina Machado, como principal referente opositora, debe formar parte central del proceso.

“Cualquier transición que excluya a quienes representan la voluntad popular nace viciada”, señala.


Estados Unidos y la continuidad en Miraflores

En clave geopolítica, el político argentino sostiene que Donald Trump apunta a que Venezuela funcione como un ‘estado 51’ en lo económico, priorizando estabilidad, recursos y funcionamiento del mercado energético. En lo político, afirma, se tolera por ahora que la gestión cotidiana permanezca en manos de sectores chavistas, lo que supone una continuidad del régimen autoritario en el Palacio de Miraflores.


La posición de De Lamadrid es categórica: sin una transición encabezada por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, con libertad para los presos políticos, separación de poderes y rendición de cuentas, Venezuela no cambia. Quitar a una figura sin desmontar la estructura no es democracia, es continuidad con otro relato.

La vicesecretaria de Regeneración Institucional del Partido Popular, Cuca Gamarra, ha celebrado la **captura de Nicolás Maduro como “una buena noticia sin ambages” y ha afirmado que “el mal ha sido derrotado”. “Descabezar a un dictador es, sin duda alguna, un hecho histórico”, ha subrayado.

Gamarra ha definido a Maduro como “un dictador, un represor, un torturador y un vulnerador de derechos humanos”, además de “un usurpador de resultados electorales”. En este contexto, ha reivindicado la posición “clarísima” del Partido Popular y de su presidente, Alberto Núñez Feijóo, celebrando la caída del dictador y defendiendo el derecho internacional frente al discurso del Gobierno. “No pueden apelar hoy al Estado de derecho quienes han tolerado, habilitado y ayudado al régimen criminal de Maduro”, ha señalado.

La dirigente popular ha recordado que, bajo el Ejecutivo de Pedro Sánchez, “se ha estado tolerando, ayudando, habilitando y blanqueando al régimen criminal de Maduro, de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero. Asimismo, ha censurado que el Gobierno “respalde y avale la continuidad del régimen a través de la figura de Delcy Rodríguez, recordando su presencia en suelo español pese a tener prohibida la entrada en la Unión Europea.

Gamarra ha exigido la liberación inmediata de todos los presos políticos encarcelados en Venezuela, incluidos una veintena de españoles, reclamando el fin de la represión y las torturas y el retorno de la democracia y las libertades. “El PP vuelve a exigir lo que no está haciendo el Gobierno de España”, ha afirmado.

Tras la detención de Maduro, ha remarcado que “ahora toca hacer que Venezuela avance hacia la democracia” y ha defendido que se inicie “la hora de los ciudadanos” liderada por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia. En este sentido, ha rechazado que la transición política pueda estar encabezada por Delcy Rodríguez, “carente de legitimidad democrática”.

“La legitimidad la dan las urnas y se la dieron a Edmundo González y a María Corina Machado los venezolanos en julio de 2024”, ha destacado, recordando que ambos obtuvieron “cerca del 70% de los votos de forma heroica” y que Edmundo González fue reconocido como presidente legítimo de Venezuela tanto en Europa como en el Congreso de los Diputados, “con el voto en contra del Partido Socialista”.

La portavoz del Partido Popular en el Senado, Alicia García, ha anunciado hoy la puesta en marcha de una nueva Comisión de Investigación sobre la SEPI para esclarecer si el Gobierno de España benefició al régimen de Nicolás Maduro con dinero público, a través del rescate de empresas con vinculaciones chavistas como Plus Ultra y de la trama de los hidrocarburos.

Durante una rueda de prensa en la Cámara Alta, García ha subrayado que España no puede permitirse un Estado capturado por la corrupción, y ha advertido de que “el PP y el Senado no van a mirar hacia otro lado cuando la corrupción entra por la puerta”. En este sentido, ha recordado las reiteradas ocasiones en las que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió al dictador Nicolás Maduro, permitió la entrada en España de Delcy Rodríguez pese a la prohibición europea y silenció a la oposición democrática venezolana.

La dirigente popular ha calificado la situación política actual como “vergonzante e incompatible con una democracia normal”, denunciando que “nunca un presidente del Gobierno ha estado tan rodeado de corrupción, imputaciones y escándalos judiciales como Pedro Sánchez”. A su juicio, no se trata de hechos aislados, sino de “una forma de ejercer y degradar el poder”.

García ha anunciado además que el próximo 15 de enero se celebrará un pleno extraordinario en el Senado para que comparezcan la vicepresidenta primera y responsable de la SEPI, María Jesús Montero, y la vicepresidenta Teresa Ribera Aagesen, cuyo departamento está implicado en la trama de hidrocarburos que pudo beneficiar al régimen venezolano.

La SEPI, en el centro de la corrupción

La portavoz del PP ha denunciado que la SEPI administra miles de millones de euros de dinero público, pero se ha convertido en “la caja negra del Estado al servicio de la corrupción, un cajero automático para pagar favores políticos, empresariales e internacionales”. Ha alertado de que casi 1.000 millones de euros del Fondo de Ayuda a la Solvencia están bajo investigación judicial, mientras las pérdidas de las empresas participadas se han duplicado desde que gobierna Sánchez.

Asimismo, ha recordado que, tras la pandemia, se concedieron rescates millonarios a compañías hoy investigadas, mientras autónomos y pequeños empresarios quedaban abandonados a su suerte. “El juez investiga delitos de prevaricación, malversación, tráfico de influencias y organización criminal”, ha remarcado.

García ha sido especialmente dura con el papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, al que ha calificado como “el embajador de Maduro en España”, recomendándole que “permanezca localizable” porque las investigaciones sobre la corrupción del Gobierno continúan abiertas, especialmente en la Comisión Koldo–Ábalos–PSOE.

Finalmente, ha advertido de que los registros practicados por la UCO en dos vicepresidencias y distintos ministerios demuestran la gravedad de la situación: “Cuando la Guardia Civil entra en dos vicepresidencias no cabe silencio, escondite ni excusas”, ha sentenciado.

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